La degradación de la inteligencia y la moral en España, el renacer de <La Pirenaica> y mi viejo aparato de radio <Satélite 2000> de Grundig

Ayer me encontré con la muy desagradable noticia de que personas a las que aprecio mucho y con un buen coeficiente intelectual, comparten esta imagen, un panfleto sin sentido, un auténtico libelo informativo,  como inicio a la que, seguro, será la campaña electoral mas bronca en lo externo y más sucia en su interior de todas las que he conocido.

Y, con gran tristeza, recordé mis tiempos de la dictadura en los que, para poder enterarme de lo que realmente ocurría en España, me compré la radio más completa de las que nunca conocí, que todavía conservo, para poder sintonizar las emisiones en castellano de la BBC inglesa, la RAI italiana, la ORTF francesa, Radio Moscú, con una locutora que tenía una voz preciosa y una dicción perfecta, y hasta Radio España Independiente, la famosa <<Pirenaica>> que daba supuestas noticias en directo de levantamientos populares en las calles en toda España, Valencia incluida, en las que la policía de Franco y hasta el ejército, en ocasiones, retrocedían ante el valor y el número de los españoles sublevados.

Naturalmente no podía oírlas todos los días, entre otras cosas porque algunas de ellas coincidían en sus franjas horarias, pero, casi cada día, escuchaba alguna de la citadas entre las 10 y las 12 de la noche. La única que emitía de forma ininterrumpida y en castellano todo el día, era la Pirenaica.

Y, aparte de la prensa nacional, incluida las <<del Movimiento>>, leía las revistas de la Iglesia progresista y con inquietudes sociales, Juventud Obrera Católica, más orientada a los jóvenes y Noticias Obreras, de las Hermandades de Trabajo, a las que pertenecí en mi estancia en Madrid, también del mismo sector de la Iglesia, pero dirigida al mundo obrero y muy combativa con el Sindicato Vertical de la época, que acabó siendo clausurada.

Y es por todo esto por lo que ayer me entristeció mucho,  muchísimo, ver la imagen que adjunto, que me hace dudar si vale la pena este mundo de muros, mentiras y rencores que estamos construyendo.

Y no por defender a la derecha, que ella se defenderá sola si sabe y quiere. Defiendo la democracia y, por tanto, la verdad y la buena convivencia, piense cada uno lo que piense.

Porque el gran relato consiste en que los últimos ocho años son el principio y fin de lo deseable, cuando, desde la transición, hemos tenido gobiernos de centro derecha en España, el de Aznar y el de Rajoy, que no recortaron ninguna de las libertades conseguidas, más bien avanzaron en algunas de ellas, aunque, por supuesto, no se atrevieron a promulgar algunas tan novedosas como las que consiguió aprobar el feminismo a medida de Podemos.

Valencia, 6 de octubre de 2026

José Luis Martínez Ángel  

El desastre de España y la decadencia de Europa.

Vuelve a aparecer la gran amenaza, la amenaza real, esta vez en la Baja Sajonia. Y, de nuevo, la izquierda absurda y sin argumentos sólidos, cuestiona a los votantes y defiende sus virtudes y sus ensoñaciones tan fuera de lugar en los tiempos que corren.

Porque ellos, la izquierda, son los que han hablado mucho de derechos y casi nada de obligaciones y compromisos. Ellos son los que han convencido a los ciudadanos de que conseguirían una sociedad de rosas y miel, de tardeos y de vacaciones, sin añadir que el bienestar sobredimensionado es un gasto imposible que nos llevará a la ruina.

Ellos son los que han asegurado conseguir empleos dignos y viviendas sociales para quien las necesiten, repitiendo año tras año los mismos proyectos que nunca se han cumplido.

Y, cuando los votantes se sienten engañados y son conscientes de que la izquierda tradicional no consigue esa sociedad utópica, la de derechos y ocio, votan a la ultraderecha creyendo que el problema está en la gestión y no en el relato.

Ignorantes, porque así se lo han vendido, de que, si gobierna la derecha u otra izquierda que no llegue al poder engañando con dádivas imposibles, volveremos a pensar como seres racionales, conscientes de que hay un nivel de bienestar exigible y otro cuestionable.

Y que el cuestionable necesita unos ingresos del Estado imposibles de conseguir sin subir mucho los impuestos, en lugar de aumentar la deuda pública, como se ha hecho hasta ahora, o a recurrir a los fondos europeos, ahora consumidos casi inútilmente.

El resultado de toda esta insensatez es que nos encontramos con una Europa decadente porque sus gobiernos han sido cobardes a la hora de exigir y pródigos en ofrecer. Porque nos han hecho creer que la izquierda es la panacea del bienestar, cuando ese estado ideal no existe y que, en todo caso, no depende de ideologías de izquierdas o de derechas, sino de la buena gestión de los gobiernos de turno.

Y de tener la suerte de que no nos veamos afectados por fenómenos naturales que no podemos controlar, cada vez más frecuentes en forma de incendios, previsibles, o Danas imprevisibles.

Sabiendo que, en contra de los mensajes alarmistas de la izquierda, las libertades públicas y los derechos humanos están garantizadas en todos los países de Europa, gobierne quien gobierne.

Hoy mismo he escuchado de boca de nuestro presidente que él es único que pone freno a la ultraderecha europea. Él, Secretario General de un partido, el PSOE, que pierde votos en cada una de las elecciones generales y que fue nombrado presidente del gobierno gracias al apoyo de partidos independentistas y de un tercero que, además, es heredero de terroristas.

Lo que no le proporciona un perfil político muy de fiar como líder de la recuperación del sentido común y del buen orden en Europa, que es lo que necesitamos para frenar a locos populistas que prometen, como prometió la izquierda y los falsos liberales de la derecha, cosas que jamás podrán cumplir.

Mi conclusión, a la vista de lo que ha sucedido en los últimos diez años, es que no es la ultraizquierda la que alimenta a la ultraderecha. Ni tampoco la derecha. Es la izquierda que ha gobernado naciones prometiendo sin cumplir, que ha sido cobarde tomando decisiones y que no ha se ha adaptado a los cambios sociales.

Como ocurrió hace muchos años con el comunismo.

Escrito en plena decadencia de Europa, el 7 de septiembre de 2026

José Luis Martínez Ángel

La lección nunca aprendida del Tesoro de Villena.

Hace años , muchos, visité el museo de Villena y pude admirar la belleza del <<tesoro>> y agradecer la generosidad de quién lo rescató.

Pero ya pensé, como pienso ahora, que piezas de ese nivel no deberían estar en museos locales, porque es imposible garantizar la seguridad de lo expuesto sin un importante desembolso económico.

Porque, si han robado en el Louvre, ¿Por qué no robar en museos pequeños en los que hay piezas que se pueden fundir o desmontar? Mucho más en los tiempos que corren, en los que bandas de descerebrados, o <<mal cerebrados>>, roba unos pocos metros de cable de cobre que dejan sin AVE a provincias enteras.

Y no nos confundamos. Serán pocos, muy pocos los que han ido a Villena únicamente a ver su tesoro, aunque, sin duda, es un atractivo más de la ciudad. Y los que hayan ido con ese objetivo, van con mucha más frecuencia al Museo Arqueológico Nacional o a algún gran museo regional, donde pueden ver gran parte de la prehistoria y de la historia más reciente de España.

En la seguridad de que, a los que iban a Villena, les hubiera bastado ver una reproducción exacta del original, depositado en lugar más seguro.

Yo he visitado el Museo Arqueológico de Alicante, el MARQ, donde lo expuesto está muy protegido y La Alcudia de Elche, en la que hay excelentes reproducciones de <<su dama>> y toda una muestra didáctica de lo que allí se encontró. Pero el original de la Dama está en un lugar privilegiado, en el primer piso del Museo Arqueológico Nacional,  junto a la de Baza y otras piezas extraordinarias de la cultura ibérica española.

Estimo que es muy urgente que se revise la utilidad real de mantener piezas importantes originales en museos locales, como explica mucho mejor que yo Juan Diego Madureño en un artículo que comparto.

Porque, para mayor tristeza, si alguien hubiera robado la Dama de Elche, seguro que hubiera caído en manos de algún coleccionista privado y tendríamos la posibilidad de recuperarla algún día, pero, mucho me temo, que, en el caso del tesoro de Villena, lo más probable es que los ladrones fundan las piezas y las hagan desaparecer vendiéndolas al precio del oro,

Lo que haría que también desaparezca un importantísimo exponente de la Edad del Bronce español y cuatro mil años de historia.

Este es el enlace con el artículo:

Óscar Puente, el más cobarde y antidemocrático de los ministros del gobierno

Leo este titular <<Óscar Puente convierte a Felipe VI en objetivo a batir del sanchismo: «Ha cruzado una línea roja»>> y repito que es absolutamente imposible que este ministro miserable y cobarde no diga lo que diga sin el visto bueno de Pedro Sánchez. Absolutamente imposible.

Y es que, como he dicho otras veces del presidente, viendo que se desmorona su etapa de franquista y su intento de controlar a Jueces, Guardia Civil y otros estamentos del Estado, atacar a la figura del Rey, que no se puede defender, es un excelente pretexto para unir a la ultraizquierda y a republicanos más moderados de cara a unas elecciones generales.

Parafraseando el lema de la Guardia civil <<Todo para destruir la patria>> a cambio de seguir de ocupa en la Moncloa, ahora también en la Mareta.

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Y, viendo un titular de periódico que dice <<su jefe de Estado «no le tocaría ni con un palo»>>, añado que el tal Puente es cada día más cobarde, menos democrático y más traidor a su nación y a la promesa que hizo cuando le nombraron ministro delante de <<su>> Jefe de Estado, el único.

Escribir desde la impunidad de las redes sociales en plan de chulo barato no es ser valiente, como dicen algunos tan cobardes como él. Valiente hubiera sido ir a Ceuta a ponerse a disposición de los Ceutíes, o destapar los chanchullos que se encontró en su ministerio, o asumir responsabilidades, aunque algunas fueran heredadas, del accidente de Adamuz e ir a dar la cara al funeral de las víctimas, aunque le pusieran a caldo, en lugar de atribuir el accidente poco menos que a <<cosas que pasan>>.

Eso es ser valiente y no sentarse delante de un ordenador a insultar a la oposición o a todo el que le lleve la contraria, actuando como lo que es: una <<voz de su amo>> sumisa y obediente.

La última hazaña del ministro Óscar Puente.

Nacido en Valladolid el 15 de noviembre de 1968 y nombrado ministro <<para el insulto>>, aunque la coartada sea ocupar la cartera de Transportes y Movilidad Sostenible, en noviembre de 2023.

Nombrado para nuestro mal y, me temo, que para el del PSOE, aunque tenga muchos hooligans reconocidos y reconocibles en las redes como de la versión sanchista del partido que fue alternativa democrática y de progreso real, no progreso de relato, hasta la llegada de Pedro Sánchez.

Óscar Puente es un personaje mentiroso, grosero, maleducado, zafio, malintencionado y provocador, que ni siquiera llega al nivel de chulo de taberna, porque él, Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Política, sí que sabe lo que dice y hace, no como muchos otros provocadores, que no llegan a más por su escaso nivel cultural e intelectual.

Por lo que, a diferencia de los demás <<lenguas sucias>>, que son peligrosos en lo físico, lo mental y, en ocasiones llegan a la delincuencia, Óscar Puente es, simple y llanamente, una mala persona, por mucho que se quiera justificar su actitud. Alguien que, pese a su formación, que no su educación, ha decidido utilizar el odio como herramienta y su ministerio como plataforma.

Mala persona y cobarde, muy cobarde, porque sabiendo que la Casa Real no puede entrar en su ciénaga nauseabunda, se ha permitido decir que el hecho de que el representante del Estado Español, él único, porque Pedro Sánchez representa al gobierno de forma temporal y el tal Oscar Puente a lo más bajo en el nivel de los ministros indignos de serlo, se fotografíe con un ultra es <<una ignominia>>. Como si el Rey pudiera rechazar fotos y saludos con otros personajes que asisten a eventos internacionales invitados por un anfitrión que, como él, representa a su nación.

Como si pudiera negar el saludo a Javier Milei, pongo por caso.

Cosa que pueden ignorar muchos españoles, pero no un ministro de la nación.

Zafio, cobarde y mala persona. Eso es lo que está siendo el representante de todos los españoles en un ministerio que no se está distinguiendo, precisamente, ni por su eficacia ni por su transparencia.

La única esperanza que nos queda es que, pasado algún tiempo, dejará de ser ministro y la historia le arrojará, como se merece, al cubo de la basura de sus olvidos. O, más probablemente, le colocará en el panel de los indignos.

Valencia,  14 de agosto de 2026

José Luis Martínez Ángel

La cara oculta de la IA

La cara canalla de la inteligencia artificial en manos de desaprensivos aparece cada día con más frecuencia. Ayer me enteré de que una supuesta agencia de viajes había montado una gran estafa con el apoyo de la IA, incluso de que alguna de ellas está actuando como hacker, rompiendo cualquier barrera que tuviera establecida.
Hay que tener en cuenta que la IA aprende cada día de los buenos, los científicos y la gente de bien, pero también de los comportamientos de los malos y, cómo no, de los malos comportamientos de los que se suponen buenos.
Para la gente de a pie, no os fieis de la famosas IA. Y para los gobiernos, es urgente, muy urgente, que todo lo que se publique basado en la IA, aparezca identificado como tal.

Valencia, 9 de agosto de 2026

José Luis Martínez Ángel

El gobierno de España, maestro en convertir en normal la anomalía.

Nos han acostumbrado a que lo que ocurre, sean accidentes de ferrocarril, tener al núcleo más cercano al presidente imputado, si no condenado, por delitos de corrupción, o que se sufra una invasión en Ceuta, pongo por caso, son <<cosas que pasan>>, sin ninguna responsabilidad sobre porque ha pasado y poniendo todo el énfasis en la rapidez con que <<se han tomado medidas>>.

Y así es gracias a la enorme potencia de los altavoces mediáticos del gobierno, que acaba calando sus mensajes en la mentalidad de muchísimos españoles. Los que entienden que es normal que no existan culpables por acción u omisión, o que el presidente del gobierno tiene derecho a tomar sus vacaciones, pase lo que pase.

Potencia y sutileza, porque el ministro Marlaska, porque ministro sigue siendo, afirma que nadie les avisó de <<la magnitud>> de la invasión. Y tiene razón, porque, probablemente, se limitaron a decir que se avecinaba una invasión muy importante, pero no le precisaron que iba a ser de 70.454 marroquís, argelinos y subsaharianos, por decir un número exacto, en este caso inventado.

O que <<tomar un café>> con alguien no es reunirse con el amigo o conocido, siendo compañero de mesa.

Relatos, posverdades, eufemismos y medias verdades. Comportamientos verbales que encajan perfectamente en cualquiera de las cuatro segundas acepciones de la palabra <<mentir>>.

Valencia, 7 de agosto de 2026

José Luis Martínez Ángel

Begoña Gómez y el jurado popular

No entro, como nunca he hecho, en asuntos que están judicializados, pero sí quiero opinar sobre el jurado popular en general y sobre el que juzgará a Begoña Gómez en particular.

El Tribunal Popular se implantó en España en mayo de 1995, siendo presidente del gobierno Felipe González, con la intención de que los ciudadanos participaran directamente en decisiones judiciales y ejercieran como jurados en determinados casos.

Una idea muy romántica, pero también muy peligrosa. Los jueces profesionales analizan las pruebas y dictan sentencia conforme a las leyes vigentes, con un margen de interpretación muy estrecho y bajo la tutela de tribunales superiores. Esto se ha visto, por ejemplo, en el caso del juez Peinado, cuyas decisiones han sido corregidas o refrendadas por la Audiencia de Madrid durante la instrucción del caso de Begoña Gómez.

En cambio, los miembros de un jurado, que no pueden ni deben tener formación jurídica, dictan sentencia analizando las pruebas, sí, pero apoyándose inevitablemente en sus impresiones personales más que en criterios estrictamente legales.

Y en un país tan dividido y mediatizado, gracias al excelente trabajo de los responsables políticos que parecen necesitar forofos en lugar de ciudadanos con sentido crítico, resulta prácticamente imposible encontrar personas no contaminadas para ejercer como jurado.

Sigue siendo cierto que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley: Begoña Gómez, la esposa del presidente, va a ser juzgada porque, en opinión de jueces profesionales, debe serlo igual que lo sería yo en las mismas circunstancias. Pero el gran problema es que yo soy un perfecto desconocido y ella no.

Lo preocupante es que la actitud de los jueces, que cuando se ponen la toga actúan de la misma forma sean progresistas, conservadores o socios del Betis, es prácticamente imposible de replicar en ciudadanos normales, cargados de filias y fobias alimentadas por titulares de prensa, tertulianos supuestamente imparciales o los tuits desaforados de ministros que tienen de demócratas y de honorables lo que yo tengo de académico de la lengua.

Mi conclusión: dado que la elección entre jurado popular o jueces profesionales depende del tipo de delito y no del acusado, y existiendo casos en los que la imparcialidad del jurado es prácticamente imposible, soy partidario de eliminar esta figura, tan impropia de nuestra cultura jurídica y de nuestras tradiciones.

Valencia, 17 de julio de 2026

José Luis Martínez Ángel

Las cosas que igualan a Feijóo con Pedro Sánchez

Vengo diciendo desde hace años que el gran problema político de nuestra nación es la maldita ley electoral, la D’Hondt, la que fabrica zombis <<pulsa botones>>, incapaces de tomar decisiones por sí mismos, incluso si lo votado perjudica a la comunidad que los eligió.

Y también he dicho que, entre las opciones conocidas en nuestro entorno, segunda vuelta y otras variedades, mi preferido es el sistema de Gran Bretaña, por el que cada parlamentario se presenta por su cuenta y riesgo y es elegido en una zona electoral por sus propios valores, por lo que no tiene ningún voto de obediencia o subordinación al líder de su partido ni a ningún otro que se interponga entre sus votantes y él.

También he dicho que en esto coinciden totalmente de acuerdo los grandes partidos, porque ambos aspiran a disponer de esa grey que jura obediencia debida a cambio de asegurarse un buen futuro económico y social, porque pasan de ser perfectos desconocidos para los que les votamos, a ser <<padres de la patria>> elevados a los altares por arte de birlibirloque.

Viene todo esto a cuento de que ayer mismo, Feijóo anunció que, si ganaba las elecciones, cambiaría la ley electoral, pero no en el sentido de liberarnos de esta maldición, razón de ser del bloqueo total que permite la eternidad de Pedro Sanchez en el gobierno a poco que nos descuidemos, sino en el sentido de aumentar el número de obedientes ciegos, sordos y mudos, con un bono extraordinario de escaños para el partido que consiga más votos en las elecciones.

Sinvergüencería sobre sinvergüencería, cinismo sobre cinismo.

No, señor Feijóo. Si usted fuera tan democrático como presume, incluiría en su programa el cambiar la actual ley electoral, sí, pero para devolver la libertad de decisión a los votantes. La que nos permitiría tener auténticos representantes en las Cortes Españolas en lugar de ese pelotón de desconocidos que viven bien a cambio de nuestro cautiverio antidemocrático.

Que conste que no me ha defraudado porque, lamentablemente, me lo esperaba, ya que, en esta democracia con borrones que gozamos en la actualidad, los partidos no quieren nuestra libertad.

Todo ellos, su mínimo común denominador, es desear que solo opinemos una vez cada cuatro años y para nuestro mal menor. Porque, para pensar por nosotros ya están ellos y para decidir lo que nos conviene, ¿quién mejor que Pedro Sánchez o Alberto Núñez Feijóo?

Es por <<pequeños detalles>>, como este, por lo que nunca he querido entrar en un partido político, incluso habiendo tenido buenas razones para hacerlo.

Valencia, 30 de junio de 2026

José Luis Martínez Ángel

La condena de Ábalos y las tribulaciones de Pedro Sánchez Pérez Castejón

No me cabe la menor duda de que Pedro Sánchez, la persona, debe estar pasando un auténtico infierno cada día, por mucho que carezca de empatía y tenga ese egocentrismo casi patológico que ha demostrado desde que es presidente.

Lo que me impide adivinar cual es la razón de que no haya dejado la política hace tiempo y ocupado una confortable plaza en el Consejo de Estado, o dedicarse a ganar dinero honradamente dando conferencias por la América “progresista” y otros lugares del mundo.

Puede ser que se sienta atrapado por los deslices de su mujer y de su hermano, pensando que, manteniendo el cargo, tiene más posibilidades de conseguir una exoneración de sus supuestos delitos.

O quizás, no lo creo, está defendiendo los miles de puestos de trabajo de sus amigos colocados en empresas públicas, en el Parlamento, o en las incontables asesorías asignadas a gente de su cuerda o de la cuerda de los suyos. Los que irán al paro si se produce un cambio de gobierno

Puede que únicamente lo haga por mantenerse hasta morir en la Moncloa, en sentido figurado, claro, como un neo Napoleón, aunque tenga que malbaratar hasta el último de los valores tradicionales de España y hasta la última competencia del Estado para conseguir el apoyo de los corruptos políticos que le apoyan, llámense Junts, Bildu y PNV, los que juegan a que le quitan la escalera, pero nunca lo harán.

Pero ahora, junto a los extraños rencores fruto de sus extrañas expectativas, debe estar especialmente sorprendido al comprobar que el estado no es él y que, por mucha tela de araña que haya tejido para intentar controlarlo todo, incluso el Poder Judicial, se ha encontrado con algo que no esperaba:

Que los jueces españoles, piensen lo que piensen cuando se duchan, tienen una entereza personal y una honestidad profesional, que les ha inmunizado del terrible bombardeo que han sufrido por tierra, mar y aire, con todas las armas del gobierno, que son muchísimas, y toda la trompetería de medios afines y ministros antidemocráticos que les han atacado de forma inmisericorde durante muchos meses.

Demostrándonos que, como dice el artículo 117 de la constitución: <<La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley>>.

Han comprobado, para su mal, que la justicia emana del pueblo y no de lo que digan en las redes sociales ministros antidemocráticos y maleducados que han creído, se lo han creído de verdad, que podrían amedrentar a la judicatura.

Y se han encontrado con la sorpresa de que cada uno de ellos, desde su tribunal, ha defendido nuestra democracia al demostrar que, en los casos que se van instruyendo, priman los mismos criterios judiciales, aunque se trate de jueces etiquetados por ellos de conservadores o progresistas.

¿Quién de ellos lo iba a sospechar?

Todavía le queda el comodín del Tribunal Constitucional para que resuelva sus problemas y los de su gente, teniendo como tiene presidiéndolo un <<Tezano bis>>, nombrado por él con ese propósito, pero, sabiendo como saben que El Tribunal Constitucional no es un tribunal de casación ni una tercera instancia de los juzgados ordinarios, mucho menos del Supremo, que es la última palabra de la ley en España, no creo que se atrevan a seguir dictaminando <<Eres andaluces>> en beneficio del gran dictador.

No lo creo, porque, aparte del ya jubilado Conde-Pumpido, que seguirá en el cargo hasta que encuentren sustituto, que será cuando las ranas tengan pelo, hay otros jueces que no querrán pasar a la historia con semejante baldón después de una dilatada carrera profesional.

Y eso es lo que me temo que teme, que los Julio Martínez o las Leire Díaz, que tienen mucho que contar, acepten la sugerencia del Fiscal Anticorrupción y hagan <<un Aldama>> para salvarse de las muchas amenazas de cárcel que ven en el horizonte.

Porque los tiempos de <<ni fontanera ni cobarde>>, pueden haber acabado con la sentencia de Ábalos.

Y puede, si el juez que tiene que hacerse cargo de la instrucción de Peinado no archiva la causa, que vea a su mujer juzgada por un tribunal público y expuesta a la vergüenza pública que ello supondría, como le ocurrirá ahora, cuando tenga que explicar, no sé cómo, la retirada de su pasaporte.

Porque decir que un juez loco, o vengativo, que es lo que dirá, tiene más poder que él en España, con lo que ha presumido por ahí, no lo tiene nada fácil.

Aunque todavía le queda una baza. Que Patxi López, intelectual donde los haya y con mensajes de calado, como el <<¡¡yo con Begoña, claro que sí!>>,pueda dar un vuelco inesperado a la situación. Es que nuestro atribulado presidente, el de la risa nerviosa y los aplausos en el Congreso cuando la mayoría le pide elecciones, cosa que los psiquíatras están analizando, los elije, o chorizos, como los condenados y encausados, gente que repite y repite los mismos mensajes, como los pepinos,  o patatas, como el buen Patxi.

Lo cierto es que ojo para elegir colaboradores, lo que se dice buen ojo, no tiene.

Valencia, 26 de junio de 2026

José Luis Martínez Ángel