Zapatero y su concepto del diálogo y la negociación.

Diálogo y negociación son palabras puestas de moda por el gobierno de Pedro Sánchez, y también por Zapatero, el gran blanqueador de Maduro y del grupo de saqueadores de Venezuela, los que se enriquecen robando, asesinando cuando conviene y haciendo que este gran país sea inhabitable para millones de venezolanos.

Porque, por mucho que insistan en que lo parezca, el diálogo no es un fin, sino un medio para alcanzar acuerdos. Y siendo civilizados y democráticos, acuerdos que buscan mejorar la situación de los ciudadanos y no proteger a los tiranos.

Y mejorar la situación de los ciudadanos tampoco es negociar respeto internacional para el tirano a cambio de que mate o maltrate menos a los propios venezolanos. Eso no es más que un juego sucio de palabras, muy sucio, un “relato” favorecedor para el supuesto intermediario, que en realidad está blanqueando a los malos, porque la frase exacta sería “matar menos” en lugar de “mejorar la vida” de los que viven en el país.

Relatos, eufemismos y juegos de palabra empleados por “políticos basura”, ellos sí, que aparentan ser héroes cuando son auténticos villanos

Porque dialogo es, exagerando el ejemplo, preguntar a alguien a quién van a asesinar si prefiere morir fusilado o ahorcado. Diálogo y negociación sería, claro que sí, pero para un fin horrible.

No voy a repetir lo que decía en un artículo titulado  “El último servicio de Zapatero al gran dictador”, publicado en mi blog el pasado 11 de septiembre  y que se ha cumplido al pie de la letra, con alguno de los detalles corregido y aumentado, como el hecho de que obligaran a firmar un documento a Edmundo González en el que reconocía como vencedor de las elecciones a Maduro, su hija continúa en Venezuela, y que el documento se firmó en el domicilio del embajador de España, en Caracas,  estando presente dos hermanos tan dignos de confianza como Jorge Rodríguez, presidente del parlamento venezolano y Delcy Rodríguez, su hermana, la “mujer de las maletas” de Barajas, ahora vicepresidenta  de Venezuela.

Con lo que, una vez publicado el documento, se ha humillado al propio Edmundo González, descabezado a la oposición venezolana y desarmado un movimiento ciudadano que luchaba por la democracia en las calles de esa nación y en las de muchas otras del mundo.

Gran jugada, gran servicio de Zapatero. Maduro, el usurpador, continúa en el poder y, encima, es tan generoso que ha dejado salir del país al que unos días antes llamaba cobarde, traidor y asesino.

Maduro es el bueno, Edmundo Gonzalez el malvado cobarde que ha huido dejando a los venezolanos sin líder al que seguir. Porque María Corina Machado es un referente menor ya que no se pudo presentar a las elecciones.

Valencia, 25 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Y, cualquiera de estos días y gracias a la mediación inestimable de Zapatero, Maduro tendrá el detalle de liberar a dos españoles que ha detenido injustamente, porque necesitaba mostrar al mundo a sicarios que entraban en Venezuela, pagados por la CIA y con la misión de asesinarle.

Maduro será el bueno y Zapatero, el gran blanqueador, el negociador que ha conseguido liberar a dos españoles. Una operación de marketing político perfecta, aunque sea la gran canallada.

Fruto de “la gran negociación” tras un “fluido diálogo”. Edmundo Gonzalez aceptó morir ahorcado, después de agradecer a sus verdugos la gentileza de permitirle esa opción, y los dos españoles puede que elijan el fusilamiento, más propio de terroristas asesinos.

Y una vez conseguido sus objetivos, que son los de Maduro, esta vez de forma magistral, Zapatero volverá a España para darnos lecciones de transparencia y de democracia.

Como si lo viera.

La versión democrática de «la secreta» de Franco.

Es absolutamente vergonzoso que un partido de Estado, como era el PSOE, se dedique a husmear en la vida personal de jueces o periodistas que critican al gobierno y que, a lo que parece, haya encargado esa tarea nada menos que al secretario de organización del partido.

Porque necesitan urgentemente saber si “los del barro” han tenido multas de tráfico, si se han tomado alguna copa de más en algún momento, si han tenido dificultades económicas, si han recibido algún reconocimiento profesional por parte de “los otros”, si han tenido amoríos con quien sea, o si son amigos, aunque sea de la infancia, de gente que tenga algo que ver con la justicia, con la delincuencia, o con la “extrema derecha”.

Exactamente lo mismo que hacía “la secreta” de Franco.

Nauseabundo.

Y, todo este despilfarro de tiempo y recursos no tiene más objeto que poder amenazar a cualquiera de los “del barro” con contar “lo suyo”, lo que sería un chantaje de libro, o para comparar sus deslices con lo que jueces corrutos han tomado como causa justificada de una investigación judicial en el entorno del presidente del gobierno.

Y lo ha ordenado el presidente del gobierno de una nación democrática, que tiene como fundamento, según la Constitución, respetar las libertades y la intimidad de los ciudadanos.

Porque, todos estos delincuentes contra la ética, la democracia y la razón, son conocedores de que, si saben de alguien que ha cometido un delito o hay sospechas de que lo haya cometido, tienen todo el derecho, diría la obligación, de presentar cargos contra ellos en el juzgado de guardia, sea quien sea el sospechoso y sea quien sea el denunciante.

Porque el otro relato interesado es decir que, siendo Manos Limpias quien acusa, organización que no me merece el más mínimo respeto, dicho sea entre paréntesis, la acusación está viciada, sin mencionar que fue esta misma organización la que presentó denuncias contra la infanta Cristina, su marido y el socio de su marido y consiguió que un juez, que en ese caso no fue facha ni “del barro”, dictara penas de cárcel para algunos de ellos.

Porque, señores del PSOE, España es una nación con derechos y leyes y hasta el peor criminal de la historia puede presentar una denuncia contra el agente que le detuvo y un juez debe atenderla para ver si tiene o no visos de realidad, o contra un vecino suyo, al que vio cometer un robo.

Y no son contradicciones, es la ley.

Pero hemos llegado a tal grado de degradación ética y moral que, como parece muy posible, se aprobará una ley que permita injuriar al Rey o insultar a la Iglesia, mientras será delito y merecerá sanción criticar decisiones del gobierno.

Empleando tiempo y recursos del estado como es posible que haga el tal Cerdán, un pseudo comisario Villarejo metido en todas las negociaciones sucias del gobierno con los independentistas catalanes y que fue valedor de Koldo ante la ejecutiva del PSOE, aunque ahora parece no conocerle de nada.

Valencia, 21 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

Como si lo viera: Zapatero será el artífice de la transición a la democracia en Venezuela.

Se está corriendo la especie de que el silencio del gobierno sobre el reconocimiento de Edmundo González como ganador de las elecciones en Venezuela se debe a que están trabajando en la sombra para conseguir una “transición democrática” en aquel país.

La palabra transición significa, según la RAE, “acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”, pero estamos en España y, para nosotros, esta palabra tiene un sentido político muy especial y totalmente diferente a lo que pueda ocurrir en Venezuela.

Porque, de entrada, en España el dictador murió en la cama derrotado por la vejez y porque la transición a un estado democrático se gestó durante muchos años antes por un grupo de estrategas, entre los que estaban los custodios del entonces príncipe, el propio príncipe cuando tuvo edad para hacerlo, una parte de la cúpula de la iglesia, otra de los mandos militares y un grupo importante de notables de la vida civil.

Equipo que diseñó y controló una estrategia para que la transición se realizara sin enfrentamientos sociales, porque en España seguía existiendo un núcleo muy importante de poderosos de la extrema derecha, eso sí que era extrema derecha, y era fundamental que las calles se tomaran con ilusión y no con armas.

Y fue muy complicado, mucho, pero funcionó.

Y lo que aquí se pretende, supongo, es un apaño vergonzoso por el que Maduro y toda la cúpula del poder en Venezuela, tiranos enriquecidos a costa del tráfico de cocaína y de robar al pueblo, puedan salir del país con todas sus riquezas y con total impunidad.

Y a eso le llamarán transición. Y proclamarán el gran trabajo de Zapatero y de todos los impresentables de la extrema izquierda, también de nuestro gran líder, el presidente Sánchez, los que han estado años y años beneficiando y beneficiándose de la dictadura venezolana y aplaudiendo enfáticamente todo lo malo que ha hecho el tal Maduro, no más lejos que en las últimas elecciones generales.

Es cierto que será bueno para las víctimas que desaparezcan los verdugos, pero no lo es menos que estos verdugos han sido engordados y protegidos por los que ahora pretenden figurar como salvadores del pueblo venezolano.

Solo que el pueblo venezolano no consentirá semejante maniobra propagandista, ni los muchos que han sufrido las fechorías de su gobierno, ni los menos que se han beneficiado de ellas.

El gran Zapatero, el que fabricó la leyenda de ser el que derrotó a ETA porque estaba en el gobierno el día que dejaron las armas después de tantos años de enterrar a inocentes, de sufrir el acoso de las fuerzas armadas, de quedarse sin posibilidades de continuar la lucha armada y de sentir en la nuca el rechazo de la sociedad.

El gran mentiroso que podría haber facilitado el final del chavismo muchos años antes y que ha intentado hasta última hora que países de la OEA, en la que actúa como representante de España, reconocieran a Maduro pese a ser consciente del gran fraude del día de las elecciones.

En Valencia, a 13 de septiembre de 2024, día universal de la democracia, tan amenazada por dictadores de todo el mundo y por sus cómplices, algunos de ellos disfrazados de personas de bien, de trabajadores para la paz.

José Luis Martínez Ángel

El último servicio de Zapatero al gran dictador.

Zapatero ha prestado su último servicio a Maduro propiciando la salida de Venezuela del que debería haber sido reconocido como vencedor de las últimas elecciones, Edmundo González. Y digo el último en el sentido cronológico de la palabra, con mí ferviente deseo de que sea el último real, el definitivo.

Un Zapatero que no ha reconocido en ningún momento el pucherazo del usurpador, ni evitado las persecuciones y encarcelamientos de la oposición. Porque lo que en realidad ha conseguido, seguramente era su objetivo, es beneficiar a Maduro sacando de su país una autentica patata caliente que le estaba perjudicando mucho de cara a la opinión internacional y que daba esperanza a los disidentes venezolanos, para los que el ahora exilado en España, que aparece como “huido” de su país para muchos de sus seguidores, era un símbolo de cambios y libertad.

Imagen lamentable de que el verdadero presidente, por el que tanto han luchado, ya no está, mientras ellos se quedan. Y esa es la verdad oficial por mucho que trate de mantener el espíritu del cambio Corina Machado, única voz de los venezolanos demócratas en su país. Una imagen falsa, naturalmente, porque Edmundo González no ha tenido más remedio que salir de su país tras permanecer asilado en dos embajadas y bajo la amenaza de que el ejército las asaltara.

Espero que los venezolanos de bien y los españoles demócratas se den cuenta de una forma inequívoca de que Zapatero, este siniestro personaje que vende honor y transparencia en España y ampara mentiras, abusos e incluso crímenes en Venezuela, es un auténtico cáncer para ese país y para parte del electorado español.

No creo que tenga los intereses económicos que se sugiere, pero sí que es un iluminado peligroso que, por mucho que piense honradamente que una dictadura comunista es lo mejor para el pueblo, el poco pueblo que va quedando en Venezuela, no hace más que perjudicar a la buena gente que permanece en el país y a los millones que han tenido que salir de su patria casi con lo puesto, porque la vida se les hacía insoportable.

Eso y seguir engordando las arcas de los jerarcas venezolanos, cada vez más ricos y poderosos.

Y, como evidencia de lo que digo, no hay más que ver el tono amable y conciliador del dictador venezolano con Edmundo González, al que hace días llamaba cobarde, asesino y todo lo que le venía en gana, y al que ayer deseó “lo mejor” en su nueva vida fuera del país.

Mientras, el gobierno español, haciendo gala de su cinismo habitual, anuncia por boca de su ministro de asuntos exteriores, el portavoz de gesto impertérrito y como queriendo tener razón, que España reconocerá la de Edmundo Gonzalez cuando “se hagan públicas las actas”.

¡Tan largo me lo fiais! diría el clásico. Seguro que antes de que eso ocurra, tendrán pelos las ranas.

Por una Venezuela libre y un Zapatero desenmascarado, en Valencia, a 11 de septiembre de 2024.

José Luis Martínez Ángel.

Lo que no dice Conde-Pumpido en sus intervenciones.

Siguiendo la estela del discurso pronunciado por Isabel Perelló, recién nombrada presidenta del Supremo y del CGPJ, Conde-Pumpido, presidente del Constitucional, se ha apresurado a reivindicar “la independencia del Tribunal Constitucional”, para el que reclama “el máximo respeto político«

Como estará el país para que nos haya sonado a algo nuevo, fresco y esperanzador lo dicho por la señora Perelló, cuando es una absoluta obviedad, como también lo es lo reclamado por Conde-Pumpido en cuanto a que el Constitucional, como institución, merece el máximo respeto político.

Claro que sí.

Pero en el caso del presidente del Constitucional, en su discurso hay una pequeña trampa cuando dice que “Esa independencia del TC es un fundamento básico del Estado de Derecho y obliga a todos los poderes públicos a cumplir lo que resuelva la propia corte de garantías”.

Porque, en este caso, tengo que afirmar, es mi opinión, que sí, pero no. Porque siendo cierto que los poderes públicos están obligados a cumplir las decisiones del Constitucional, también lo es que le ha faltado añadir el detalle de concretar “dentro de las competencias que le otorga la Constitución

Y me explico:

Ya he dicho otras veces y no quiero repetirme, que el Constitucional, que no forma parte del Poder Judicial, no es un tribunal de casación ni tiene ninguna autoridad para emitir leyes. Ni siquiera para ir más allá de comprobar, porque es un tribunal de garantías, que, en todas las intervenciones de juzgados, del gobierno, de los gobiernos de las autonomías, o del resto de entidades oficiales, se ha respetado escrupulosamente la legalidad vigente y los derechos de los que recurren a él.

El encabezado de las competencias del Tribunal Constitucional, actualizada a 25/01/2024, dice:

El Tribunal Constitucional, como intérprete supremo de la Constitución, es independiente de los demás órganos constitucionales del Estado y está sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica. Es único en su orden y extiende su jurisdicción a todo el territorio nacional”

Y recalco que está “sometido a la Constitución y su Ley Orgánica porque la palabra “sometido” no entiende la posibilidad de cambios en su letra o su espíritu a su voluntad. Entendiendo que la Constitución solo la pueden cambiar las Cortes Españoles según el procedimiento descrito para ello y las leyes las crea el Parlamento, y las ejecuta el Poder Judicial, siendo el Supremo la última instancia autorizada para manifestar la “verdad judicial”

Sometimiento es obediencia, no facultad para cambiarlas o a reinterpretarlas.

Si que es cierto que, en muchos casos, se le consulta sobre si una ley recién promulgada o una decisión de cualquier autoridad del Estado se corresponde a lo previsto por la Constitución, pero no las sentencias emitidas, a no ser que, como se dice, no se hayan ajustado a derecho, el derecho establecido por el Parlamento cuando crea leyes y no por el propio Constitucional, o se hayan vulnerado los derechos de los encausados.

Y entre las competencias del Tribunal Constitucional, citadas anteriormente, se dice en su apartado “d”:

Del recurso de amparo por violación de los derechos fundamentales relacionados en los artículos 14 a 30 de la Constitución

Derechos fundamentales que están perfectamente regulados en los artículos citados de la Constitución, siendo el primero, el 14, el que dice con rotundidad que:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

Pues bien, hablemos de la situación actual:

Suponiendo que un gobierno legal, como el actual, intervenga maliciosamente, aunque dentro de la legalidad, para que los vocales del Tribunal Constitucional mantengan una situación de obediencia política al Ejecutivo, como es el caso en este Constitucional del “7 a 4”, su presidente, el del gobierno, tendría poder absoluto para hacer y deshacer lo que le viniera en gana con solo aplicar algún juego de palabras o algún otro subterfugio que permita interpretar indebidamente la Constitución, sabiendo que, se tome el camino que se tome para rebatir sus decisiones, todas ellas acabarán en el Constitucional y que este tribunal, que debería de ser de garantías de los ciudadanos y no de apoyo al gobierno, le dará la razón.

Y el truco consiste en darle vueltas y más vueltas a frases e interpretaciones de las leyes, cuando la parte fundamental, la de los derechos de los españoles, se contestan en su totalidad con un simple “se vulneran o no se vulneran”,

No hay la más mínima duda de que los indultos aplicados a los golpistas catalanes es facultad del gobierno, por muy injustos que sean, pero la Ley de Amnistía vulnera claramente la igualdad de los españoles por razón de nacimiento o de residencia, ya que se aplica solo a una parte de los españoles, a los que se enmarca en una determinada situación, circunstancia que entraría en lo englobado en “cualquier otra condición”.

Como parece que sucederá con la financiación especial para Cataluña, firmada por dos partidos regionales, pero que afectaría a la totalidad de los españoles si lo aprueba el gobierno, de la que desconocemos el alcance real porque se nos está ocultando deliberadamente.

Luego, si la contestación es un simple “sí” o “no”, en este caso “sí”, ¿qué pinta el Constitucional planteándose siquiera la posibilidad de su legalidad?

Y pongo otro caso, que en esta ocasión es un supuesto:

El artículo 123 de la Constitución, en su punto 1, dice que:

El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales

“Garantías constitucionales” previstas y descritas en la relación de sus competencias.

El artículo 102 de la Constitución, uno de los incluidos en el apartado “del Gobierno y de la Administración” indica que:

1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo.

En la situación actual, teniendo como tenemos el Constitucional del “7 a 4”, el que actúa como de casación en lugar de hacerlo como de garantías ¿alguien puede pensar, ni remotamente, que en el caso de que se produjera este supuesto, cosa que ni creo ni espero, no declararía inconstitucional cualquier sentencia del Supremo?

El gran problema y una de las debilidades de la democracia, con mayúsculas, es que está muy mal protegida ante las intervenciones de personas faltas de escrúpulos que se aprovechan de ella para conseguir el poder, como se ve claramente en tantos países del mundo y se empieza a ver en España, sin que los españoles, los verdaderos titulares de la soberanía, tengamos mecanismos adecuados para evitar estos claros abusos de poder de los que, debiendo representarnos, se han convertido en auténticos caudillos, dueños de los relatos, de las posverdades y, lo que es peor, del BOE.

Todo ello con apariencia de absoluta legalidad. Como lo hacía “Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España”, en su caso legitimado porque lo era “por la Gracia de Dios”.

Salvando las distancias, que son muchas, naturalmente.

Valencia, 8 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

El pasado 12 de junio, publicaba este comentario:

Hoy cesa en su cargo de gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, propuesto en 2018 por el gobierno de Mariano Rajoy. Un funcionario del mayor nivel que ha hecho un gran trabajo durante su mandato.

En cuanto a sus intervenciones públicas, ni una palabra de más, ni un mal gesto, ni la más mínima concesión a potenciar su imagen personal.

No sé quién le sustituirá, pero, sea quien sea, me temo que lo echaremos de menos, porque es muy difícil encontrar perfiles como el del gobernador saliente en una sociedad de tensiones, muros y partidismos, en la que, a la mayoría de los altos cargos de la administración nombrados por el gobierno, se les ve el color de sus ideas debajo de su toga o de su ropa de trabajo.”

Pues bien, en un “quién da más” muy propio del caudillo que nos gobierno y saltándose normas y costumbres, hoy se anunciará que el puesto lo ocupará José Luis Escrivá Belmonte, hombre de mucha preparación, pero actual ministro del gobierno.

Otra cacicada, tan impropia como innecesaria, porque solo se trata, supongo, de que el futuro gobernador no emita comentarios desfavorables sobre políticas del gobierno, porque depender, dependerá, como el anterior, del Banco Central Europeo.

Por lo que, a cambio de imagen y relato, condena a un cargo tan importante como este al estigma de la parcialidad.

Valencia 4 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel