Misiones y funciones de los 350 diputados

Año 1977. Se ha terminado la transición y se convocan las primeras elecciones generales para elegir a nuestros representantes en cortes. También a los senadores, pero como han cambiado las reglas porque una parte de los nominados lo eran era por designación directa y no tengo muy claro cuales eran sus funciones entonces, como tampoco estoy totalmente seguro de las que tienen ahora, me ceñiré a las elecciones para diputados en cortes: los congresistas.

Era una época de semi desarrollo, con desplazamientos por carretera que sonarían a ficción en la actualidad. Disponíamos de teléfonos fijos y disfrutábamos de tiempos de espera en las conferencias interprovinciales en parte del territorio nacional. La base de las comunicaciones documentales eran correos y telégrafos, se usaban los teletipos, y no habían aparecido los primeros PC’s.

Todo se tramitaba sobre papel, con escritura manuscrita o usando máquinas de escribir mecánicas con papel carbón para conseguir copias.

Estaba todo por hacer, y todo se hizo. Y se hacía desde el estado, porque no existía la gestión de las autonomías. Es cierto que ahora hay una tarea más, Europa, pero de eso se encargan los 54 electos en 2014.

Se eligieron 350 congresistas

Hemos superado con mucho el siglo de las luces y estamos muy avanzados en el mundo de las tecnologías, de lo digital, de las super comunicaciones, de acceder a las bases de datos de la información, toda la información necesaria, en segundos, de escribir en PC’s o teléfonos móviles utilizado teclados o la voz. La gran cantidad de aeropuertos, ¡cuantos aeropuertos!, los “AVES”, las autopistas y las autovías han acortado las distancias que, por otra parte, no haría falta recorrer en la mayoría de las ocasiones porque existen las videoconferencias, bidireccionales o múltiples, desde cualquier terminal y hacia cualquier terminal.

Se supone que parte de la gestión está transferida, por lo que una parte de la tramitación de leyes no se gestiona desde el parlamento español.

Estamos en julio de 2016 y llevamos dos elecciones eligiendo a 350 congresistas.

¿Uds. lo entienden? Yo, desde luego, no. ¿Dónde está la mejora de productividad basada en los nuevos recursos que ha conseguido la empresa privada? ¿A que dedican el tiempo libre, tanto tiempo libre, nuestras muy respetables señorías?

Yo se lo diré: A mirarse el ombligo, a discutir si son galgos o podencos, a diseñar estrategias super elaboradas destinadas a afianzar los puestos de sus promotores, en primer lugar, de sus partidos, en segundo, y de España si sobra alguna migaja.

¿Por qué no les mandan un mensaje cada mañana a sus muy sofisticados terminales con las palabras “Europa”, “brexit”, “oriente medio”, “Turquía”, “unidad nacional”, “amenaza terrorista”, “desempleo”, “diferencias sociales”, “marginalidad”..? Podíamos añadir alguna más, pero si ponemos muchas es posible que les duela la cabeza. ¡Demasiado en que pensar!.

Ellos no están “para esto”. Están para ver quien es más guapo y más listo, y como hacer que todos nosotros reparemos en ello. ¿Han visto la cara de aburridos que ponen en el parlamento? ¡El país, los ciudadanos, “¡Ah!. Te refieres a “esos” que vemos deambular por las calles cuando circulo en mi coche oficial o en el taxi! ¡Esos a los que damos la mano y entregamos folletos en época electoral! ¡Claro que los tenemos en cuenta! Necesitan orientación, y nosotros se la damos. ¿Cómo sabrían que hacer si no fueran por nosotros?

Reconozco que me estoy pasando tres pueblos, pero ¡denles tiempo!

100 parlamentarios, como máximo, y a resolver problemas en lugar de crearlos para luego presumir de que los “han solucionado”.

Mi abuela María solía decir que el diablo, cuando no tiene que hacer, mata moscas con el rabo. ¡Estos acabarán con todas las moscas de España! Posiblemente sea su única utilidad.

Un valenciano castizo les mandaría a “fer la mà”, pero yo soy más fino y no les mando tan lejos. Solo les pido que recapaciten y trabajen por el bien común, si les queda algo de luz sobre la razón de ser de sus cargos.

Aunque, por otro lado, he estado revisando el título III de la Constitución Española y no veo ningún detalle sobre lo que deben hacer los diputados. Sí que habla de la misión de las cortes generales, pero cuando individualiza en la figura de los congresistas solo cita emolumentos, derechos y garantías. Es posible que en algún párrafo diga que “los congresistas pondrán todo su empeño en fomentar leyes justas, en defender los derechos de los españoles , en garantizar su bienestar y en mejorar ..”, o cosas similares, pero yo no lo he encontrado.

¡A ver si va a resultar que no tienen ninguna obligación con nosotros, sus electores y nos quejamos de vicio!

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Las ocurrencias, las irregularidades, y los filos de las navajas

Leo en Las Provincias que “Los funcionarios de la Generalitat podrán trabajar desde casa en un mes“, y añade “..En el norte de Europa es una práctica absolutamente normalizada y los expertos dicen que genera mayor felicidad en los trabajadores que ya se benefician de este método”. No quiero entrar en disquisiciones sobre los hábitos y los compromisos de los nórdicos comparados con los españoles, pero no puedo por menos que plantearme algunas preguntas:

Relacionadas con el coste/beneficio de la operación: ¿Se van a retirar y vender las mesas y los equipamientos de los funcionarios beneficiarios de la medida? ¿Se van a cerrar oficinas por desuso de las instalaciones? Uno de los equipos fundamentales son los ordenadores: ¿se van a llevar a su casa los PCS de “sobremesa” propiedad de la administración, o se van a adquirir portátiles para la ocasión? ¿Qué programas se van a “carga” en cada ordenador, quien lo hará y quien los mantendrá?

Como lo lógico es que trabajen conectados a sus centros de trabajo por internet, y muchos de ellos actuarán como terminales remotos (“escritorio remoto” o similares): ¿qué tipo de conexión tendrán? ¿No resultará mucho más caro contratar “ADSL’s” separados que el uso de la red actual de la Generalitat? ¿No serán más lentas las comunicaciones, y por tanto más improductivas las horas del funcionario?

¿Quién controlará la productividad del funcionario? Porque si es por “horas de conexión” estamos listos. En las oficinas hay un control presencial que obliga a que cada uno esté en su puesto de trabajo y unos jefes que, se supone, comprueban que no están leyendo el periódico o conectados a Internet realizando búsquedas innecesarias.

En cuando a la seguridad en la información: estos funcionarios ¿van a tener acceso a datos confidenciales de la administración o de los administrados desde sus domicilios? Todos sabemos lo que es un PC doméstico: ¿Cómo van a evitar que familiares o amigos de los funcionarios accedan al ordenado cuando está conectado? Se usarán contraseñas, por supuesto, pero ¿se apagarán y desconectarán continuamente, cuando el funcionario vaya al servicio, por ejemplo? En un país de filtraciones es una medida sumamente peligrosa.

Relacionados con la atención y dedicación necesarias: no digo que el funcionario infiel acabe “teletrabajando” desde el Corte Ingles, o un supermercado, por ejemplo, pero un funcionario padre o madre con hijos en casa, ¿podrá evitar vigilar al hijo mientras trabaja? ¿Dejará de recibir o realizar llamadas desde su teléfono privado? ¿No tendrá visitas? Todos los que hemos tenido que ver con el mundo de la empresa sabemos que el trabajo tiene inercias al empezar la jornada, (se es productivo al 100% después de los saludos, de los comentarios de rigor y del acomodo en tu puesto de trabajo), y al terminarlas (relajación inevitable conforme se acerca la hora de salida). ¿Cómo se podrá evitar que el funcionario tenga una televisión junto a su PC y “comparta” el trabajo con el ocio?

Si construimos un gráfico de “espina de pez” para relacionar los inconvenientes por área de dificultad, serían muchas más las cuestiones a discutir, y ¡ya me gustaría estar presente en una reunión en lEspina de pez copiaa que se discutan las soluciones y se minimicen los riesgos de la medida! Sería muy interesante y enriquecedor para cualquier amante de la mejora en los procesos de trabajo.

Mi siguiente pregunta está relacionada con quienes serán los “beneficiados” del plan: se dice que los que no tengan atención directa al público, pero ¿quién decide “que puesto ocupa cada cual”? Porque me figuro que habrán tortas y codazos para beneficiarse de esta oportunidad. ¿Se establecerán prioridades en función de situaciones familiares, antigüedad u otras similares? Por supuesto parto de la bondad y claridad de las decisiones, y descarto cualquier intención de clientelismo. ¡Como voy a suponerlo!.

Y me preocupa, como no, que “La Conselleria de Justicia, de la que depende función pública, y los principales sindicatos, ya han cerrado un acuerdo para que el personal administrativo pueda desempeñar sus labores desde un ordenador de casa”. ¿Cómo puedo acceder a ese convenio, por favor? Espero que no se trate de otro deslizarse por el filo de la navaja, como cuando descubrí, con motivo de una huelga y según las declaraciones del Rector Morcillo, que la Universidad y los Sindicatos tenían un acuerdo por el que el Rectorado no controlaba la asistencia de los docentes. (Carta al director publicada el 29 de mayo de 2013).

No vale la pena subrayar el hecho de que trabajar en centros oficiales de la comunidad no supone desplazamientos excesivos, ni solemos sufrir grandes nevadas ni otros accidentes meteorológicos que dificulten el tráfico, como sí ocurre en los países nórdicos.

Toda esta preocupación la transmito pese a la experiencia de haber trabajado en una empresa en la que hace más de 40 años ya había empleados que lo hacían desde sus casas. Pero eran pocos y todos los que conocía eran dirigentes creativos de los EEUU que planificaban estrategias, programaban cursos o seminarios, y que se veían tos los días por videoconferencia a miles de km para compartir ideas o cambiar impresiones.

La otra gran pregunta, la que engloba todo lo anterior y presupone un condicionante indispensable para que la administración tome decisiones de este tipo, es:

¿Qué puntos concretos de esta medida beneficia a los ciudadanos administrados?. Y no nos vengan con la muletilla de que la motivación personal hará que los funcionarios sean más eficaces. Y los que continúen en las oficinas mientras sus compañeros no tienen que madrugar, ¿también ganarán en motivación? De verdad tengo la impresión de que están convencidos de lo afortunados que somos de tenerlos para que nos organicen la vida y nos aporten soluciones que nunca se nos hubieran ocurrido.

Ni tampoco lo anoten como un logro de los derechos individuales y sociales de los españoles. Que todos, funcionarios y contribuyentes de a pie, lo somos.

Les aseguro que si aprueban esta medida, solicitaré a la oficina de protección de datos que los míos no salgan nunca de las redes internas y de los edificios de la administración.