Terrible la desgracia que hemos sufrido con el incendio de Campanar y excelente, ejemplar, la respuesta del Ayuntamiento y la Generalitat, que han hecho lo que deben hacer las personas que hemos elegido para administrar nuestros recursos y proteger a los ciudadanos.
Desde la solución habitacional, que facilitará, sin duda, la recuperación psicológica de los afectados, hasta las ayudas “dinero en mano” que les ayudarán en esos inevitables primeros gastos. Ha sido una reacción ejecutada en tiempo y forma. Como se debe.
Quiero pensar que de haber tenido otras autoridades en el municipio y la comunidad la respuesta hubiera sido parecida, pero lo que hemos visto, lo que sabemos, es que los gobiernos actuales han respondido con rapidez y eficacia.
Con ello no han hecho más de lo que debían, pero en política suele haber una gran distancia entre lo que se hace y lo que se debería hacer.
Y, de paso, hemos visualizado la utilidad y la necesidad de los impuestos, porque es de ahí donde se obtiene el dinero y los recursos empleados, bien empleados en esta ocasión. Es un balón de oxígeno, un contrapunto a las informaciones que nos llegan cada día sobre otros cargos públicos, irresponsables y corruptos, que utilizan sus talentos para perjudicarnos. Y no me refiero solo a los protagonistas de los titulares estos días.
Mi felicitación a los que han aportado todo lo que han podido. No doy nombres porque las cabezas visibles han sido la alcaldesa y el presidente de la Generalitat, pero detrás de ellos han trabajado hasta la extenuación bomberos, policía local y cuerpos de seguridad, personal sanitario, psicólogos, vecinos del barrio y miles de ciudadanos anónimos que han desempeñado tareas de voluntariado y apoyo material a los perjudicados, sin reparar en ideologías, ni su estatus social, ni razas, ni nacionalidades.
Un tropel de ciudadanos ayudando a otros ciudadanos en debilidad.
Gracias a todos y espero que no tengamos que volver a demostrar como una sociedad sana es capaz de salir de su zona de confort y de sus prejuicios para ayudar a quién sufre algo tan terrible como lo que han sufrido nuestros conciudadanos de Campanar.
Valencia, 2 de marzo de 2024
José Luis Martínez Ángel
Opino como tú con respecto a la respuesta que han dado a este desgraciado suceso las autoridades, todos los empleados públicos intervinientes y la ciudadanía en general.
A mi juicio queda por hacer algo, que según creo está en manos de la Administración de Justicia: hay que depurar las responsabilidades que pueda haber. Parece que las derivadas de defectos de la construcción estarían prescritas. Pero no creo que lo estén las penales o las derivadas de la responsabilidad de las entidades públicas por falta de la debida vigilancia.
Lo malo es que pasará el tiempo y nos iremos olvidando. Pero entiendo que, caso de haber algún ilícito, hay que perseguirlo hasta las últimas consecuencias. No olvidemos que, con motivo de lo que se hizo en aquellos tiempos, después se produjo el «ladrillazo».
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Hola Eduardo. Este es un tema muy complicado y del que yo no entiendo absolutamente nada. Supongo, estoy seguro, de que habrá una investigación, pero me temo que parte de las razones por la que se ha producido esta catástrofe es porque tanto los materiales empleados como la forma de aislar los edificios serían legales en aquel momento. Incluso vanguardistas. Esperaremos acontecimientos…
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