La Cruz de Piedra

Cubierta La Cruz de Piedra ferros1 copia

Cuando el Sargento Contreras recibió el aviso de que se había producido un incendio en la casa de un amigo, estaba lejos de suponer que aquel suceso ocasional le obligaría a una investigación compleja en la que se mezclaban hechos ocurridos en 1307 con intrigas y conspiraciones arrastradas durante siglos hasta nuestros días.

Tampoco Ignacio tuvo consciencia de las alarmas que disparó al descubrir casualmente la carta manuscrita de Jacques de Molay, Gran Maestre de la Orden del Temple, en la Abadia de Cluny.

La novela le permitirá acompañar a Lorenzo y a Ignacio en sus investigaciones, y le desvelará claves que solo el lector puede conocer.

La trama incluye una ficción sobre la Orden Templaria, pero no es un libro de “templarios”. Se citan, sí, algunos hechos históricos, pero arranca desde una fabulación que nunca sucedió. O eso creo.

Lorenzo Contreras sí que existe. Es cualquiera de los responsables anónimos de la Guardia Civil que trabajan por nuestra seguridad.

——————–

Enlace a la editorial: Eride Ediciones

——————–

Una aclaración:

En la novela “la cruz de piedra” figura como ilustrador de la portada Ramón Vicent Pascual cuando su nombre es Vicent Ramón Pascual. Quiero aclarar que es un error mío y no de la editorial, porque esa fue la información que les proporcioné. Espero que se corrija en futuras ediciones.

Ciudadanos – Negociación o chantaje

Leo en Las provincias del domingo 31 de julio una frase de Alberto Asensi en la que sostiene que el PP tiene la obligación de conseguir la abstención del PSOE, y que exigir a Ciudadanos que les apoye es una forma de eludir “esa obligación”.

Tengo que manifestar mi extrañeza por esta opinión y desconozco que hay detrás del comentario. Todo mi respeto para Aberto Asensí, pero suele lanzar frases más dignas de un filósofo que de un periodista que, en ocasiones, resultan difíciles de entender. No es este el caso porque, por lo que dice, el PSOE debe abstenerse y Ciudadanos hacer lo que quiera. ¿No es eso?

Si es una opinión política y la interpreto adecuadamente, no la comparto: Ciudadanos debe apoyar al gobierno y PSOE, en beneficio del país, haría bien en abstenerse. Ambos con condiciones pactadas, por supuesto.

Y es que Ciudadanos está haciendo un papelón realmente incomprensible y alguien debería hacer ver a su líder, su ejecutiva y/o sus famosos y misteriosos patrocinadores, que a estas alturas de la película y tal como está España, Europa y el mundo en general, es hora de que abandonen la pubertad y hagan lo que tienen que hacer: Entrar en el gobierno y ayudar a rectificar errores “desde dentro” y mojándose. ¿O pretende seguir como hasta ahora “influyendo” desde fuera, sin comprometerse y manteniendo su ropa limpia, a salvo de los barros del día a día? ¿De qué extraña legitimidad se ha imbuido para decir las cosas que dicen teniendo en cuenta su representación parlamentaria?

Si no quieren apoyar al PP están en su derecho, pero no tienen ninguna legitimidad para decir que para hacerlo tiene que irse Rajoy. Ciudadanos está llegando demasiado lejos y, en mi opinión, están pasando de la negociación, que sería sobre políticas o puntos programáticos, a la del puro chantaje cuando exigen a otro partido que, como premisa, cambie a su líder.

Me temo que si siguen así tienen un provenir menguante y un final anunciado, como le ocurrió a UPyD aunque fuera por otros motivos. Solo tienen en común la prepotencia del líder.

En cuanto a Alberto Asensi, le recomiendo que lea las “salas de máquinas” de su director, Julián Quirós, o le escuche cuando participe en alguna tertulia, porque es un ejemplo a seguir en cuanto a estilo y pragmatismo en las exposiciones.
Estarás de acuerdo o no con lo que dice, yo lo estoy en gran medida, pero habla y escribe en un castellano directo y sin concesiones a la grandilocuencia. Si quiere decir “blanco” no dice “ese color acromático, de claridad máxima y de oscuridad nula”. Dice blanco.

Dicho sea con todo cariño y con gran desilusión, porque Ciudadanos es un partido que me había interesado muy especialmente.

——————————-


Este comentario se ha mandado como “carta al director” al diario Las Provincias. Dado que me “meto” con Alberto Asensi, me temo que no se publicará.

Misiones y funciones de los 350 diputados

Año 1977. Se ha terminado la transición y se convocan las primeras elecciones generales para elegir a nuestros representantes en cortes. También a los senadores, pero como han cambiado las reglas porque una parte de los nominados lo eran era por designación directa y no tengo muy claro cuales eran sus funciones entonces, como tampoco estoy totalmente seguro de las que tienen ahora, me ceñiré a las elecciones para diputados en cortes: los congresistas.

Era una época de semi desarrollo, con desplazamientos por carretera que sonarían a ficción en la actualidad. Disponíamos de teléfonos fijos y disfrutábamos de tiempos de espera en las conferencias interprovinciales en parte del territorio nacional. La base de las comunicaciones documentales eran correos y telégrafos, se usaban los teletipos, y no habían aparecido los primeros PC’s.

Todo se tramitaba sobre papel, con escritura manuscrita o usando máquinas de escribir mecánicas con papel carbón para conseguir copias.

Estaba todo por hacer, y todo se hizo. Y se hacía desde el estado, porque no existía la gestión de las autonomías. Es cierto que ahora hay una tarea más, Europa, pero de eso se encargan los 54 electos en 2014.

Se eligieron 350 congresistas

Hemos superado con mucho el siglo de las luces y estamos muy avanzados en el mundo de las tecnologías, de lo digital, de las super comunicaciones, de acceder a las bases de datos de la información, toda la información necesaria, en segundos, de escribir en PC’s o teléfonos móviles utilizado teclados o la voz. La gran cantidad de aeropuertos, ¡cuantos aeropuertos!, los “AVES”, las autopistas y las autovías han acortado las distancias que, por otra parte, no haría falta recorrer en la mayoría de las ocasiones porque existen las videoconferencias, bidireccionales o múltiples, desde cualquier terminal y hacia cualquier terminal.

Se supone que parte de la gestión está transferida, por lo que una parte de la tramitación de leyes no se gestiona desde el parlamento español.

Estamos en julio de 2016 y llevamos dos elecciones eligiendo a 350 congresistas.

¿Uds. lo entienden? Yo, desde luego, no. ¿Dónde está la mejora de productividad basada en los nuevos recursos que ha conseguido la empresa privada? ¿A que dedican el tiempo libre, tanto tiempo libre, nuestras muy respetables señorías?

Yo se lo diré: A mirarse el ombligo, a discutir si son galgos o podencos, a diseñar estrategias super elaboradas destinadas a afianzar los puestos de sus promotores, en primer lugar, de sus partidos, en segundo, y de España si sobra alguna migaja.

¿Por qué no les mandan un mensaje cada mañana a sus muy sofisticados terminales con las palabras “Europa”, “brexit”, “oriente medio”, “Turquía”, “unidad nacional”, “amenaza terrorista”, “desempleo”, “diferencias sociales”, “marginalidad”..? Podíamos añadir alguna más, pero si ponemos muchas es posible que les duela la cabeza. ¡Demasiado en que pensar!.

Ellos no están “para esto”. Están para ver quien es más guapo y más listo, y como hacer que todos nosotros reparemos en ello. ¿Han visto la cara de aburridos que ponen en el parlamento? ¡El país, los ciudadanos, “¡Ah!. Te refieres a “esos” que vemos deambular por las calles cuando circulo en mi coche oficial o en el taxi! ¡Esos a los que damos la mano y entregamos folletos en época electoral! ¡Claro que los tenemos en cuenta! Necesitan orientación, y nosotros se la damos. ¿Cómo sabrían que hacer si no fueran por nosotros?

Reconozco que me estoy pasando tres pueblos, pero ¡denles tiempo!

100 parlamentarios, como máximo, y a resolver problemas en lugar de crearlos para luego presumir de que los “han solucionado”.

Mi abuela María solía decir que el diablo, cuando no tiene que hacer, mata moscas con el rabo. ¡Estos acabarán con todas las moscas de España! Posiblemente sea su única utilidad.

Un valenciano castizo les mandaría a “fer la mà”, pero yo soy más fino y no les mando tan lejos. Solo les pido que recapaciten y trabajen por el bien común, si les queda algo de luz sobre la razón de ser de sus cargos.

Aunque, por otro lado, he estado revisando el título III de la Constitución Española y no veo ningún detalle sobre lo que deben hacer los diputados. Sí que habla de la misión de las cortes generales, pero cuando individualiza en la figura de los congresistas solo cita emolumentos, derechos y garantías. Es posible que en algún párrafo diga que “los congresistas pondrán todo su empeño en fomentar leyes justas, en defender los derechos de los españoles , en garantizar su bienestar y en mejorar ..”, o cosas similares, pero yo no lo he encontrado.

¡A ver si va a resultar que no tienen ninguna obligación con nosotros, sus electores y nos quejamos de vicio!

Las ocurrencias, las irregularidades, y los filos de las navajas

Leo en Las Provincias que “Los funcionarios de la Generalitat podrán trabajar desde casa en un mes“, y añade “..En el norte de Europa es una práctica absolutamente normalizada y los expertos dicen que genera mayor felicidad en los trabajadores que ya se benefician de este método”. No quiero entrar en disquisiciones sobre los hábitos y los compromisos de los nórdicos comparados con los españoles, pero no puedo por menos que plantearme algunas preguntas:

Relacionadas con el coste/beneficio de la operación: ¿Se van a retirar y vender las mesas y los equipamientos de los funcionarios beneficiarios de la medida? ¿Se van a cerrar oficinas por desuso de las instalaciones? Uno de los equipos fundamentales son los ordenadores: ¿se van a llevar a su casa los PCS de “sobremesa” propiedad de la administración, o se van a adquirir portátiles para la ocasión? ¿Qué programas se van a “carga” en cada ordenador, quien lo hará y quien los mantendrá?

Como lo lógico es que trabajen conectados a sus centros de trabajo por internet, y muchos de ellos actuarán como terminales remotos (“escritorio remoto” o similares): ¿qué tipo de conexión tendrán? ¿No resultará mucho más caro contratar “ADSL’s” separados que el uso de la red actual de la Generalitat? ¿No serán más lentas las comunicaciones, y por tanto más improductivas las horas del funcionario?

¿Quién controlará la productividad del funcionario? Porque si es por “horas de conexión” estamos listos. En las oficinas hay un control presencial que obliga a que cada uno esté en su puesto de trabajo y unos jefes que, se supone, comprueban que no están leyendo el periódico o conectados a Internet realizando búsquedas innecesarias.

En cuando a la seguridad en la información: estos funcionarios ¿van a tener acceso a datos confidenciales de la administración o de los administrados desde sus domicilios? Todos sabemos lo que es un PC doméstico: ¿Cómo van a evitar que familiares o amigos de los funcionarios accedan al ordenado cuando está conectado? Se usarán contraseñas, por supuesto, pero ¿se apagarán y desconectarán continuamente, cuando el funcionario vaya al servicio, por ejemplo? En un país de filtraciones es una medida sumamente peligrosa.

Relacionados con la atención y dedicación necesarias: no digo que el funcionario infiel acabe “teletrabajando” desde el Corte Ingles, o un supermercado, por ejemplo, pero un funcionario padre o madre con hijos en casa, ¿podrá evitar vigilar al hijo mientras trabaja? ¿Dejará de recibir o realizar llamadas desde su teléfono privado? ¿No tendrá visitas? Todos los que hemos tenido que ver con el mundo de la empresa sabemos que el trabajo tiene inercias al empezar la jornada, (se es productivo al 100% después de los saludos, de los comentarios de rigor y del acomodo en tu puesto de trabajo), y al terminarlas (relajación inevitable conforme se acerca la hora de salida). ¿Cómo se podrá evitar que el funcionario tenga una televisión junto a su PC y “comparta” el trabajo con el ocio?

Si construimos un gráfico de “espina de pez” para relacionar los inconvenientes por área de dificultad, serían muchas más las cuestiones a discutir, y ¡ya me gustaría estar presente en una reunión en lEspina de pez copiaa que se discutan las soluciones y se minimicen los riesgos de la medida! Sería muy interesante y enriquecedor para cualquier amante de la mejora en los procesos de trabajo.

Mi siguiente pregunta está relacionada con quienes serán los “beneficiados” del plan: se dice que los que no tengan atención directa al público, pero ¿quién decide “que puesto ocupa cada cual”? Porque me figuro que habrán tortas y codazos para beneficiarse de esta oportunidad. ¿Se establecerán prioridades en función de situaciones familiares, antigüedad u otras similares? Por supuesto parto de la bondad y claridad de las decisiones, y descarto cualquier intención de clientelismo. ¡Como voy a suponerlo!.

Y me preocupa, como no, que “La Conselleria de Justicia, de la que depende función pública, y los principales sindicatos, ya han cerrado un acuerdo para que el personal administrativo pueda desempeñar sus labores desde un ordenador de casa”. ¿Cómo puedo acceder a ese convenio, por favor? Espero que no se trate de otro deslizarse por el filo de la navaja, como cuando descubrí, con motivo de una huelga y según las declaraciones del Rector Morcillo, que la Universidad y los Sindicatos tenían un acuerdo por el que el Rectorado no controlaba la asistencia de los docentes. (Carta al director publicada el 29 de mayo de 2013).

No vale la pena subrayar el hecho de que trabajar en centros oficiales de la comunidad no supone desplazamientos excesivos, ni solemos sufrir grandes nevadas ni otros accidentes meteorológicos que dificulten el tráfico, como sí ocurre en los países nórdicos.

Toda esta preocupación la transmito pese a la experiencia de haber trabajado en una empresa en la que hace más de 40 años ya había empleados que lo hacían desde sus casas. Pero eran pocos y todos los que conocía eran dirigentes creativos de los EEUU que planificaban estrategias, programaban cursos o seminarios, y que se veían tos los días por videoconferencia a miles de km para compartir ideas o cambiar impresiones.

La otra gran pregunta, la que engloba todo lo anterior y presupone un condicionante indispensable para que la administración tome decisiones de este tipo, es:

¿Qué puntos concretos de esta medida beneficia a los ciudadanos administrados?. Y no nos vengan con la muletilla de que la motivación personal hará que los funcionarios sean más eficaces. Y los que continúen en las oficinas mientras sus compañeros no tienen que madrugar, ¿también ganarán en motivación? De verdad tengo la impresión de que están convencidos de lo afortunados que somos de tenerlos para que nos organicen la vida y nos aporten soluciones que nunca se nos hubieran ocurrido.

Ni tampoco lo anoten como un logro de los derechos individuales y sociales de los españoles. Que todos, funcionarios y contribuyentes de a pie, lo somos.

Les aseguro que si aprueban esta medida, solicitaré a la oficina de protección de datos que los míos no salgan nunca de las redes internas y de los edificios de la administración.

La deriva de Albert Rivera: La prisa, la peor consejera

En un comentario reciente, “negociación o chantaje”, criticaba la actitud incomprensible de Ciudadanos, y más concretamente de su líder, Albert Rivera.

Y lo escribí, como lo hago ahora, porque Ciudadanos es un partido que me interesa, que me resultó atractivo, que sigue pareciéndome muy válido, y porque no me gustaría que desapareciera a medio plazo por no encontrar su sitio en la política, no tener claras sus prioridades, no medir bien sus tiempos y, sobre todo, por el rechazo que provocan esos tics de soberbia, prepotencia y mal encaje de las críticas, cada vez más evidentes entre sus dirigentes.

Decía entonces y mantengo ahora que, en mi opinión, el vértigo de los éxitos recientes le ha tentado a acelerar su ritmo personal de crecimiento en la ilusión de que “lo suyo” tiene un horizonte de posibilidades mucho mayor de lo que esperaba.

Y es así, pero no de esa forma. Me explico:

Una actitud más negociadora con el PP, y muy especialmente con el Sr. Rajoy, podrían haberle proporcionado una vicepresidencia de gobierno con un presidente del que hubiera aprendido mucho, que le habría introducido en Europa, que podría poner su nombre entre los “a tener en cuenta” en las listas de los políticos europeos.

Sin embargo, me temo que las prisas le han alterado el juicio político hasta el punto que, en su imaginación, Mariano Rajoy se ha convertido en una amenaza personal, un freno para sus aspiraciones. Preferiría pactar con un presidente de gobierno de menor prestigio que no le eclipse como político.

¿Dos aprendices en el gobierno español y en Europa?. ¿Conoce a algún político de talla internacional que no haya tenido un maestro?. Todos han crecido a la sombra de alguien que era mayor cuando él fue joven, y que fue sabio cuando él era aprendiz.

Y todo ello, por supuesto, sin servilismos. Sin renunciar a influir en las decisiones de gobierno ni en las políticas del pacto, dentro de la cuota parte de su electorado. O un poquito más, si puede conseguirlo.

Este escrito viene a cuento de lo mal que sonaron sus primeras declaraciones en la noche del 26. Su ego le traicionó cuando manifestó que su prioridad será cambiar la ley electoral porque perjudica a su partido. En una España comprometida y con riesgos evidentes, y una Europa convulsa, ¿es esa su prioridad?. ¿También le parece normal decir que “si quieren nuestros votos tendrán que aceptar nuestras condiciones”?. ¿No le suenan a frases pronunciadas por otras organizaciones de menor nivel o con intereses más espurios, en otros tiempos y otras circunstancias?.

Recuerde que el gobierno Balear aceptó las “condiciones” de María Antonia Munar.

Creo que se equivocó y que alguien debió advertirle de que su discurso debía de ser otro: reconocer el retroceso y anunciar que analizarían las razones de la pérdida de confianza de parte de sus votantes para reconducir políticas y/o actitudes.

Porque deben darse prisa en recuperar el tiempo perdido en temas de menor calado, no sea que la sociedad les etiquete como algo que no pretenden ser.

En lugar de eso se comportó como casi todos, cargando la culpa en los demás y refugiándose en las circunstancias. Y me dio la impresión de que estaba a punto de entrar en ese círculo de políticos mediocres que consideran que todo lo hacen bien, pero que no les comprenden o, lo que es peor, que reciben un trato injusto.

Si no tiene asesores de imagen y de estrategia política contrátelos, y si los tiene despídalos de inmediato. Y lo digo porque Ud. transmite, cada vez más, la imagen del “soy importante”, “soy el que esperabais”, “soy el único que tiene la razón”, con el agravante de que gran parte de sus inmediatos colaboradores, Ignacio Aguado, Begoña Villacís y otros notables de su partido, se están contagiando. Cada vez aguantan peor las críticas y no pueden evitar gestos corporales, como fruncir las cejas, los ojos o la boca, exactamente iguales que los suyos. ¡Paciencia, Sr. Rivera, paciencia!.

Francamente creo que han llevado una carrera fulgurante y que tienen mucho camino por delante. Y les necesitamos. Pero conviene que reúna a su cúpula en algún lugar de cualquiera de las hermosas sierras españolas, lejos del mundanal ruido y las frases elogiosas, para meditar quienes son, porque están en política, cuales son sus fines y, en consecuencia, cuales deben ser sus actitudes y sus estrategias más inmediatas.

No me refiero a un congreso de partido. Mejor una reunión de trabajo al uso en la empresa privada, con su “brainstorming” y sus procesos de mejora de resultados y de resolución de problemas. Les vendría bien.

Lo sugiero porque creo que son una fuerza interesante que puede aportar ideas, equilibrar tendencias, y moderar tentaciones de los más poderosos. Tienen buena base, pero les queda mucho que aprender. Llevaban muy buen camino, pero están muy lejos de la llegada.

Saque del armario el cartel electoral del “hombre desnudo”, el que viene limpio a la política para servir a la sociedad, y piense donde estaba, donde está, cuales eran sus aspiraciones, cual es su meta y, sobre todo, cual debe ser su ruta.

Lo digo sinceramente.

La utopía y la debilidad, los grandes enemigos de la democracia

Pero ¿nos damos cuenta de lo que ha ocurrido?. Un político débil, un solo hombre, elegido democráticamente, decide convocar un referéndum para no empañar su imagen de “hombre democrático” sobre la salida de la Unión Europea.

Y se aprueba el BREXIT.

Su decisión ha creado un cataclismo económico y financiero, ha desestabilizado muy gravemente a la Unión Europea y a todos los países del mundo occidental y, posiblemente, acabe con el Reino Unido porque Irlanda del norte está pensando en pedir un referéndum de independencia y unificarse con la república de Irlanda, con lo que se mantendría en Europa, y Escocia está decidiendo si convoca otro referéndum para salirse de Gran Bretaña y negociar su permanencia en la comunidad. Hay una posibilidad porque siendo “reino unido”, y no un “estado compacto” como el resto de naciones, tiene una oportunidad, muy remota pero posible, de deshacer la unión y mantenerse en Europa.

Otra consecuencia es que Londres, sede de la City, pierda credibilidad y deje de ser la capital financiera de Europa en favor de Alemania. Miles de millones, pérdidas de valor de empresas y de ahorros de particulares, cierre de oficinas, subidas de impuestos, más paro y una crisis importante que, seguro, se solucionará, pero con mucho sufrimiento.

Pero se han tomado medidas drásticas: el afectado dimite y aquí paz y después gloria. Nadie ha causado tanto daño en tan poco tiempo y la única “pena” es su dimisión. De locos.

Hay que defender a muerte la democracia, pero hay que acorralar a los políticos y definir medidas preventivas muy severas para impedir que tomen decisiones alocadas, de las que nunca son responsables, porque las aplican en el convencimiento de que son “para el bien” de sus países o de sus electores.

Se está diciendo que Europa es culpable en gran medida por su política de ajustes, y es cierto en buena parte, pero, en mi opinión, si han pecado es de debilidad, ”buenismo” e incongruencia. No se puede tener una moneda única sin políticas fiscales y financieras, por ejemplo. No se puede permitir devaneos de estados que negocian continuas quitas e incumplimientos de plazos.

Y si alguien me dice que si fueran más severos perjudicarían más a los estados y a los ciudadanos le diría que sí, pero solo porque Europa se formó como un club político, con muy buenas intenciones, pero sin cimientos.

Yo he trabajado en empresas donde lo fundamental era una política comercial muy bien definida, y una buena gestión. Una excelente gestión.

Europa es necesaria. Es la casa común y el filtro que regulará la buena marcha de los socios, pero necesita urgentemente una reorganización que rompa la red burocrática que han montado, que agilice y rentabilice a sus funcionarios, que reorganice un parlamento inoperante e inútil que solo se usa como “foro de opinión” de sus señorías, que convierta sus “negociados” en impulsores de gestión y de control de los estados. Podría añadir bastantes líneas a este párrafo, pero creo que no es necesario porque todos los que seguimos con más o menos interés la trayectoria de la Comunidad Europea sabemos de lo que hablamos.

Y para empezar insisto en lo que he manifestado estos días por primera vez en mi vida: tenemos elecciones el domingo y solo deberíamos votar a dos partidos, PP y PSOE. Y a Ciudadanos si deja de mariposear con temas menores. Lo demás, en mi opinión, es entrar en el mundo de las utopías, y alimentar a un monstruo que nos puede devorar mientras buscamos ese mundo feliz que no existe.

Nunca había manifestado tan claramente mis opiniones políticas, pero tampoco me había encontrado con una situación tan sumamente grave como la actual.

Y ya tengo bastantes años

Somos diferentes, somos superiores.

Se acaban de conocer los resultados del referéndum convocado por un cobarde irresponsable, Cameron, con victoria del BREXIT, sin más base argumental que la superioridad de la cultura británica amenazada por la globalización y la necesidad moral de compartir los recursos propios con los menos favorecidos, especialmente con refugiados y emigrantes de países subdesarrollados.

Han vencido los “cierrafronteras” y no les importa que esta decisión suponga un gravísimo problema para la economía británica, para su imagen de centro mundial de las finanzas, o de la propia cohesión del Reino Unido, amenazado por la independencia de Escocia e Irlanda. Ha vencido lo “inglés”, verdadera esencia de lo británico para los iluminados de las islas.

Pero estamos en España, paradigma del populismo, y nuevo campo de batalla de lo racional contra lo irracional, de lo utópico contra el bienestar de la mayoría, de lo posible contra lo irracional, de la revolución como alternativa a la evolución.

Una sociedad bombardeada y gravemente influida por el vértigo de los mensajes cortos de Twitter, del WhatsApp, del Facebook, de las opiniones interesadas de tertulianos, políticos unos, periodistas de medios otros. Todos ellos están adormeciendo nuestra inteligencia y mermando la capacidad de opinión propia.

Los españoles hemos perdido el hábito de la reflexión previa a la decisión y, decía, estamos manipulados por los creadores de opinión entre los que figuran muchos políticos con objetivos claros de “refundar” la democracia española llevándola a modelos claramente nefastos, y otros que nunca deberían haber entrado en este juego sucio cortoplacista porque, evidentemente, les resulta mucho más fácil decir “vótame a mí porque el otro es un chorizo”, que mantener campañas didácticas para explicar como será el futuro y que compromisos adquieren para mejorar nuestra sociedad y mantener los servicios públicos.

Es un fenómeno parecido al de los anuncios de la televisión. Si una marca de perfumes lanza una campaña, todas las demás tienen que incorporarse a la guerra a toda velocidad con mensajes cada vez más disparatados para no perder cuotas de mercado.

El próximo domingo es un día muy importante para nosotros, y quiero manifestar mi opinión de que es imprescindible abandonar tentaciones y utopías, y votar reflexivamente a cualquiera de los dos partidos que ofrecen soluciones posibles, por mucho que sus líderes estén empeñados en ayudar a la confusión. Partidos con historia, con capacidad contrastada de gestión, y con experiencia en salvar crisis. Se puede dar una oportunidad a partidos emergentes, pero es necesario que se comprometan a dejar personalismos y majaderías en temas menores. Solo hay dos claves sobre las que trabajar: Los asuntos de estado y el bienestar de los españoles. El resto son cortinas de humo y juegos de salón.

Olvidémonos definitivamente de las propuestas irrealizables o de los que quieren repetir fracasos históricos y contrastados de siglos pasados. Estamos en Europa y la única posibilidad de prosperar es continuar en Europa. Pero estar en Europa supone reconocer las reglas del juego y aceptar los compromisos de la misma forma que aceptamos las ventajas. No juguemos sucio ni hagamos populismos baratos.

Por lo que he escuchado, dos terceras partes de los jóvenes británicos querían mantenerse en la Unión Europea. Esto quiere decir que los mayores han condicionado su futuro sin más argumentos que el “somos diferentes” que no hace más que enmascarar la prepotencia y la falsedad del verdadero eslogan: “somos superiores”.

Lo siento por nosotros, por los británicos que viven en España, y por una sociedad, la británica, a la que siempre he admirado, precisamente por su racionalidad….

Escarmentar en cabeza ajena – El BREXIT

Lo ocurrido en Gran Bretaña debería ser un escarmiento en cabeza ajena que no aprovecharemos. La democracia representativa implica que los ciudadanos votemos una vez cada cuatro años (¡ojala!) y que los gobiernos de turno discutan y negocien en el parlamento las decisiones políticas o las leyes. Esto supone un desgaste evidente para los gobiernos, tengan o no mayorías absolutas, porque muchas de las medidas son impopulares, “duelen” a parte de la población, y son aprovechadas por la oposición para atacar al gobierno.

Cuando un presidente es débil y se cubre las espaldas “pidiendo opinión al pueblo” en forma de referéndum o consulta popular, como ha sido el caso de Cameron, se mueve en un terreno muy poco aconsejable al mezclar la democracia representativa con la asamblearia.

La estabilidad de los países pasa, inexcusablemente, por la necesidad de que los gobiernos “se mojen” y se la jueguen ante sus futuros votantes. ¿Se imaginan el sufrimiento y la división entre españoles si hubieran convocado referéndums sobe la reforma laboral, la fiscal, la educativa, y otras medidas de calado?.

En España solo recuerdo el referéndum de Felipe González para la entrada en la OTAN, pero se vio obligado a convocarlo porque siempre había reclamado la no-entrada (aquello de “OTAN no, bases fuera”) y, una vez en el gobierno no tuvo más remedio que defender la postura contraria.

Insisto en que estas ocurrencias perjudican a los ciudadanos porque les divide, cuestan dinero y no solucionan los problemas, que siguen tan presentes como antes de la consulta.

Los únicos que ganan, y mucho, son los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales, que alientan sin disimulos este tipo de “soluciones” buscando audiencias baratas basadas en enfrentamientos y disputas barriobajeras en una buena parte de las tertulias y foros de opinión actuales. Los que más.

Y nosotros como tontos.