El martillo y el yunque.

El otro día, hablando con una militante activa del PP, me decía que, en su opinión, su partido debería dar “más caña” al PSOE poniendo en evidencia todos los sinsentidos que está cometiendo. Supongo que se refería al gobierno, porque, de hecho, ya hace mucho tiempo que el PSOE está en paradero desconocido.

Y yo le contestaba, ¡como si entendiera de política! Que, en mi opinión, el pedir todos los días la dimisión de Pedro Sánchez o denunciar una y otra vez lo que es conocido por los medios de comunicación, solo produce un desgaste inevitable y desaconsejable.

Porque repetir lo ya sabido o escuchado a una opinión pública anestesiada y ocupada en “otras cosas”, solo produce el efecto de que los problemas denunciados se vayan asimilando y perdiendo intensidad de tanto oírlos.

O eso creo yo.

Que el presidente va a seguir en su cargo mucho tiempo, a no ser que le salpique gravemente algún tema de su entorno familiar, es un axioma evidente, mucho más después de que los últimos trapicheos con EU y la aparición y desaparición de Puigdemont, imposible sin la complicidad o el mirar hacia otro lado de los servicios de inteligencia del Estado, le asegura una legislatura apoyada por los independentistas, por mucho que le pongan a parir en cada sesión parlamentaria.

Y el PP, de tanto insistir en la dimisión o en la petición de elecciones, puede acabar como el martillo de la fragua, que golpea constantemente al yunque sin causarle ninguna mella y sufriendo daños a causa de su insistencia.

Y también es un axioma que el PP no gobernará nunca si no consigue una mayoría absoluta. Y, siempre según mi opinión, el caladero de votos de Ciudadanos o de VOX ya le ha proporcionado todos los posibles con la estrategia actual. Y no encontrando más votos, o pocos más, ni a derecha ni a izquierda, solo le queda conseguir abstenciones de socialistas o miembros de VOX.

Porque está demostrado que un socialista de tradición jamás votará contra las siglas de su partido, pero si que se ha abstenido cuando el hedor de lo que está haciendo sus dirigentes actuales no dejaba de percibirse tapándose la nariz.

Y que se irritará si se confunde lo que hace Pedro Sánchez y su camarilla con lo que haría “su” PSOE. Es una línea argumental muy sutil que algunos miembros de la ejecutiva del PP no acaban de respetar. Gobierno no, PSOE sí, aunque esté ausente.

Yo creo que lo lógico sería todo lo contrario: dejar de pedir dimisiones y ofrecer un programa de gobierno atractivo y posible, repitiendo mucho los puntos clave de mejora social ciudadana, esos que afectan a su bolsillo, o a su protección, como evitar la ocupación de viviendas y medidas similares

Porque la ciudadanía pasa olímpicamente del dirigismo en el Constitucional, por muy cierto que eso sea, o de si tal o cual juez es conservador o progresista. Y le parece mucho más escandaloso el precio del aceite que la propia Ley de Amnistía, pongo por caso.

Lamentablemente pasa de eso porque, desgraciadamente, ninguno de los gobiernos se ha interesado por llevar la cultura política a las escuelas. Mejor tenernos ignorantes y solo unidos por cosas tan importantes como que la selección española de futbol gane un mundial.

Esa sí que es una herencia del franquismo. El que definía a España como “una unidad de destino en lo universal” mientras potenciaba el futbol, los toros y los espectáculos político-deportivos en el Bernabeu y en otros lugares de España, a los que asistíamos la mayoría de los españoles, no porque fuéramos franquistas, sino porque es lo que había y porque éramos una mezcla de pasotas y de supervivientes. Algo parecido a lo que ahora volvemos a ser.  

Y hablar de política en esta nación y ahora, siendo como debería ser algo noble y respetado, tiene el efecto contrario, viendo que personas de mucho renombre dicen una cosa, mientras que otras, con el mismo predicamento afirman la contraria.

Buscar la confusión ciudadana para su propio beneficio es algo que define a los malos políticos, a los arribistas que tienen la política como una profesión y no como una vocación de servicio.

Y hay que felicitarles porque están consiguiendo que esa anti política contagie a muchos estamentos. A casi todos que son algo, siendo realista

Ahora tenemos una demostración por reducción al absurdo: el Consejo Superior del Poder Judicial, en este caso no quiero usar las siglas, no consigue un consenso para nombrar al presidente, después de haber estado cinco años denunciando a los políticos por no lograr un consenso para elegir a los vocales.

De locos. Porque hechos como este demuestra claramente que una buena parte de los que nos representan defienden mucho más sus ideas o sus intereses que los nuestros, los de los ciudadanos que, según la Constitución, somos los titulares de la “soberanía nacional”.

No se si mi consejo es el adecuado, pero sí tengo la seguridad de que nunca será atendido por nadie que tenga en sus manos la obediencia ciega.

¿A que no hay lo que hay que tener para cambiar la ley electoral y mandar al infierno las malditas listas cerradas, causa de casi todos nuestros males?

¿Por qué el Senado, que para nombrar a sus titulares ofrece nombres y no listas, suele tener mayorías diferentes a las del Congreso siendo como somos los mismos votantes?

Por lo dicho anteriormente: un socialista convencido puede abstenerse, incluso elegir a alguien que no es de su partido si le merece confianza, pero nunca, jamás, votará una lista cerrada del PP.

Valencia, 26 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel

El próximo ministerio de Prensa y Propaganda.

Como, visto lo visto, Pedro Sánchez va a durar en la Moncloa más tiempo del que emplearon para construir el Escorial, estaría bien que pensara en una remodelación del gobierno que podría beneficiarle a él y también a nosotros, porque nos evitaría escuchar las mismas cosas repetidas por bocas diferentes.

Y la sugerencia es que cree el ministerio de “Prensa y Propaganda”, uno más no importa, a semejanza de la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda que en su día establecieron la FET y las JONS, posteriormente asumido por la administración de la Dictadura de Franco, que tenía como misión controlar a los medios de comunicación y difundir su propia información institucional.

De esta forma, el resto de ministros, subsecretarios y responsables de algunas áreas de la administración del Estado, tendrían más tiempo para informarnos de lo que están consiguiendo en cada ministerio en lugar de decir sandeces o actuar como repetidores automáticos de lo que les mandan decir desde la Moncloa.

Y si, de paso, le dan ese ministerio a Oscar Puente, que lo bordaría, podría dirigir el ministerio de Fomento, el que más presupuesto tiene en el gasto público, alguien que emplee su tiempo en algo más que moverse por las redes, insultar a la oposición, o jugar al golf, mientras los viajeros de los trenes se quedan atascados en los túneles o en los descampados.

Seguro que ya lo han pensado, porque tanto estudiar y sobrevivir políticamente de la figura de Franco, están avanzando por la senda del autoritarismo, sin llegar al nivel de su referente político, porque Pedro Sánchez necesita pactar hasta con el diablo, si fuera necesario, para mantenerse en el poder o conseguir cosas, gracias a que estamos en una democracia entorpecedora, mientras que a “el  otro”, le bastaba con el clásico “porque lo digo yo” para que el gobierno y todas las instituciones dejaran de calentarse la cabeza pensando en lo que estaba bien o estaba mal para seguirle casi sin rechistar.

Creo sinceramente que es una buena sugerencia

Valencia, 13 de agosto, martes un día en el que no me he casado nunca, pero si embarcado muchas veces, de 2024.

José Luis Martínez Ángel

Puigdemont no está en el fondo del mar. Ahí están la llaves del cambio

Si alguien tenía dudas de que Pedro Sánchez permanecerá en el gobierno por los siglos de los siglos políticos, a no ser que le afecte alguno de los problemas legales relacionados con su entorno, solo tiene que comprobar lo que ocurrió ayer con la aparición de Puigdemont en el centro de Barcelona.

Aparición pactada, sin ninguna duda, entre Junts y el gobierno, con la colaboración necesaria del gobierno de la Generalitat, porque era imprescindible para salvar la ropa del presidente, gran especialista en poner una vela a Dios y otra al diablo, después de su acuerdo con ERC para hacer ministro a Illa.

Porque este acuerdo necesitaba un desagravio rotundo y visible a Junts en forma de humillación pública del Estado español, conseguido con estos minutos de gloria de Puigdemont y asegurar así el apoyo eterno de esta formación, por mucho que le saquen los colores un día sí y otro también en el Parlamento español.

Porque el que le pongan a parir no es algo que le quite el sueño a Pedro Sánchez, acostumbrado a escuchar de todo y de todos, sin más efecto real que algún que otro apretón de mandíbula.

Así que sería bueno para el PP que dejara de perder el tiempo pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez, porque cada vez que lo escucha le da la risa, y dedicarse a potenciar su oferta para las próximas elecciones generales, se produzcan cuando se produzcan. Porque, mientras VOX mantenga las ideas que tiene y haga las tonterías que hace, o consigue la mayoría en solitario, o está condenado a perpetuarse en la oposición.

Y todo ello para descrédito nacional e internacional de las Fuerzas de Seguridad del Estado, víctimas colaterales necesarias en el cambalache, y del Tribunal Supremo, que queda desautorizado para mantener ninguna euroorden para detener al protagonista de la historia, porque los gobiernos europeos nos preguntarán, con toda la razón, porque pedimos que hagan ellos lo que no hizo el gobierno de España, sabiendo como sabían donde y a que hora aparecía en cuerpo presente el ex “molt honorable”, muy venido a menos, pero todavía peso pesado en la política española.

Imagino el cabreo del CNI, al que prohibieron investigar nada relacionado con los independentistas, de los mandos de las Fuerzas de Orden, de todas, y de cualquier persona u organismo relacionado con la seguridad del Estado.

Pero estamos en una nación democrática y el que los componentes de estos cuerpos se vean obligados a tragarse el sapo que les ofrecieron ayer, es la prueba del algodón de que esto, que somos una democracia, es un hecho incuestionable.

En cuanto a los muy locuaces miembros del gobierno y sus acólitos más directos para denunciar cosas de la oposición, ciertas o inventadas, espero que les pase pronto la afonía repentina que están sufriendo, la misma que les impide condenar lo que está ocurriendo en Venezuela, cuando tanto han “largado” sobre Argentina, nación hermana donde no han asesinado a nadie ni metido en la cárcel a la oposición, por muy impresentable que sea su presidente.

Vivir para ver y para oír, o no oír, según convenga.

Valencia, 9 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel

El arte de cambiar deporte por dinero, quemando de paso a los protagonistas

Ayer vi el partido de la selección femenina de fútbol, los veo todos y no hay duda de que fue un auténtico desastre, no solo por el resultado, sino por la desorganización en el campo y el mal juego de la mayoría de sus titulares, muy especialmente las de la línea defensiva.

Y ahora, claro está, se pedirán cabezas.

La primera la de la seleccionadora, Montse Tomás, por haber alineado o no a determinadas jugadoras, o por no haber sabido inculcar contra Brasil ese espíritu de competición que las ha caracterizado.

Y luego a las jugadoras, algunas de las cuales estuvieron sorprendentemente ausentes. Las zagueras por su falta de coordinación y de intensidad en el juego y las delanteras porque cayeron en el fácil recurso de “tener el balón” cuando, en la mayoría de los casos, no garantiza la victoria.

Timoratas en el “uno a uno” y lentas en pasar el balón a una compañera, lo que provocó muchas pérdidas de balón no vistas en otros partidos.

Hechos y actitudes que, en mi opinión de aficionado que ha visto muchos partidos a lo largo de su vida, solo reflejaba un total agotamiento físico y mental.

Esa es la verdad, perdiendo como perdieron o, aunque hubieran ganado por cinco a cero.

¿La verdad? Tampoco toda. Porque la causa raíz de lo que está pasando es que todo este tinglado del futbol se ha convertido en una máquina corrupta de hacer dinero y quemar a profesionales, hombres y mujeres.

Montse Tomás ha llegado aquí después de recomponer una selección que estaba destrozada por la corrupción de la Federación y, porque no decirlo, por el exceso de protagonismo de algunas jugadoras que creyeron estar por encima de la propia selección nacional.

Y lo ha hecho con trabajo y paciencia. Mucho trabajo, mucha paciencia. Y haciendo oídos sordos a los que, desde fuera, se consideraron dueños y señores de la selección, o dueñas y señoras.

Y a las jugadoras ¿Qué se les puede reprochar? Jugaron el mundial recién salidas de ligas femeninas de mucha exigencia y, como resultaron ganadoras, disputaron todos los partidos, que fueron muchos.

Y, a poco de terminar el mundial, la mayoría fueron seleccionadas para las Olimpiadas de París. Y, si alguien las ha seguido como yo, vería que en los primeros partidos de la nueva convocatoria aparecían con un estado físico lamentable y claramente descoordinadas.

Pero Montse Tomás, otra vez con trabajo y paciencia, consiguió recomponer a duras penas un equipo que, falto del buen juego del mundial, gano partidos con remontadas de veinte minutos. Por pundonor.

Hasta que anteayer, se mostró que esto no puede continuar en manos de unos y otros, muy poco amante del deporte y grandes recaudadores de dinero. Y no hablo solo de la FIFA, también del organismo olímpico.

Así que, por mi parte, habiendo pasado lo que sucedió anteayer y pase lo que pase en el futuro, un gran aplauso para Montse Tomás y para la mayoría de las plantillas del mundial y de la olimpiada. Algún run, run queda por parte de poquísimas jugadoras, pero, al final, triunfará en el futbol femenino lo que sucede en el masculino: que los jugadores, todos, agradecen ser convocados y forman piña sintiéndose miembros de un colectivo con objetivos muy claros y libres de interferencias exteriores o caudillismos interiores.

Porque en la selección masculina actual, manda el seleccionador y los capitanes del equipo. Y punto en boca.

Espero un poco de comprensión para estas jugadoras que, tras los sucesivos esfuerzos tendrán que reincorporarse, casi de inmediato, a sus clubs ya sus ligas exigentes.

Y, por favor, repito que es urgente y necesario que alguien ponga fin a este despropósito que ha cambiado un deporte tan aceptado por la población de todos los países, en una máquina de hacer dinero y de quemar a los verdaderos protagonistas.

Suerte para el próximo partido y un “telebeso” sincero para la seleccionadora, para el equipo técnico y para todas las jugadoras. Se lo merecen

Valencia, 7 de agosto d 2024

José Luis Martínez Ángel

Me declaro culpable, pero con atenuantes.

Ayer, un amigo me “acusó” de que yo le había asegurado en algún momento que Pedro Sánchez se vería forzado a dejar la presidencia del gobierno. Si el lo dice verdad será porque las palabras, cuando salen de la boca, ya no pertenecen al que las dice, sino al que las escucha y, es muy posible que dijera lo que no quería decir, o lo dije de tal manera que pareció lo contrario de lo que era mi intención.

Porque siempre, en todos mis comentarios de Facebook y en mi Blog, he mantenido la seguridad de que el presidente no dejará su puesto, aunque le abandonen sus apoyadores habituales o deje el gobierno su parte “ex podemita”, ahora llamada Sumar, que tampoco lo hará, pase lo que pase en España o en Venezuela.

Y salió el tema de si un nuevo gobierno, en el caso de que alguna vez sea la oposición la que alcance el poder, aunque sea dentro de muchos años, podría deshacer lo hecho por el PSOE. Y mi posición es que, en lo referente al contenido de la llamada Ley de Amnistía, sí, porque no veo ninguna dificultad en que un gobierno en mayoría pueda devolver a donde deben estar los delitos de sedición, malversación y similares.

Como en su día y como era de justicia, se suprimió la Ley de Vagos y Maleantes, cambiándola por otras más ajustadas a la democracia y a la Constitución.

Lo que también he dicho que lo único que nunca se rectifica es lo relacionado con la cesión de competencias a las autonomías, especialmente las referidas a concesiones fiscales o económicas, como las que se anuncian en este momento en Cataluña.

Lo que ocurre, volviendo a la Ley de Amnistía, es que los ya amnistiados seguirían libres de polvo y paja, porque las leyes españolas permiten que los condenados se acojan a la que más les favorece, cómo ha ocurrido con los beneficiados por la malhadada ley del “sí es sí”, que ha beneficiado a muchos que no tenían previstos los inventores de aquel bodrio legal.

Y podríamos encontrarnos en la situación de que, repuestas las antiguas leyes, todos los que las infrinjan serían acusados y, posiblemente, condenados, mientras que los ya amnistiados no perderían su libertad y continuarían libres como pájaros.

Situación que siempre he contemplado como calculada porque soy muy malicioso y me he movido en un mundo en el que muchas veces las cosas no eran lo que parecían. De ahí que, impulsado por el gobierno, los implicados tengan mucha prisa en acogerse a la ley, porque, en el fondo, es la única garantía que tienen de beneficiarse de ella.

Y puede que todo esto haya sido orquestado así para que sean los independentistas catalanes los únicos que podrán gozar de libertad tras haber cometido estos delitos.

En este momento el gobierno tiene una situación muy confusa por los casos de corrupción, por la situación personal del entorno del presidente y por la rebelión de las federaciones socialistas, antaño tan poderosas y ahora reducidas a casi nada por las reformas de Pedro Sanchez para tener poder absoluto sobre el partido, por el pacto con ERC, pero, como he pensado siempre, el presidente resistirá y seguirá sacando conejos de la chistera, como afirmar que estaba “muy feliz” cuando presentó el preacuerdo.

Como he dicho algunas veces en plan sarcástico, seguirá en el cargo, aferrándose al famoso colchón que Begoña y él compraron el primer día de estancia en la Moncloa.

Y empiezo a pensar que, como ha ocurrido en otros casos, el más reciente el del presidente Joe Biden, es “la mujer del presidente” la que está más aferrada al cargo de los dos.

Valencia, 3 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel.