La Cruz de Piedra

Cubierta La Cruz de Piedra ferros1 copia

Cuando el Sargento Contreras recibió el aviso de que se había producido un incendio en la casa de un amigo, estaba lejos de suponer que aquel suceso ocasional le obligaría a una investigación compleja en la que se mezclaban hechos ocurridos en 1307 con intrigas y conspiraciones arrastradas durante siglos hasta nuestros días.

Tampoco Ignacio tuvo consciencia de las alarmas que disparó al descubrir casualmente la carta manuscrita de Jacques de Molay, Gran Maestre de la Orden del Temple, en la Abadia de Cluny.

La novela le permitirá acompañar a Lorenzo y a Ignacio en sus investigaciones, y le desvelará claves que solo el lector puede conocer.

La trama incluye una ficción sobre la Orden Templaria, pero no es un libro de “templarios”. Se citan, sí, algunos hechos históricos, pero arranca desde una fabulación que nunca sucedió. O eso creo.

Lorenzo Contreras sí que existe. Es cualquiera de los responsables anónimos de la Guardia Civil que trabajan por nuestra seguridad.

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Enlace a la editorial: Eride Ediciones

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Una aclaración:

En la novela “la cruz de piedra” figura como ilustrador de la portada Ramón Vicent Pascual cuando su nombre es Vicent Ramón Pascual. Quiero aclarar que es un error mío y no de la editorial, porque esa fue la información que les proporcioné. Espero que se corrija en futuras ediciones.

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La sorpresa de cada día y la satisfacción de aprender – El Rey Felipe V y Bocairent

Había leído cosas sobre este Rey, que tan mala prensa tiene en parte de nuestras tierras, pero un reciente viaje a La Granja me animó a revisar algunos de mis apuntes y me aclaró muchos puntos oscuros de su personalidad.

Uno de ellos es que el apodo de “el animoso” era fruto de la socarronería española, ya que fue un hombre sumamente depresivo, probablemente bipolar, y tan poco aficionado a levantarse de la cama que su segunda esposa, la muy inteligente Isabel de Farnesio, mujer de carácter fuerte que llevó gran parte de la iniciativa de la corona y que consiguió fama de dura por sus decisiones políticas, tuvo la iniciativa de contratar al mejor “castrati” de la época, Farinelli, que en ocasiones actuaba como despertador real, y que acabó siendo parte de la corte. Según se dice, cantó en más de 3.000 ocasiones para el Rey.

Claro que, por otra parte y según parece, no todo el tiempo que estuvo en la cama lo pasaba durmiendo, porque tuvo una notable descendencia: Cuatro hijos de su primera mujer, su prima María Luisa Gabriela de Saboya, y otros siete de la segunda, Isabel de Farnesio. Once en total.

El Rey Felipe tenía clara vocación de abdicar, y así lo hizo en favor de su hijo Luis I cuando solo tenía 41 años, pero el nuevo rey falleció a los pocos meses y tuvo que recuperar la corona. Por las paradojas de la vida su reinado fue el más largo de la historia, ya que ejerció durante 45 años, con el breve paréntesis del reinado de su hijo. Eso fue posible, como he comentado, por la energía y decisión de la Reina consorte, que firmaba muchos decretos como “el Rey y yo”, cuando en aquella época su papel debía ser meramente representativo.

Por todo ello Felipe V es un personaje muy controvertido que cuando llegó al trono concedió favores a los que apoyaron su causa y quitó fueros y concesiones a los que apoyaron al candidato austríaco en la Guerra de Sucesión. Y en ese caso estaba Bocairent.

Se diga lo que se diga, la elección de candidatos por parte de los poderosos de cada uno de los antiguos reinos obedeció a sus propios intereses particulares, políticos o de cualquier orden. Así, los de Aragón, Valencia y Baleares apoyaron al Archiduque Carlos, mientras Castilla y León, que contenían gran parte del territorio español, optaron por Felipe de Anjou. Puede que en la decisión influyera el hecho de que algunos tenían fueros y que entendieron que el triunfo del francés supondría una cierta pérdida de autonomía porque la monarquía francesa era más absolutista, pero fue peor el remedio que la enfermedad, porque, al ganar el francés, no perdieron “parte”, sino toda la autonomía. Perdieron los Fueros.

Y luego estaban las ciudades y villas que, estando dentro de la Corona de Aragón, se decantaron por el candidato austriaco y salieron beneficiadas de la decisión. Ese fue el caso de Banyeres, por ejemplo, que soportó algunos sitios de las tropas austracistas, y obtuvo el título de “Noble, Fiel, Real y Leal”.

Pues bien, Bocairent salió perjudicada por el triunfo del Rey Borbón, que sin embargo, y años después, refrendó una autorización anterior para que la villa tuviera el privilegio de fabricar paños, sancionando unas “ordenanzas que há de observar el Gremio de Texidores de la Villa de Bocay Ctitus (sic)

Efectivamente, en el texto de las ordenanzas se reconoce que “desde el año de mil quinientos ochenta y siete se halla establecida en aquella Villa la Fabrica de Paños y Bayetas, governándose sus indivíduos con ordenanzas aprobadas por (¿) pero que haviendoles manifestado la experiencia yadvertido, que en ellas se prevenía solamente el modo de construir los paños hasta la clase de diez y ochenos, y aun en estos no se halla una regla fixa de la calidad y bondad que avian de tener para evitar los graves perjuicios que de semejante confeccion se exigían (¿) en detrimento del Comercio, deliberaron de común acuerdo los individuos; de Cada Gremio formar las ordenanzas que presentaban…(sic)” y sigue.

Es un documento muy importante, porque la autorización para poder producir estos artículos es un privilegio real, previa autorización de la “Real Junta de Comercio y de Monedas”, que se cita. Una vez que la Real Junta propone al Rey la autorización y el texto de las ordenanzas, se incluyen párrafos como el siguiente que menciona a quien afecta, y el objetivo de estas ordenanzas:

…Perayres y teixidores de la Villa de Bocayrente la perfección de los que laboran a que se siga con estos efectos el aumento de su fabrica: Con todas estas consideraciones he venido a aprovar y como por la presente apruevo las referidas ordenanzas para Uno y Otro Gremio, que con claridad se incertan (¿) por su orden en las siguientes Ordenanzas que ha de observar el Gremio de Teixidores de Paños y Vayetas de la mencionada villa de Bocairente (sic)

El texto de las ordenanzas, modelo de organización laboral que regula los derechos y obligaciones de cada uno de los miembros del gremio, así como las multas y sanciones que les correspondería por cualquier incumplimiento, como y cuando deben elegirse a los cargos y representantes de los gremios, cada cuanto tiempo deben reunirse y que deben tratar, contiene 29 “capítulos”, el preámbulo y las conclusiones finales.

Está datado en “Aranjues a catorze de Mayo de Mil Settez y Cuarentta y uno (sic)” y lo firman “=Yo el Rey =Yo D. Blas Martinez Lopez Secretario del Rey nro Señor…(sic)” y muchos más.

Por tanto mando copia

Muchos capítulos tienen una anotación lateral que resume su contenido. La del número 10, por ejemplo, dice “sobre no poder crecer ni menguar las cuentas de los peines y listones (sic)”, y empieza así “Ordeno y mando que cualquiera Maestro, Oficial u otra persona de dicho Gremio que creciere o menguare la cuenta en los peynes y los listones, salvo como esta dispuesto y arreglado en las ordenanzas anteriores, por que cometerian falcedad en su execucion, por el mis mo hecho por la primera vez que el Texedor lo hiciere incurra con la pena de diez pesos escudos aplicado por tercias partes ..(sic)”. Y sigue.

Artículo 10

No hace falta ampliar la información porque el texto de las ordenanzas no es la razón de este comentario. Lo importante es significar que la historia es como es, aunque en la actualidad circulen con impunidad versiones poco contrastadas o simplemente falsas, y que el muy contradictorio Rey Felipe V, que perjudicó a Bocairent, partidaria del Archiduque Carlos, la benefició años después, y de forma muy notable, sancionando el reglamento del gremio “de teixidors”, lo que le otorgaba el título de “Real Fábrica de Paños”.

Articulo 24 copia

No se si en Bocairent se tuvo la ocurrencia de poner el retrato del Rey boca abajo, como en Xativa, pero si alguno lo hizo, seguro que lo recolocaría en su posición natural en el año 1741. Era de justicia hacerlo.

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1.- Julià Monerris dice en su crónica: Any 1741. Els treballadors del tèxtil emmarcaven les seues activitats dins del gremis. Les ordenacions gremials, conjunt articulat de normes, eren sancionades per les autoritats locals, però substituïdes gradualment per organismes de la corona. Els Privilegis de 1741 recullen dades d’interés per a la historia de la indústria tèxtil de Bocairent. A manera de resum cal indicar que hi havia: més de 100 teixidors, 50
mestres, 38 oficials, 20 aprenents, 61 teler…. en la reglamentació podem estudiar el funcionament intern del gremi, les normes per garantir la qualitat dels productes, privilegis dels teixidors, accés a l’ofici, etc.
(Bibliografia 535).

2.- Otra cita de Julià Monerris: Any 1741. Els treballadors del tèxtil emmarcaven les seues activitats dins del gremis. Les ordenacions gremials, conjunt articulat de normes, eren sancionades per les autoritats locals, però substituïdes gradualment per organismes de la corona. Els Privilegis de 1741 recullen dades d’interés per a la historia de la indústria tèxtil de Bocairent. A manera de resum cal indicar que hi havia: més de 100 teixidors, 50 mestres, 38 oficials, 20 aprenents, 61 teler…. en la reglamentació podem estudiar el funcionament intern del gremi, les normes per garantir la qualitat dels productes, privilegis dels teixidors, accés a l’ofici, etc.
(Bibliografia 535).

3.- El texto del reglamento está disponible en la web de Aculliber, enlace http://www.aculliber.com/v3/index.php?id=1751&q=Reglamento,%20estatuto,%20ordenanza&nr=10&v=lista&cl=&i=Documentos&si=Tema&p=1

La Comunidad Madrileña y sus alternativas.

La situación de la comunidad madrileña es un verdadero campo de análisis de lo que da de sí la política y los políticos actuales.

Por una parte es inevitable que Cristina Cifuentes cese como presidenta de la comunidad. Siendo como es la primera política que miente en sede parlamentaria, o eso parece, no tiene más remedio que dimitir.

No importa que el motivo de la mentira, incluir en su currículum un master que parece que no ha completado, muy grave por lo que atañe al descontrol de la Universidad, resulte absurdo porque es y ha sido práctica habitual de muchos de nuestros padres de la patria. No hace falta que de nombres, que me los sé, que han aparecido en los medios de comunicación de miembros de otros partidos, incluidos altos cargos del PSOE, porque se ha abierto la veda y saldrán. Y saldrán muchos.

Y es absurdo porque, con un historial de gestión como el de Cristina Cifuentes, la implicada caerá por un “tú apúntate” que parecía un mal menor en el pasado por lo habitual, tanto más cuando no le hacía ninguna falta semejante título.

Y es lo que ocurrirá porque políticos indignados, entre los que hay algunos con graves sospechas sobre sus actuaciones en la universidad, sobre los proyectos que presentaron para obtener titulaciones, incluso sobre alguna tesis doctoral que, según se dijo, confeccionaban terceras personas, han encontrado sitio donde morder. Y sigo sin dar nombres de los acusadores inadecuados porque saldrán.

Y, claro, no podía faltar Ciudadanos en su papel de Gran Hermano que todo lo fiscaliza y a nada se compromete. Guardián del honor y la pureza, inquisidor de decisiones políticas, que mantiene impolutas su togas porque no tiene responsabilidad de gobierno en ningún sitio. Y digo no tiene cuando debería decir “no ha querido tener”.

Pero resulta que el Partido Popular, con experiencia política, les ha colocado en una situación muy complicada de manejar cuando han anunciado a bombo y platillo la petición de dimisión de la presidenta.

Porque deberían haberse dado cuenta de que no tener mayoría no implica la necesidad de dimitir. Por lo menos de forma inmediata, como obedeciendo las órdenes del partido naranja. Han intentado mitigar el golpe dando como plazo este mismo mes, pero tampoco les saldrá bien.

¿Y ahora qué?

El PSOE y todos los partidos a su izquierda van a presentar una moción de censura. Si Ciudadanos la apoya o se abstiene, aparecerá como el responsable de que la comunidad pase a ser gobernada por la izquierda. Muy mala imagen para sus votantes y simpatizantes, especialmente para los antiguos “peperos”.

El no hacer nada también les perjudicará. El PP gobernará en minoría, pero seguirá presentando propuestas. Y si son buenas para la comunidad, y Ciudadanos vota en contra, tendrá que explicarlo. Y no podrán decir que la propuesta es buena para los madrileños, pero que no la aceptan porque la presidenta falseo los datos de un master. Sería muy difícil de entender.

Ahora también vota con la oposición en muchas ocasiones, pero se trata de desgastar al PP, sin comprometerse, y con la coartada de que son el soporte del gobierno. Coartada que desaparecerá con su decisión de no seguir apoyándoles.

Y si quieren negociar una alternativa con el PP, lo menos perjudicial para ellos, van a partir de una posición de desventaja. El PP ni tiene prisa, ni se ha comprometido a nada.

Será muy interesante ver como salen del lio los muy aconsejadores señores de Ciudadanos. Y mantengo la opinión de que por mucho que les favorezcan las encuestas, especialmente por el cabreo generalizado con “los otros”, a la hora de la verdad la gente piensa bastante a quien confiar la gestión de los presupuestos. Y ahí aparece su falta de experiencia. Que ya ha pasado.

El problema de Facebook y de las redes sociales – ¿Que podemos hacer?

Estos días se ha puesto en evidencia algo que todos sabíamos o deberíamos de saber. Los peligros que se esconden detrás de tantas cosas aparentemente buenas, como es el caso de la utilización maliciosa de los datos disponibles en las bases de Facebook, nuestros datos, como ejemplo de los muchos otros riesgos de la red.

¿Qué ha ocurrido? Parece que Facebook ha vendido a una empresa 150.000 registros de su base de datos para un estudio de mercado. Eso es legal y lo hemos autorizado cuando nos damos de alta en el servicio, porque, pese a lo que piensan muchos, Facebook y el resto de los operadores, no nos proporcionan los servicios a cambio de nada. En este caso lo pagamos con nuestros datos.

Con este estudio se pretende conocer las preferencias de mercado según edad y condición de los analizados, con objeto de asesorar a marcas y/o enviar mensajes publicitarios directos a todos los usuarios de Facebook, que son muchos millones, ajustando las ofertas a los perfiles de compra de cada uno de nosotros. Es un gran negocio, pero un negocio, repito, legal.

El problema es que esta empresa ha vendido a una tercera, Cambridge Analytica, los datos cedidos por Facebook, y que, a partir de las fichas cedidas, ha conseguido localizar a más de 50.000.000 millones de usuarios.

¿Cómo lo ha hecho? Muy sencillo. Cada uno de nosotros tenemos “amigos”, “compartimos”, y reaccionamos con “me gusta” a las informaciones que nos envían.

Los “amigos” están enganchados a nuestro identificador personal en Facebook, de manera que, si “escarban” en mi identificador, por ejemplo, saben que tengo un número de amigos, supongamos que 300, que a su vez tienen amigos, y así sucesivamente, de forma que, partiendo de uno, que soy yo, pueden localizar a otros trescientos, mis “amigos”. Como los granos de uva de un racimo. Para efectos de control, yo sería 1+300

Pero si estos trescientos tienen un promedio de 50 amigos cada uno, estamos hablando de 1+300+(300×50) = 15.301.

Y si cada uno de estos usuarios tuvieran, a su vez, 50 amigos, la cantidad de “controlados” pasaría ser de 15.301×50=765.050

Se da la circunstancia, muy frecuente, de que tenemos “amigos” compartidos con nuestros propios “amigos”. En este caso no duplicará registros, por lo que no captura la totalidad de los 765.050 “nuevos” contactos. ¿Los dejamos en 650.000?

Y aquí me detengo.

Es decir, que si uno de los usuarios conseguidos por Cambridge Analytica fuera yo, tirando de mis amigos y de los amigos de mis amigos, tendrían a su alcance la posibilidad de hacer llegar mensajes publicitarios a un mínimo de 650.000 usuarios de Facebook. En este caso si que se está cometiendo algún tipo de delito, porque se ha vulnerado el pacto que Facebook tenía con cada uno de nosotros al no proteger la información vendida o cedida al primer comprador.

Pero incluso esta práctica, siendo ilegal, no nos crea más problemas que un posible bombardeo de anuncios y ofertas muy atractivas. A “nuestra medida”.

¿Dónde aparece la malicia de todos estos tejemanejes?

Supongamos, y es una ficción, que la empresa Cambridge Analytica está asesorando la campaña electoral de un candidato a la presidencia de los EE. UU., o de cualquier otro país, y lanza un mensaje a sus 50.000.000 capturados de Facebook diciendo “la asociación XXX, o el grupo ZZZ, condenamos la matanza de focas en Canadá. Pásalo”, acompañado de imágenes sangrientas de un cazador rodeado de focas muertas.

Y que ese mensaje lo reciben solo un 10 % de los “capturados”: 5.000.000 de usuarios.

Ante imágenes tan crueles, lo lógico es que una parte de los receptores opten por “pasar” el mensaje. Cada “pásalo” permite aumentar el número de usuarios controlados, y también a sus amigos, de la misma forma que me controlan a mí.

Pero la segunda fuente de información son los que pulsan el “me gusta” o cualquier otro icono de conformidad con la denuncia de la falsa asociación.

Sin duda este tipo de mensajes, niños maltratados por sus padres o escenas especialmente desagradables, despiertan el rechazo de los receptores, que se manifiestan claramente de acuerdo con la denuncia, y lo manifiestan con sus “me gusta”.

Si el número de “me gusta” es importante, como sería el caso, esta empresa, la que asesora al candidato, le recomendará de inmediato que en su próximo discurso mencione el hecho de que es un gran defensor de la naturaleza, y que odia la matanza de focas, con lo que está lanzando un mensaje que sonará muy bien a la gran mayoría de los habitantes del país, que son muchos más que los 5.000.000 de usuarios que han opinado en Facebook.

Porque esta cantidad, los 5.000.000, es una muestra estadística muy importante, teniendo en cuenta que las encuestas que realizan las empresas dedicadas a estas tareas y que publican los medios de comunicación, suelen ser de algunos cientos de personas, algunos miles en el mejor de los casos.

Es evidente que son prácticas maliciosas y mentirosas dedicadas a engañar a los electores, pero de uso frecuente. Es lo que hay.

Pero hay una actuación “B” que aumenta un escalón la manipulación y las malas prácticas.

Junto con el mensaje de acabar con la matanza de focas, se empieza a rebuscar en hemerotecas, videotecas, filmotecas y/o en las redes si el/o la candidata opositora ha hecho algún tipo de manifestación que indique, aunque sea muy remotamente, que está de acuerdo con que maten animales, (no hace falta que sean focas), lleven prendas fabricadas con pieles, etc.

Al primer mensaje del candidato asesorado, “yo soy ecologista”, le indicarán que añada un segundo: “mi rival es enemiga de los animales”, o “de la naturaleza”. ¡Qué suerte si la hubieran pillado en una cacería de elefantes! ¡O de cabras montesas!

Y el tercer escalón, que lamentablemente es una práctica habitual, el colmo de la indignidad es montar un mensaje en Twitter, que ha pasado de ser una plataforma de opinión y de información en una máquina de intoxicación, que diga “se ha visto a fulanito o menganito (el candidato rival) cazando cabras montesas”.

No importa que sea o no sea verdad. Le dan al botón que dispara los Twitter automáticos desde sus servidores y, en ese momento, miles y miles de perfiles falsos relanzan el mensaje inundando las redes del rumor. Y eso no hay candidato que lo resista.

Y digo que es una práctica habitual porque lo hacen grupos de asesores como el del ejemplo, partidos políticos, naciones como Rusia, o particulares como el tal Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, al que visitaron, entre otros, algunos de los que están detrás del independentismo catalán, seguramente para que difundiera sus mensajes malintencionados y sus campañas.

En el caso de los gobiernos de las naciones, las redes se han convertido en un arma mucho más poderosa que sus tanques o su flota naval. No matan, pero pueden hacer mucho daño.

Y lo mismo que pueden saber nuestra opinión sobre la matanza de focas, también pueden averiguar nuestras ideas religiosas, posiciones políticas, intenciones de voto, tendencias sexuales, o cualquier parte de nuestro perfil que “les venga bien” para vender o para manipular.

¿Qué es ciencia ficción? Ni mucho menos.

Y voy a demostrarlo con un hecho real. Yo soy el administrador de la página web de una sociedad sin ánimo de lucro, http://www.Aculliber.com. Acabo de pedir las estadísticas sobre el perfil de las personas que la han visitado en los últimos seis meses, y me dicen que el 51% de son mujeres, y el 48,82, hombres.

Que el 6,40 % de los usuarios están entre 18 y 24 años, el 15,93 % entre 25 y 34, el 23,81 % entre 35 y 44, el 17,08 % entre 45 y 54, el 21,67 % entre 55 y 64, y el 15,11 % tienen más de 65 años.

Me proporciona otros datos, pero basta con los que he comentado.

Si cuando acceden a nuestra página lo hacen de forma anónima porque no tenemos claves de acceso ni ningún tipo de identificador, ¿de dónde sacan estos datos?

Pues los sacan, y son muy fiables, de la información que proporciona ese gran hermano, que es la red, de cada uno de nosotros. Es cierto que yo entro sin identificarme y no saben quién soy, pero todos nosotros estamos identificados en los navegadores, que son los que nos direccionan por la red.

Y cuando abrimos cualquier navegador y preguntamos cosas, accedemos a Amazon o al Corte Inglés, hacemos compras por internet, buscamos los horarios de trenes, o gestionamos cualquier tipo de consultas, sus bases de datos registran toda la actividad y van trazando nuestro perfil: Si consulto ropa femenina es que soy mujer. Analizando la ropa que busque o el tipo de zapato saben si soy joven o mayor, y conforme avancen las consultas (tipo de maquillaje, espectáculos por los que pregunto, etc.), concretarán más la edad y otros aspectos de mi personalidad.

Y así sucesivamente. Como todos nosotros entramos varias veces al día todos los días del año, es muy fácil concretar quienes estamos detrás de cada identificación, no con nuestros datos personales (excepto teléfonos que también los tienen), pero sí con nuestro perfil comprador, y, por lo tanto, es muy sencillo determinar qué tipo de propaganda debemos recibir. Propaganda que también se lanza de forma automática.

Los errores en la muestra (ordenador que usa más de una persona, productos que pueden servir a varios perfiles, o similares) son relativamente pequeños comparados con la cantidad de datos que suministramos. Un amigo mío que viajó a Tokio y llevaba conectado el Bluetooh de su teléfono me contaba que un escaparate le dijo en perfecto castellano: “fulanito, tengo la cámara fotográfica… (marca, modelo)”, que era por la que se había interesado varias veces en internet. No puedo dar fe del hecho porque no estaba allí, pero me lo creo.

Porque a eso llegaremos.

Concluyo diciendo: como nadie ofrece servicios de forma gratuita, es lógico que, a cambio, aceptemos que nos hagan publicidad de determinados productos.

Pero mucho cuidado con los reenvíos y los “me gusta”. Te estás poniendo al descubierto y hay muy mala gente en la red. Las mejores oraciones del Papa o los mensajes más inocentes sobre la infancia pueden estar lanzados por esta mala gente para captar direcciones, sabiendo que serán muy compartidos. Y cuando digo “compartir” no me refiero solo a Facebook. También vale para Twitter, WhatsApp, o cualquier otra plataforma con la que operes.

Hay gente tan inocente que llega a anunciar a sus amigos que se va de vacaciones a Cantabria, por señalar uno de los sitios que vale la pena, y les comunica las fechas del viaje. Luego se quejan de que les han robado, cuando solo les ha faltado dejar una llave puesta en la puerta de su casa.

Y no digo que no compartáis nada o que no deis “me gusta” en alguna ocasión. Pero siendo conscientes de que estáis dando más poder a alguien, o corriendo el riesgo de que alguien use tus datos para un mal fin.

Otra cosa son los mensajes de texto, como los e-mails o los de WhatsApp: No escribáis nada que no pueda leer cualquiera, porque puede que algún indeseable acceda a vuestras cuentas y os puede poner en evidencia o haceros algún tipo de chantaje, pero, de momento, no tienen los peligros del resto de servicios de internet.

Estas reflexiones se publican en mi blog que, por suerte o por desgracia, tiene una difusión muy limitada. Pero acabo de consultar en internet el ranking de los cinco “blogueros” que más ingresos tienen en el mundo y son los siguientes (corto y pego):

1. The Huffington Post 2.300.000$/mes. Fundado por Arianna Huffington, sus ingresos vienen fundamentalmente por publicidad. Este mismo febrero lo ha vendido a AOL por 315 millones de dólares. Realmente impresionante.

2. Mashable 560.000$/mes. Fundado por Pete Cashomre, sus ingresos vienen fundamentalmente por patrocinios publicitarios.

3. Perez Hilton 450.000$/mes. Fundado por Mario Lavandeira, sus ingresos vienen de patrocinios publicitarios.

4. Techcrunch 400.000$/mes. Fundado por Michael Arrington, sus ingresos vienen de patrocinios publicitarios y organización de eventos. En septiembre de 2010 lo compró AOL por 30 millones de dólares.

5. Timothy Sykes 200.000$/mes. Fundado por Timothy Sykes, sus ingresos proceden de las suscripciones de pago y la venta de productos.

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En muchos casos tienen millones de seguidores pendientes de que ropa se ponen hoy, o cual será la moda el mes que viene. Pero claro, si venden sus bases de seguidores a una marca o se ponen determinada prenda, cobran mucho, mucho dinero.

¿Hay o no hay negocio? En estos ejemplos negocios legales.

El hecho y la moraleja – como engañar a los mayores o a personas de buena fe.

Esta mañana han aparecido dos jóvenes de buena presencia en mi casa, chico y chica, diciéndome que cuando me cambiaron el contador de la luz, de Iberdrola, a uno digital, tenía que haber ido a sus oficinas para firmar un documento. “Muchos, como yo, no lo habíamos hecho por lo que Iberdrola había decidido facilitarnos el trámite mandándonos a un empleado a casa”.

Me ha parecido muy extraño porque no había recibido ninguna notificación, y porque las relaciones con esta empresa tienen un buen soporte digital, pero les he seguido la corriente y les he permitido el paso a mi casa para saber la verdadera razón de su visita.

Les he pedido alguna identificación, y me han enseñado una de “EDP”. Les digo que no son de Iberdrola, pero me dicen que EDP es una compañía subcontratada para estas gestiones, y para corroborarlo, me muestra una factura real de la compañía, en la que aparecen tres logos en vertical en la parte de derecha. Los logos se corresponden a tres certificados de calidad, (Aenor, Iqnet, y Arbitraje de Consumo) y me señala el del centro.

Le digo que en ese logo no pone ENP y el varón, que llevaba la voz cantante, me dice que es un segundo logo y que “lo acaban de poner”. Les vuelvo a preguntar si realmente están trabajando para Iberdrola y me asegura que sí, por lo que continúo siguiéndoles la corriente.

Me preguntan si tengo contratos de otras viviendas. Les digo que sí y les doy dos direcciones falsas.Sacan unos impresos y me piden datos de identificación para cumplimentarlos. Son datos que no necesitarían si realmente trabajaran para la empresa suministradora, porque ya los tienen.

Se los doy sin mirar el impreso, y cuando terminan me los pasan para que los firme, con un “ya no le molestamos más”.

Veo que los documentos, uno por cada supuesta vivienda, tiene un logo “EDP”, y un encabezamiento que dice “contrato de suministro de energía y /o servicios”.
Mientras lo estudio, y en su presencia, marco al teléfono de atención a clientes de Iberdrola y pregunto a la operadora si tienen algún tipo de contrato de gestión con esta empresa. Me dice que no.

Ellos ya se han puesto nerviosos y les digo que no les denuncio a la policía porque son jóvenes y, probablemente, alguien les ha aleccionado en una estrategia de marketing de muy malas artes, fingiéndose representantes de una empresa ajena a la suya, y haciendo firmar, con engaños, un contrato de servicio eléctrico con su compañía. Todo ello con una parafernalia documental de contratos reales de Iberdrola y supuestas notificaciones de la compañía a sus clientes.

Y les aseguro que a su coordinador, supervisor o lo que sea, no le pasará nada porque nadie podrá demostrar que les ha dicho lo que, indudablemente, les ha dicho, pero que ellos están estafando a los que les atienden y, me temo que con el agravante de buscar como víctimas preferentes a personas mayores, o menos conocedoras de lo que es normal y lo que suena raro.

En resumen: esperaba que hubieran atendido mi consejo, pero cuando bajo a la calle y pregunto si les han visto, me dicen que habían entrado en la finca de al lado, donde viven bastantes personas mayores. Llamo a los timbres de las viviendas para que no les atiendan, y, desde la escalera, les conmino a que salgan del edificio.

Y cuando lo hacen, entonces sí, les abronco con más energía porque, lamentablemente, me estaban demostrando que participaban, conscientemente y sin ningún pudor, en la estafa propuesta por alguien, no sé quién, de su línea de mando.

Y que conste que no digo que la dirección de la empresa EDP sea consciente de las malas artes de las escalas más operativas de su red comercial, supongo que no, pero, sin duda alguna y, como mínimo, son responsables de no controlar las estrategias de venta con los que sus comerciales consiguen algunos de sus contratos.

Y la moraleja es que, comprendiendo la necesidad de trabajo de los jóvenes, no todo vale. Y que, lamentablemente, ellos eran conscientes de participar en una estrategia de mala fe y de la que se beneficiaban económicamente. El peor comienzo de una vida laboral.

Y que todos somos muy dignos denunciando la corrupción y las malas prácticas de los demás, pero que a algunos, demasiados, no les duelen prendas en engañar a personas en debilidad si se les presenta la ocasión, celebrando como un éxito lo que es una inmoralidad y, posiblemente, un delito.

Mi consejo fue que no traspasaran una puerta sin decir “soy un comercial de EDP, y vengo a hacerle una oferta comercial”.

Pero, claro, pedir honestidad es mucho pedir. Son tiempos muy complicados.

Eso sí. En el papel del contrato figura un sello que dice “impreso en papel ecológico”. ¡Faltaría más! El paso siguiente es ser tan respetuosos con las personas como parece que lo son con el medio ambiente.

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Mando información de este comentario a Iberdola y a la empresa EDP Energía, S.A.U. y /o EDP Comercializadora S.A.U.

El juego de la verdad y la mentira – Los pensionistas y otros colectivos con problemas

Es evidente el malestar de muchos colectivos, muy justificado en buena parte de los reclamantes. Pero siendo cierto el problema, es muy probable que muchos de los afectados no conocen su causa raíz y, como consecuencia, tampoco aciertan ni en el planteamiento de sus reivindicaciones ni en las soluciones sugeridas.

Y esto ocurre, en gran parte, porque la clase política aprovecha cualquier hecho para intentar obtener un rédito electoral, y en este afán de buscar bolsas de votos, no han dudado en presentar los problemas y las carencias de cada uno de los colectivos, teniendo mucho cuidado de no entrar en el “todo” que los engloba.

Y de esta manera la oposición, la que sea en cada legislatura, nos denuncia los recortes de gastos en sanidad, que no suben las pensiones, apoyan la igualdad salarial de las fuerzas de seguridad nacionales y autonómicas, y la actualización de retribuciones de los funcionarios, por ejemplo. Reclaman inversiones en campañas de igualdad de género, de memoria histórica, para la dependencia, y tantas otras que, por muy reales que sean los problemas, suele manipularse como una oportunidad manifiesta de aparecer como los “solucionadores”.

Solucionadores de problemas que, en muchos casos, han creado o permitido ellos mismos cuando estaban en el gobierno o tenían poder para influir en las políticas del gobierno de turno.

Sin embargo, nadie dice, de ninguna manera, antes muerto que sincero, que cada una de esas partes componen un todo limitado, que es el presupuesto general de cada año, y que es imposible aumentar el gasto de una de ellas sin perjudicar a alguna otra.

Muy de tarde en tarde algún ministro, el de hacienda, por ejemplo, lanza la pregunta de ¿a quién se lo quito?, muy especialmente cuando alguna autonomía reclama para sí un aumento de su presupuesto, sabiendo que el total es inamovible, incluso por mandato de la Comunidad Europea.

Hagamos un pequeño ejercicio de racionalidad:

En el año 2017, los Presupuestos Generales del Estado, preveían un gasto total de 443.133 millones de euros, de los cuales 139.647 se destinaban a la política de pensiones, partida que, como es fácil de calcular, supone el 31,51 % del total del presupuesto.

Pero si a esa cantidad se le suman los gastos de la política de sanidad y del resto de prestaciones sociales, el total del gasto supone un “cuarenta y mucho por cien” del total del presupuesto. Casi la mitad.

Pero claro, en ese momento intervienen los sabios de las redes y las tertulias, no todos y no todos políticos, que nos machacan continuamente aportando soluciones muy simples, elementales, para problemas muy complejos: “si devolvieran lo robado”, “si los congresistas no tuvieran…”, etc.

¡Claro que quiero que devuelvan todo lo robado! ¡Claro que reclamo que se reforme el congreso disminuyendo el número de congresistas y rebajando sus gastos de estructura!

Pero eso, aunque ayude, no es la solución.

Vistos objetivamente, estos datos demuestran lo que ya sabíamos: que España es una nación profundamente comprometida con el bienestar, y que sus políticas de cobertura social están entre las más avanzadas del mundo, si no son las mejores.

Pero las circunstancias cambian, y fenómenos nuevos como la disminución del empleo y de los salarios medios de los empleados, el aumento de vida de los españoles, o la atención a extranjeros, que yo defiendo, pero que tiene un coste, hace que se ciernan amenazas evidentes sobre el sistema, incluso que se empiece a dudar de su viabilidad.

Analicemos uno de los asuntos de mayor confusión: las pensiones.

Es claro que mes tras mes el gobierno tiene que hacer juegos malabares para mantener el pago de pensiones porque su fuente de ingresos, la contribución de los empleados ha disminuido en cantidad, menos empleados, y en calidad, salarios más reducidos.

No obstante, y aunque se hubiera mantenido el nivel salarial ajustado al IPC del año, cosa que ha ocurrido en los últimos porque tuvimos un IPC reducido o negativo que nos favoreció, los pensionistas han sufrido el impacto de la crisis con gastos no previstos, entre los que no es el menor la necesidad de ayudar a sus hijos y a sus nietos, afectados por los problemas de empleo o de ingresos insuficientes para mantener sus propias familias familia.

Situación imprevista que no se contemplaba cuando, en años en los que los jóvenes buscaban empleos “para toda la vida” y dignamente recompensados, se planificó un sistema que garantizara una vejez tranquila para los jubilados.

Pero es un hecho que, por unas causas u otras, el “no me llega” es un comentario habitual entre los mayores.

Entonces llega el listo de las soluciones o el agitador profesional por cuenta propia o al servicio de intereses políticos, y dice que “esto se arreglaría si…”, siendo los sueldos y las prebendas de los diputados uno de los argumentos habituales, excepto cuando son políticos activos los denunciantes.

En estos casos ni se nombra a la bicha. Se inventan fantasías como impuestos a los ricos, o a los bancos, o a la Iglesia, o vete tú a saber quién, y se sale adelante con excelentes palabras sin ningún contenido de sinceridad.

Un ejemplo de la inviabilidad de este tipo de soluciones:

Si no me he perdido en el laberinto de las cifras, en el presupuesto del año analizado, 2017, las Cámaras de Representantes, Congreso y Senado, tenían una asignación total de 207,30 millones de euros para gastos estructurales, financieros, de mantenimiento y para salarios de empleados, de congresistas y de senadores. Si esta cantidad, que equivale al 0,47 % del presupuesto, se asignara directamente al pago de pensiones, no sería, ni mucho menos, la solución. Y me explico.

Si dividimos los 207.000.000 euros entre los 8.698.160 pensionistas, nos corresponderían 23, 83 euros para todo el año, que, distribuidos entre nuestras 14 pagas, nos supondría un aumento de 1,70/mes.

Repito porque es un dato relevante: Si en lugar de recortar gastos a los diputados decidiéramos suprimir totalmente las Cortes Españolas, incluidos sus 350 congresistas, los 266 senadores, sus asesores, la logística, y los gastos de mantenimiento de los edificios, cada uno de nosotros recibiría 1,70 euros más en cada paga.

Pero claro, necesitamos unas cortes que legislen y controlen al gobierno.

Un caso similar, mucho más de pancarta callejera, ocurriría si se suprime la Casa Real, o los gastos de una hipotética Presidencia de la República Española, que una de las cosas tendríamos que tener, y los gastos serían similares.

A la Casa Real se le asignaron 7.818.890 euros. Si suprimieran este gasto y lo distribuyeran entre los pensionistas nos corresponderían 0,89 al año, equivalentes a 0,064 euros en cada una de nuestras catorce pagas.

Y no voy a perder el tiempo valorando el papel institucional de la Corona, del que hemos tenido claros ejemplos muy recientemente, o de los beneficios que el Rey está consiguiendo en su papel de primer embajador de España cuando acompaña a delegaciones de empresarios a países extranjeros, por ejemplo.

Una vez desmontada la demagogia de los que nos hacen parecer tontos, pasemos de la “parte” pensiones al todo “Estado”. La gran pregunta es ¿Qué se puede hacer?

Si a España la gestionara una gran empresa privada administradora de los principios sociales de que disfrutamos, seguro que no habríamos llegado hasta estos extremos por la mejora de la gestión y por la aplicación de los controles elementales establecidos por las empresas, pero de haberlo hecho, seguro que bastaría con aplicar el típico ejercicio de “mejora de procesos” para racionalizar la situación en los dos campos fundamentales:

La mejora de ingresos, con una adecuada política fiscal y eliminando las bolsas de la economía sumergida y los fraudes fiscales, por ejemplo, castigando de forma ejemplar a los infractores, grandes o pequeños, potenciando, al mismo tiempo, la educación sobre ética, solidaridad y valores, estimulando las denuncias de ciudadanos y mejorando sustancialmente, en cantidad y calidad, las inspecciones fiscales.

El fraude, a todos los niveles, se ha aceptado históricamente en nuestro país como parte de nuestra idiosincrasia, incluso como cosa de “listos”, y ya es hora de acabar con esas prácticas insolidarias tan habituales, que llegaron a crear una subtitulación de nuestra literatura: la “novela picaresca”.

Una mejora de la gestión, muy importante y fundamental, que elimine gastos absolutamente innecesarios en todos los campos y en todos los estamentos. Seguramente serían imprescindibles las auditorías externas, porque, en este momento, es impensable confiar en la imparcialidad de la administración, gobierne quien gobierne. Hay demasiados intereses personales y de partido.

Un ejemplo de la incongruencia y del interés que nada cambie es lo que ocurre en la Comunidad Valenciana, donde el gobierno de la Generalitat, que no hace ningún caso a la Sindicatura de Cuentas, organismo relativamente independiente, se reviste de honradez creando una Conselleria de Transparencia, con su estructura orgánica y los gastos correspondientes, formada por personal designado por la propia Generalitat.
Y es que son auténticos genios del disfraz y de las falsas apariencias. ¡Una Conselleria de Transparencia dependiente de ellos mismos!

Volviendo a las pensiones, ¡claro que hay un problema! O mejor dos: cómo mejorar las prestaciones de los pensionistas actuales, y como garantizar la viabilidad del sistema.

Pero seguro que hay soluciones. Las pensiones no se pueden retocar porque son un derecho adquirido, pero está la vía de beneficios personales o cargas fiscales, según convenga en cada caso particular. Y pongo un ejemplo muy simple: El ministro Montoro ha lanzado una sonda diciendo que Hacienda reducirá los impuestos a los pensionistas mayores de no recuerdo cuantos años. ¿A todos? ¿Incluso a los que tienen mayor poder adquisitivo?

Estos, junto al tema de Cataluña, son los dos grandes retos actuales del Estado Español, y nosotros, los ciudadanos, debemos castigar con nuestros votos a los que no sigan esta línea de racionalidad. Y hacerlo votando, porque las abstenciones, en la práctica, benefician a los radicales de cualquier signo.

Y una última reflexión: Todos los días pasan por mi ordenador montones de denuncias a fulanita o fulanito de tal que han hecho no se sabe cuántas cosas malas. Algunas de ellas compartidas y difundidas por personas a las que considero de buen nivel intelectual.

Ya está demostrado que algunos partidos políticos o grupos interesados han creado toda una estructura de falsas identidades para lanzar y difundir masivamente todas estas noticias.

También sabemos que algunas personas, como el famoso Julián Assange, han montado una red especializada en lanzar lo que sea. Puede que una parte obedezca a su propia ideología, pero es indudable que también “trabaja” para terceros. Hemos visto en la televisión sus entrevistas con personas influyentes y con poder económico, directamente comprometidas con el independentismo catalán.

Y que Rusia está interviniendo en todos los países del este en un intento de desestabilizar a la Comunidad Europea atacando a los países que la componen, y a Estados Unidos, por ejemplo. Y seguimos haciéndoles el juego.

Y pese a todo ello continuamos asumiendo que parte de lo que se recibe “será verdad”, e incluso lo reenviamos. Prácticamente he abandonado Twitter porque es el paradigma de la desinformación y de la locura, excepto algunas cuentas serias, como la de la Guardia Civil o la Policía Nacional, por ejemplo. Facebook me resulta más fácil de seguir porque la mayoría de las informaciones me gustan, pero también está plagada de personas que se lo creen todo y que contribuyen a la desinformación compartiendo noticias no contrastadas.

Es el mundo que nos ha tocado vivir, pero tenemos la obligación de mejorarlo.

La nueva política y su lenguaje: Insolencia creciente, reacción menguante

Son muchas las quejas sobre la intervención, mejor la interferencia, de los políticos en la vida ciudadana, de forma que están pasando de ser los responsables de cumplir las peticiones de los votantes o sus propios programas electorales, procurando nuestro bienestar, a considerar que las parcelas geográficas que les corresponde administrar son su cortijo, y actuar según su criterio personal o su conveniencia política.

Y no les lleves la contraria ni les critiques, porque serás rojo, facha, o como quieran adjetivarte.

Todos ellos, y muy especialmente algunos de los representantes de la “nueva política”, son, cada vez más, “casta” de iluminados. Los únicos que saben lo “que nos conviene”, practicando una especie de Despotismo Ilustrado que nos devuelve al siglo XVIII, cuando se suponía que los ciudadanos no tenían suficiente nivel cultural para aportar ideas o soluciones, y eran los ilustrados, básicamente los políticos, los que decidían por ellos: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

Y, como consecuencia natural de su pretendida superioridad, nuestros ilustrados de hoy tratan de invadir todas las áreas lúdicas o culturales organizadas o gestionadas por nosotros, los mortales, para reorientarlas hacia la buena dirección. Su dirección.

En Valencia ciudad hay ejemplos evidentes como el intento de controlar la fiesta de las fallas, y la mayoría de nuestros festejos “de siempre”, incluidas las celebraciones religiosas o culturales.

No se han atrevido a meterse con la cabalgata de Reyes Magos como ocurrió en Madrid hace dos años, por ejemplo, pero han montado su alternativa, la cabalgata de las “magas”, en un intento de reescribir una historia que más nos convendría olvidar, y en un esfuerzo por destacar las supuestas maravillas del modelo republicano que, por cierto, y por mucho que lo repitan, no es, ni mucho menos, patrimonio de las izquierdas. Ni siquiera en España

Pero ese es otro tema.

Me dicen que ocurre lo mismo con las fiestas de los pueblos y en las manifestaciones populares de “toda la vida”. Es un intento tan evidente como imparable.

Y en su política de invasión y de diferenciación, era importante crear un lenguaje especial. Porque el lenguaje, según la teoría de todos los movimientos excluyentes, incluido el político, deja de ser un vehículo de comunicación, para convertirse en un diferenciador de los grupos culturales, partidistas, étnicos, o gremiales.

Es el que marca las diferencias, el que pone a algunos grupos sociales, culturales o geopolíticos por encima del resto de los ciudadanos. Y, claro, los políticos no podían ser menos.

No solo nos machacan con eufemismos innecesarios, sino que intentan confundirnos con palabras extrañas que esconden la realidad porque no definen los hechos. Los enmascaran o los desdibujan para que parezca que se dice lo que no se dice.

Olvidando que la buena práctica de la comunicación impone que el lenguaje se acomode al más simple, al menos culto, o al más débil del auditorio, para que todos entiendan lo que se está diciendo.

Dicen Emilio A. Núñez Cabezas y Susana Guerrero Salazar que “Sea como fuere, nadie puede negarle al lenguaje de nuestros políticos tres características notables, cuyo peso es mayor o menor dependiendo de la situación o la oportunidad: ambiguo, polémico y agitador. Es ambiguo por necesidad y sobre todo porque la ambigüedad es útil -ya saben: “no se han interpretado correctamente mis palabras”, “esas declaraciones están sacadas fuera de contexto”-; es polémico porque una parte notable del discurso político va dirigido contra un adversario que, de no existir, hay que inventar; es agitador porque la retórica política persigue el movimiento de los afectos, las simpatías o las antipatías. Estas tres características hacen que nos encontremos ante unos usos lingüísticos que más que informativos son incitantes; más que intelectuales, afectivos; más que instructivos, emocionantes. Ello no quiere decir que la retórica política sea, simplemente, la retórica de la emoción. Hay mucho más en el camino del lenguaje político, o de la utilización de la lengua en la comunicación política: creaciones léxicas particulares, recreaciones de otros lenguajes (el deportivo, el científico, el taurino), utilización de siglas que pasan luego al lenguaje común, cruces léxicos, incongruencias o perlas como esta: “No es bueno que no se haga lo que se dijo que se iba a hacer; pero es peor no hacer ni siquiera lo que ahora se dice que se debe hacer”, laberinto verbal que sólo las novelas de caballerías ridiculizadas por Cervantes pueden mejorar.”

Antonio Elorza dice en El País, en un artículo titulado “El lenguaje del engaño“, que “los virajes políticos se cubren con falsas evidencias, con un juego de máscaras o con ambas cosas”. Y en ese mismo artículo cita una advertencia demoledora de Cicerón sobre Catilina: “No faltan en este lugar quienes no ven los peligros inminentes, o viéndolos, hacen como si no los viesen”.

Es un lenguaje lleno de frases hechas, de citas solemnes, vengan o no vengan a cuento, y de chascarrillos simpáticos con los que eluden contestar a preguntas concretas. Para ellos, si son los responsables de la gestión, no hay crisis ni decrecimiento. Es mejor decir “crecimiento negativo” o “desaceleración transitoria”. En su vocabulario, la palabra mentira está desapareciendo en favor de la “posverdad”. Hay que cuidar lo que se dice, no para decir la verdad, sino para que sea “políticamente correcto”.

Y, como no, buscando ser diferentes, es muy importante evitar el “lenguaje sexista”, ¡qué gran banderín de enganche!, empleando términos y modos absolutamente disparatados, que se podrían calificar de infantiles si no fuera porque detrás de ellos hay un algo de perversidad y de intento de aumentar la división social, acusando de “caduco” e inapropiado el castellano tradicional.

O como si lo importante para la igualdad de género no fueran las medidas eficaces y posibles, sino emplear términos rimbombantes y proponer utopías irrealizables. Lo que ahora se llama “postureo”.

Un ejemplo evidente del comportamiento inadecuado de políticos recién nacidos al mundo de lo público, es el de Irene Montoro, de buen verbo y de una cultura general, humanista y global, muy discutible por muchos títulos universitarios que la adornen, que se atreve a emplear palabras no registradas en el diccionario, como “portavozas” y a ¡presionar a la Academia! para que se apresure a incorporar “su” vocabulario al diccionario, especialmente en el tratamiento de los genéricos, en el colmo de la zafiedad y el oportunismo, dicho sea con poco respeto.

¡La Academia! La que tiene como lema el compromiso de limpiar, fijar y dar esplendor a nuestro idioma. No voy a defender a la Academia porque no lo necesita y porque otros lo harán, y seguro que con bastante vehemencia. ¿Sabrán algunos de nuestros nuevos políticos lo que es “dar esplendor”? Y no me refiero solo a la lengua, sino a los modos, las actitudes, los comportamientos, las relaciones sociales.

¿Será cierto que la insensatez y la simpleza de miras se contagia, como las enfermedades?

Yo creo que no: Simplemente tenemos una buena cosecha de simples endiosados. Esos a los que el diccionario define como “excesivamente tonto, estúpido o lelo”. Es decir, gilipollas.

Y de gilipollos, por supuesto.

Las fiestas de Moros y Cristianos de Bocairent. Mucho más que un espectáculo folklórico.

El día de ayer, bronco y lluvioso, me brindó la ocasión de recordar en muy buena compañía gran parte de mi vida festera y, sobre todo, lo que hay detrás de las fiestas de Moros y Cristianos en una localidad como Bocairent.

Y la razón de estas reflexiones es que me invitaron a un desayuno, un “almuerzo” en nuestra expresión local, con un grupo de veteranos de la comparsa Terç de Suavos. Veteranos pero con buen apetito, muy buen apetito, con los que visioné fotos antiguas y recordamos anécdotas relacionadas con lo que fue y sigue siendo uno de los aglutinantes de la vida social de Bocairent, y fundamento de la cultura local.

Porque, como digo en el título, las Fiestas de Moros y Cristianos de Bocairent son mucho más que esos espectáculos, vistosos en sí mismos e impactantes por la rotundidad de la música festera, con los que se adornan desde hace pocos años algunas de las fiestas de muchos pueblos de Valencia y la propia capital.

Las fiestas de Bocairent datan de 1859 y ya son varias las comparsas que han celebrado el 150 aniversario de su fundación, entre ellas la que fue mía y en la que milité, el Terç de Suavos. Y, para mayor abundamiento, cuando hablamos del inicio, hay que tener en cuenta que estas fiestas, en su formato actual, fueron una sucesión de otras anteriores, mucho más simples, llamadas “la Soldadesca”.

Pues bien, en un mundo sin televisiones, cuando apenas se estaban empezando las gestiones para hacer llegar la electricidad desde la central de Aielo, este pueblo de la montaña valenciana, el mayor titular de la Sierra Mariola, de inviernos largos, húmedos y oscuros, y veranos luminosos perfumados por los aromas de la sierra, las comparsas y sus masets fue uno de los estímulos para que los hombres, en sus orígenes solo los hombres, salieran de sus casas a reunirse con otros hombres, con los que mantenían una relación basada en un vínculo común, el más fuerte de la época. El pertenecer a una comparsa de moros o cristianos.

Estaba la iglesia, claro, pero la iglesia era para los creyentes y al templo se va a escuchar, no a hablar. También estaba la música, otra de las excelentes tradiciones bocairentinas de la que he escrito en otras ocasiones, pero el contacto personal, en los ensayos y fuera de los ensayos, se limitaba a los propios músicos. El resto de los ciudadanos solo podían asistir a los conciertos y discutir con vehemencia si su banda era mejor que “la otra”.

Y, claro, estaban los bares y los casinos, pero a estos establecimientos se iba a jugar, también a discutir. Sin embargo, y en mi opinión, estos establecimientos nunca tuvieron una verdadera función integradora, más bien todo lo contrario, porque eran básicamente gremiales o de clases.

Había casinos de ricos e industriales, y bares de clase media. También había alguna tasca frecuentada por la clase más humilde, la de los peones y los agricultores, que no se sentían cómodos en otros ambientes y otras compañías.

Por eso digo que no cumplieron una labor integradora en la sociedad bocairentina. Más bien compactaron cada una de las capas sociales del momento, aislándolas de las otras.

Luego aparecieron otros estamentos integradores, como el Patronato, pero esta institución era el lugar común, el santuario, de niños y jóvenes.

Y en paralelo con todo esto y durante más de 150 años, el único lugar neutral en el que cada uno se podía sentar al lado de cualquiera, consumiendo su bocata o el contenido de su tartera con “coradella”, “fetche amb allets”, “magre amb samfaina o amb tomaca”, o cualquier otro alimento que le hubiera preparado su mujer o su madre.

Todo ello acompañado por “vi amb adobat”, y rematado por una tacita de “timonet” y una copita de herbero.

Los masets no rompieron las barreras sociales, pero las redujeron más que cualquier otro lugar de encuentro. No todos los bocadillos o los contenidos de las tarteras eran iguales, ni todos podían aspirar a ser capitanes en las fiestas, ni tenían la misma influencia en las decisiones de las asambleas anuales, pero todos hablaban de las mismas cosas, todos desfilaban en las mismas escuadras, y todos trabajaban durante todo el año para que todo saliera bien el día de la entrada. Por encima de las diferencias tenían un objetivo común.

Y las posibilidades de hacer frente a los gastos de la fiesta se resolvieron de una forma muy ingeniosa: la “ratlla”.

La raya, o la línea, fue y es una especie de caja de ahorros puerta a puerta, y consiste en que los componentes de la comparsa que lo pidan, que son casi todos, se comprometen al pago semanal de una cantidad fija, la que decida cada uno en función de sus posibilidades.

En origen, un responsable de la “filá” visitaba las casas de los festeros, recibía la cantidad pactada, y trazaba una línea en la página de su libreta encabezada por el nombre del comprometido y la cantidad acordada.

Cuando llegaba la fiesta, el cobrador le devolvía casi todo lo pagado, (cantidad comprometida x número de rayas – un pequeño descuento para compensar los servicios del recaudador) y así podía contar con cierta liquidez para hacer frente a los gastos propios de esas fechas.

Y luego estaba el músico. Ninguno de los que desfilan triunfantes por las calles de Valencia, libres de todo compromiso el resto del año, han tenido que alojar a un músico en su casa. Ahora los masets tienen dormitorios y comedores privados para alojarlos con comodidad, pero en tiempos del frio y la oscuridad, y hasta no hace tantos años, había que acomodarlos y darles de comer en los domicilios de los festeros por riguroso turno de fechas.

El músico era una especie de invitado con horarios impensables y costumbres desconocidas, pero eran tiempos de menos remilgos y más solidaridad, y la cosa funcionaba.

Claro que también aquí había ciertas diferencias, porque los más pudientes solían pagar a terceros para que los alojaran en sus casas cuando les tocaba el turno.

Pero lo más importante es que ser festero, desde los primeros tiempos, era mucho más que participar en un acto social. Tenía mucho de vocacional, de tradición heredada y conllevaba un compromiso de trabajar durante todo el año para mayor honra del “Patró Sent Blai” y, por supuesto por el honor de la comparsa.

Hace algún tiempo escribí un artículo a propósito de la capitanía, en el año 2017, de la comparsa de Moros Viejos de María José Vañó Vañó. Reproduzco alguno de sus párrafos:

Porque nadie que no pertenezca a Bocairent o a los pueblos y villas de sus alrededores puede entender que estas fiestas son mucho más que lucirse o divertirse determinados días de todo un año. Ni mucho menos.

Ser festero en Bocairent, pertenecer a una “filá” (traducción al valenciano de la palabra “comparsa”), es tan natural para la mayoría de los bocairentinos como el instinto de picotear de los polluelos recién nacidos. No está en los ADN porque químicamente es imposible, pero casi casi. Del ADN no, pero de la cultura adquirida por la tradición, la mamada, sí.

Y acrecentada con el tiempo. El primer contacto con la fiesta lo tienes cuando tus padres, tus abuelos o ambos, te llevan a la primera “nit de caixes” de tu vida (traducción literal de noche de tambores, desfile) y, tras el rezo del Ángelus en la puerta del Ayuntamiento, pasacalleas un farol de papel con vela en su interior, empujado por el enérgico redoble de las cajas de todas las bandas de música.

Así fue, así es, y así será, o al menos eso espero. Porque las comparsas han podido superar con cierta dificultad el virus de la politización, han allanado de forma casi definitiva las diferencias sociales, y resisten la privacidad de su parcela contra la intervención de la política oficial.

Y, en los próximos años, los veteranos de la compasa se seguirán reuniendo para hablar de sus recuerdos y vivencias, en un ambiente de camaradería y disfrutando, eso sí, de la cordialidad y la buena hospitalidad de los responsables de la filá.

Mientras otros, en otras localidades, que no tienen maset, que nunca han pagado una “ratlla”, y que nunca han alojado a un músico, desfilan vistosos durante unas horas por las calles de pueblos y ciudades presumiendo de su condición de festeros de moros y cristianos. Que conste que no me parece mal porque una cosa no quita a la otra, pero hay ciertas diferencias.

Y termino como tantas veces he terminado. Con nuestro “festa avant” tan de uso como despedida, o para descargar tensiones cuando se defienden posturas con demasiada vehemencia. Aunque en esos casos la frase completa, la conciliadora, es “¡Som Suavos. Festa avant!”.

Un abrazo y felices fiestas.

Valencia, 29 de enero de 2018