La Cruz de Piedra

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Cuando el Sargento Contreras recibió el aviso de que se había producido un incendio en la casa de un amigo, estaba lejos de suponer que aquel suceso ocasional le obligaría a una investigación compleja en la que se mezclaban hechos ocurridos en 1307 con intrigas y conspiraciones arrastradas durante siglos hasta nuestros días.

Tampoco Ignacio tuvo consciencia de las alarmas que disparó al descubrir casualmente la carta manuscrita de Jacques de Molay, Gran Maestre de la Orden del Temple, en la Abadia de Cluny.

La novela le permitirá acompañar a Lorenzo y a Ignacio en sus investigaciones, y le desvelará claves que solo el lector puede conocer.

La trama incluye una ficción sobre la Orden Templaria, pero no es un libro de “templarios”. Se citan, sí, algunos hechos históricos, pero arranca desde una fabulación que nunca sucedió. O eso creo.

Lorenzo Contreras sí que existe. Es cualquiera de los responsables anónimos de la Guardia Civil que trabajan por nuestra seguridad.

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Enlace a la editorial: Amazon – Versión kindle y tapa blanda

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Una aclaración:

En la novela “la cruz de piedra” figura como ilustrador de la portada Ramón Vicent Pascual cuando su nombre es Vicent Ramón Pascual. Quiero aclarar que es un error mío y no de la editorial, porque esa fue la información que les proporcioné. Espero que se corrija en futuras ediciones.

La lección nunca aprendida del Tesoro de Villena.

Hace años , muchos, visité el museo de Villena y pude admirar la belleza del <<tesoro>> y agradecer la generosidad de quién lo rescató.

Pero ya pensé, como pienso ahora, que piezas de ese nivel no deberían estar en museos locales, porque es imposible garantizar la seguridad de lo expuesto sin un importante desembolso económico.

Porque, si han robado en el Louvre, ¿Por qué no robar en museos pequeños en los que hay piezas que se pueden fundir o desmontar? Mucho más en los tiempos que corren, en los que bandas de descerebrados, o <<mal cerebrados>>, roba unos pocos metros de cable de cobre que dejan sin AVE a provincias enteras.

Y no nos confundamos. Serán pocos, muy pocos los que han ido a Villena únicamente a ver su tesoro, aunque, sin duda, es un atractivo más de la ciudad. Y los que hayan ido con ese objetivo, van con mucha más frecuencia al Museo Arqueológico Nacional o a algún gran museo regional, donde pueden ver gran parte de la prehistoria y de la historia más reciente de España.

En la seguridad de que, a los que iban a Villena, les hubiera bastado ver una reproducción exacta del original, depositado en lugar más seguro.

Yo he visitado el Museo Arqueológico de Alicante, el MARQ, donde lo expuesto está muy protegido y La Alcudia de Elche, en la que hay excelentes reproducciones de <<su dama>> y toda una muestra didáctica de lo que allí se encontró. Pero el original de la Dama está en un lugar privilegiado, en el primer piso del Museo Arqueológico Nacional,  junto a la de Baza y otras piezas extraordinarias de la cultura ibérica española.

Estimo que es muy urgente que se revise la utilidad real de mantener piezas importantes originales en museos locales, como explica mucho mejor que yo Juan Diego Madureño en un artículo que comparto.

Porque, para mayor tristeza, si alguien hubiera robado la Dama de Elche, seguro que hubiera caído en manos de algún coleccionista privado y tendríamos la posibilidad de recuperarla algún día, pero, mucho me temo, que, en el caso del tesoro de Villena, lo más probable es que los ladrones fundan las piezas y las hagan desaparecer vendiéndolas al precio del oro,

Lo que haría que también desaparezca un importantísimo exponente de la Edad del Bronce español y cuatro mil años de historia.

Este es el enlace con el artículo:

Óscar Puente, el más cobarde y antidemocrático de los ministros del gobierno

Leo este titular <<Óscar Puente convierte a Felipe VI en objetivo a batir del sanchismo: «Ha cruzado una línea roja»>> y repito que es absolutamente imposible que este ministro miserable y cobarde no diga lo que diga sin el visto bueno de Pedro Sánchez. Absolutamente imposible.

Y es que, como he dicho otras veces del presidente, viendo que se desmorona su etapa de franquista y su intento de controlar a Jueces, Guardia Civil y otros estamentos del Estado, atacar a la figura del Rey, que no se puede defender, es un excelente pretexto para unir a la ultraizquierda y a republicanos más moderados de cara a unas elecciones generales.

Parafraseando el lema de la Guardia civil <<Todo para destruir la patria>> a cambio de seguir de ocupa en la Moncloa, ahora también en la Mareta.

Y, viendo un titular de periódico que dice <<su jefe de Estado «no le tocaría ni con un palo»>>, añado que el tal Puente es cada día más cobarde, menos democrático y más traidor a su nación y a la promesa que hizo cuando le nombraron ministro delante de <<su>> Jefe de Estado, el único.

Escribir desde la impunidad de las redes sociales en plan de chulo barato no es ser valiente, como dicen algunos tan cobardes como él. Valiente hubiera sido ir a Ceuta a ponerse a disposición de los Ceutíes, o destapar los chanchullos que se encontró en su ministerio, o asumir responsabilidades, aunque algunas fueran heredadas, del accidente de Adamuz e ir a dar la cara al funeral de las víctimas, aunque le pusieran a caldo, en lugar de atribuir el accidente poco menos que a <<cosas que pasan>>.

Eso es ser valiente y no sentarse delante de un ordenador a insultar a la oposición o a todo el que le lleve la contraria, actuando como lo que es: una <<voz de su amo>> sumisa y obediente.

La última hazaña del ministro Óscar Puente.

Nacido en Valladolid el 15 de noviembre de 1968 y nombrado ministro <<para el insulto>>, aunque la coartada sea ocupar la cartera de Transportes y Movilidad Sostenible, en noviembre de 2023.

Nombrado para nuestro mal y, me temo, que para el del PSOE, aunque tenga muchos hooligans reconocidos y reconocibles en las redes como de la versión sanchista del partido que fue alternativa democrática y de progreso real, no progreso de relato, hasta la llegada de Pedro Sánchez.

Óscar Puente es un personaje mentiroso, grosero, maleducado, zafio, malintencionado y provocador, que ni siquiera llega al nivel de chulo de taberna, porque él, Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Política, sí que sabe lo que dice y hace, no como muchos otros provocadores, que no llegan a más por su escaso nivel cultural e intelectual.

Por lo que, a diferencia de los demás <<lenguas sucias>>, que son peligrosos en lo físico, lo mental y, en ocasiones llegan a la delincuencia, Óscar Puente es, simple y llanamente, una mala persona, por mucho que se quiera justificar su actitud. Alguien que, pese a su formación, que no su educación, ha decidido utilizar el odio como herramienta y su ministerio como plataforma.

Mala persona y cobarde, muy cobarde, porque sabiendo que la Casa Real no puede entrar en su ciénaga nauseabunda, se ha permitido decir que el hecho de que el representante del Estado Español, él único, porque Pedro Sánchez representa al gobierno de forma temporal y el tal Oscar Puente a lo más bajo en el nivel de los ministros indignos de serlo, se fotografíe con un ultra es <<una ignominia>>. Como si el Rey pudiera rechazar fotos y saludos con otros personajes que asisten a eventos internacionales invitados por un anfitrión que, como él, representa a su nación.

Como si pudiera negar el saludo a Javier Milei, pongo por caso.

Cosa que pueden ignorar muchos españoles, pero no un ministro de la nación.

Zafio, cobarde y mala persona. Eso es lo que está siendo el representante de todos los españoles en un ministerio que no se está distinguiendo, precisamente, ni por su eficacia ni por su transparencia.

La única esperanza que nos queda es que, pasado algún tiempo, dejará de ser ministro y la historia le arrojará, como se merece, al cubo de la basura de sus olvidos. O, más probablemente, le colocará en el panel de los indignos.

Valencia,  14 de agosto de 2026

José Luis Martínez Ángel

La cara oculta de la IA

La cara canalla de la inteligencia artificial en manos de desaprensivos aparece cada día con más frecuencia. Ayer me enteré de que una supuesta agencia de viajes había montado una gran estafa con el apoyo de la IA, incluso de que alguna de ellas está actuando como hacker, rompiendo cualquier barrera que tuviera establecida.
Hay que tener en cuenta que la IA aprende cada día de los buenos, los científicos y la gente de bien, pero también de los comportamientos de los malos y, cómo no, de los malos comportamientos de los que se suponen buenos.
Para la gente de a pie, no os fieis de la famosas IA. Y para los gobiernos, es urgente, muy urgente, que todo lo que se publique basado en la IA, aparezca identificado como tal.

Valencia, 9 de agosto de 2026

José Luis Martínez Ángel

El gobierno de España, maestro en convertir en normal la anomalía.

Nos han acostumbrado a que lo que ocurre, sean accidentes de ferrocarril, tener al núcleo más cercano al presidente imputado, si no condenado, por delitos de corrupción, o que se sufra una invasión en Ceuta, pongo por caso, son <<cosas que pasan>>, sin ninguna responsabilidad sobre porque ha pasado y poniendo todo el énfasis en la rapidez con que <<se han tomado medidas>>.

Y así es gracias a la enorme potencia de los altavoces mediáticos del gobierno, que acaba calando sus mensajes en la mentalidad de muchísimos españoles. Los que entienden que es normal que no existan culpables por acción u omisión, o que el presidente del gobierno tiene derecho a tomar sus vacaciones, pase lo que pase.

Potencia y sutileza, porque el ministro Marlaska, porque ministro sigue siendo, afirma que nadie les avisó de <<la magnitud>> de la invasión. Y tiene razón, porque, probablemente, se limitaron a decir que se avecinaba una invasión muy importante, pero no le precisaron que iba a ser de 70.454 marroquís, argelinos y subsaharianos, por decir un número exacto, en este caso inventado.

O que <<tomar un café>> con alguien no es reunirse con el amigo o conocido, siendo compañero de mesa.

Relatos, posverdades, eufemismos y medias verdades. Comportamientos verbales que encajan perfectamente en cualquiera de las cuatro segundas acepciones de la palabra <<mentir>>.

Valencia, 7 de agosto de 2026

José Luis Martínez Ángel

Begoña Gómez y el jurado popular

No entro, como nunca he hecho, en asuntos que están judicializados, pero sí quiero opinar sobre el jurado popular en general y sobre el que juzgará a Begoña Gómez en particular.

El Tribunal Popular se implantó en España en mayo de 1995, siendo presidente del gobierno Felipe González, con la intención de que los ciudadanos participaran directamente en decisiones judiciales y ejercieran como jurados en determinados casos.

Una idea muy romántica, pero también muy peligrosa. Los jueces profesionales analizan las pruebas y dictan sentencia conforme a las leyes vigentes, con un margen de interpretación muy estrecho y bajo la tutela de tribunales superiores. Esto se ha visto, por ejemplo, en el caso del juez Peinado, cuyas decisiones han sido corregidas o refrendadas por la Audiencia de Madrid durante la instrucción del caso de Begoña Gómez.

En cambio, los miembros de un jurado, que no pueden ni deben tener formación jurídica, dictan sentencia analizando las pruebas, sí, pero apoyándose inevitablemente en sus impresiones personales más que en criterios estrictamente legales.

Y en un país tan dividido y mediatizado, gracias al excelente trabajo de los responsables políticos que parecen necesitar forofos en lugar de ciudadanos con sentido crítico, resulta prácticamente imposible encontrar personas no contaminadas para ejercer como jurado.

Sigue siendo cierto que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley: Begoña Gómez, la esposa del presidente, va a ser juzgada porque, en opinión de jueces profesionales, debe serlo igual que lo sería yo en las mismas circunstancias. Pero el gran problema es que yo soy un perfecto desconocido y ella no.

Lo preocupante es que la actitud de los jueces, que cuando se ponen la toga actúan de la misma forma sean progresistas, conservadores o socios del Betis, es prácticamente imposible de replicar en ciudadanos normales, cargados de filias y fobias alimentadas por titulares de prensa, tertulianos supuestamente imparciales o los tuits desaforados de ministros que tienen de demócratas y de honorables lo que yo tengo de académico de la lengua.

Mi conclusión: dado que la elección entre jurado popular o jueces profesionales depende del tipo de delito y no del acusado, y existiendo casos en los que la imparcialidad del jurado es prácticamente imposible, soy partidario de eliminar esta figura, tan impropia de nuestra cultura jurídica y de nuestras tradiciones.

Valencia, 17 de julio de 2026

José Luis Martínez Ángel

Miriam González Durántez y Democracia 21

Miriam es una persona muy válida para la política nacional, pero , en mi opinión, al presentarse como promotora de un nuevo partido, otro más de centro, esta vez de ideología liberal, Democracia 21, no hará más que aumentar la mucha confusión que existe en este momento entre el electorado.

Porque, me pregunto, ¿de dónde obtendrá los votos? Del sanchismo, no y del PSOE me temo que muy pocos. ¿De la abstención? No creo porque la mayoría del absentismo con ideología son socialistas desengañados de Sánchez, pero fieles al PSOE. ¿De VOX? ni de broma.

Luego, su masa crítica, su granero de votos, como ocurrió con Ciudadanos, es el de votantes del PP, con el resultado de que debilitaría a este partido y potenciaría a VOX y al sanchismo.

Es un análisis muy simple, ya lo sé, pero no creo estar muy desacertado.

Le deseo lo mejor en lo personal y lo peor en lo político, a no ser que se integre como corriente en el PP, para potenciarlo más y sanearlo, o en un PSOE sin Sánchez, para renovarlo.

Es lo que me gustaría, pero solo soy un ciudadano que opina.

Valencia, 9 de julio de 2026

José Luis Martínez Ángel

Hablando de Luis de la Fuente.

Hoy me han preguntado en la peluquería si me gustaba el seleccionador español y he dicho que no, pese a que mi peluquero era el que llevaba las armas y yo estaba a su merced sentado en el sillón.

Él, buen chico, me ha reñido diciendo que pensemos lo que pensemos, la selección española es de todos y tenemos que defenderla a muerte, lo que me ha obligado a aclararle, entre cohibido y temeroso de algún trasquilón, que me había preguntado por el seleccionador y no si quería que ganara la selección española de futbol.

Aclaración que me ha permitido explicarle dos cosas: el porqué de mi poca fe en el seleccionador y mi deseo de que la selección gane el mundial, a ser posible jugando mejor que lo está haciendo hasta ahora.

No me gusta porque me parece demasiado protagonista, siempre super equipado y siempre dispuesto a encontrar ese titular que hable bien de la selección, pero sin dejar al margen algo bueno de sí mismo.

Esto no es especialmente malo, porque la vanidad es algo intrínseco a la naturaleza humana y hasta puede que le salga de forma inconsciente, sin querer.

Tampoco es especialmente malo que tenga un grupo de jugadores en su mente, porque eso ha ocurrido con todos los seleccionadores. A eso se llama confianza y no lo critico.

Pero no me gustó la falta de reacción cuando el equipo estaba como atontolinado y falto de criterio en algunos momentos de los dos partidos jugados, especialmente el primero, como si tuvieran seleccionador, pero no entrenador.

Reacción que provocó, por ejemplo, Ancelotti en el descanso del partido de ayer, cuando Brasil se mostraba poco consistente y algo anárquico en el primer tiempo.

Pero lo que me parece lamentable, imperdonable, es que, siendo el responsable de la selección, haya llamado y mantenido en el grupo a jugadores que no están en su mejor forma, si no claramente lesionados, solo porque tienen nombres que <<deben figurar>> entre los elegidos.

Con el riesgo, nada desdeñable, de que, si juegan algún tiempo en algún partido, pueden agravar sus lesiones, con el consiguiente perjuicio para ellos mismos y para los clubs que los ha contratado

Eso no lo hubiera hecho nunca ningún seleccionador, ni Luis Aragonés, ni Vicente del Bosque, ni siquiera el más folclórico de todos, que fue Clemente, el que sustituyó en un partido internacional a un jugador de campo por un portero para avergonzar al equipo.

Convocar a jugadores que no estén al cien por cien, dejando fuera a otros que sí lo están,  es una decisión impropia de un seleccionador imparcial y con buen criterio y denota, o una cobardía impropia del cargo, o un deseo de que se asocie su nombre al de jugadores de postín.

Y es poner en riesgo el éxito de la propia selección y una clara falta de respeto a otros jugadores, que, siendo igualmente apropiados para ocupar puestos en la selección, no han sido llamados porque esas plazas están ocupadas por jugadores mermados en sus facultades físicas.

Lo dicho, sea por lo que sea, Luis de la Fuente no es el seleccionador que yo elegiría si tuviera posibilidades de hacerlo. Aunque acaben ganando el mundial.

Afortunadamente. Porque en temas de fútbol, es más cómodo criticar que tomar decisiones.

Valencia, 1 de julio de 2026

José Luis Martínez Ángel.

Las cosas que igualan a Feijóo con Pedro Sánchez

Vengo diciendo desde hace años que el gran problema político de nuestra nación es la maldita ley electoral, la D’Hondt, la que fabrica zombis <<pulsa botones>>, incapaces de tomar decisiones por sí mismos, incluso si lo votado perjudica a la comunidad que los eligió.

Y también he dicho que, entre las opciones conocidas en nuestro entorno, segunda vuelta y otras variedades, mi preferido es el sistema de Gran Bretaña, por el que cada parlamentario se presenta por su cuenta y riesgo y es elegido en una zona electoral por sus propios valores, por lo que no tiene ningún voto de obediencia o subordinación al líder de su partido ni a ningún otro que se interponga entre sus votantes y él.

También he dicho que en esto coinciden totalmente de acuerdo los grandes partidos, porque ambos aspiran a disponer de esa grey que jura obediencia debida a cambio de asegurarse un buen futuro económico y social, porque pasan de ser perfectos desconocidos para los que les votamos, a ser <<padres de la patria>> elevados a los altares por arte de birlibirloque.

Viene todo esto a cuento de que ayer mismo, Feijóo anunció que, si ganaba las elecciones, cambiaría la ley electoral, pero no en el sentido de liberarnos de esta maldición, razón de ser del bloqueo total que permite la eternidad de Pedro Sanchez en el gobierno a poco que nos descuidemos, sino en el sentido de aumentar el número de obedientes ciegos, sordos y mudos, con un bono extraordinario de escaños para el partido que consiga más votos en las elecciones.

Sinvergüencería sobre sinvergüencería, cinismo sobre cinismo.

No, señor Feijóo. Si usted fuera tan democrático como presume, incluiría en su programa el cambiar la actual ley electoral, sí, pero para devolver la libertad de decisión a los votantes. La que nos permitiría tener auténticos representantes en las Cortes Españolas en lugar de ese pelotón de desconocidos que viven bien a cambio de nuestro cautiverio antidemocrático.

Que conste que no me ha defraudado porque, lamentablemente, me lo esperaba, ya que, en esta democracia con borrones que gozamos en la actualidad, los partidos no quieren nuestra libertad.

Todo ellos, su mínimo común denominador, es desear que solo opinemos una vez cada cuatro años y para nuestro mal menor. Porque, para pensar por nosotros ya están ellos y para decidir lo que nos conviene, ¿quién mejor que Pedro Sánchez o Alberto Núñez Feijóo?

Es por <<pequeños detalles>>, como este, por lo que nunca he querido entrar en un partido político, incluso habiendo tenido buenas razones para hacerlo.

Valencia, 30 de junio de 2026

José Luis Martínez Ángel

La condena de Ábalos y las tribulaciones de Pedro Sánchez Pérez Castejón

No me cabe la menor duda de que Pedro Sánchez, la persona, debe estar pasando un auténtico infierno cada día, por mucho que carezca de empatía y tenga ese egocentrismo casi patológico que ha demostrado desde que es presidente.

Lo que me impide adivinar cual es la razón de que no haya dejado la política hace tiempo y ocupado una confortable plaza en el Consejo de Estado, o dedicarse a ganar dinero honradamente dando conferencias por la América “progresista” y otros lugares del mundo.

Puede ser que se sienta atrapado por los deslices de su mujer y de su hermano, pensando que, manteniendo el cargo, tiene más posibilidades de conseguir una exoneración de sus supuestos delitos.

O quizás, no lo creo, está defendiendo los miles de puestos de trabajo de sus amigos colocados en empresas públicas, en el Parlamento, o en las incontables asesorías asignadas a gente de su cuerda o de la cuerda de los suyos. Los que irán al paro si se produce un cambio de gobierno

Puede que únicamente lo haga por mantenerse hasta morir en la Moncloa, en sentido figurado, claro, como un neo Napoleón, aunque tenga que malbaratar hasta el último de los valores tradicionales de España y hasta la última competencia del Estado para conseguir el apoyo de los corruptos políticos que le apoyan, llámense Junts, Bildu y PNV, los que juegan a que le quitan la escalera, pero nunca lo harán.

Pero ahora, junto a los extraños rencores fruto de sus extrañas expectativas, debe estar especialmente sorprendido al comprobar que el estado no es él y que, por mucha tela de araña que haya tejido para intentar controlarlo todo, incluso el Poder Judicial, se ha encontrado con algo que no esperaba:

Que los jueces españoles, piensen lo que piensen cuando se duchan, tienen una entereza personal y una honestidad profesional, que les ha inmunizado del terrible bombardeo que han sufrido por tierra, mar y aire, con todas las armas del gobierno, que son muchísimas, y toda la trompetería de medios afines y ministros antidemocráticos que les han atacado de forma inmisericorde durante muchos meses.

Demostrándonos que, como dice el artículo 117 de la constitución: <<La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley>>.

Han comprobado, para su mal, que la justicia emana del pueblo y no de lo que digan en las redes sociales ministros antidemocráticos y maleducados que han creído, se lo han creído de verdad, que podrían amedrentar a la judicatura.

Y se han encontrado con la sorpresa de que cada uno de ellos, desde su tribunal, ha defendido nuestra democracia al demostrar que, en los casos que se van instruyendo, priman los mismos criterios judiciales, aunque se trate de jueces etiquetados por ellos de conservadores o progresistas.

¿Quién de ellos lo iba a sospechar?

Todavía le queda el comodín del Tribunal Constitucional para que resuelva sus problemas y los de su gente, teniendo como tiene presidiéndolo un <<Tezano bis>>, nombrado por él con ese propósito, pero, sabiendo como saben que El Tribunal Constitucional no es un tribunal de casación ni una tercera instancia de los juzgados ordinarios, mucho menos del Supremo, que es la última palabra de la ley en España, no creo que se atrevan a seguir dictaminando <<Eres andaluces>> en beneficio del gran dictador.

No lo creo, porque, aparte del ya jubilado Conde-Pumpido, que seguirá en el cargo hasta que encuentren sustituto, que será cuando las ranas tengan pelo, hay otros jueces que no querrán pasar a la historia con semejante baldón después de una dilatada carrera profesional.

Y eso es lo que me temo que teme, que los Julio Martínez o las Leire Díaz, que tienen mucho que contar, acepten la sugerencia del Fiscal Anticorrupción y hagan <<un Aldama>> para salvarse de las muchas amenazas de cárcel que ven en el horizonte.

Porque los tiempos de <<ni fontanera ni cobarde>>, pueden haber acabado con la sentencia de Ábalos.

Y puede, si el juez que tiene que hacerse cargo de la instrucción de Peinado no archiva la causa, que vea a su mujer juzgada por un tribunal público y expuesta a la vergüenza pública que ello supondría, como le ocurrirá ahora, cuando tenga que explicar, no sé cómo, la retirada de su pasaporte.

Porque decir que un juez loco, o vengativo, que es lo que dirá, tiene más poder que él en España, con lo que ha presumido por ahí, no lo tiene nada fácil.

Aunque todavía le queda una baza. Que Patxi López, intelectual donde los haya y con mensajes de calado, como el <<¡¡yo con Begoña, claro que sí!>>,pueda dar un vuelco inesperado a la situación. Es que nuestro atribulado presidente, el de la risa nerviosa y los aplausos en el Congreso cuando la mayoría le pide elecciones, cosa que los psiquíatras están analizando, los elije, o chorizos, como los condenados y encausados, gente que repite y repite los mismos mensajes, como los pepinos,  o patatas, como el buen Patxi.

Lo cierto es que ojo para elegir colaboradores, lo que se dice buen ojo, no tiene.

Valencia, 26 de junio de 2026

José Luis Martínez Ángel