Ha llegado lo que tenía que llegar. El Estado y los independentistas catalanes, un matrimonio que no se sostiene.

Leo en una nota de Europa Press, que “el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha reiterado este sábado que Cataluña debe decidir “o república catalana o monarquía española”, después de que el pleno del Parlament aprobara el viernes una resolución de JxCat, ERC y la CUP que declara Catalunya republicana y sin rey.”

¡Acabáramos! Esa especie de matrimonio de conveniencia que hemos soportado tantos años y que hemos intentado que funcionara no tiene ninguna solución. Y llegados a este punto, lo mejor, como en todos los casos de convivencia imposible, es que cada uno se vaya por su lado.

Pero no me refiero, ni mucho menos, a que Cataluña y el resto de España se repartan el ajuar y vaya cada uno a su propia casa. “No es eso, no es eso” como decía Ortega y Gasset en una situación parecida de confusión política. El Estado se queda dónde está y Quim Torra y todos los parlamentarios catalanes separatistas se van a donde quieran ir. Incluso se pueden quedar en Cataluña si lo desean. Y, por supuesto, sin ajuar.

Una de pedagogía elemental que el gobierno actual juega a ignorar. O al menos se hace el loco.

La Constitución española establece la existencia de las Comunidades Autónomas a las que se delega una parte de las funciones del Estado:

Definición de “delegar” en el diccionario de la RAR: Dar la jurisdicción que tiene por su dignidad u oficio a otra, para que haga sus veces o para conferirle su representación.

No se trata, de ninguna manera, de una cesión:

“Ceder”, según el mismo diccionario es: Dar, transferir o traspasar a alguien una cosa, acción o derecho”.

Es cierto que en el lenguaje político actual se habla de “transferencias”, término que puede provocar una cierta confusión muy al estilo de los políticos, pero si alguien tiene dudas de qué estamos hablando, puede consultar los puntos 1, 2 y 3 del artículo 150 de la Constitución que, en resumen, dicen que las autonomías son una representación del Estado en las competencias que el gobierno tenga a bien delegar y, en ningún caso, pueden apoderarse de competencias que no les corresponden.

Y como garantía de protección ante posibles excesos e incumplimientos, está el famoso artículo 155 que, en definitiva, dice que si una autonomía incumple el pacto se le pueden retirar parte o la totalidad de sus competencias hasta que se resuelva el conflicto.

Por poner un ejemplo entendible, el administrador de una propiedad o de una comunidad tiene delegados algunos de los derechos u obligaciones del propietario, pero en ningún caso puede autoproclamarse propietario de lo administrado, ni tampoco dictar normas para las que no está autorizado o que sean contrarias a la ley.

Pues bien: ya metidos en harina, mi opinión es que todos los cargos autonómicos, desde los presidentes hasta los congresistas, pasando por otros cargos de responsabilidad, consiguen dichos cargos tras unas elecciones que puede convocar la propia autonomía según lo previsto en sus competencias, pero los cargos adquiridos suponen una representación de la comunidad en primer lugar y del Estado en segundo, en su ámbito de actuación.  Y por tanto tienen el deber ineludible de cumplir y hacer cumplir la Constitución, único marco de actuación de todo este proceso

Es cierto que la permisividad del último gobierno, el anterior solo autorizó la coletilla de “por imperativo legal”, ha permitido que se escuchen fórmulas de toma de posesión que rayan en lo ridículo y lo pueril, pero en el fondo tampoco importa demasiado.

Uno es congresista o cargo autonómico según lo establecido por la Constitución y las leyes españolas  y no por decisión propia ni tampoco, como se dice tan frecuentemente, “porque lo han decidido los ciudadanos”. Naturalmente que sí, pero dentro de un contexto claro e inequívoco. Tú eres lo que seas porque el Estado ha autorizado que lo seas. Y punto pelota

Es un argumento tan falso, también aceptado de forma inexplicable por los gobiernos, de que los impuestos los pagan las autonomías. Ni de coña. Los impuestos los pagamos de forma individual cada uno de los ciudadanos, residamos donde residamos y las autonomías son, en todo caso, beneficiarios directos de parte de esos impuestos.

Volviendo al muy honorable señor Torra y a sus amigos independentistas, no hay ninguna duda de que son españoles. Han nacido en España y tienen la ciudadanía, porque de no ser así no hubieran podido ocupar el puesto que ocupan.

Podrían haberse declarado apátridas y no presentarse y no lo han hecho, por lo que desde un punto de vista legal  son españoles. Tampoco podrían haberse declarado de nacionalidad catalana porque no existe esa nación. Ya lo intentaron con el rollo de los DNI catalanes que no pasaron de ser un mero adorno, porque si tenían que realizar algún trámite oficial o cruzar fronteras no les servía para nada.

Y no hay mejor prueba que el hecho de que cuando les cita un juez, catalán o de la Audiencia Nacional, acuden a la convocatoria como los primeros. Y que cuando alguno intenta soltar sus rollos, como ocurrió en el juicio por el famoso referéndum, el Magistrado que residía la audiencia les cortaba la palabra y les recordaba que no estaban allí para soltar peroratas, sino para contestar a preguntas.

Y se tenían que callar. Recuerdo que en una de las sesiones, las vi casi todas, un listo dijo que estaba allí “por imperativo legal” y el juez le cortó con una contestación lógica e inteligente: “y yo, y todos los que estamos aquí”

Y entramos en lo que ya pasa a ser especulaciones mías. El Tribunal de la Rota de la Iglesia declara que un matrimonio canónigo es nulo cuando no se cumplen o no se cumplieron las condiciones para declararlo completo según la doctrina de la iglesia: Tienen que ir libres, no coaccionados, deben tener intención de tener hijos y no ir al matrimonio con algún otro tipo de reserva mental o moral que lo condicione.

Pues aquí deberá ser exactamente lo mismo: si los que juraron el cargo lo hicieron en falso o tenían reservas sobre respetar y hacer respetar la Constitución,  nunca “consumaron” el cargo. Es decir, desde el punto de vista Constitucional nunca fueron ni presidentes, ni parlamentarios. Aunque hayan ejercido durante años, como ocurre con los citados matrimonios cuando, pasado un tiempo, uno de los conyugues se entera de que el otro nunca quiso tener hijos.

Y como decía al principio: “llegados a este punto, lo mejor, como en todos los casos de convivencia imposible, es que cada uno se vaya por su lado”.

¿Qué haría yo si estuviera en el puesto de Presidente del Gobierno? Les haría la gran pregunta: ¿Tuvieron reservas? Es posible que digan que sí, que no, que si el pueblo catalán y otras zarandajas por el estilo, pero es una pregunta cerrada que solo se puede contestar con un sí o con un no.

Y si se atreven a decir que no por cobardía, es un hecho incuestionable que el día de ayer el Parlamento Catalán aprobó, en sesión plenaria, que  “que declaraba a Catalunya republicana y sin rey·

Blanco y en botella. Se declaran nulos los nombramientos y se convocan elecciones en Cataluña. En mi opinión, sin fundamento jurídico, podría decidirlo el propio gobierno, pero si tienen algún “miedo escénico” o dudas legales, siempre puede recurrir al Tribunal Constitucional.

Lo que no se puede admitir más, ni un solo día, ni con reyes de comportamiento impropios en lo personal, ni con ninguna otra ceremonia de la confusión, es tener como representantes del Estado a los que no reconocen al Estado. Ni un día más. Todo esto es y ha sido un fraude de ley inaceptable.

Otra cosa es que hubieran manifestado su intención de avanzar hacia un estado republicano  para que les concediera no sé qué forma autonómica. Eso sería legal. Pero lo que ha dicho no es eso. Han dicho que se manifiestan república y que no reconocen al Rey de su nación, que es España.

Podría ocurrir que convocadas elecciones los elegidos sigan en sus trece, pero para eso está el seguro del 155.

Y que conste que no pretendo, ni de lejos, ni crear conflictos, ni atacar a Cataluña como autonomía ni nada que se parezca. Es una gran región, ahora autonomía, que tiene todos los encantos de su historia, la real, de su cultura, de sus paisajes y de todo lo que puede hacer grande a una región. Pero también tiene locos fanáticos que están destrozando una parte de sus valores y consiguiendo que el resto de los españoles se formen una imagen falsa de lo que es Cataluña y los catalanes.

Tampoco quiero que se declare ilegal la Autonomía porque pueden y deben tenerla. Solo pretendo que se recupere la democracia y la legalidad real, tanto tiempo desaparecida en Cataluña por los tejemanejes de personajes chantajistas y corruptos, como Jordi Pujol y su entorno, o por descerebrados como los que actualmente controlan, aunque cada vez menos, las voluntades de los catalanes con mentiras y milongas.

Así que, mis muy queridos parlamentarios catalanes, devuelvan al Estado español esas acreditaciones que no les corresponden porque las obtuvieron con engaños.

Que así sea.

Querido presidente:

Le escribo esta carta para informarle de como van las cosas por la España que usted preside ya que estando aislado como está, es posible que no esté al día de las cosas que están pasando.

En cuanto al CODIV19, las infecciones están subiendo y ya casi alcanzamos los peores niveles del mes de mayo. Afortunadamente hay menos fallecimientos, posiblemente porque la edad promedio de los infectados ha bajado notablemente, pero nadie asegura que no volvamos a lamentar muertes en residencias y lugares de alto riesgo.

Ayer la consejera de sanidad del País Vasco declaró que ya estamos en una segunda fase de la pandemia, pero no se preocupe: Fernando Aragón, su “hombre comité de expertos” nos ha vuelto a tranquilizar diciendo que no hay para tanto.

No tengo idea de porque los vascos dicen lo que dicen, pero seguro que hay dinero o petición de nuevas transferencias en juego. Que nunca dan puntada sin hilo.

Pero mientras, no se olvide  de advertir a su equipo de marketing de que utilice el hecho objetivo: “Pedro Sánchez consigue que el porcentaje de fallecidos sobre infectados descienda drásticamente”.

La oposición sigue tan cerril como siempre y sin acceder a “arrimar el hombro” para sacar el país adelante. Ellos preguntan que en que cosas tienen que arrimar el hombro, pero en el fondo todos sabemos que solo son argucias para no colaborar. Cosas de la derecha insolidaria que lo único que quiere es oponerse a todo para derribar al gobierno.

Su vicepresidente, el señor Iglesias, sigue por ahí denunciando el hecho de que no le hayan informado de la salida de España del Rey emérito. Ya le han dicho varias veces que el gobierno no puede impedir ni forzar su salida porque Juan Carlos es un ciudadano libre y puede ir a donde quiera y cuando quiera, pero para mí que no se lo cree.

Por cierto, cuando le preguntan por “lo suyo” se molesta mucho y lamenta que se pierda el tiempo en esas cosas cuando hay asuntos tan importantes como la corrupción del emérito.

Una novedad estética es que se ha recogido la coleta porque dice que sus hijos le tiran del pelo y otra más importante es que ha anunciado que los jóvenes conseguirán que España sea una república. Lo entiendo, porque los jóvenes, muchos de ellos, ni saben muy bien que es una república ni imaginan que este cambio es más importante que celebrar un botellón en la playa en una noche de verano. Que será divertido.

No puede decir que “serán los mayores” porque, aunque muchos sean republicanos, la mayoría sí que tienen una memoria histórica real, no la que solo sirve para cambiar nombres de calles, también para no repetir errores y saben los pros, los contras y lo absurdo que es plantear asuntos como este en los tiempos que corren.

Así que ¡a por los jóvenes! Que, al fin y  al cabo son el futuro. Aunque antes, repito, habrá que explicarles cual es nuestra forma de Estado actual y que es lo que van  a pedir. Tenga en cuenta que buena parte de los jóvenes de hoy pasan de estas cosas porque las consideran “un rollo”.

Leo en un titular de hoy mismo que su vicepresidente está tan enfadado que “amenaza a Sánchez con romper el pacto sobre la Monarquía y agitar la república”. Lo que demuestra lo mentiroso que son los periodistas, al menos los que han publicado esta noticia y que no te puedes fiar de nadie.

Es imposible que haya existido un pacto de este tipo porque Iglesias no ha dejado de hablar de la necesidad de proclamar la república en ningún momento. En algunos casos de forma muy disimulada y sutil, pero si uno es muy inteligente y sabe leer entre líneas, puede adivinar sus “aficiones”

Por ejemplo cuando le preguntaron sobre el tema en la rueda de prensa después de un consejo de ministros y contestó que si hablara como Podemos diría que está a favor de la república, pero que como estaba en  el gobierno no podía manifestarse

Hilando fino es muy posible que quisiera decir que Pablo Iglesias es partidario de la república, pero no el vicepresidente. O al menos eso entendí. Claro que puedo estar equivocado porque ahora hay muchos cargos públicos bipolares que diferencian claramente lo que dice la persona de lo que dice el cargo. Es un poco confuso para mentes como la mía, pero será porque soy mayor.  

Y cuando Pablo Iglesias habla con sus hijos: ¿tiene que aclararles cada vez si lo hace en condición de padre, de vicepresidente del gobierno o como presidente de Podemos? Yo para mí que se van a hacer un lío.

Y, francamente creo que es el momento de que dé el paso. No con “twittes” ni “facebukes” ni con chorradas de ese tipo, que así no se ganan repúblicas. Nada de amagar. Una propuesta parlamentaria en toda regla pidiendo el cambio de forma de Estado y, como decía mi querido Joaquín Prat ¡a jugar!

Pero no sufra, señor presidente, porque me temo que “no hay”. Son gente de mucho ruido pero de muy poca formalidad

Me dicen que Europa está muy preocupada por sus planes futuros. No preguntan si el Señor Iglesias continuará en el gobierno porque la Comunidad Europea no puede interferir en la composición de los gobiernos nacionales, pero sí quieren conocer cuál será su política inmediata, que medidas tomará para asegurar que el dinero que le darán a  fondo perdido se destinará a lo que está previsto y que garantías ofrece de que devolverá el prestado a bajo interés. Es decir, no le preguntan si es de noche, pero quieren saber si el sol ya se ha puesto.

Es que son unos cotillas y unos entrometidos. Lo que antes se llamaba unos “metomentodo”.

Pero continúe tranquilo su descanso porque la factoría Redondo está revisando los monólogos de Mario Moreno, Cantinflas, para ver como les puede hablar mucho sin decir nada. Como sabe es el manual de cabecera de siempre, el que enmarca sus actuaciones, aunque hay un cierto temor a que los presidentes de otras naciones, los muy bordes, ni le entiendan ni quieran arrimar el hombro. Pero tranquilo. Ya pensaremos en como cruzaremos el rio cuando lleguemos a él.

La economía sigue en caída libre. Sé que usted dijo que eso era pasado, pero las bolsas, los bancos y los depositarios de las deudas de las empresas y de los particulares como si no se lo creyeran. Lo práctico sería el conocido “confísquese” de algunas de ellas porque se lo merecen, pero todo esto ha llegado demasiado pronto y no les ha dado tiempo a nacionalizarlas. Un adelanto tan lamentable como la caída del muro de Berlín, que pilló a contrapié al gobierno de la UURRSS.

Hay más parados, pero tampoco sufra por ello. Muchos tienen seguro de desempleo, pero si no pueden llegar a fin de mes, ahí está Cáritas y otras ONG’s para ayudarles. Preguntamos en Servicios Sociales, pero parece que no andan muy sobrados de fondos.

Y una buena noticia, que todo no ha de ser negativo: entre los puestos de trabajo que se han perdido no hay ningún político. Más bien han crecido en cantidad porque se han nombrado nuevos subsecretarios y asesores de toda clase y condición.

Y luego otro tema que  quieren endosarle: cada vez hay más confusión sobre cómo controlar el despliegue de la infección porque nadie sabe muy bien lo que debe hacer. El gobierno dijo en su día que son la autonomías las que deben tomar las medidas necesarias, pero a estas alturas ya se han dado cuenta de que ni la guardia Civil, ni la Policía, ni las fuerzas armadas, dependen de ellos. Ni siquiera las policías municipales que, cómo su nombre indica, son de los ayuntamientos. Y siendo así, como es, ¿Cómo pueden darles órdenes sobre qué hacer con los que entran en pateras, por ejemplo, o como pueden hacer cumplir sus propias decisiones?

El asunto ha llegado a tal punto que incluso la justicia ordinaria está poniendo trabas a las decisiones de los gobiernos autonómicos con el pretexto, ¡siempre queriendo hacerse notar!, de que exceden sus competencias. Y ahí el gran dilema: Si las autonomías no tienen competencias para según qué cosas, el gobierno está tan desaparecido como la asistencia primaria y los especialistas de la Seguridad Social (¡perdón!, ha sido un lapsus) ¿Quién resuelve el conflicto? Siento agobiarle con estas cosas, pero no quiero que se entere por terceros porque la prensa canalla tiende a exagerar las cosas y  le pueden amargar el día.

Mi sugerencia es que anuncie la creación de muchos “comités de expertos”: de inmigración ilegal, competencias de autonomías, represión a la ciudadanía, ocio y botellón, etc. Luego no hace falta que nombre a nadie, pero queda que no veas.

Y también me han dicho, no sé si será verdad, que cuando vuelva de Lanzarote irá a pasar unos días a la finca de Las Marismillas, en el Parque de Doñana. Hace bien, que las vacaciones suelen ser adictivas y hay que evitar la depresión post vacacional. Y no hay nada mejor que dejarlas por etapas,  como hacen los buceadores con botellas de oxígeno cuando vuelven a la superficie haciendo paradas para no sufrir embolias. En su caso no es a la superficie, claro, sino a sus obligaciones como presidente.

Y no sufra porque no hay nada que  no pueda esperar unos días más y la nación sobrevivirá.

Hay muchos otros temas, pero creo que es suficiente por hoy. Espero que esté disfrutando del magnífico palacio de La Mareta que un Rey,  Hussein de Jordania regaló a otro rey, Juan Carlos I, es decir que era de su propiedad particular y que Felipe VI cedió a Patrimonio. No me extraña que Podemos esté cada vez más cabreados con usted con tanto tratar con reyes, pero  ya sabe cómo son esos chicos.

Y le pido perdón. En un comentario anterior dije que se olvide de que es Pedro Sánchez, el triunfador, y que recuerde que es el presidente del gobierno español.

Fue un momento de debilidad por mi parte porque entiendo que es muy duro haber llegado a donde está para renunciar a la Moncloa, al Falcon y al poder que ha acumulado como consecuencia de la maldita pandemia.

Un afectuoso saludo

José Luis Martínez Angel.

P.D.  Un amigo que ha leído esta carta me dice que no debo ser sarcástico con mi presidente. No me explico el comentario porque está escrita sin doblez, es la de un ciudadano agradecido a su presidente de gobierno. Los hay mal pensados

Tenían razón. La presencia del Rey no era necesaria en Yuso.

Siento tener que decir que, efectivamente, la presencia del Rey no era necesaria porque ni se estaba negociando ningún pacto de Estado ni siquiera un pacto de andar por casa. Lo de ayer fue otro montaje de la “factoría Redondo”, esta vez llevado a nivel de superproducción: exteriores inmejorables, interiores exquisitos y puesta en escena muy cuidada.

Yo, inocente de mí, creía que viniendo de Europa y habiendo conocido la realidad de un pacto, el presidente de la nación convocaba a los presidentes autonómicos con la mejor voluntad de compartir decisiones sobre cómo resolver, o al menos mitigar, los grandes problemas de la nación con la ayuda de los fondos obtenidos de la Comunidad.

Pero otra vez me la ha dado con queso y probablemente a muchos ilusos como yo. Lo de ayer en el monasterio de Yuso se limitó a un discurso del presidente, eso no podía faltar, a escuchar dos minutos a cada presidente y a anunciar con toda solemnidad que “él” iba a “liderar” el reparto de los fondos. Como no podía ser menos porque esa es una de las misiones sagradas de los líderes, de los caudillos: saber lo que conviene a “su pueblo” mucho mejor que “su” propio pueblo.

Naturalmente echo mano del sarcasmo pero ¿Qué otra cosa me queda?

Sé que puede hacerlo, que es legítimo, pero en una España descentralizada no debe hacerlo. Tampoco se puede forzar el consenso porque en la situación en la que nos encontramos es sencillamente imposible dado el extremo egoísmo de algunas autonomías, especialmente Cataluña y el País vasco, pero se podría buscar fórmulas alternativas. Convocar una reunión de consejeros de hacienda autonómicos y forzarles a que acuerden un reparto con cuatro quintas partes de los presentes, por poner un ejemplo.

Algo parecido a lo que está previsto para el reparto de la cuota parte correspondiente a las autonomías en los presupuesto del Estado. Está previsto pero tampoco se hace pese a las propuestas de muchos, porque resulta más “operativo” para el gobierno, desde el punto de vista de negociar prebendas con cada uno a cambio de apoyos, por supuesto.

El muy conocido “tingado de la antigua farsa” de “los intereses creados”  de Don Jacinto Benavente, aunque él no utilizara la frase para enmarcar la actuación de los políticos que nos gobiernan.

Y para mayor humillación, reunión prologada por el chantaje del muy chantajista Urkullu que, para mayor escarnio, afirmó que él había acudido porque le habían dado lo que quería y que el País Vasco no tenía nada que ver con el resto de autonomías presentes.

Y nuestro presidente, cada vez más peligroso por lo falsario, afirmó con toda solemnidad que el desastre económico y la brutal caída del PIB al 18,50 % que se anunció ayer “eran pasado” porque ya estamos en el futuro.

Afirmación que tranquilizó, sin duda, a los parados a los que tienen que cerrar negocios o a los que no les llega para subsistir en el cada día.

¿Cómo es posible que mantenga esa postura grotesca e irracional, semejante impostura, siendo presidente del país que es líder, eso sí, en todos los índices negativos de la Comunidad Europea?

En lugar de irse de vacaciones, señor presidente, aproveche este mes para cerrarse una semana con los líderes de la oposición en cualquier rincón perdido de nuestra hermosa España, lejos del mundanal ruido y acuerden como salir de este socavón en el que estamos metidos.

Y olvide de una maldita vez las palabras huecas y las frases prefabricadas, o pasará a la historia como el presidente más dañino de los conocidos, no porque Usted haya creado los problemas, pero si porque no hizo nada por solucionarlos porque estaba demasiado ocupado en “lo suyo”, mantenerse en el poder a toda costa, desgraciadamente asesorado por un grupo de marketing que ha demostrado su gran eficacia a la hora de conseguir los resultados para los que los contrató.

Olvídese de una vez de que es Pedro Sánchez, el nacido para triunfar, y empiece a pensar que es el presidente del gobierno de España. Y que tiene una enorme responsabilidad

¡Hágalo, por favor!

Nuevas crónicas de “Fabulandia”. De como los congresistas hacen el gran esfuerzo de tomarse vacaciones

Nueva sesión en el congreso y nueva ocasión de comprobar la enorme brecha que separa a los políticos de los ciudadanos. Políticos triunfantes elegidos por ciudadanos dolientes. Y, con perdón, los únicos responsables de lo que está ocurriendo. Me refiero a los ciudadanos, naturalmente.

Es una evidencia que Sánchez apenas tiene ocasiones de demostrar algo positivo como presidente de un gobierno elegido para gestionar el país y mejorar la vida de los ciudadanos, pero no importa. Para eso está la “factoría Redondo” que realmente se está ganando el sueldo.

Ayer sí. Ayer había que aprobar los acuerdos de la Comunidad y hubo pleno en la bancada socialista, incluido algún que otro senador, para recibir como se merece a su amado líder. Como no podía ser menos en vista de los grandes éxitos que está cosechando. Incluso llegó a decir en un momento de su intervención que España ha tenido un papel decisivo para conseguir los acuerdos. Y mira por donde, ahí no mentía, porque si no hubiera dado el “sí” no se podrían  haber cerrado, luego, efectivamente, su firma fue decisiva.

Exactamente igual que la de cada uno de los otros 26 jefes de gobierno.

Pero esto afecta a la firma del acuerdo y no a la negociación, en la que estuvo muy discreto, casi desaparecido, confiando en la buena gestión de las mujeres conservadoras de la Comunidad. Y eso, lo digo en serio, sí que fue un acierto.

Y si faltaba algo para completar el día, VOX anunció una moción de censura  para el mes de septiembre. ¿Por qué  para el mes de septiembre y no ahora?, le preguntó un sonriente Sánchez que se mostraba exultante sabiendo cuanto le va a beneficiar esta iniciativa.

No le respondieron, pero yo se lo puedo aclarar. En septiembre se habrá evidenciado mucho más que ahora la gravísima situación en la que nos encontramos: habrá más paro, la economía estará destrozada y es muy posible que la pandemia nos haya machacado otra vez porque, como ha ocurrido en los últimos dos meses, nadie habrá aprendido de lo sucedido y nos volverá a pillar sin la suficiente preparación y con una estrategia tan confusa como la actual. Otra vez nos atacará “por sorpresa”.

Y VOX tendrá una ocasión de oro, según su forma de pensar, para demostrar que está ahí y que si confiaran en ellos España sería diferente. Serían los salvadores. Con lo que ganará unos pocos votos de forma temporal, perjudicará al PP porque es de donde saldrán los votos y conseguirá que hasta los que critican a Sánchez desde el socialismo hagan piña con él.

Porque entre unos y otros no tendrán ninguna duda sobre a quién apoyar.

Y luego, muy poco después, Abascal hará lo que hizo “el valentón” del verso de Cervantes:

“Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.”

Es decir, España quedará un poco más ingobernable a cambio de nada. De absolutamente nada. Incluso perdiendo algunos avances.

¡Bien pensado, señores de VOX! Han conseguido que “El Gran Circo Parlamento” añada una segunda pista y mejore el espectáculo.

Muy a mi pesar tengo que escribir este comentario usando lo mejor de mí cinismo y de mí hastío, porque estas escenas tan sumamente ridículas de personas mayores fingiendo éxitos que nunca han existido, semejante atrezo, tanta ficción, no son explicables desde lo racional. No podría hacerlo desde una columna de periódico si yo fuera columnista, por ejemplo, porque sencillamente los que tendrían que leerla con atención la ignorarían.

Porque mentir, tergiversar o ignorar la realidad es el pan nuestro de cada día en la política española. Y pongo algunos ejemplos muy sencillos:

Ya he comentado que la bancada socialista apareció a rebosar, contraviniendo el acuerdo de la Mesa del Congreso que marcaba las distancias mínimas entre asientos ocupados y establecía el aforo en un máximo del 50 %. Cuando el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, interpeló a la presidenta sobre esta situación, la señora Batet dijo con todo el aplomo del mundo que no había ningún punto en el reglamento de la cámara que permitiera limitar el número de asistentes.

Naturalmente que no. Tampoco hay en nuestras leyes un punto donde se diga que los ciudadanos debemos confinarnos, pero sí dice que hay estados excepcionales, como el de alarma o el propio de excepción que permiten al gobierno decretar las medidas que estime oportunas para salvaguardar la salud o la seguridad de los españoles

Claro que no dicen nada los reglamentos, señora Batet, pero los acuerdos de la Mesa son pactos que siempre, siempre, han cumplido los partidos políticos. Es un asunto de honor que no afecta a libertad alguna porque se acuerda por votación y por mayoría. Con el agravante de que en la actualidad, la mayoría de la Mesa corresponde a los partidos de la izquierda. Los propios incumplidores en este caso.

Otro ejemplo. Nuestro presidente y otros miembros del gobierno afirmaron que las decisiones sobre medidas sanitarias eran las recomendadas por “un comité de expertos” que les asesoraba y de los que no daban nombres para protegerlos de la presión mediática. Y ahora se ha sabido por una nota del Defensor del Pueblo que:”El comité de expertos que, supuestamente, decidía sobre la desescalada en España nunca llegó a formarse.”

Según ha confesado el propio Salvador Illa, ministro de sanidad, los expertos eran sus funcionarios colaboradores, especialmente Fernando Simón, por lo que, estando bajo la autoridad del propio ministro, que es un político en ejercicio, es inevitable suponer que parte de las opiniones y de las decisiones tenían un cierto contenido político.

Y no son hechos de menor importancia. Que un presidente de gobierno mienta o que el parlamento incumpla pactos es grave. Muy grave. Por los hechos en sí y por lo que tienen de punta del iceberg. Porque si se les pilla en mentiras de este tipo ¿Qué no estarán haciendo sin que lo sepamos?

En un comentario anterior expresaba mi temor de que cualquier día veamos desfilar al presidente por los pasillos del parlamento encabezando una fila de congresistas afines cantando con fervor: “The roof, the roof, the roof is on fire!! Follow the lider, lider, lider, follow the líder…” En la última sesión casi lo hacen. Ahora, señor presidente y señores congresistas, a descansar que se lo han ganado a pulso con tanto trabajo. Descanse mientras media España no sabe cómo solucionará el mañana de su familia o de su negocio o si le atacará o no el COVID19 y como le atacará.

Y cuando vuelvan, morenos y con las pilas cargadas, pueden comenzar el curso con los líderes políticos entrando el parlamento agitando sus canotier y cantando, como Bugs Bunny y el Pato Lucas:

La función Va a empezar
A reír, a cantar
Ya no habrán más penas en el corazón
Al fin todos a gozar


La función Va a empezar
Ya llego la diversión
Artistas a triunfar
Hacer al mundo feliz.

¡País este!