La Cruz de Piedra

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Cuando el Sargento Contreras recibió el aviso de que se había producido un incendio en la casa de un amigo, estaba lejos de suponer que aquel suceso ocasional le obligaría a una investigación compleja en la que se mezclaban hechos ocurridos en 1307 con intrigas y conspiraciones arrastradas durante siglos hasta nuestros días.

Tampoco Ignacio tuvo consciencia de las alarmas que disparó al descubrir casualmente la carta manuscrita de Jacques de Molay, Gran Maestre de la Orden del Temple, en la Abadia de Cluny.

La novela le permitirá acompañar a Lorenzo y a Ignacio en sus investigaciones, y le desvelará claves que solo el lector puede conocer.

La trama incluye una ficción sobre la Orden Templaria, pero no es un libro de “templarios”. Se citan, sí, algunos hechos históricos, pero arranca desde una fabulación que nunca sucedió. O eso creo.

Lorenzo Contreras sí que existe. Es cualquiera de los responsables anónimos de la Guardia Civil que trabajan por nuestra seguridad.

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Enlace a la editorial: Eride Ediciones

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Una aclaración:

En la novela “la cruz de piedra” figura como ilustrador de la portada Ramón Vicent Pascual cuando su nombre es Vicent Ramón Pascual. Quiero aclarar que es un error mío y no de la editorial, porque esa fue la información que les proporcioné. Espero que se corrija en futuras ediciones.

Las cosas de Ciudadanos

Siento ser pesado y severo juzgando “las cosas” de Ciudadanos, pero sigo pensando que es un partido válido y me duele que toreen de salón, con muy buenas formas y excelentes palabras, pero sin riesgos ni compromisos. Esta actitud de “nosotros somos los puros”, entre otras cosas, acabó con UPyD y puede acabar con ellos.

¿Modificamos la ley electoral?

La misma noche de las últimas elecciones Albert Rivera cometió el desliz de declarar que había que cambiar la ley electoral e ir a “un hombre un voto”, teniendo a España como “distrito único”, porque entendió que el sistema actual les había perjudicado.

Perfecto. ¿Qué modelo elegimos?.

elecciones

En el ejemplo de esta tabla, votos y escaños de las últimas elecciones generales, no aplico ningún tipo de filtro ni de proporcionalidad por población de provincias o comunidades, y considero “distrito único” a todo el territorio español.

Es cierto que Ciudadanos hubieran conseguido 45 diputados, 13 más que con el sistema actual, pero a cambio de una mayor fragmentación del Congreso, ya de por sí bastante disperso. Se puede apreciar que en este supuesto hubieran entrado cinco partidos que se han quedado fuera, uno de ellos, el Partido Animalista – PACMA, con 4 escaños.

¿Es eso lo más conveniente?.

Creo que no. Si queremos aproximarnos a los modelos democráticos más avanzados, en todo ellos se establece algún factor de corrección para facilitar las mayorías y evitar un exceso de partidos en las cámaras. Algunos muy directos, como el anglosajón, donde el partido más votado en cada distrito electoral de Gran Bretaña, o en un estado de los EEUU, se lleva la totalidad de los escaños correspondientes a cada distrito o a cada estado.

O el francés, con una segunda vuelta que permite evitar situaciones de desgobierno.

Pero no necesitamos irnos tan lejos. En una comunidad española, el país vasco, tenemos un ejemplo intermedio que es muy práctico y de total actualidad. En las últimas votaciones, las del 25 de este mismo mes, el PNV ha obtenido 29 de los 75 escaños disputados. A 9 de la mayoría absoluta establecida en 38.

Según su estatuto, si en la primera votación no se consigue esta mayoría, se procederá a una segunda, en la que solo se puede votar “sí” o “abstención”. Quiere ello decir que, al no existir la votación en contra, el “no”, el PNV ya tiene asegurada la mayoría suficiente para formar gobierno.

Otra cosa es que necesite pactar programas o acuerdos puntuales con terceros, porque para sacar adelante los presupuestos o las leyes le seguirán faltando 9 votos, pero el sistema garantiza la fluidez del proceso e imposibilita bloqueos al ganador de las elecciones por pactos entre partidos con menor representación.

Sr. Rivera: Cambiar la ley electoral sí, imprescindible y urgente, pero para acercarnos a los modelos más consolidados, en los que no se puede dar una situación de bloqueo tan absurda como la que sufrimos en la actualidad. Exactamente lo contrario de su propuesta.

También han pedido al PP que Rita Barberá abandone su escaño del Senado, y que se retire el aforamiento para congresistas y senadores. ¿Es pertinente?

En España, y en el resto de los países democráticos, el escaño es propiedad del elegido y no del partido, pero hay una gran diferencia.

En el sistema británico, por ejemplo, los elegidos lo han sido en sus distritos electorales, dando la cara ante sus electores y con obligación de rendirles cuentas de forma individual periódicamente. Son perfectamente conocidos por los que le han elegido y tienen la obligación inexcusable de representar a sus electores, de ser sus “representantes” en el estricto sentido de la palabra.

Esta es la razón por la que, en algunas ocasiones, algunos congresistas votan en contra de una propuesta de su propio partido: todos ellos son un bloque en temas de interés nacional y general, pero en propuesta de menor rango, lo que beneficia a los londinenses puede perjudicar a los de Oxford, por ejemplo. Si se da el caso, los parlamentarios de esta última ciudad se ven en la obligación de dar la cara por su distrito para evitar que les corran a gorrazos.

Aquí, que somos tas listos, lo interpretamos como “rebeliones en las filas de..”, incluso en crónicas de renombrados periodistas.

En España ocurre todo lo contrario. Los congresistas han formado parte de una lista cerrada y confeccionada por cada partido, la mayoría son unos perfectos desconocidos para sus votantes, y no tienen ninguna obligación de atender a sus electores, entre otras cosas porque no se ha elegido a “cada uno”, sino a todos, en bloque.

Esta circunstancia hace que la propiedad del escaño en el modelo anglosajón sea mucho más “legítima” que en España, porque cada congresista ha conseguido un escaño para el partido, en lugar de ser el partido el que ha conseguido el escaño para el congresista.

En cuanto a los aforamientos, me basta con un párrafo corto:

Elimínense, porque no tienen ninguna razón de ser y no existen en los países más avanzados. Y, aunque sea una faceta desconocida para el gran público, esta medida no perjudicaría a los propios aforados porque, si bien es cierto que el aforamiento dificulta y ralentiza los trámites judiciales, no es menos cierto que a la hora de presentarse ante un juez no hay diferencias legales porque la ley es la misma para todos, y que en las sentencias del Supremo no cabe apelación, como sí ocurre en los tribunales ordinarios.

Volviendo a tema de Ciudadanos:

Insisto en que si se empeñan en dictar doctrina desde el púlpito sin bajar a la arena del gobierno, seguirán apareciendo como una opción sin fundamento, aleccionadores sin compromiso, que aconsejan generalidades o concreciones muy obvias sin arriesgarse a las consecuencias de los errores, las circunstancias, o los condicionantes de las tomas de decisiones cuando se tiene la responsabilidad de gobernar.

No dejarán de aparecer como un partido “Pepito Grillo” o “mossen feu”, apodo que le dábamos cuando yo era niño a un señor muy beato (de ahí el “mossen”, sacerdote o eclesiástico en castellano) que se pasaba el día diciendo lo que debían hacer los demás, pero al que no le conocíamos ni esfuerzo físico ni riesgo moral. “Teniu que fer… (teneís que hacer)”

Es como si los vigilantes de la playa se dedicaran a dar consejos a distancia a los que se están ahogando, o a dar instrucciones al resto de bañistas para que vayan a salvarles y como hacerlo correctamente, sin bajarse de la plataforma.

La solución es exigir que funcionen las leyes y los controles oficiales establecidos, no crear partidos para controlar (eso se hace desde la oposición, y solo tiene valor real si los partidos oponentes tienen opciones de gobierno), ni más controles, ni comisiones u otras formas de sacar redito político “gratuito” de los errores o los desmanes de los controlados.

Una nota al pie fuera de contexto:

El PSOE está pasando una crisis muy importante que no se debe a los hechos ocurridos en los últimos años. Hace muchas temporadas que está a punto de “bajar a segunda”, si aplico un símil futbolístico, y siempre se ha librado por los pelos, en una deriva continuada de pérdida de votos y simpatías. Tengo la absoluta seguridad de que esta situación les obligará a una reflexión seria sobre los “porqués”, (las causas-raíz), los “cómo”, (que hacer) y los “cuando”, (en que plazos y con que estrategias), y que el partido saldrá fortalecido, como ya ha ocurrido en otras ocasiones.

Mis mejores deseos, porque es un partido fundamental, imprescindible para España, unas veces desde el gobierno y otras desde la oposición.

Suerte y buen juicio.

El personal sanitario de los boxes del hospital Doctor Peset

Comentario mandado como “carta al director” al diario Las Provincias, que no se ha publicado:

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Las oía hablar de las anécdotas de las vacaciones, de asuntos familiares, de planes inmediatos, de política y hasta de ¡la emoción de haber saltado en paracaídas!
Eran conversaciones cortas, momentos hurtados a la frenética actividad que les obligaba a atender continuamente a “los suyos” (el que reclama “una botella”, el semi inconsciente que se quita continuamente la mascarilla de oxígeno, el que quiere levantarse a toda costa aunque esté monitorizado y con goteros, el que necesita un cambio de pañal) y francamente, me sorprendía descubrir tanta vida y tanto optimismo en personas que trabaja en un entorno tan poco propicio a ilusiones y esperanzas.

Afortunadamente he tenido pocas ocasiones de ingresar en UCIS, UVIS, Boxes y similares, pero esta misma semana pude recordar y comprobar “in situ” la labor tan encomiable del personal de boxes, casi todo mujeres, del hospital Peset de Valencia.

Rodeadas de enfermos en absoluta dependencia, algunos muy degradados por la edad o las circunstancias de su enfermedad, se mueven con diligencia atendiendo, controlando, o riñendo con todo cariño a los más indisciplinados, llamándoles por sus nombres y dedicándoles frases amables, cercanas.

No digo que lo hicieran con alegría, no creo que lleguen a tanto, pero sí que lo hacían con naturalidad, con cariño y con proximidad al paciente. Se notaba claramente que no se limitaban a cumplir una obligación. No controlaban al ocupante de una determinada cama. Llegaban bastante más allá y atendían a personas enfermas, con nombres y apellidos, necesitados de cuidados médicos, afecto y esperanza.

Se que ocurre lo mismo en las plantas de los hospitales y en otros servicios hospitalarios, pero el caso de las urgencias y los boxes es muy especial porque atienden a una comunidad de enfermos en evaluación de “no se sabe que”, porque acaban de llegar, o a los que están prestando un primer tratamiento de urgencia. Allí no se puede parar y es tan importante la programación médica como la atención personal al paciente.

Sirvan estas reflexiones como agradecimiento a las enfermeras, auxiliares y celadoras que me atendieron o que empujaron mi cama en esas largas excursiones a radiología, unidad de marcapasos o a cualquier otro punto del hospital.

Mi agradecimiento y, ¡que descortesía!, mi deseo de no volverlas a ver en los próximo tiempos, a no ser que coincidamos en algún lugar de vacaciones, o en algún proyecto, aunque se trate de un salto en paracaídas.

En la seguridad de que si vuelvo a necesitarlas, me atenderán con la misma profesionalidad y afecto que lo han hecho en esta ocasión.

José Luis Martínez Ángel – Valencia

De las danzas de Bocairent al hospital Doctor Peset de Valencia

La noche transcurrió a plena satisfacción: mi nieta bailaba las danzas con entusiasmo en el corro infantil de la fuente con María y otras amigas circunstanciales, yo hablé con los unos y los otros, me abordaron unas amigas interesadas en que les firmara un ejemplar de mi novela, que alabaron con entusiasmo (¡tengo fans!!) y mantuve una charla más formal con el sacerdote misionero Ramón Pascual y con Juan Vañó.

Pero llegué a mi casa y las pilas de mi marcapasos dijeron que hasta allí habían llegado. Que nueve años de estimular mi corazón cada segundo de cada minuto de todas las horas no daban más de sí, y que se declaraban oficialmente agotadas en esa madrugada de Bocairent.

Y no tuve más remedio que buscar ayuda. Son estos golpes de realidad los que te recuerdan que pese a todos los ruidos mediáticos (políticos irresponsables, medios audiovisuales que magnifican lo peor de cada caso y de cada casa porque ello les da audiencia, crímenes absurdos, abusos incompresibles, y tantos hechos luctuosos que encabezan los titulares de la prensa cotidiana), la realidad del cada día la componen y la solucionan la gran mayoría de ciudadanos responsables que cumplen sus tareas con diligencia y que te apoyan cuando lo necesitas.

Lo mío no ha sido ningún drama ni yo soy nadie relevante, pero en la cadena de mi solución ha intervenido el personal de guardia del ambulatorio de Bocairent, una ambulancia del SAMUR, las urgencias del hospital de Játiva, otra ambulancia que me trasladó al Peset de Valencia, las urgencias de este hospital (¡como admiro a las enfermeras de los centro de urgencia!. Un día de estos les dedicaré un comentario especial), y el equipo de marcapasos del Peset, especialmente el cirujano que me operó haciendo malabares con las programaciones y con su propio tiempo.

Debo destacar que cada uno de estos eslabones ha compaginado a la perfección sus obligaciones profesionales con la atención personal que necesitaba. Me he sentido “bientratado”, casi mimado, por todos ellos, y todos han ayudado a que “mi caso” se resolviera satisfactoriamente y a la mayor brevedad.

Pero insisto en que no hago este comentario para alabar lo bien que lo han hecho “conmigo”. Es un pretexto para recordarme y recordar que hay un mudo real que soporta a ese otro mundo imaginario de los sensacionalismos y de las fábulas, del que solo nos acordamos, para increparles, cuando nos fallan, o cuando creemos que nos fallan porque alguien sobrealimenta nuestros derechos en la misma proporción que minimizan nuestras obligaciones.

Que hay gente que ejerce lo cotidiano y disfruta haciéndolo, bien sea bailar las danzas o atender a los que lo necesitan en los hospitales de nuestro país.

Y que en el caso de la sanidad, muy a pesar de los derrotista profesionales que quieren hacernos creer que vivimos en un país de carencias, y sin dejar de reconocer que debe mejorarse y modernizarse en algunos aspectos de forma continuada, sigo pensando, y sin ninguna duda, que tenemos la mejor cobertura sanitaria del mundo”.

Ciudadanos – Negociación o chantaje

Leo en Las provincias del domingo 31 de julio una frase de Alberto Asensi en la que sostiene que el PP tiene la obligación de conseguir la abstención del PSOE, y que exigir a Ciudadanos que les apoye es una forma de eludir “esa obligación”.

Tengo que manifestar mi extrañeza por esta opinión y desconozco que hay detrás del comentario. Todo mi respeto para Aberto Asensí, pero suele lanzar frases más dignas de un filósofo que de un periodista que, en ocasiones, resultan difíciles de entender. No es este el caso porque, por lo que dice, el PSOE debe abstenerse y Ciudadanos hacer lo que quiera. ¿No es eso?

Si es una opinión política y la interpreto adecuadamente, no la comparto: Ciudadanos debe apoyar al gobierno y PSOE, en beneficio del país, haría bien en abstenerse. Ambos con condiciones pactadas, por supuesto.

Y es que Ciudadanos está haciendo un papelón realmente incomprensible y alguien debería hacer ver a su líder, su ejecutiva y/o sus famosos y misteriosos patrocinadores, que a estas alturas de la película y tal como está España, Europa y el mundo en general, es hora de que abandonen la pubertad y hagan lo que tienen que hacer: Entrar en el gobierno y ayudar a rectificar errores “desde dentro” y mojándose. ¿O pretende seguir como hasta ahora “influyendo” desde fuera, sin comprometerse y manteniendo su ropa limpia, a salvo de los barros del día a día? ¿De qué extraña legitimidad se ha imbuido para decir las cosas que dicen teniendo en cuenta su representación parlamentaria?

Si no quieren apoyar al PP están en su derecho, pero no tienen ninguna legitimidad para decir que para hacerlo tiene que irse Rajoy. Ciudadanos está llegando demasiado lejos y, en mi opinión, están pasando de la negociación, que sería sobre políticas o puntos programáticos, a la del puro chantaje cuando exigen a otro partido que, como premisa, cambie a su líder.

Me temo que si siguen así tienen un provenir menguante y un final anunciado, como le ocurrió a UPyD aunque fuera por otros motivos. Solo tienen en común la prepotencia del líder.

En cuanto a Alberto Asensi, le recomiendo que lea las “salas de máquinas” de su director, Julián Quirós, o le escuche cuando participe en alguna tertulia, porque es un ejemplo a seguir en cuanto a estilo y pragmatismo en las exposiciones.
Estarás de acuerdo o no con lo que dice, yo lo estoy en gran medida, pero habla y escribe en un castellano directo y sin concesiones a la grandilocuencia. Si quiere decir “blanco” no dice “ese color acromático, de claridad máxima y de oscuridad nula”. Dice blanco.

Dicho sea con todo cariño y con gran desilusión, porque Ciudadanos es un partido que me había interesado muy especialmente.

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Este comentario se ha mandado como “carta al director” al diario Las Provincias. Dado que me “meto” con Alberto Asensi, me temo que no se publicará.

Misiones y funciones de los 350 diputados

Año 1977. Se ha terminado la transición y se convocan las primeras elecciones generales para elegir a nuestros representantes en cortes. También a los senadores, pero como han cambiado las reglas porque una parte de los nominados lo eran era por designación directa y no tengo muy claro cuales eran sus funciones entonces, como tampoco estoy totalmente seguro de las que tienen ahora, me ceñiré a las elecciones para diputados en cortes: los congresistas.

Era una época de semi desarrollo, con desplazamientos por carretera que sonarían a ficción en la actualidad. Disponíamos de teléfonos fijos y disfrutábamos de tiempos de espera en las conferencias interprovinciales en parte del territorio nacional. La base de las comunicaciones documentales eran correos y telégrafos, se usaban los teletipos, y no habían aparecido los primeros PC’s.

Todo se tramitaba sobre papel, con escritura manuscrita o usando máquinas de escribir mecánicas con papel carbón para conseguir copias.

Estaba todo por hacer, y todo se hizo. Y se hacía desde el estado, porque no existía la gestión de las autonomías. Es cierto que ahora hay una tarea más, Europa, pero de eso se encargan los 54 electos en 2014.

Se eligieron 350 congresistas

Hemos superado con mucho el siglo de las luces y estamos muy avanzados en el mundo de las tecnologías, de lo digital, de las super comunicaciones, de acceder a las bases de datos de la información, toda la información necesaria, en segundos, de escribir en PC’s o teléfonos móviles utilizado teclados o la voz. La gran cantidad de aeropuertos, ¡cuantos aeropuertos!, los “AVES”, las autopistas y las autovías han acortado las distancias que, por otra parte, no haría falta recorrer en la mayoría de las ocasiones porque existen las videoconferencias, bidireccionales o múltiples, desde cualquier terminal y hacia cualquier terminal.

Se supone que parte de la gestión está transferida, por lo que una parte de la tramitación de leyes no se gestiona desde el parlamento español.

Estamos en julio de 2016 y llevamos dos elecciones eligiendo a 350 congresistas.

¿Uds. lo entienden? Yo, desde luego, no. ¿Dónde está la mejora de productividad basada en los nuevos recursos que ha conseguido la empresa privada? ¿A que dedican el tiempo libre, tanto tiempo libre, nuestras muy respetables señorías?

Yo se lo diré: A mirarse el ombligo, a discutir si son galgos o podencos, a diseñar estrategias super elaboradas destinadas a afianzar los puestos de sus promotores, en primer lugar, de sus partidos, en segundo, y de España si sobra alguna migaja.

¿Por qué no les mandan un mensaje cada mañana a sus muy sofisticados terminales con las palabras “Europa”, “brexit”, “oriente medio”, “Turquía”, “unidad nacional”, “amenaza terrorista”, “desempleo”, “diferencias sociales”, “marginalidad”..? Podíamos añadir alguna más, pero si ponemos muchas es posible que les duela la cabeza. ¡Demasiado en que pensar!.

Ellos no están “para esto”. Están para ver quien es más guapo y más listo, y como hacer que todos nosotros reparemos en ello. ¿Han visto la cara de aburridos que ponen en el parlamento? ¡El país, los ciudadanos, “¡Ah!. Te refieres a “esos” que vemos deambular por las calles cuando circulo en mi coche oficial o en el taxi! ¡Esos a los que damos la mano y entregamos folletos en época electoral! ¡Claro que los tenemos en cuenta! Necesitan orientación, y nosotros se la damos. ¿Cómo sabrían que hacer si no fueran por nosotros?

Reconozco que me estoy pasando tres pueblos, pero ¡denles tiempo!

100 parlamentarios, como máximo, y a resolver problemas en lugar de crearlos para luego presumir de que los “han solucionado”.

Mi abuela María solía decir que el diablo, cuando no tiene que hacer, mata moscas con el rabo. ¡Estos acabarán con todas las moscas de España! Posiblemente sea su única utilidad.

Un valenciano castizo les mandaría a “fer la mà”, pero yo soy más fino y no les mando tan lejos. Solo les pido que recapaciten y trabajen por el bien común, si les queda algo de luz sobre la razón de ser de sus cargos.

Aunque, por otro lado, he estado revisando el título III de la Constitución Española y no veo ningún detalle sobre lo que deben hacer los diputados. Sí que habla de la misión de las cortes generales, pero cuando individualiza en la figura de los congresistas solo cita emolumentos, derechos y garantías. Es posible que en algún párrafo diga que “los congresistas pondrán todo su empeño en fomentar leyes justas, en defender los derechos de los españoles , en garantizar su bienestar y en mejorar ..”, o cosas similares, pero yo no lo he encontrado.

¡A ver si va a resultar que no tienen ninguna obligación con nosotros, sus electores y nos quejamos de vicio!

Las ocurrencias, las irregularidades, y los filos de las navajas

Leo en Las Provincias que “Los funcionarios de la Generalitat podrán trabajar desde casa en un mes“, y añade “..En el norte de Europa es una práctica absolutamente normalizada y los expertos dicen que genera mayor felicidad en los trabajadores que ya se benefician de este método”. No quiero entrar en disquisiciones sobre los hábitos y los compromisos de los nórdicos comparados con los españoles, pero no puedo por menos que plantearme algunas preguntas:

Relacionadas con el coste/beneficio de la operación: ¿Se van a retirar y vender las mesas y los equipamientos de los funcionarios beneficiarios de la medida? ¿Se van a cerrar oficinas por desuso de las instalaciones? Uno de los equipos fundamentales son los ordenadores: ¿se van a llevar a su casa los PCS de “sobremesa” propiedad de la administración, o se van a adquirir portátiles para la ocasión? ¿Qué programas se van a “carga” en cada ordenador, quien lo hará y quien los mantendrá?

Como lo lógico es que trabajen conectados a sus centros de trabajo por internet, y muchos de ellos actuarán como terminales remotos (“escritorio remoto” o similares): ¿qué tipo de conexión tendrán? ¿No resultará mucho más caro contratar “ADSL’s” separados que el uso de la red actual de la Generalitat? ¿No serán más lentas las comunicaciones, y por tanto más improductivas las horas del funcionario?

¿Quién controlará la productividad del funcionario? Porque si es por “horas de conexión” estamos listos. En las oficinas hay un control presencial que obliga a que cada uno esté en su puesto de trabajo y unos jefes que, se supone, comprueban que no están leyendo el periódico o conectados a Internet realizando búsquedas innecesarias.

En cuando a la seguridad en la información: estos funcionarios ¿van a tener acceso a datos confidenciales de la administración o de los administrados desde sus domicilios? Todos sabemos lo que es un PC doméstico: ¿Cómo van a evitar que familiares o amigos de los funcionarios accedan al ordenado cuando está conectado? Se usarán contraseñas, por supuesto, pero ¿se apagarán y desconectarán continuamente, cuando el funcionario vaya al servicio, por ejemplo? En un país de filtraciones es una medida sumamente peligrosa.

Relacionados con la atención y dedicación necesarias: no digo que el funcionario infiel acabe “teletrabajando” desde el Corte Ingles, o un supermercado, por ejemplo, pero un funcionario padre o madre con hijos en casa, ¿podrá evitar vigilar al hijo mientras trabaja? ¿Dejará de recibir o realizar llamadas desde su teléfono privado? ¿No tendrá visitas? Todos los que hemos tenido que ver con el mundo de la empresa sabemos que el trabajo tiene inercias al empezar la jornada, (se es productivo al 100% después de los saludos, de los comentarios de rigor y del acomodo en tu puesto de trabajo), y al terminarlas (relajación inevitable conforme se acerca la hora de salida). ¿Cómo se podrá evitar que el funcionario tenga una televisión junto a su PC y “comparta” el trabajo con el ocio?

Si construimos un gráfico de “espina de pez” para relacionar los inconvenientes por área de dificultad, serían muchas más las cuestiones a discutir, y ¡ya me gustaría estar presente en una reunión en lEspina de pez copiaa que se discutan las soluciones y se minimicen los riesgos de la medida! Sería muy interesante y enriquecedor para cualquier amante de la mejora en los procesos de trabajo.

Mi siguiente pregunta está relacionada con quienes serán los “beneficiados” del plan: se dice que los que no tengan atención directa al público, pero ¿quién decide “que puesto ocupa cada cual”? Porque me figuro que habrán tortas y codazos para beneficiarse de esta oportunidad. ¿Se establecerán prioridades en función de situaciones familiares, antigüedad u otras similares? Por supuesto parto de la bondad y claridad de las decisiones, y descarto cualquier intención de clientelismo. ¡Como voy a suponerlo!.

Y me preocupa, como no, que “La Conselleria de Justicia, de la que depende función pública, y los principales sindicatos, ya han cerrado un acuerdo para que el personal administrativo pueda desempeñar sus labores desde un ordenador de casa”. ¿Cómo puedo acceder a ese convenio, por favor? Espero que no se trate de otro deslizarse por el filo de la navaja, como cuando descubrí, con motivo de una huelga y según las declaraciones del Rector Morcillo, que la Universidad y los Sindicatos tenían un acuerdo por el que el Rectorado no controlaba la asistencia de los docentes. (Carta al director publicada el 29 de mayo de 2013).

No vale la pena subrayar el hecho de que trabajar en centros oficiales de la comunidad no supone desplazamientos excesivos, ni solemos sufrir grandes nevadas ni otros accidentes meteorológicos que dificulten el tráfico, como sí ocurre en los países nórdicos.

Toda esta preocupación la transmito pese a la experiencia de haber trabajado en una empresa en la que hace más de 40 años ya había empleados que lo hacían desde sus casas. Pero eran pocos y todos los que conocía eran dirigentes creativos de los EEUU que planificaban estrategias, programaban cursos o seminarios, y que se veían tos los días por videoconferencia a miles de km para compartir ideas o cambiar impresiones.

La otra gran pregunta, la que engloba todo lo anterior y presupone un condicionante indispensable para que la administración tome decisiones de este tipo, es:

¿Qué puntos concretos de esta medida beneficia a los ciudadanos administrados?. Y no nos vengan con la muletilla de que la motivación personal hará que los funcionarios sean más eficaces. Y los que continúen en las oficinas mientras sus compañeros no tienen que madrugar, ¿también ganarán en motivación? De verdad tengo la impresión de que están convencidos de lo afortunados que somos de tenerlos para que nos organicen la vida y nos aporten soluciones que nunca se nos hubieran ocurrido.

Ni tampoco lo anoten como un logro de los derechos individuales y sociales de los españoles. Que todos, funcionarios y contribuyentes de a pie, lo somos.

Les aseguro que si aprueban esta medida, solicitaré a la oficina de protección de datos que los míos no salgan nunca de las redes internas y de los edificios de la administración.

La deriva de Albert Rivera: La prisa, la peor consejera

En un comentario reciente, “negociación o chantaje”, criticaba la actitud incomprensible de Ciudadanos, y más concretamente de su líder, Albert Rivera.

Y lo escribí, como lo hago ahora, porque Ciudadanos es un partido que me interesa, que me resultó atractivo, que sigue pareciéndome muy válido, y porque no me gustaría que desapareciera a medio plazo por no encontrar su sitio en la política, no tener claras sus prioridades, no medir bien sus tiempos y, sobre todo, por el rechazo que provocan esos tics de soberbia, prepotencia y mal encaje de las críticas, cada vez más evidentes entre sus dirigentes.

Decía entonces y mantengo ahora que, en mi opinión, el vértigo de los éxitos recientes le ha tentado a acelerar su ritmo personal de crecimiento en la ilusión de que “lo suyo” tiene un horizonte de posibilidades mucho mayor de lo que esperaba.

Y es así, pero no de esa forma. Me explico:

Una actitud más negociadora con el PP, y muy especialmente con el Sr. Rajoy, podrían haberle proporcionado una vicepresidencia de gobierno con un presidente del que hubiera aprendido mucho, que le habría introducido en Europa, que podría poner su nombre entre los “a tener en cuenta” en las listas de los políticos europeos.

Sin embargo, me temo que las prisas le han alterado el juicio político hasta el punto que, en su imaginación, Mariano Rajoy se ha convertido en una amenaza personal, un freno para sus aspiraciones. Preferiría pactar con un presidente de gobierno de menor prestigio que no le eclipse como político.

¿Dos aprendices en el gobierno español y en Europa?. ¿Conoce a algún político de talla internacional que no haya tenido un maestro?. Todos han crecido a la sombra de alguien que era mayor cuando él fue joven, y que fue sabio cuando él era aprendiz.

Y todo ello, por supuesto, sin servilismos. Sin renunciar a influir en las decisiones de gobierno ni en las políticas del pacto, dentro de la cuota parte de su electorado. O un poquito más, si puede conseguirlo.

Este escrito viene a cuento de lo mal que sonaron sus primeras declaraciones en la noche del 26. Su ego le traicionó cuando manifestó que su prioridad será cambiar la ley electoral porque perjudica a su partido. En una España comprometida y con riesgos evidentes, y una Europa convulsa, ¿es esa su prioridad?. ¿También le parece normal decir que “si quieren nuestros votos tendrán que aceptar nuestras condiciones”?. ¿No le suenan a frases pronunciadas por otras organizaciones de menor nivel o con intereses más espurios, en otros tiempos y otras circunstancias?.

Recuerde que el gobierno Balear aceptó las “condiciones” de María Antonia Munar.

Creo que se equivocó y que alguien debió advertirle de que su discurso debía de ser otro: reconocer el retroceso y anunciar que analizarían las razones de la pérdida de confianza de parte de sus votantes para reconducir políticas y/o actitudes.

Porque deben darse prisa en recuperar el tiempo perdido en temas de menor calado, no sea que la sociedad les etiquete como algo que no pretenden ser.

En lugar de eso se comportó como casi todos, cargando la culpa en los demás y refugiándose en las circunstancias. Y me dio la impresión de que estaba a punto de entrar en ese círculo de políticos mediocres que consideran que todo lo hacen bien, pero que no les comprenden o, lo que es peor, que reciben un trato injusto.

Si no tiene asesores de imagen y de estrategia política contrátelos, y si los tiene despídalos de inmediato. Y lo digo porque Ud. transmite, cada vez más, la imagen del “soy importante”, “soy el que esperabais”, “soy el único que tiene la razón”, con el agravante de que gran parte de sus inmediatos colaboradores, Ignacio Aguado, Begoña Villacís y otros notables de su partido, se están contagiando. Cada vez aguantan peor las críticas y no pueden evitar gestos corporales, como fruncir las cejas, los ojos o la boca, exactamente iguales que los suyos. ¡Paciencia, Sr. Rivera, paciencia!.

Francamente creo que han llevado una carrera fulgurante y que tienen mucho camino por delante. Y les necesitamos. Pero conviene que reúna a su cúpula en algún lugar de cualquiera de las hermosas sierras españolas, lejos del mundanal ruido y las frases elogiosas, para meditar quienes son, porque están en política, cuales son sus fines y, en consecuencia, cuales deben ser sus actitudes y sus estrategias más inmediatas.

No me refiero a un congreso de partido. Mejor una reunión de trabajo al uso en la empresa privada, con su “brainstorming” y sus procesos de mejora de resultados y de resolución de problemas. Les vendría bien.

Lo sugiero porque creo que son una fuerza interesante que puede aportar ideas, equilibrar tendencias, y moderar tentaciones de los más poderosos. Tienen buena base, pero les queda mucho que aprender. Llevaban muy buen camino, pero están muy lejos de la llegada.

Saque del armario el cartel electoral del “hombre desnudo”, el que viene limpio a la política para servir a la sociedad, y piense donde estaba, donde está, cuales eran sus aspiraciones, cual es su meta y, sobre todo, cual debe ser su ruta.

Lo digo sinceramente.