La versión democrática de «la secreta» de Franco.

Es absolutamente vergonzoso que un partido de Estado, como era el PSOE, se dedique a husmear en la vida personal de jueces o periodistas que critican al gobierno y que, a lo que parece, haya encargado esa tarea nada menos que al secretario de organización del partido.

Porque necesitan urgentemente saber si “los del barro” han tenido multas de tráfico, si se han tomado alguna copa de más en algún momento, si han tenido dificultades económicas, si han recibido algún reconocimiento profesional por parte de “los otros”, si han tenido amoríos con quien sea, o si son amigos, aunque sea de la infancia, de gente que tenga algo que ver con la justicia, con la delincuencia, o con la “extrema derecha”.

Exactamente lo mismo que hacía “la secreta” de Franco.

Nauseabundo.

Y, todo este despilfarro de tiempo y recursos no tiene más objeto que poder amenazar a cualquiera de los “del barro” con contar “lo suyo”, lo que sería un chantaje de libro, o para comparar sus deslices con lo que jueces corrutos han tomado como causa justificada de una investigación judicial en el entorno del presidente del gobierno.

Y lo ha ordenado el presidente del gobierno de una nación democrática, que tiene como fundamento, según la Constitución, respetar las libertades y la intimidad de los ciudadanos.

Porque, todos estos delincuentes contra la ética, la democracia y la razón, son conocedores de que, si saben de alguien que ha cometido un delito o hay sospechas de que lo haya cometido, tienen todo el derecho, diría la obligación, de presentar cargos contra ellos en el juzgado de guardia, sea quien sea el sospechoso y sea quien sea el denunciante.

Porque el otro relato interesado es decir que, siendo Manos Limpias quien acusa, organización que no me merece el más mínimo respeto, dicho sea entre paréntesis, la acusación está viciada, sin mencionar que fue esta misma organización la que presentó denuncias contra la infanta Cristina, su marido y el socio de su marido y consiguió que un juez, que en ese caso no fue facha ni “del barro”, dictara penas de cárcel para algunos de ellos.

Porque, señores del PSOE, España es una nación con derechos y leyes y hasta el peor criminal de la historia puede presentar una denuncia contra el agente que le detuvo y un juez debe atenderla para ver si tiene o no visos de realidad, o contra un vecino suyo, al que vio cometer un robo.

Y no son contradicciones, es la ley.

Pero hemos llegado a tal grado de degradación ética y moral que, como parece muy posible, se aprobará una ley que permita injuriar al Rey o insultar a la Iglesia, mientras será delito y merecerá sanción criticar decisiones del gobierno.

Empleando tiempo y recursos del estado como es posible que haga el tal Cerdán, un pseudo comisario Villarejo metido en todas las negociaciones sucias del gobierno con los independentistas catalanes y que fue valedor de Koldo ante la ejecutiva del PSOE, aunque ahora parece no conocerle de nada.

Valencia, 21 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

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