Relatos, relatos, relatos. Los conflictos con Israel y como “Superman Sánchez” siempre tiene razón.

Se está haciendo creer que el enfado de Israel con nuestro presidente es porque le recomendó que dejara de emplear la fuerza en su afán por acabar con Hamás porque estaba costando demasiadas vidas humanas, pero no, porque eso mismo lo han dicho muchos otros mandatarios, incluido el de Estados Unidos, su mejor aliado.

El problema es que Pedro Sánchez, en su afán de ser líder mundial de todo, se permitió darle lecciones de como acabar la guerra con Hamás a base de diálogo y negociación, como “habían hecho ellos” para terminar con ETA. Doble mentira porque no fueron “ellos” los que acabaron con la lucha armada de nuestra banda terrorista y porque si pactaron algo fue como “orquestar” su rendición, prometiéndoles una salida política.

Consejo del gran sabio al que el presidente Netanyahu contestó visiblemente molesto, casi dando un puñetazo sobre la mesa y con un “me gustaría saber qué harías tú si tuvieras misiles cayendo sobre Barcelona o Madrid”

La segunda metedura de pata fue hacer acto de presencia en una entrega de rehenes. Por supuesto que no debería haber ido a ninguna, ni como jefe del gobierno de España ni como presidente de la Comunidad Europea y mucho menos a la de los rehenes de Hamás, porque de alguna manera estaba visibilizando la “generosidad” de los terroristas.

La tercera, afirmar que España reconocerá al estado palestino, incluso de forma individual si no le seguía la Comunidad Europea. Porque, siendo cierto que todos estamos de acuerdo en que hay que reconocer esta nación y ponerla bajo el mando de la Autoridad Palestina,  como debería ser, también sabemos que eso es totalmente inviable en este momento, porque mientras exista un Hamás fuerte, apoyado en armas y fondos por Irán y Corea del norte principalmente, no habría más autoridad que ellos mismos, a los que los palestinos de la Franja y también de Cisjordania, aunque allí son menos operativos, seguirían sometidos por el terror a la banda, como ocurrió en el País Vasco con una buena parte de la población civil que no se atrevía a enfrentarse a ETA.

Y luego, como él es “más que el que más”, sigue tocando las narices a Israel en lugar de utilizar la diplomacia para quitar hierro a lo dicho sin retractarse, queriendo aparentar que su gobierno y nuestra nación somos limpios y puros y decimos las verdades del barquero a quién incumple normas internacionales o viola derechos humanos. Cosa que es absolutamente falsa, porque tenemos relaciones con países árabes, incluso les organizamos mundiales de futbol, con Irán, la madre de todo lo que está ocurriendo, países que vulneran constantemente la carta de derechos humanos, o con naciones como Venezuela, con Nicaragua, con Cuba y con otras de América, que no mata a civiles con armas, aunque también lo hacen y lo han hecho, pero si por hambre o por deficiencias sanitarias.

Y esta es la verdad de la verdad, y no los relatos machacones que, a fuerza de mucho repetir, acaban calando en la opinión pública.

En los que, en eso sí, son auténticos maestros

Hay una segunda consecuencia, importantísima, que afecta a nuestra seguridad nacional, pero eso lo comentaré en otro momento.

Valencia, 2 de diciembre de 2023

José Luis Martínez Ángel

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