La postura de Pedro Sánchez: relatos y posverdades versus la ley.

Pedro Sánchez y su entorno, o quizás solo Pedro Sánchez, siguen pensando que tres meses de repetir la palabra “bulo” o “no hay nada” desde el clarear del alba hasta el ocaso pueden parar la instrucción de un juez.

O que él, el predestinado, está por encima de la ley en una nación democrática como es la nuestra, cuando los cuatro o cuatro mil folios de una sentencia de cualquier juez de España, en este caso y por el aforamiento de algunos implicados del Tribunal Superior, tiene más fuerza que todos los relatos y posverdades lanzados desde las fuentes del poder y difundidos por los medios de comunicación que le son leales.

Puede que el prepotente no haya leído que el Artículo 102 de la Constitución, cuando relata las misiones del Poder judicial, dice en su punto 1 que “La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo

Porque el gobierno en pleno, servidores públicos, ha olvidado por completo que ha sido elegido para cuidar de nosotros, los ciudadanos. Los que le hemos votado y los que no y no para provocar brechas u organizar vendettas contra sus “enemigos” de otros partidos políticos con todo el aparato del estado.

Y como ejemplo de despropósito, el que todo un presidente del gobierno lleve años empeñado en aniquilar políticamente a la presidenta de una comunidad, que ostenta un grado claramente inferior al suyo, no tiene perdón. Su rival político debe ser el jefe de la oposición y, por extensión, a los lideres de partidos que no le apoyen, pero ¿la presidenta de una autonomía?

Y además lo hace utilizando todos los recursos del Estado que están en su mano, que no son pocos.

De verdad siento lo que está pasando porque, culpas o inocencias al margen, es tal el deterioro de los valores éticos y estéticos de la nación, el desahogo y el cinismo del personaje, su interés en diferenciar a los que le creen y a “los del bulo”, que podemos acabar convirtiendo a la nación en un neo Puerto Urraco político de odios y rencores.

Y como ejemplo de incompetencia y falta de previsión, sigo sin entrar en si lo de Begoña Gómez son delitos o deslices, porque no soy experto en leyes y porque está en manos de la justicia, pero sigo diciendo lo que ya comenté hace mucho tiempo, cuando todo esto empezó a complicarse.

Qué si no hubiera sido por el endiosamiento de Pedro Sánchez, todo se hubiera abortado sin remedio, si su mujer hubiera convocado una rueda de prensa con un comunicado tan simple como este o alguno similar:

“Nunca ha sido mi intención aprovecharme del cargo de mi marido, pero a  la vista de que en algunos sectores de la sociedad da la impresión de que puedo estar haciéndolo, a partir de este momento cancelaré mis compromisos con la Universidad o con cualquier otra empresa o estamento en el mínimo tiempo posible.”

Una semana de cabeceras de periódico y de comentarios de tertulia y a otra cosa, mariposa.

Por cierto, si llegara el caso, que espero que no, nunca contrataría a un abogado que aconseja a su cliente no contestar a las preguntas del juez. De las acusaciones particulares, incluso del fiscal, sí. Pero ¿del juez instructor?

De verdad se creen que son más que el que más.

Frase lapidaria dirigida al jefe de la oposición en la sesión de control de ayer: “ustedes tienen bulos, nosotros el B.O.E.”.

“Nosotros”, él, tiene el poder y de eso presume.

Y si quieren alguna prueba de la opinión que tiene Pedro Sánchez de nuestra capacidad de comprensión o de nuestro nivel mental, tanto de sus votantes como de los que no le hemos votado, les recomiendo que escuchen con atención el resumen que nos hizo ayer de lo que está sucediendo.

Con conclusiones tan peregrinas como que hay que pedir disculpas al fiscal general porque, habiendo borrado el contenido de su teléfono móvil, presuntamente eliminando pruebas, apremia a que le pidan perdón los que le “han calumniado”, porque “se ha demostrado que no mandó ningún mensaje”

¡Vivir para ver!

Valencia, 20 de diciembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

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