La pandemia que nos vino

Hace días, cuando comenzó la pandemia y el gobierno empezó a tomar decisiones, llegué a la conclusión de que  no debía hacer comentarios sobre su actuación porque pensaba y sigo pensándolo, que es momento de acatar y no de discutir. Que tiempo habría para todo.

Pero resulta que es el propio gobierno el que ha levantado la veda con alguna de sus decisiones. El gobierno y la formidable máquina de propaganda de la izquierda que hizo que Aznar fuera el culpable del desastre del Prestige, que Rajoy lo fuera de la infección de una persona en la crisis del ébola, o del sacrificio del perro de la infectada que justificó multitud de manifestaciones en toda la nación. Que todo lo malo que ocurre en la faz de esta España nuestra tiene un origen evidente y comprobado: Los gobiernos de la derecha.

Esos movimientos de la izquierda más ultra que aseguran sin rubor que gran parte del problema actual viene por los recortes en sanidad. Como si la sanidad no hubiera seguido funcionando con normalidad hasta hace cuatro días, o como si esta pandemia fuera previsible a largo plazo. Y consiguen, otra vez, titulares en los periódicos y encendidas proclamas en las emisoras de radio y televisión más afines a la izquierda montaraz tratando de justificar lo injustificable.

Vaya por delante que el presidente del actual gobierno no ha sido el que  ha traído el virus a España, como tampoco fue Zapatero el causante de la crisis económica de su momento. Pero ambos tienen algo en común: la falta de decisión y la ausencia total de liderazgo de cada uno de ellos ha provocado que las medidas preventivas o las soluciones, o se retrasaran o se complicaran. Sin ninguna duda.

Muchos consideramos que el presidente, mimbres propios aparte que los tiene, es un producto del marketing político. Una criatura modelada por Iván Redondo, contratado para hacerle presidente a cualquier precio y sin más condicionantes que los necesarios para asegurar la connivencia del mercado objeto formado por independentistas, podemitas, proetarras, PNV y cualquier bolsa de votos con posibilidades de ser comprada o que admita trueques.

Porque es notorio que el Señor Sánchez nunca ha querido nada con  la llamada “derechona” por sus coros mediáticos, otro de los hallazgos lingüísticos del muy evolucionado idioma de los “progresistas”. Y no ha querido porque sabe que a esos partidos de la derecha corrupta  no los puede comprar con dádivas, sino con pactos de gobierno. Y en ese escenario no hubiera tenido más remedio que aceptar algunas condiciones que limitarían parte de sus proyectos.

Y como consecuencia se compuso un gobierno “bonito” con una mínima capacidad de gestión por falta de talla de la mayoría de sus ministros. Obedientes unos, muy de “follows the leader”,  representantes de varios grupos sociales  incluso de tendencias sexuales, otros. Porque tratándose de marketing nada es casual. Ni el más mínimo gesto.

Y luego están los podemitas, a los que creía poder controlar dándoles ministerios floreros y tareas de andar por casa. Suposición que resultó vana muy desde el principio porque Pablo Iglesias formación y capacidad de gestión no tendrá, pero codos para abrirse paso en la política y capacidad para hacerse visible en cualquier situación le sobran. Y porque, como político, tiene bastante más talla que su muy querido (¿?) presidente,

Y el resultado es que, como he comentado en algunos cortos titulados ”el zorro cuidando las gallinas”, los podemitas del consejo de ministros le han ganado en presencia y titulares en alguna que otra ocasión. De hecho siempre que han tenido oportunidad. Aunque sea con ocurrencias aprobadas en consejo de ministros como la que anunció ayer la de trabajo: “se prohíbe por decreto despedir a ningún trabajador”.

Sabiendo como sabe el Señor Sánchez que es una decisión absurda, inconstitucional y poco práctica. Porque en la situación actual las empresas solo tienen tres opciones: Un ERE temporal, un ERE definitivo, el despido de trabajadores o el cierre de empresa. Porque si una empresa de cinco empleados no puede despedir a dos para subsistir, solo le quedará bajar la persiana.

Me tranquiliza ver que la ministra ha contado con el respaldo incondicional de Pepe Álvarez Suárez, ese cerebro privilegiado dominador de la economía y con amplia experiencia como empresario. Este país no avanzará nunca si los cuadros dirigentes de entidades de tanto peso como son los sindicatos y tantas otras  del mundo de lo “paraestatal”, están en manos de vividores y/o supervivientes como el Señor Secretario General de la Unión General de Trabajadores. Para nota.

Consejo de ministros, decía, que ha completado la literalidad de los nuevos cánones y las cuotas exigidas por el feminismo, el independentismo y el Partido Socialista de Cataluña, que tampoco es moco de pavo. También es cierto que ha reservado dos o tres carteras para gente de más fuste, supongo que por la necesidad de disponer de alguien con capacidad de tener presencia en la Comunidad Europea y otros foros extranjeros y para contar con un mínimo de credibilidad en el mundo empresarial.

 Así pues Iván Redondo cumplió su objetivo y, como recompensa y para que pudiera seguir manejando los hilos del guiñol, se le nombró plenipotenciario en la sombra, fuera del control del parlamento y manejador de personas y situaciones.

Pero a este gobierno de diseño configurado para engrandecer la ya muy engrandecida figura del líder, le ha sobrevenido una situación impensable hace meses en la que toda capacidad de liderazgo, excelencia en la gestión y firmeza en la toma de decisiones sería poca.

Situación que  arrancó con un presidente de gobierno desaparecido durante días y que cuando apareció, declarada ya la crisis sanitaria, me defraudó tanto su mensaje que en un arrebato de desilusión escribí algunas cosas que me hubiera gustado escuchar del presidente del gobierno en un papel de “líder necesario”:

Dado que estamos en situación de emergencia nacional he decidido dejar en segundo plano y de forma temporal a una parte de las carteras ministeriales, potenciando un gabinete de mínimos integrado por los ministerios de Sanidad, Defensa, Obras Públicas, Economía, Hacienda y Asuntos Exteriores.

Por las mismas razones, falta de necesidad en la situación actual,  he ordenado el cese inmediato de todos los asesores de los políticos en activo en todos los estamentos del Estado: Gobierno, Cortes Españolas, Senado y Comunidades Autonómicas. Todas las funciones asignadas a estos asesores serán asumidas por funcionarios de cada uno de los niveles afectados. (Esto como ejemplo de austeridad en previsión a la que nos viene, naturalmente)

Tengo la intención de convocar de inmediato a los líderes de los partidos políticos para consensuar un programa de acciones para hacer frente al problema sanitario y al  económico subsiguiente. Un plan de largo recorrido que facilite la recuperación de la nación en el menor plazo posible, que no debe ser superior a tres años.

Siendo el gobierno de la Nación quien ha decidido el cierre temporal de la gran mayoría de las empresas agrupadas como PYMES, todas las afectadas por esta medida quedan exentas de pagar a la Hacienda Pública todos los impuestos y cargas fiscales a las que están obligadas mientras se mantenga la orden de cierre.

Así mismo hemos convenido que los trabajadores incluidos en las plantillas de las empresas cerradas obligatoriamente que fueren despedidos por falta de actividad laboral, pasen a cobrar el subsidio de desempleo con carácter inmediato aplicando un trámite acelerado extraordinario para legalizar la nueva situación

Estas, repito, y algunas otras que también escribí son las palabras que hubiera esperado de un auténtico líder.

Estos textos en cursiva los escribí  el pasado día 18 de este mes, pero decidí no publicarlos porque, como decía anteriormente, pensé que era momento de atender las decisiones del gobierno y no crear más confusión entre los pocos que puedan escucharme. Ni siquiera me amparé en el clásico “acato pero no comparto” y me limité a acatar sin más comentarios

Pero ahora es el gobierno el que ha roto las reglas de juego porque el presidente ha pasado de no aparecer en días, a largarnos unas arengas televisivas larguísimas e innecesarias por  falta de contenido,  con el único objetivo de  justificar sus acciones, incluso antes de que nadie de la oposición le hubiera pedido explicaciones políticas de forma apremiante.  Oposición que, por cierto, apoyaron en bloque las decisiones del gobierno con muy pocos “peros”, hasta el debate de ratificación de la ampliación del aislamiento, primera vez que el Partido Popular, Ciudadanos y Vox le cuestionara decisiones de forma más concreta. Debate que, como todos los que puedo, lo seguí en directo hasta la madrugada para que nadie me cuente lo que allí sucedió según su versión más o menos interesada.

Y, como decía, toda la verborrea absurda modelo venezolano no tenía otro objeto que curarse en salud alabando sus decisiones y comparándolas, con datos falsos, con las tomadas por “otros gobiernos” que, según su versión,  lo habían hecho peor. Afirmación totalmente inexacta si exceptuamos a Gran Bretaña, dirigida por un presidente todavía más demagogo y menos previsor que el nuestro.

Es decir: Es evidente que en plena crisis y teniendo el problema que tenemos, el marketing de Iván Redondo ha vuelto a la política.

Parece que alguien en el entorno del gobierno cree que de esta situación sanitaria y del gravísimo problema económico que va a crearnos, se puede salir sin un gobierno de concentración de los grandes partidos. Y no importa quien lo dirigiera, porque lo mismo diría si fuera el PP el que gobernara en este momento.

Y si alguien está preparando un relato de “Sánchez el Salvador”, el que “nos libró de la crisis sanitaria y nos recuperará de la económica” es, como mínimo, un insensato. Los grados siguientes son loco y peligro público. Esto no es como desenterrar a Franco y “traernos la democracia plena”. Aquí hay muchísimo en juego y hace falta un gobierno que ponga pie en pared a la hora de tomar decisiones por muy duras que sean, que se deje de adornos, fruslerías y políticas de aulas de universidad y que se apoye, negociando y colaborando, con los otros gobiernos de la Unión Europea.

Y en esta línea de seguir “a lo suyo”, el señor presidente nos ha colado de rondón, en plena crisis y con toda la ciudadanía pendiente de otras cosas, el nombramiento del Señor Iglesias para su cargo en el CNI. ¿Hacía falta hacerlo en este momento? Y también un “no sé qué” sobre posibilidad de amnistiar a presos. ¿Tocaba?

También ha permitido, demostrando una evidente falta de coherencia y de autoridad, que el vicepresidente Iglesias rompiera la obligación de aislamiento que ellos mismos han ordenado a la ciudadanía. Y digo falta de autoridad porque no hay duda de que ha sido el propio Señor Iglesias quién ha tomado la decisión. Y cuando se ha preguntado a un buen profesional, como es Fernando Simón, ha dicho que “pueden darse circunstancias especiales”, contestación claramente preparada que nunca diría un virólogo de motu proprio.

Hemos visto que en estos días el gobierno ha cambiado de criterio en varias ocasiones sobre el abastecimiento de material sanitario y otras materias de logística o de prioridades sanitarias, pasándolo de ser responsabilidad autonómica a ser competencia centralizada hasta que, al final, no se sabe si ha dejado las cosas como estaban al principio o ha parido un híbrido complejo que ha demostrado ser muy poco eficaz.

El problema no es el cambio de criterio en esto y en otras cosas, porque quien toma decisiones puede equivocarse y tiene el derecho y la obligación de rectificar. Lo lamentable es que en cada cambio ha flotado un “yo no he sido” del gobierno, incluso un “han sido otros” más directo. ¿Importan algo las culpabilidades cuando lo que se necesita son soluciones? La culpabilidad de cada cual ya se estudiará más adelante, que ahora no es tiempo de perder energías ni distraer la atención en temas menores.

Y destaco sin ninguna reserva la tarea que está realizado la ministra de defensa al frente de las Fuerzas Armadas que están demostrando una excelente preparación y una magnífica cooperación con todos los estamentos. Y no lo digo porque Margarita Robles me resulte especialmente afín. Lo digo porque es un hecho constatado que demuestra la diferencia entre ministros que saben gestionar y los que solo saben figurar.

Todo esto y en nuestras carnes, está siendo la prueba del algodón para un ministro de sanidad, profesor de filosofía en su vida “real”,  que hace lo que puede pero que está abrumado por la que le ha caído encima, a él y a todos los figurantes del gobierno, incluido el propio presidente.

Sustituir al ministro actual por otro con solvencia demostrada en situaciones de crisis debería haber sido la primera decisión del presidente del gobierno. Que haberlo los hay y muchos, en el propio PSOE, en otros partidos políticos o en el ignorado mundo de los independientes.

En cuanto a las ruedas informativas de cada día, se han convertido en un rosario de “prontos”, “próximamentes”, “estamos preparando” o similares. La gente, nosotros, necesitamos hechos concretos, y si no hay seguridades, para decir vaguedades, mejor dar los datos escuetos, incluso cuando son los periodistas los que preguntan.

Sin cejar en el empeño de achacar parte del problema a terceros. Quizás el ejemplo más palmario sea el de las residencias de ancianos a las que, aprovechando algunos escándalos puntuales surgidos en tiempos pasados, parecen hacer responsables de la muerte de los residentes por dejación o abandono.

Acusación falsa y torticera, porque las residencias son hogares y no centros hospitalarios y porque nadie les advirtió de lo que iba a ocurrir cuando el gobierno ya lo sabía. Porque si lo hubieran hecho en el mes de febrero, los responsables las hubieran aislado, hubieran protegido a los empleados y la mortalidad por el virus, precisamente por ser centro cerrados,  hubiera sido mínima.

En cuanto a las estadísticas, creo que están tratando de ocultar incluso ofreciendo datos objetivos, la gravedad de la situación y esa puede ser una de las razones de que la gente haya tardado en concienciarse. La realidad es que nosotros no somos ni el tercer, ni el cuarto más perjudicado del mundo. Todos los que hemos trabajado con datos conocemos la necesidad de cruzar varios de ellos. Sin embargo, en la comparecencia de cada día los portavoces de sanidad se limitan a lanzar cifras absolutas de contagiados, fallecidos y curados, que se comparan con las de otros países. Y así, pese a tratarse de datos horribles en sí mismos, no salimos tan mal en la foto.

¿Qué pasaría si se aplicara el porcentaje de cada una de estas cantidades sobre el total de la población española y de cada una de las naciones con las que nos comparamos, Italia o China por ejemplo? Que los resultados serían mucho más alarmantes.

Lo mismo que el ratio de personal sanitario infectado sobre el total  de infectados, que está alcanzando el 14 %. ¿Qué ha podido ocurrir, que se ha hecho mal, para que nuestros sanitarios se hayan contagiado de forma tan escandalosa?

La primera conclusión es que muchos de ellos se han contagiado sabiendo que podía ocurrirles, pero ha podido más en ellos el deber profesional y la generosidad que su seguridad personal. Y por eso les aplaudimos cada día a las ocho de la tarde.

Y la segunda es que los responsables de la sanidad no han sido capaces de abastecerles del material de protección necesario para evitarlo. Mal, muy mal por ellos.

En resumen. Insisto en que el gobierno no ha traído el virus y añado que no quisiera estar en la piel del Señor Sánchez porque lo estará pasando muy mal como responsable del gobierno y también en lo personal porque tiene a familiares y amigos infectados.

Y porque ha tenido que tomar decisiones muy duras, necesarias hoy, pero que le habrá dolido mucho tomar por muy caudillo que se considere. Y que daría la piel y posiblemente bastante más por disponer de una varita mágica que solucionara el problema aunque le costara el cargo.

Pero el hecho objetivo es que desde diciembre del pasado año todos los gobiernos del mundo, incluido el español, sabían lo que estaba ocurriendo en China. Y ni España ni algunas otras naciones hicieron nada.

Que en enero se supo que la cosa era seria y prácticamente tampoco.

Que cuando Italia empezó a alarmar a todo el mundo, se comenzó a hacer algo.

Que conociendo como conocíamos lo que ocurría en Italia cada día, el gobierno español tomó las mismas decisiones que  el italiano, pero con días de retraso.

Y la conclusión es muy sencilla: Cuando en nuestro país tenemos semejante nivel de contaminación y de muertes es evidente que algo se ha hecho mal, o al menos mucho peor que en naciones como Corea del Sur, Alemania o la misma China.

Nadie tendrá la culpa en lo personal, nadie quería que ocurriera, pero semejante caos necesitará un análisis muy desapasionado de los hechos, que no podrán hacer los responsables actuales en el gobierno, y no se si los partidos de la oposición que quizás no hayan presionado como merecía la ocasión. Y porque todos ellos manejas foros dirigidos para obnubilar a la opinión pública.

Pero esta vez no podemos dejarlo. Esta vez si que “nunca máis”. Nos jugamos demasiado

Lo ocurrido y sus consecuencias superan al mundo de la política. Ellos son los responsables de resolver estas situaciones, sí, pero la evidencia demuestra que esta clase política, la de ahora, con este control absoluto sobre la sociedad y con este desparpajo para hacer y deshacer a su antojo no son los más indicados.

Es necesaria la gran reflexión, un nuevo pacto de la Moncloa. No para definir modelos de Estado ni cosas semejantes, sino para llegar a un consenso sobre que tipo de sociedad queremos, con que valores, con que limitaciones en nuestro “bienestar” actual, tan a corto plazo que está destruyendo el mundo. En que armas necesita la democracia para controlar a los grandes capitales o a los poderes fácticos.  

Y si no hacemos algo, volveremos a las improvisaciones y los desmadres que cuestan vidas y destrozan la economía.

Siento mucho verme obligado a escribir estas reflexiones, pero ha llegado el momento de exigir soluciones para hoy y para mañana.

Sin dejar de obedecer, con disciplina y sin ninguna reserva, las instrucciones del gobierno.

La audiencia absuelve a los acusados de Les Arts: “No hubo desvío de fondos”.

En este mundo convulso que nos hemos dado, lleno de falsos paradigmas y de políticos sin vergüenza que aprovechan cualquier noticia, sea cierta o no, para sacar provecho, ha vuelto a ocurrir. Leo en un periódico:

La audiencia absuelve a los acusados de Les Arts: No hubo desvío de fondos”.

Y con esto alguien puede pensar que se devuelve a los acusados el honor perdido. ¡Ni mucho menos! Nunca lo recuperarán porque siempre quedará y de eso se encargarán algunos indeseables, la sombra de la sospecha.

Detenciones mediáticas, registros domiciliarios, grandes titulares y ríos de tinta, frase muy manida pero ilustrativa de los hechos, en el momento cero. Algún titular, “peros” abundantes de malnacidos a la sentencia cuando resultan absueltos, que no repararán, ni mucho menos,  el dolor de las víctimas.

La Generalitat se personará en la causa por el ‘saqueo’ en Les Arts”, decían los titulares de los periódicos en abril de 2014. Y el honor de Helga Smith, la que fue Intendente del Palau de Les Arts por los suelos. Por los suelos y pisoteado. Como el de los otros acusados.

Helga Smith que fue la auténtica artífice del éxito del Palau, la que consiguió traer a Valencia a los mejores directores y los mejores intérpretes del mundo de la lírica, la que consiguió acuerdos y correspondencias con otros teatros de la ópera. Esa Helga Smith.

La que acabó su extraordinaria labor sin honor. La que murió sin conocer la sentencia, tirada en la cuneta de las conveniencias.

Hay que rescatar fondos públicos robados”, clamaban los políticos socialistas. Esos mismos que ahora no quieren que se esclarezcan asignaciones o contratos dudosos firmados sin ningún pudor por los que venían a  regenerar la vida pública.

Y ahora, cuando la verdad judicial afirma que no hubo desvío de fondos, ¿quién recoge el agua derramada? ¿Va a salir nuestro honorable presidente a pedir disculpas tantos días como salió a denunciar “el saqueo” porque convenía a sus intereses?

Ni lo sueñen. Silencio absoluto, mirar hacia otro lado y mantener la actitud de “sí pero”.

Como decía, a Helga Smith le ocurrió lo que a Rita Barberá. Ambas murieron antes de que la justicia las declarara inocentes y ha sido una verdadera lástima, por su pérdida y porque de  seguir vivas sí que pondrían en aprietos a sus denunciantes. Porque ambas dos hicieron mucho por Valencia y las dos pusieron el nombre de la ciudad en todas las agendas culturales  del mundo.

Y que nadie se confunda. El gran problema, el gran delito, lo imperdonable del caso, es que El Palau fue una criatura de otro partido político, en este caso el PP. Y este tipo de disparates inhumanos y antinatura no es privativo del PSOE. También otros lo hacen

Pero las cosas están así. Nuestros Puig, Oltra, Ribó y similares seguirán paseando por las calles de nuestra ciudad como si no pasara nada. Como lo harán muchos otros en España que han acusado con toda vehemencia a políticos que luego han resultado ser inocentes.

¿Pedir perdón? Ni lo sueñen. Y siendo las cosas como son, ¿cómo vamos a creer en la honorabilidad de la clase política dirigente?

En cuanto a los directamente implicados, los acusadores, ¿podrán dormir por las noches? ¿Qué les explicarán a sus hijos o a sus nietos?

Y no dejemos a un lado la excelente trayectoria y la sagacidad del que fuera fiscal anticorrupción, Vicente Torres,  azote de corruptos, que ha acumulado otras grandes “victorias” judiciales, y cito notas de prensa, como  “el caso Rita Barberá, el de la Fórmula 1, el caso Bellver o el de la ex gerente de FGV”.

Si nos ceñimos a los hechos, no parece que su interpretación de la justicia sea su mejor virtud. Muy curioso tratándose de un fiscal. ¿Tampoco se merece algún tipo de recriminación cuando los jueces han determinado la inocencia de tantos de sus acusados?

Espero que llegué el día en que las falsas denuncias y las “acusaciones particulares” merezcan sanciones ejemplarizantes en costes económicos y en obligación de reparaciones públicas.

Tan duras y ejemplarizantes, al menos, como las penas de telediario que han sufrido sus acusados en falso.

Me dirán que fue la Policía Nacional la que investigó los hechos y pasó la información  a la justicia, pero ¿quién denunció las irregularidades? ¿Quién levantó las sospechas? ¿Qué fiscal dio por buenos unos indicios que han resultado ser insuficientes?

El callejón sin salida del socialismo español y las amenazas a nuestra estabilidad y nuestro futuro.

Pedro Sánchez tomó una decisión sobre su futuro personal y esta decisión ha causado una serie de efectos colaterales que afectan muy gravemente al futuro del Partido Socialista Español en sus opciones de formar gobierno y también  a sus opciones de actuar como posible oposición en el parlamento.

Porque este partido, que no sé si continua siendo en el que milita nuestro actual presidente, ha perdido toda autoridad moral para acusar a futuras gobiernos de:

Mentir en el ejercicio de sus funciones de gobernante. Si algo está caracterizando a este gobierno, muy a nuestro pesar, es la gran cantidad de mentiras absolutas o de medias  verdades sobre varios de los temas sobre los que ha sido preguntado. Lejos, muy lejos de aquel “los españoles merecen un Gobierno que no les mienta” de Rubalcaba que frustró la mayoría del PP en la candidatura de Mariano Rajoy. Visto con los ojos de hoy, suena a auténtica ciencia ficción.

Ocultación de datos, una de las constantes del gobierno actual, muy falto de transparencia cuando tanto la reclamaba desde la oposición. Y la oculta en temas de Estado y en temas menores, como puede ser el uso de medios públicos con fines privados apelando a un absurdo “secreto de Estado” que no hace más que añadir oscurantismo y sembrar dudas sobre algunas actuaciones del presidente y de otros miembros del ejecutivo entre los ciudadanos.

No respetar a los otros poderes del Estado. Todo lo contrario, a juzgar por los pasos dados por el gobierno, o sus declaraciones públicas, tratando de amordazar o de condicionar las decisiones del Poder Judicial, y su estrategia de puentearlo en cuanto tiene ocasión. La última prueba es el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado, que, cumpliendo las condiciones requeridas para el cargo no reúne las más elementales condicione de idoneidad y que será nombrada con la oposición de todos los estamentos de la judicatura.

Ceder competencias peligrosas a las autonomías en un viaje sin retorno,  llámese País Vasco o Cataluña, para conseguir apoyos en temas que no pasan de ser puros intereses personales del gobernante de turno, en este caso Pedro Sánchez, totalmente contradictorias con los interese de la nación. Conocemos los efectos negativos de que Cataluña tenga transferidas Prisiones.

Y en el País Vasco se están dando pasos realmente preocupantes sobre esta misma competencia o el pago de algunas prestaciones reservadas a la Seguridad Social.  Y hay una propuesta de retirar a la Guardia Civil de Tráfico de Navarra.

Dar acceso a información sensible y  al CNI a los filocomunistas del gobierno, a sabiendas de su estrecha relación con los independentistas, los grupos antisistema o los filo terroristas de Bildu. O que mantienen excelentes relaciones con Irán, con Venezuela y con otros países “revolucionarios” de Sudamérica

Decisión de consecuencias imprevisibles para las relaciones internacionales y la colaboración con otros países en temas de delincuencia o de terrorismo.

En efecto. Nosotros estamos acostumbrados a que se nos muestren imágenes caricaturizadas de Estados Unidos en función del presidente de cada momento, y es cierto que hay grandes diferencias en su imagen como país o en sus relaciones con el exterior según que ocupe el cargo Clinton, Obama o Trump, pero es mucho más cierto que sus servicios de inteligencia, por ejemplo, son grandes aliados nuestros y nos han ayudado de forma decisiva en prevenir o solucionar casos de terrorismo, por ejemplo.

Y lo mismo ocurre con las inteligencias de las naciones de Europa y del resto del mundo, que van a restringir, si no a eliminar, los canales de información con España por temor a filtraciones indeseables.

Como hizo la Guardia Civil y la Policía Nacional con la Ertzaina, sabiendo que tenía infiltrados de ETA, o con “els  Mossos” de Cataluña con infiltrados independentistas.

Porque resultará inevitable que los países más sensatos en la lucha contra la delincuencia o el terrorismo vean a Pablo Iglesias como un infiltrado indeseable en los servicios de información españoles.

Actuar de forma irresponsable en política exterior. España, que consiguió un importante prestigio internacional en años anteriores, ha cambiado su solidez por una política errática que ha deteriorado muy notablemente su imagen internacional.

Y también en este aspecto se está ganando la desconfianza dela Unión Europea, o de los países americanos no incluidos entre los revolucionarios.

Y muy especialmente de los Estados Unidos que, esa sí, teniendo como presidente a Trump, nos puede costar muy cara en aranceles o medidas proteccionistas contra los productos españoles.

Y tantas otras cosas que desmerecen la solidez y el prestigio que debe adornar la figura del Gobierno de la nación.

Propiciar una política de gasto que conllevará enfrentamientos con la Comunidad Europea y aumentarán el déficit del estado, ya muy fuera de control.

La gran pregunta es ¿porque se ha llegado a este nivel de desatinos e incompetencias? Si antes teníamos dudas, ahora está meridianamente claro:

Por el egoísmo personal y la egolatría de Don Pedro Sánchez Castejón, actual presidente del gobierno, con la colaboración personal imprescindible de su gurú particular, Iván Redondo.

Porque cuando alguien contrata a un asesor personal para un determinado fin, se cumplen dos condiciones:

  • La prioridad absoluta, el único objetivo del asesor contratado, es conseguir el objetivo para el que se le contrató sin que importen los daños colaterales. En este caso el fin buscado era la promoción personal de su cliente, Don Pedro Sánchez, casi “cueste lo que cueste” y con absoluta primacía sobre cualquier condicionante.
  • La sumisión del cliente a su asesor, que se ve obligado a seguir las instrucciones recibidas en cuanto a conductas personales o, en este caso, decisiones políticas. Porque Iván Redondo no es el clásico asesor de imagen. Es un politólogo.

Es un planteamiento extremo pero, por lo que estamos comprobando, no parece estar demasiado alejado de la realidad.

Se cumplió el primer objetivo y como consecuencia,  una vez alcanzado el gobierno de la nación soportado por fuerzas anómalas en el sentido de que todas ellas son enemigas declaradas del Estado en su concepción actual y de la propia nación Española, el gran reto es mantenerse en el poder. Y eso son palabras mayores.

Palabras mayores que se traducen en que el gurú asesor necesita mucho más poder porque ya no le basta con controlar a su cliente, sino también a todas las personas o las circunstancias externas que puedan amenazar este objetivo.

Razón por lo que nuestro Iván Redondo, con el título de Director del Gabinete de Presidente, se ha convertido en la persona con mayor poder jamás conocido en un gobierno de España sin pertenecer ni al poder ejecutivo, ni al legislativo, ni al judicial, ni tampoco a la Casa Real. Influencia y poder “con cargo”, no como los que podían tener las esposas, las amantes o los amigos de los gobernantes.

En este caso comparables a las del Cardenal Richelieu sobre el Rey de Francia o Rasputín en Rusia.

Es un poder sin control parlamentario. Dicen, con razón, que sí que está sometido a un control parlamentario indirecto, porque las decisiones no las toma él en persona ya que no pertenece al gobierno, sino los ministros. Y los ministros sí que tienen que dar cuenta de sus decisiones.

Aunque al final, que es lo que importa, el caso es que Iván Redondo tiene un poder casi ilimitado en el gobierno actual. Y que los acuerdos y las decisiones gubernamentales están comprometiendo muy seriamente el prestigio de España y condicionando su futuro inmediato.

Y ¿cómo se puede revertir esta situación?

Es prácticamente imposible porque Pedro Sánchez se ha encargado de mantener un control cerrado sobre los que deberían controlarle.

En el partido, el Comité Federal se ha convertido en una auténtica guardia pretoriana al servicio del césar, al que protege de enemigos externos. Y no parece tener fisuras. Solo se producirán, como siempre ocurre en política, si se atisba alguna amenaza seria al liderazgo del Secretario General, en cuyo caso surgirían los clásicos “ya lo advertía yo” de los que vayan abandonando el barco. Pero eso parece poco probable a corto plazo.

La más rápida y sencilla sería que los parlamentarios de una o varias comunidades votaran en contra de alguna ley o delos presupuestos generales si perjudican a sus comunidades en beneficio de otras. Las que chantajean al gobierno asegurando su estabilidad. Tampoco lo veo. Ni ellos, acomodados en listas electorales, ni sus barones territoriales tienen suficiente valor para anteponer los intereses de sus representados a las maniobras de Iván Redondo.

Y hay una tercera que no deja de sorprenderme. ¿Dónde están los ministros “serios” del gobierno? ¿Qué opina Margarita Robles, por ejemplo, sobre que Pablo Iglesias pueda tener información del CNI?

Es posible que en los consejos de ministros manifiesten su disconformidad, pero eso no me vale. Cuando se está jugando lo que se está jugando, Doña Margarita, la única forma de no ser corresponsable del desastre en el que estamos inmersos es dimitir.

Como no hizo e muy cobarde ministro Solbes que, años después, decía a tiros y troyanos que él ya había advertido al presidente Zapatero de sus errores en la economías. Errores que hubiera frenado dimitiendo y anunciando las razones por las que lo hacía.

Y la cuarta, no tan improbable como parece, es que se desmorone ese castillo en el aire que han montado con un gobierno coaligado con Podemos y apoyado por grupos disparatados. Podemos es Podemos y no cesará en su empeño de buscar protagonismo y fagotizar al PSOE desde dentro.

Como he comentado en otras ocasiones, nunca sale bien poner zorros a cuidar delas gallinas. Y en este caso, como se ha evidenciado y se evidenciará, el jefe delos zorros es mucho más inteligente que el jefe de las gallinas.

Así que, queridos amigos, en plena resaca por el Brexit, con el problema de los agricultores que se hará más acuciante cuando recorten las ayudas comunitarias, con aliados como Venezuela y bajo la sospecha de Europa y los Estados Unidos, con las amenazas de los independentistas que no se conformarán, como nunca lo han hecho, con dialogar, entre otras cosas.

¿Cómo será nuestro futuro inmediato?

Cuando, por mucho que niegue su muy poderosa máquina de propaganda, le hubiera resultado sumamente fácil buscar apoyos en el PP o Ciudadanos en asuntos de Estado que le garantizaran la investidura y la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

Lo que hubiera sido muy beneficioso para la nación y para su partido, el PSOE de toda la vida, no el Partido Sanchista Obrero español, pero malo para él porque tendría que ceder en parte de su proyecto.

Y ¡hasta ahí podríamos llegar!

El paro, las brechas salariales, el riesgo de exclusión social y la pobreza en España.

A propósito de mis comentarios sobre la imagen de la España histórica que fomentaron en su día naciones rivales, asumida de forma inexplicable por muchos españoles, han surgido algunos comentarios sobre la situación sociolaboral de la España actual, entre otros los de Juan Sanz que cita un informe de Philip Alston, relator de la ONU, sobre la pobreza y la desigualdad en España.

Que es otro tema, porque en este caso no se trata de ningún invento ni tampoco creo que sea una exageración. Puede que los resultados que presenta el relator estén distorsionados por la calidad y la cantidad de la muestra, pero sean cuales fueran los datos,  reflejan un hecho real y sumamente preocupante.

Al comentario de Juan contestaba: “Pues claro que hay mucho que solucionar, sobre todo en cuanto a la brecha salarial y la marginación. Estoy en Cáritas y en su informe anual lo denuncia año tras año. No conozco en detalle este estudio del relator de la ONU y procuraré conseguirlo, así como la metodología de su análisis, pero en principio supongo que tiene razón, al menos en parte.”

Y más adelante confirmaba: “Repito que yo veo casi cada día los problemas de los marginados, especialmente inmigrantes pero también españoles que viven en precario. Desconozco la magnitud real del problema, pero el hecho existe y no lo discuto

Como adelanté, he leído las conclusiones del informe del relator, y también tengo algunas conclusiones del informe que elabora Foessa a partir de los datos de Cáritas. Informe que está muy prestigiado porque no se trata de datos estadísticos resultantes de encuestas con un determinado tamaño de la muestra, sino de los datos reales de cada una de las personas acogidas en Cáritas, que son millones.

Como es lógico, este estudio tiene su margen de error porque siempre existe una duda sobre la veracidad de la información aportada por los que acuden a Cáritas, pero es mucho menor, prácticamente cero, comparado con otros estudios, como el realizado por el mencionado relator que se basa en contacto con asociaciones o  de conversaciones directas con miembros de algunos colectivos marginales. “He visitado lugares que sospecho que muchos españoles no reconocerían como parte de su país (…) barrios pobres “con condiciones mucho peores que un campamento de refugiados”, afirma.

Por lo que la muestra obtenida por Philip Alston, siendo buena y honesta, resulta menos representativa. Y en contra de lo que opina en su comentario, un poco prepotente y casi fuera de lugar porque da a entender que en España se ignora este problema, cuando Cáritas y las otras ONG’s que operan en España, sí que reconocen a estos marginados como parte de su país.

Incluso conocen personalmente a cada uno de ellos, porque en su gran mayoría acuden a los Servicios Sociales, a Cáritas y al resto de ONG’s en busca de consejo y ayuda

Pero, pequeñas discrepancias al margen, es de agradecer su apoyo a la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Insisto en que no ha descubierto nada que no sepamos los que trabajamos en estos ambientes, pero es muy cierto que los gobiernos de turno, centrales, autonómicos y locales, están muy necesitados de que les saquemos los colores porque no han sido capaces de solucionar este problema y otros muchos de contenido social.

Y así el comentario sobre los datos de 2019 dice que “en España hay más de 8,5 millones de personas excluidas, 1,2 más que antes de la crisis. Esta es la principal conclusión del VIII Informe Foessa, que ha sido presentado esta mañana en la sede de Cáritas, y que advierte de “una sociedad estancada” que provoca una “fatiga de la solidaridad”, que se extiende al incremento de la xenofobia y el olvido de las políticas sociales.”

El informe concluye que esos 8,5 millones en exclusión social suponen el 18,4% de la población española. “Son el rostro de la sociedad estancada, un nutrido grupo de personas para quienes el ascensor de la movilidad social no funciona, y no es capaz de subir siquiera a la primera planta”, subrayaron. Casi la mitad –4,1 millones– viven en exclusión social severa, que les impide acceder a una vivienda segura y que sufren un desempleo persistente, precariedad laboral extrema y, ahora que ha concluido el ciclo electoral, “invisibilidad para los partidos políticos“.

Hoy en día, las condiciones de vida son peores que hace diez años”, subrayó Raúl Flores, secretario técnico de la Fundación Foessa

Y que continúa diciendo: “Puesto en cifras: En 2018, el 26,1% de la población en España, y el 29,5% de los niños, se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social. Más del 55% experimentó algún grado de dificultad para llegar a fin de mes y el 5,4% sufrió privación material severa. La tasa de desempleo del 13,78% es más del doble de la que presenta la media de la UE, y ha sobrepasado el 30% para los menores de 25 años.

Para el experto en derechos humanos, “los niveles de pobreza en España reflejan una decisión política. Esa decisión política ha sido hecha durante la última década. Quiero resaltar el hecho de que entre 2007 y 2017, los ingresos del 1% más rico crecieron un 24% mientras que para el 90% restante subieron menos de un 2%”.

Al mismo tiempo, el Estado español “optó por recaudar un 5% menos de impuestos que el cualquier otro Gobierno europeo y eso, claro, significa que tiene menos dinero para gastar en protección social

Y como muestra es suficiente. Las cifras pueden variar, pero ambos análisis coinciden en que la situación de parte de la población residente en España es insostenible.

Uno de sus comentarios de Philip Alston que me sorprende especialmente es cuando dice que “España tiene una de las comunidades de gitanos más grandes de la UE, casi la mitad de los cuales viven en la extrema pobreza”. Es cierto que queda bastante población gitana marginada, pero también lo es que ha mejorado su integración social.

En el diario El País leo que Aimar Bretos, presentador de “Tanto por ciento” hablando de los gitanos afirmaba:

En el pasado vivían en comunidad, eran nómadas y hablaban su propia lengua. Hoy su realidad es completamente diferente. 750.000 personas en España son gitanos, el equivalente a la población de la ciudad de Valencia. El 95% de los niños romaníes ya están escolarizados, pero solo un 2% llega a la universidad. 10.000 gitanos en España viven en chabolas, pero son un 70% menos que hace 27 años. El pueblo romaní ha evolucionado en 30 años en nuestro país más que en seis siglos

10.000 chabolistas gitanos son muchos chabolistas, pero atendiendo al comentario del relator, me figuro que está incluyendo a los muchos gitanos de Rumanía que se han desplazado a España gracias a su condición de ciudadanos europeos. Colectivo que, por cierto, no suele acudir a los servicios sociales ni a Cáritas, posiblemente porque tienen un evidente rechazo a que se les controle.

En lo que difiero bastante es en las soluciones que apunta el relator, muy basadas en generar gasto para ayudar a los necesitados sin atacar la causa raíz. Aunque no es el tema de este comentario, la solución no son las ayudas, aunque resulten necesarias a corto plazo, sino fomentar la creación de empleo, especialmente empleo industrial que es el que genera mejores salarios y mayor estabilidad.

Pero, como digo, ese es otro tema.

Y, a la vista de lo poco que se publica en los medios audiovisuales, tengo que entender que este señor opine que  los españoles no conocen el problema. ¡Claro que lo conocen! Pero estamos en un mundo egoísta en el que cada colectivo defiende “lo suyo” sin tratar siquiera de entender que, como le ocurría al sabio de la fábula que comenzaba diciendo “dicen de un sabio que un día, tan pobre y mísero estaba,…” habían más pobres que él.

Y los perjudicados, como siempre, son los invisibles, los que no tienen dinero para confeccionar pancartas ni ninguna posibilidad de asociarse en colectivos como el de los jubilados, el de los funcionarios, el de los autónomos, el de los agricultores,  y tantos otros, que teniendo problemas reales, no quieren mirar por encima de sus propias necesidades y aceptan de mala gana una distribución más justa y proporcional de los presupuestos del Estado.

Porque todos debemos aceptar que estos presupuestos “no dan” para todo ni para todos, y hay que buscar una distribución sensata y equilibrada.

Priorizando, según mi opinión, a los colectivos más desfavorecidos.

Otra de tantas falsedades: La verdad sobre la expulsión de los judíos en España.

Ayer me desayuné con las afirmaciones de Clara Ponsatí en el Parlamento Europeo comparando la expulsión de los judíos españoles en 1942 o el exterminio de Hitler a los miembros de esa raza con la “persecución” de España a los catalanes.

Y aunque la especialidad de la Señora Ponsatí sea la economía, es evidente que su nivel cultural, licenciada en economía en la Universidad de Barcelona, permite suponer que decir semejantes despropósitos solo puede obedecer al interés en mostrar en Europa la imagen de una España negra, retorcida y con un pasado sucio, mucho peor, por supuesto, que la nación más cruel y sanguinaria del mundo occidental.

Lo lamentable es que muchos españoles, y no solo los independentistas, se creen todo lo malo que se dice sobre nuestra nación y nuestra historia. Lo que resulta incomprensible.

No me explico que hayamos cambiado la España de los tiempos del franquismo, en los que se sobredimensionaban “las glorias” de nuestra patria, se decía que éramos “una unidad de destino en lo universal” y en la que se mostraba un águila imperial orgullosa de ser “una, grande y libre”, por la España actual que es lo peor de lo peor.

Y que no sirva este comentario para que me acusen de apología del franquismo, porque ni de coña. En todo caso de apología a la inmadurez política de los españoles de ahora.

Lo que quiero decir es que la campaña de reescribir la historia que emprendieron las izquierdas y los progres, ha tenido como daños colaterales que  se eliminen hechos positivos que se realizaron por gente “de derechas” o en época de imperios, reinados, y regímenes por el estilo. Porque es bien sabido que solo en España hemos tenido imperios, reinados, y regímenes por el estilo. Las demás naciones no. Los ciudadanos de todas ellas cantaban canciones por los prados mientras nosotros matábamos indios en América o quemábamos herejes en las hogueras.

Y así se ha pretendido que el descubrimiento de América se convierta en una sucesión de hechos delictivos, mucho peor que las conquistas coloniales de otras naciones o del exterminio de los indios de américa del norte, por ejemplo.

Como está demostrado, solo es bueno lo hecho por las izquierdas. Los asesinatos y tropelías de los gobiernos de izquierdas, que los ha habido y muchos,  estaban justificados porque los castigados eran fascistas peligrosos que querían matar niños y robar al pueblo, especialmente si eran curas, monjas, o gente de la iglesia.

Las víctimas de los asesinatos y tropelías de los gobiernos de la derecha, que también los ha habido y demasiados,  eran luchadores por las libertades, aunque formaran parte de piquetes que asesinaban a gente en las cunetas, o responsable de checas que torturaban y asesinaban sin ningún control legal.

¿Alguien con dos dedos de frentes se puede creer que hay matones o asesinos justos e injustos?

Pues sí. Hay muchos españoles que han comprado esa mercancía averiada de la España de los buenos y de los malos, como si no fuera cierto que todos descendemos de los que mataron y de los que murieron, de los que hicieron cosas buenas y de los que hicieron cosas malas.

Mercancía necesaria porque la “verdad incuestionable” de estos relatos es lo que justifica la supuesta “autoridad moral de la izquierda”.

Pues bien, volviendo al tema, nuestra buena señora Ponsatí ha dicho textualmente que:

 “Uno de los crímenes más serios contra el pueblo judío tuvo lugar en 1492 cuando los denominados Reyes Católicos ordenaron la expulsión de los judíos de Sefarad. Este primer episodio de antisemitismo de Estado, admirado por Adolf Hitler y que va a intentar superar, es la piedra angular del trágico historial español de intolerancia. Hoy esta intolerancia toma la forma del desprecio a los derechos de la minoría catalana”.

Lo que supone, entre otras majaderías, que el antisemitismo feroz y sanguinario de Hitler estuvo inspirado en las actuaciones históricas de España contra esa raza.

No cabe duda de que escuchar falsedades sobre España es nuestro sino, como también lo es que, en lugar de negar rotundamente las mentiras o las exageraciones, muchos españoles se crean todo lo que dicen de nosotros partes interesadas. Francamente somos un pueblo absurdamente masoquista.

No hay ninguna duda de que en algún momento del pasado las naciones europeas amplificaron todo lo posible los hechos más oscuros de la historia de España. La razón es muy sencilla: En los tiempos en los que comenzaron las “leyendas negras”, España, la imperial, era más poderosa desde el punto de vista militar y para dañarla no tenían mejores armas que la propaganda negativa.

Porque la expulsión de los judíos de España, solo es una más de las que se habían producido anteriormente en otros países de Europa. Y cito un artículo firmado por Cesar Cervera en el ABC del 30 de octubre de 2014 con este titular:

“La expulsión de los judíos de 1492: la leyenda que construyeron los enemigos de España”

Y que en una parte del texto dice:

Frente a la hegemonía militar que impuso el Imperio español durante los siglos XVI y XVII en toda Europa, sus enemigos históricos solo pudieron contraatacar a través de la propaganda. Un campo donde Holanda, Francia e Inglaterra se movían con habilidad y que desembocó en una leyenda negra sobre España y los españoles todavía presente en la historiografía actual. Al igual que ocurre con la Guerra de Flandes, la Conquista de América o la Inquisición española, la propaganda extranjera intoxicó y exageró lo que realmente supuso la expulsión de los judíos de los reinos españoles pertenecientes a los Reyes Católicos en 1492. En suma, los ganadores son los encargados de escribir la historia y España no estuvo incluido en este grupo.”

Y añade:

“Las expulsiones y agresiones a poblaciones judías, un grupo al que se atacaba con frecuencia para esconder los verdaderos problemas sociales, fueron una constante durante toda la Europa medieval”.

Así, el Rey Felipe Augusto de Francia ordenó la confiscación de bienes y la expulsión de la población hebrea de su reino en 1182. Una medida que en el siglo XIV fue imitada otras cuatro veces (1306, 1321, 1322 y 1394) por distintos monarcas. No en vano, la primera expulsión masiva la ordenó Eduardo I de Inglaterra en 1290. También fueron reseñables las que tuvieron lugar en el Archiducado de Austria y el Ducado de Parma, ya en el siglo XV.

La expulsión de los judíos de España fue firmada por los Reyes Católicos el 31 de marzo de 1492 en Granada. Lejos de las críticas que siglos después recibió en la historiografía extranjera, la cruel decisión fue vista como un síntoma de modernidad y atrajo las felicitaciones de media Europa. Ese mismo año, incluso la Universidad de la Sorbona de París transmitió a los Reyes Católicos sus felicitaciones. De hecho, la mayoría de los afectados por el edicto eran descendientes de los expulsados siglos antes en Francia e Inglaterra.

Es decir: No solo no fuimos los únicos, sino que fuimos los últimos en expulsarlos de los reinos de Europa y probablemente nos comportáramos con menos crueldad que lo hicieron los demás.

Que la expulsión de los judíos en todos los países fue una injusticia histórica es un hecho incuestionable, como también lo es el que la última razón no fue ni su religión ni sus costumbres, sino los intereses económicos y el temor que suscitaba el que gran parte de la Europa cristiana estaba hipotecada por los préstamos pedidos a los banqueros de esa raza.

Yo he tenido ocasión de conversar con algunos sefardíes en Estambul y me consta su amor a España y la añoranza por un pasado vivido por sus ancestros en las calles de lo que fue su patria hace siglos.

El Estado español, en 1967, revocó la expulsión de 1492. Y un año después tuvo lugar la inauguración oficial de la primera sinagoga.

Y en el año 2015, se promulgó la “Ley 12/2015 de  concesión de la nacionalidad española a los sefardíes originarios de España. La solicitud y presentación de documentos debe realizarse obligatoriamente a través de la plataforma electrónica habilitada al efecto por el Ministerio de Justicia

En resumen: Ni somos la nación más condenada por el Tribunal de Justicia Europeo, ni por el de Derechos Humanos, ni somos la nación con más agresiones sexuales o más violaciones, ni tampoco somos “los malos de la película” contra los judíos o contra tantas otras causas.

Todo lo contrario; cuando se manejan datos estadísticos oficiales, solemos aparecer en los lugares más bajos de los gráficos. En los lugares reservados para “los buenos”

Pero no duden de que los constructores de historia de los últimos años, nuestros historiadores de la posverdad, insistirán en que la gran mayoría de los españoles, nosotros, estamos contaminados por el fascismo porque los somos desde el caudillo Viriato, que nuestros reyes, los Católicos por ejemplo, son el paradigma de la crueldad y el despotismo porque eran absolutistas, y que somos una nación señalada por el resto del mundo por sus errores y crueldades.

Pero para eso están ellos. Los independentistas para convertir a Cataluña en la Arcadia feliz libre del latrocinio de España, y los neocomunistas para restablecer la democracia, la tolerancia y las libertades en nuestra nación. O lo que seamos.

Dejemos de juzgar los hechos históricos con los ojos de hoy en lugar de hacerlo en el contexto en el que se produjeron, cuando todos los poderosos eran brutos de solemnidad e imperaba la ley del más fuerte en todo el mundo “civilizado” para sobrevivir o imponer voluntades.

Y no escuchemos a los que nos acusan de todos los males, históricos y actuales. Es mentira. Una burda mentira repetida cientos de veces. Somos una nación que ha cometido errores y aciertos a lo largo de su historia, como todas las demás, pero que en la actualidad podemos y debemos presumir de ser tan democráticos como los que más, extraordinariamente avanzada en prestaciones sociales y una de las más garantistas en sus leyes de todo el mundo occidental. Incluso puede que excesivamente garantistas

Lo juro por Snoopy

Los problemas del campo y las mentiras del gobierno.

El campo español se levanta en armas, armas pacíficas, contra un gobierno que no les ayuda a resolver sus graves problemas de subsistencia y el gobierno, como no, se ha apresurado a desviar la atención mintiendo al achacar la responsabilidad de la situación a Mercadona, Consum y al resto  de grandes supermercados.

Cosa que es absolutamente falsa. Los datos estadísticos dicen que estos establecimientos solo dan salida al 7 % de las frutas y hortalizas producidas en España. El resto se dedica a la exportación y las industrias de transformación de alimentos. Luego su responsabilidad, si la tuvieren, sería muy limitada

El otro día escuché decir en la radio a Cristóbal Aguado, presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) que también el resto de naciones europeas, como Francia, Italia o Alemania, tienen supermercados y no padecen los problemas de la agricultura española.

Y también le he leído manifestar con tristeza y desilusión que “le gustaría no haber conocido a tantos políticos” como titular de una entrevista.

¿Dónde están los problemas?

No soy un experto, pero visto desde mis conocimientos y del sentido común, una parte de la situación actual se debe al exceso de gastos de producción, castigados por los costes de carburantes, electricidad, agua, seguros agrarios en los que, según dicen, no hay una clara relación entre primas y coberturas, impuestos y otros. Se dice que la subida del salario mínimo ha sido un desencadenante, pero yo no lo creo aunque es cierto que ha agravado los problemas existentes.

Pues bien, en casi todos ellos el gobierno tiene posibilidad de intervenir respetando los límites establecidos por la Unión Europea contra las medidas proteccionistas.

Y puede hacerlo porque tiene poder para regular muchas de estas partidas de gasto que son  impuestos directos sobre el agricultor o sobre las materias primas y otros elementos que necesitan para su actividad.

Otra parte puede deberse a que los agricultores no han acabado de completar el ciclo de la venta y necesitan intermediarios. Intermediarios que tiene costes y quebrantos en la distribución y que también pagan impuestos al gobierno en cada uno de los ciclos: recolección si se compra en árbol, transporte, almacenamiento, comercialización, etc.

Es un hecho que pocas cooperativas agrícolas son capaces de vender directamente a los supermercados por falta de la estructura logística y comercial necesaria para hacerlo.

Y también que la agricultura debe acomodarse a los cultivos más adecuados a cada terreno y a la demanda del mercado. No se puede pasar a de cereales a frutales en dos años, pero sí que conviene combinar cultivos para equilibrar los que son productivos a corto plazo con los que necesitan más tiempo de transformación para resultarlo.

Y todo esto lo sabe perfectamente el gobierno del Seños Sánchez. Mejor que nadie.

Gobierno que, como decía antes,  tiene las manos atadas en cuanto al proteccionismo, pero es libre para manejar algunos de los factores del costo porque dependen de ellos: IVA, IRPF, impuestos, etc.

Y para asesorar.

Que el problema no tiene una solución fácil es evidente. Que necesita compromiso y generosidad de todas las partes aún más. Que las soluciones a aplicar deben estar consensuadas por la mayoría de las fuerzas políticas con capacidad de gobierno para sacarlas de la lucha electoral es una necesidad. Se acuerde lo que se acuerde debe sacarse de la contienda política para que no se utilice como arma arrojadiza como se hace con la educación, las pensiones y tantas otras materias fundamentales. Es una absoluta necesidad.

Pero lo fácil es aumentar los gastos del Estado en partidas absurdas o de dudosa utilidad y contar milongas a los ciudadanos en la seguridad de que no tenemos capacidad de discernir.

Y echar la culpa a otros. Como es habitual.

España, nación peligrosa por las agresiones sexuales.

Los Estados Unidos han advertido a sus ciudadanos de que si viajan a España guarden precauciones porque somos un país especialmente preocupante por el número de agresiones sexuales que se producen.

Este es otro ejemplo palmario de lo estúpidos que somos los españoles y demuestra el interés que tenemos en mostrar nuestra nación como paradigma de carencias, peligros y tercermundismo.

Cuando no es verdad en absoluto. Las estadísticas de El País de 2015, no tengo más recientes pero habrán variado poco, muestran que lejos de ser un país peligroso, somos uno de los más seguros de Europa. Pero ¿a quién le importa eso? En la política rastrera de “alto nivel”, la más progresista, se dice que “no dejes que la verdad te evite un buen eslogan”

 ¿Qué es lo que ocurre? Lo de siempre en este caso y en tantos otros. En España hay un movimiento feminista perfectamente justificado que lucha por que la mujer consiga una igualdad de hecho con los varones. Y digo “de hecho” porque desde el punto de vista legal no existe ningún tipo de discriminación por sexo.

Pero es cierto que necesitan mucha más ayuda para conciliar trabajo y familia, para que las apoyen en la maternidad si quieren ser madres, o para que no sufran discriminaciones salariales disfrazadas de falsas situaciones contractuales.

Y, naturalmente, que gocen de una mejor  protección contra  abusos y agresiones.

Pero estamos en España y esa maldita política mal entendida de los oportunistas hace que cualquier causa noble que debería ser objetivo de todos los partidos y todos los ciudadanos, se convierta en lemas y banderías que permita separar a los españoles en  “buenos y malos”, en progresistas y fascistas, en machistas y feministas, o en no sé cuántas cosas más.

Seguro que en España hay muchos  que tienen el mismo interés que yo tengo porque la mujer se sienta libre e igual, y porque pueda desarrollar sus aspiraciones sin más limitaciones que las propias de su sexo o de su voluntad, pero me atrevo a afirmar que no existe nadie, por muchas consignas que vocee y muchas pancartas que enarbole, más convencido que yo.

Pero tenemos el cáncer de estos oportunistas tóxicos disfrazados de progresistas que se pasan el día  publicitando y amplificando lo peor de nuestra sociedad. Una sola agresión sexual son demasiadas agresiones, pero los hechos son los que son, y la naturaleza humana es la que es, por lo que siempre existirán degenerados que intenten hacer mal. Y ni la mejor educación, ni la mejor protección policial, ni la mejor de las solidaridades podrán evitarlo.

Y, amigos míos, ni los ciudadanos españoles ni mucho menos los estadounidenses, se dedican a consultar encuestas o a comprobar la veracidad de las informaciones. Nos alimentamos de telediarios, tertulias y titulares de prensa y ahí sí, ahí  somos auténticos campeones del mundo mundial en sensacionalismo, morbo y eficacia en autolesionarnos.

Por lo que es muy natural que transmitamos la sensación de que somos un país poco recomendable, plagado de degenerados y de gente peligrosa que campa a sus anchas por las calles de nuestras ciudades, sin que las autoridades hagan algo para evitarlo.

¿Cuándo aprenderemos a querernos un poco? Los hechos son los hechos y somos un país ejemplar en muchas cosas. Pero eso no interesa a los agitadores de masas. ¿No llama la atención de los resultados en los admirables, lo digo sin ironía, países nórdicos?

Pero, claro, los que se quieren presentar como paladines de la defensa de la mujer o de cualquier otra casusa, necesitan “inventar” o amplificar los problemas para poder presentarse luego como los “solucionadores”

Patéticos ellos y patéticos nosotros que les creemos.

Y entiendo a los norteamericanos porque no hacen más que informar a sus conciudadanos de los peligros que nosotros mismos estamos pregonando. Y advertirles de que tengan mucho cuidado cuando circulen por nuestras calles.

En España estamos necesitados de que alguien nos repita cada día las bondades de nuestro país, de nuestra forma de Estado y de los grandes avances conseguidos en garantías, libertades y prestaciones sociales.

Pero me temo que tendremos que contratar a extranjeros para que hagan esa tarea. En España, o no los tenemos, o no están dispuestos a hacer ese trabajo. Sería dar votos a los “otros”.