Como si lo viera: Zapatero será el artífice de la transición a la democracia en Venezuela.

Se está corriendo la especie de que el silencio del gobierno sobre el reconocimiento de Edmundo González como ganador de las elecciones en Venezuela se debe a que están trabajando en la sombra para conseguir una “transición democrática” en aquel país.

La palabra transición significa, según la RAE, “acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”, pero estamos en España y, para nosotros, esta palabra tiene un sentido político muy especial y totalmente diferente a lo que pueda ocurrir en Venezuela.

Porque, de entrada, en España el dictador murió en la cama derrotado por la vejez y porque la transición a un estado democrático se gestó durante muchos años antes por un grupo de estrategas, entre los que estaban los custodios del entonces príncipe, el propio príncipe cuando tuvo edad para hacerlo, una parte de la cúpula de la iglesia, otra de los mandos militares y un grupo importante de notables de la vida civil.

Equipo que diseñó y controló una estrategia para que la transición se realizara sin enfrentamientos sociales, porque en España seguía existiendo un núcleo muy importante de poderosos de la extrema derecha, eso sí que era extrema derecha, y era fundamental que las calles se tomaran con ilusión y no con armas.

Y fue muy complicado, mucho, pero funcionó.

Y lo que aquí se pretende, supongo, es un apaño vergonzoso por el que Maduro y toda la cúpula del poder en Venezuela, tiranos enriquecidos a costa del tráfico de cocaína y de robar al pueblo, puedan salir del país con todas sus riquezas y con total impunidad.

Y a eso le llamarán transición. Y proclamarán el gran trabajo de Zapatero y de todos los impresentables de la extrema izquierda, también de nuestro gran líder, el presidente Sánchez, los que han estado años y años beneficiando y beneficiándose de la dictadura venezolana y aplaudiendo enfáticamente todo lo malo que ha hecho el tal Maduro, no más lejos que en las últimas elecciones generales.

Es cierto que será bueno para las víctimas que desaparezcan los verdugos, pero no lo es menos que estos verdugos han sido engordados y protegidos por los que ahora pretenden figurar como salvadores del pueblo venezolano.

Solo que el pueblo venezolano no consentirá semejante maniobra propagandista, ni los muchos que han sufrido las fechorías de su gobierno, ni los menos que se han beneficiado de ellas.

El gran Zapatero, el que fabricó la leyenda de ser el que derrotó a ETA porque estaba en el gobierno el día que dejaron las armas después de tantos años de enterrar a inocentes, de sufrir el acoso de las fuerzas armadas, de quedarse sin posibilidades de continuar la lucha armada y de sentir en la nuca el rechazo de la sociedad.

El gran mentiroso que podría haber facilitado el final del chavismo muchos años antes y que ha intentado hasta última hora que países de la OEA, en la que actúa como representante de España, reconocieran a Maduro pese a ser consciente del gran fraude del día de las elecciones.

En Valencia, a 13 de septiembre de 2024, día universal de la democracia, tan amenazada por dictadores de todo el mundo y por sus cómplices, algunos de ellos disfrazados de personas de bien, de trabajadores para la paz.

José Luis Martínez Ángel

El último servicio de Zapatero al gran dictador.

Zapatero ha prestado su último servicio a Maduro propiciando la salida de Venezuela del que debería haber sido reconocido como vencedor de las últimas elecciones, Edmundo González. Y digo el último en el sentido cronológico de la palabra, con mí ferviente deseo de que sea el último real, el definitivo.

Un Zapatero que no ha reconocido en ningún momento el pucherazo del usurpador, ni evitado las persecuciones y encarcelamientos de la oposición. Porque lo que en realidad ha conseguido, seguramente era su objetivo, es beneficiar a Maduro sacando de su país una autentica patata caliente que le estaba perjudicando mucho de cara a la opinión internacional y que daba esperanza a los disidentes venezolanos, para los que el ahora exilado en España, que aparece como “huido” de su país para muchos de sus seguidores, era un símbolo de cambios y libertad.

Imagen lamentable de que el verdadero presidente, por el que tanto han luchado, ya no está, mientras ellos se quedan. Y esa es la verdad oficial por mucho que trate de mantener el espíritu del cambio Corina Machado, única voz de los venezolanos demócratas en su país. Una imagen falsa, naturalmente, porque Edmundo González no ha tenido más remedio que salir de su país tras permanecer asilado en dos embajadas y bajo la amenaza de que el ejército las asaltara.

Espero que los venezolanos de bien y los españoles demócratas se den cuenta de una forma inequívoca de que Zapatero, este siniestro personaje que vende honor y transparencia en España y ampara mentiras, abusos e incluso crímenes en Venezuela, es un auténtico cáncer para ese país y para parte del electorado español.

No creo que tenga los intereses económicos que se sugiere, pero sí que es un iluminado peligroso que, por mucho que piense honradamente que una dictadura comunista es lo mejor para el pueblo, el poco pueblo que va quedando en Venezuela, no hace más que perjudicar a la buena gente que permanece en el país y a los millones que han tenido que salir de su patria casi con lo puesto, porque la vida se les hacía insoportable.

Eso y seguir engordando las arcas de los jerarcas venezolanos, cada vez más ricos y poderosos.

Y, como evidencia de lo que digo, no hay más que ver el tono amable y conciliador del dictador venezolano con Edmundo González, al que hace días llamaba cobarde, asesino y todo lo que le venía en gana, y al que ayer deseó “lo mejor” en su nueva vida fuera del país.

Mientras, el gobierno español, haciendo gala de su cinismo habitual, anuncia por boca de su ministro de asuntos exteriores, el portavoz de gesto impertérrito y como queriendo tener razón, que España reconocerá la de Edmundo Gonzalez cuando “se hagan públicas las actas”.

¡Tan largo me lo fiais! diría el clásico. Seguro que antes de que eso ocurra, tendrán pelos las ranas.

Por una Venezuela libre y un Zapatero desenmascarado, en Valencia, a 11 de septiembre de 2024.

José Luis Martínez Ángel.

Lo que no dice Conde-Pumpido en sus intervenciones.

Siguiendo la estela del discurso pronunciado por Isabel Perelló, recién nombrada presidenta del Supremo y del CGPJ, Conde-Pumpido, presidente del Constitucional, se ha apresurado a reivindicar “la independencia del Tribunal Constitucional”, para el que reclama “el máximo respeto político«

Como estará el país para que nos haya sonado a algo nuevo, fresco y esperanzador lo dicho por la señora Perelló, cuando es una absoluta obviedad, como también lo es lo reclamado por Conde-Pumpido en cuanto a que el Constitucional, como institución, merece el máximo respeto político.

Claro que sí.

Pero en el caso del presidente del Constitucional, en su discurso hay una pequeña trampa cuando dice que “Esa independencia del TC es un fundamento básico del Estado de Derecho y obliga a todos los poderes públicos a cumplir lo que resuelva la propia corte de garantías”.

Porque, en este caso, tengo que afirmar, es mi opinión, que sí, pero no. Porque siendo cierto que los poderes públicos están obligados a cumplir las decisiones del Constitucional, también lo es que le ha faltado añadir el detalle de concretar “dentro de las competencias que le otorga la Constitución

Y me explico:

Ya he dicho otras veces y no quiero repetirme, que el Constitucional, que no forma parte del Poder Judicial, no es un tribunal de casación ni tiene ninguna autoridad para emitir leyes. Ni siquiera para ir más allá de comprobar, porque es un tribunal de garantías, que, en todas las intervenciones de juzgados, del gobierno, de los gobiernos de las autonomías, o del resto de entidades oficiales, se ha respetado escrupulosamente la legalidad vigente y los derechos de los que recurren a él.

El encabezado de las competencias del Tribunal Constitucional, actualizada a 25/01/2024, dice:

El Tribunal Constitucional, como intérprete supremo de la Constitución, es independiente de los demás órganos constitucionales del Estado y está sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica. Es único en su orden y extiende su jurisdicción a todo el territorio nacional”

Y recalco que está “sometido a la Constitución y su Ley Orgánica porque la palabra “sometido” no entiende la posibilidad de cambios en su letra o su espíritu a su voluntad. Entendiendo que la Constitución solo la pueden cambiar las Cortes Españoles según el procedimiento descrito para ello y las leyes las crea el Parlamento, y las ejecuta el Poder Judicial, siendo el Supremo la última instancia autorizada para manifestar la “verdad judicial”

Sometimiento es obediencia, no facultad para cambiarlas o a reinterpretarlas.

Si que es cierto que, en muchos casos, se le consulta sobre si una ley recién promulgada o una decisión de cualquier autoridad del Estado se corresponde a lo previsto por la Constitución, pero no las sentencias emitidas, a no ser que, como se dice, no se hayan ajustado a derecho, el derecho establecido por el Parlamento cuando crea leyes y no por el propio Constitucional, o se hayan vulnerado los derechos de los encausados.

Y entre las competencias del Tribunal Constitucional, citadas anteriormente, se dice en su apartado “d”:

Del recurso de amparo por violación de los derechos fundamentales relacionados en los artículos 14 a 30 de la Constitución

Derechos fundamentales que están perfectamente regulados en los artículos citados de la Constitución, siendo el primero, el 14, el que dice con rotundidad que:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

Pues bien, hablemos de la situación actual:

Suponiendo que un gobierno legal, como el actual, intervenga maliciosamente, aunque dentro de la legalidad, para que los vocales del Tribunal Constitucional mantengan una situación de obediencia política al Ejecutivo, como es el caso en este Constitucional del “7 a 4”, su presidente, el del gobierno, tendría poder absoluto para hacer y deshacer lo que le viniera en gana con solo aplicar algún juego de palabras o algún otro subterfugio que permita interpretar indebidamente la Constitución, sabiendo que, se tome el camino que se tome para rebatir sus decisiones, todas ellas acabarán en el Constitucional y que este tribunal, que debería de ser de garantías de los ciudadanos y no de apoyo al gobierno, le dará la razón.

Y el truco consiste en darle vueltas y más vueltas a frases e interpretaciones de las leyes, cuando la parte fundamental, la de los derechos de los españoles, se contestan en su totalidad con un simple “se vulneran o no se vulneran”,

No hay la más mínima duda de que los indultos aplicados a los golpistas catalanes es facultad del gobierno, por muy injustos que sean, pero la Ley de Amnistía vulnera claramente la igualdad de los españoles por razón de nacimiento o de residencia, ya que se aplica solo a una parte de los españoles, a los que se enmarca en una determinada situación, circunstancia que entraría en lo englobado en “cualquier otra condición”.

Como parece que sucederá con la financiación especial para Cataluña, firmada por dos partidos regionales, pero que afectaría a la totalidad de los españoles si lo aprueba el gobierno, de la que desconocemos el alcance real porque se nos está ocultando deliberadamente.

Luego, si la contestación es un simple “sí” o “no”, en este caso “sí”, ¿qué pinta el Constitucional planteándose siquiera la posibilidad de su legalidad?

Y pongo otro caso, que en esta ocasión es un supuesto:

El artículo 123 de la Constitución, en su punto 1, dice que:

El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales

“Garantías constitucionales” previstas y descritas en la relación de sus competencias.

El artículo 102 de la Constitución, uno de los incluidos en el apartado “del Gobierno y de la Administración” indica que:

1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo.

En la situación actual, teniendo como tenemos el Constitucional del “7 a 4”, el que actúa como de casación en lugar de hacerlo como de garantías ¿alguien puede pensar, ni remotamente, que en el caso de que se produjera este supuesto, cosa que ni creo ni espero, no declararía inconstitucional cualquier sentencia del Supremo?

El gran problema y una de las debilidades de la democracia, con mayúsculas, es que está muy mal protegida ante las intervenciones de personas faltas de escrúpulos que se aprovechan de ella para conseguir el poder, como se ve claramente en tantos países del mundo y se empieza a ver en España, sin que los españoles, los verdaderos titulares de la soberanía, tengamos mecanismos adecuados para evitar estos claros abusos de poder de los que, debiendo representarnos, se han convertido en auténticos caudillos, dueños de los relatos, de las posverdades y, lo que es peor, del BOE.

Todo ello con apariencia de absoluta legalidad. Como lo hacía “Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España”, en su caso legitimado porque lo era “por la Gracia de Dios”.

Salvando las distancias, que son muchas, naturalmente.

Valencia, 8 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

El pasado 12 de junio, publicaba este comentario:

Hoy cesa en su cargo de gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, propuesto en 2018 por el gobierno de Mariano Rajoy. Un funcionario del mayor nivel que ha hecho un gran trabajo durante su mandato.

En cuanto a sus intervenciones públicas, ni una palabra de más, ni un mal gesto, ni la más mínima concesión a potenciar su imagen personal.

No sé quién le sustituirá, pero, sea quien sea, me temo que lo echaremos de menos, porque es muy difícil encontrar perfiles como el del gobernador saliente en una sociedad de tensiones, muros y partidismos, en la que, a la mayoría de los altos cargos de la administración nombrados por el gobierno, se les ve el color de sus ideas debajo de su toga o de su ropa de trabajo.”

Pues bien, en un “quién da más” muy propio del caudillo que nos gobierno y saltándose normas y costumbres, hoy se anunciará que el puesto lo ocupará José Luis Escrivá Belmonte, hombre de mucha preparación, pero actual ministro del gobierno.

Otra cacicada, tan impropia como innecesaria, porque solo se trata, supongo, de que el futuro gobernador no emita comentarios desfavorables sobre políticas del gobierno, porque depender, dependerá, como el anterior, del Banco Central Europeo.

Por lo que, a cambio de imagen y relato, condena a un cargo tan importante como este al estigma de la parcialidad.

Valencia 4 de septiembre de 2024

José Luis Martínez Ángel

El martillo y el yunque.

El otro día, hablando con una militante activa del PP, me decía que, en su opinión, su partido debería dar “más caña” al PSOE poniendo en evidencia todos los sinsentidos que está cometiendo. Supongo que se refería al gobierno, porque, de hecho, ya hace mucho tiempo que el PSOE está en paradero desconocido.

Y yo le contestaba, ¡como si entendiera de política! Que, en mi opinión, el pedir todos los días la dimisión de Pedro Sánchez o denunciar una y otra vez lo que es conocido por los medios de comunicación, solo produce un desgaste inevitable y desaconsejable.

Porque repetir lo ya sabido o escuchado a una opinión pública anestesiada y ocupada en “otras cosas”, solo produce el efecto de que los problemas denunciados se vayan asimilando y perdiendo intensidad de tanto oírlos.

O eso creo yo.

Que el presidente va a seguir en su cargo mucho tiempo, a no ser que le salpique gravemente algún tema de su entorno familiar, es un axioma evidente, mucho más después de que los últimos trapicheos con EU y la aparición y desaparición de Puigdemont, imposible sin la complicidad o el mirar hacia otro lado de los servicios de inteligencia del Estado, le asegura una legislatura apoyada por los independentistas, por mucho que le pongan a parir en cada sesión parlamentaria.

Y el PP, de tanto insistir en la dimisión o en la petición de elecciones, puede acabar como el martillo de la fragua, que golpea constantemente al yunque sin causarle ninguna mella y sufriendo daños a causa de su insistencia.

Y también es un axioma que el PP no gobernará nunca si no consigue una mayoría absoluta. Y, siempre según mi opinión, el caladero de votos de Ciudadanos o de VOX ya le ha proporcionado todos los posibles con la estrategia actual. Y no encontrando más votos, o pocos más, ni a derecha ni a izquierda, solo le queda conseguir abstenciones de socialistas o miembros de VOX.

Porque está demostrado que un socialista de tradición jamás votará contra las siglas de su partido, pero si que se ha abstenido cuando el hedor de lo que está haciendo sus dirigentes actuales no dejaba de percibirse tapándose la nariz.

Y que se irritará si se confunde lo que hace Pedro Sánchez y su camarilla con lo que haría “su” PSOE. Es una línea argumental muy sutil que algunos miembros de la ejecutiva del PP no acaban de respetar. Gobierno no, PSOE sí, aunque esté ausente.

Yo creo que lo lógico sería todo lo contrario: dejar de pedir dimisiones y ofrecer un programa de gobierno atractivo y posible, repitiendo mucho los puntos clave de mejora social ciudadana, esos que afectan a su bolsillo, o a su protección, como evitar la ocupación de viviendas y medidas similares

Porque la ciudadanía pasa olímpicamente del dirigismo en el Constitucional, por muy cierto que eso sea, o de si tal o cual juez es conservador o progresista. Y le parece mucho más escandaloso el precio del aceite que la propia Ley de Amnistía, pongo por caso.

Lamentablemente pasa de eso porque, desgraciadamente, ninguno de los gobiernos se ha interesado por llevar la cultura política a las escuelas. Mejor tenernos ignorantes y solo unidos por cosas tan importantes como que la selección española de futbol gane un mundial.

Esa sí que es una herencia del franquismo. El que definía a España como “una unidad de destino en lo universal” mientras potenciaba el futbol, los toros y los espectáculos político-deportivos en el Bernabeu y en otros lugares de España, a los que asistíamos la mayoría de los españoles, no porque fuéramos franquistas, sino porque es lo que había y porque éramos una mezcla de pasotas y de supervivientes. Algo parecido a lo que ahora volvemos a ser.  

Y hablar de política en esta nación y ahora, siendo como debería ser algo noble y respetado, tiene el efecto contrario, viendo que personas de mucho renombre dicen una cosa, mientras que otras, con el mismo predicamento afirman la contraria.

Buscar la confusión ciudadana para su propio beneficio es algo que define a los malos políticos, a los arribistas que tienen la política como una profesión y no como una vocación de servicio.

Y hay que felicitarles porque están consiguiendo que esa anti política contagie a muchos estamentos. A casi todos que son algo, siendo realista

Ahora tenemos una demostración por reducción al absurdo: el Consejo Superior del Poder Judicial, en este caso no quiero usar las siglas, no consigue un consenso para nombrar al presidente, después de haber estado cinco años denunciando a los políticos por no lograr un consenso para elegir a los vocales.

De locos. Porque hechos como este demuestra claramente que una buena parte de los que nos representan defienden mucho más sus ideas o sus intereses que los nuestros, los de los ciudadanos que, según la Constitución, somos los titulares de la “soberanía nacional”.

No se si mi consejo es el adecuado, pero sí tengo la seguridad de que nunca será atendido por nadie que tenga en sus manos la obediencia ciega.

¿A que no hay lo que hay que tener para cambiar la ley electoral y mandar al infierno las malditas listas cerradas, causa de casi todos nuestros males?

¿Por qué el Senado, que para nombrar a sus titulares ofrece nombres y no listas, suele tener mayorías diferentes a las del Congreso siendo como somos los mismos votantes?

Por lo dicho anteriormente: un socialista convencido puede abstenerse, incluso elegir a alguien que no es de su partido si le merece confianza, pero nunca, jamás, votará una lista cerrada del PP.

Valencia, 26 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel

El próximo ministerio de Prensa y Propaganda.

Como, visto lo visto, Pedro Sánchez va a durar en la Moncloa más tiempo del que emplearon para construir el Escorial, estaría bien que pensara en una remodelación del gobierno que podría beneficiarle a él y también a nosotros, porque nos evitaría escuchar las mismas cosas repetidas por bocas diferentes.

Y la sugerencia es que cree el ministerio de “Prensa y Propaganda”, uno más no importa, a semejanza de la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda que en su día establecieron la FET y las JONS, posteriormente asumido por la administración de la Dictadura de Franco, que tenía como misión controlar a los medios de comunicación y difundir su propia información institucional.

De esta forma, el resto de ministros, subsecretarios y responsables de algunas áreas de la administración del Estado, tendrían más tiempo para informarnos de lo que están consiguiendo en cada ministerio en lugar de decir sandeces o actuar como repetidores automáticos de lo que les mandan decir desde la Moncloa.

Y si, de paso, le dan ese ministerio a Oscar Puente, que lo bordaría, podría dirigir el ministerio de Fomento, el que más presupuesto tiene en el gasto público, alguien que emplee su tiempo en algo más que moverse por las redes, insultar a la oposición, o jugar al golf, mientras los viajeros de los trenes se quedan atascados en los túneles o en los descampados.

Seguro que ya lo han pensado, porque tanto estudiar y sobrevivir políticamente de la figura de Franco, están avanzando por la senda del autoritarismo, sin llegar al nivel de su referente político, porque Pedro Sánchez necesita pactar hasta con el diablo, si fuera necesario, para mantenerse en el poder o conseguir cosas, gracias a que estamos en una democracia entorpecedora, mientras que a “el  otro”, le bastaba con el clásico “porque lo digo yo” para que el gobierno y todas las instituciones dejaran de calentarse la cabeza pensando en lo que estaba bien o estaba mal para seguirle casi sin rechistar.

Creo sinceramente que es una buena sugerencia

Valencia, 13 de agosto, martes un día en el que no me he casado nunca, pero si embarcado muchas veces, de 2024.

José Luis Martínez Ángel

Puigdemont no está en el fondo del mar. Ahí están la llaves del cambio

Si alguien tenía dudas de que Pedro Sánchez permanecerá en el gobierno por los siglos de los siglos políticos, a no ser que le afecte alguno de los problemas legales relacionados con su entorno, solo tiene que comprobar lo que ocurrió ayer con la aparición de Puigdemont en el centro de Barcelona.

Aparición pactada, sin ninguna duda, entre Junts y el gobierno, con la colaboración necesaria del gobierno de la Generalitat, porque era imprescindible para salvar la ropa del presidente, gran especialista en poner una vela a Dios y otra al diablo, después de su acuerdo con ERC para hacer ministro a Illa.

Porque este acuerdo necesitaba un desagravio rotundo y visible a Junts en forma de humillación pública del Estado español, conseguido con estos minutos de gloria de Puigdemont y asegurar así el apoyo eterno de esta formación, por mucho que le saquen los colores un día sí y otro también en el Parlamento español.

Porque el que le pongan a parir no es algo que le quite el sueño a Pedro Sánchez, acostumbrado a escuchar de todo y de todos, sin más efecto real que algún que otro apretón de mandíbula.

Así que sería bueno para el PP que dejara de perder el tiempo pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez, porque cada vez que lo escucha le da la risa, y dedicarse a potenciar su oferta para las próximas elecciones generales, se produzcan cuando se produzcan. Porque, mientras VOX mantenga las ideas que tiene y haga las tonterías que hace, o consigue la mayoría en solitario, o está condenado a perpetuarse en la oposición.

Y todo ello para descrédito nacional e internacional de las Fuerzas de Seguridad del Estado, víctimas colaterales necesarias en el cambalache, y del Tribunal Supremo, que queda desautorizado para mantener ninguna euroorden para detener al protagonista de la historia, porque los gobiernos europeos nos preguntarán, con toda la razón, porque pedimos que hagan ellos lo que no hizo el gobierno de España, sabiendo como sabían donde y a que hora aparecía en cuerpo presente el ex “molt honorable”, muy venido a menos, pero todavía peso pesado en la política española.

Imagino el cabreo del CNI, al que prohibieron investigar nada relacionado con los independentistas, de los mandos de las Fuerzas de Orden, de todas, y de cualquier persona u organismo relacionado con la seguridad del Estado.

Pero estamos en una nación democrática y el que los componentes de estos cuerpos se vean obligados a tragarse el sapo que les ofrecieron ayer, es la prueba del algodón de que esto, que somos una democracia, es un hecho incuestionable.

En cuanto a los muy locuaces miembros del gobierno y sus acólitos más directos para denunciar cosas de la oposición, ciertas o inventadas, espero que les pase pronto la afonía repentina que están sufriendo, la misma que les impide condenar lo que está ocurriendo en Venezuela, cuando tanto han “largado” sobre Argentina, nación hermana donde no han asesinado a nadie ni metido en la cárcel a la oposición, por muy impresentable que sea su presidente.

Vivir para ver y para oír, o no oír, según convenga.

Valencia, 9 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel

El arte de cambiar deporte por dinero, quemando de paso a los protagonistas

Ayer vi el partido de la selección femenina de fútbol, los veo todos y no hay duda de que fue un auténtico desastre, no solo por el resultado, sino por la desorganización en el campo y el mal juego de la mayoría de sus titulares, muy especialmente las de la línea defensiva.

Y ahora, claro está, se pedirán cabezas.

La primera la de la seleccionadora, Montse Tomás, por haber alineado o no a determinadas jugadoras, o por no haber sabido inculcar contra Brasil ese espíritu de competición que las ha caracterizado.

Y luego a las jugadoras, algunas de las cuales estuvieron sorprendentemente ausentes. Las zagueras por su falta de coordinación y de intensidad en el juego y las delanteras porque cayeron en el fácil recurso de “tener el balón” cuando, en la mayoría de los casos, no garantiza la victoria.

Timoratas en el “uno a uno” y lentas en pasar el balón a una compañera, lo que provocó muchas pérdidas de balón no vistas en otros partidos.

Hechos y actitudes que, en mi opinión de aficionado que ha visto muchos partidos a lo largo de su vida, solo reflejaba un total agotamiento físico y mental.

Esa es la verdad, perdiendo como perdieron o, aunque hubieran ganado por cinco a cero.

¿La verdad? Tampoco toda. Porque la causa raíz de lo que está pasando es que todo este tinglado del futbol se ha convertido en una máquina corrupta de hacer dinero y quemar a profesionales, hombres y mujeres.

Montse Tomás ha llegado aquí después de recomponer una selección que estaba destrozada por la corrupción de la Federación y, porque no decirlo, por el exceso de protagonismo de algunas jugadoras que creyeron estar por encima de la propia selección nacional.

Y lo ha hecho con trabajo y paciencia. Mucho trabajo, mucha paciencia. Y haciendo oídos sordos a los que, desde fuera, se consideraron dueños y señores de la selección, o dueñas y señoras.

Y a las jugadoras ¿Qué se les puede reprochar? Jugaron el mundial recién salidas de ligas femeninas de mucha exigencia y, como resultaron ganadoras, disputaron todos los partidos, que fueron muchos.

Y, a poco de terminar el mundial, la mayoría fueron seleccionadas para las Olimpiadas de París. Y, si alguien las ha seguido como yo, vería que en los primeros partidos de la nueva convocatoria aparecían con un estado físico lamentable y claramente descoordinadas.

Pero Montse Tomás, otra vez con trabajo y paciencia, consiguió recomponer a duras penas un equipo que, falto del buen juego del mundial, gano partidos con remontadas de veinte minutos. Por pundonor.

Hasta que anteayer, se mostró que esto no puede continuar en manos de unos y otros, muy poco amante del deporte y grandes recaudadores de dinero. Y no hablo solo de la FIFA, también del organismo olímpico.

Así que, por mi parte, habiendo pasado lo que sucedió anteayer y pase lo que pase en el futuro, un gran aplauso para Montse Tomás y para la mayoría de las plantillas del mundial y de la olimpiada. Algún run, run queda por parte de poquísimas jugadoras, pero, al final, triunfará en el futbol femenino lo que sucede en el masculino: que los jugadores, todos, agradecen ser convocados y forman piña sintiéndose miembros de un colectivo con objetivos muy claros y libres de interferencias exteriores o caudillismos interiores.

Porque en la selección masculina actual, manda el seleccionador y los capitanes del equipo. Y punto en boca.

Espero un poco de comprensión para estas jugadoras que, tras los sucesivos esfuerzos tendrán que reincorporarse, casi de inmediato, a sus clubs ya sus ligas exigentes.

Y, por favor, repito que es urgente y necesario que alguien ponga fin a este despropósito que ha cambiado un deporte tan aceptado por la población de todos los países, en una máquina de hacer dinero y de quemar a los verdaderos protagonistas.

Suerte para el próximo partido y un “telebeso” sincero para la seleccionadora, para el equipo técnico y para todas las jugadoras. Se lo merecen

Valencia, 7 de agosto d 2024

José Luis Martínez Ángel

Me declaro culpable, pero con atenuantes.

Ayer, un amigo me “acusó” de que yo le había asegurado en algún momento que Pedro Sánchez se vería forzado a dejar la presidencia del gobierno. Si el lo dice verdad será porque las palabras, cuando salen de la boca, ya no pertenecen al que las dice, sino al que las escucha y, es muy posible que dijera lo que no quería decir, o lo dije de tal manera que pareció lo contrario de lo que era mi intención.

Porque siempre, en todos mis comentarios de Facebook y en mi Blog, he mantenido la seguridad de que el presidente no dejará su puesto, aunque le abandonen sus apoyadores habituales o deje el gobierno su parte “ex podemita”, ahora llamada Sumar, que tampoco lo hará, pase lo que pase en España o en Venezuela.

Y salió el tema de si un nuevo gobierno, en el caso de que alguna vez sea la oposición la que alcance el poder, aunque sea dentro de muchos años, podría deshacer lo hecho por el PSOE. Y mi posición es que, en lo referente al contenido de la llamada Ley de Amnistía, sí, porque no veo ninguna dificultad en que un gobierno en mayoría pueda devolver a donde deben estar los delitos de sedición, malversación y similares.

Como en su día y como era de justicia, se suprimió la Ley de Vagos y Maleantes, cambiándola por otras más ajustadas a la democracia y a la Constitución.

Lo que también he dicho que lo único que nunca se rectifica es lo relacionado con la cesión de competencias a las autonomías, especialmente las referidas a concesiones fiscales o económicas, como las que se anuncian en este momento en Cataluña.

Lo que ocurre, volviendo a la Ley de Amnistía, es que los ya amnistiados seguirían libres de polvo y paja, porque las leyes españolas permiten que los condenados se acojan a la que más les favorece, cómo ha ocurrido con los beneficiados por la malhadada ley del “sí es sí”, que ha beneficiado a muchos que no tenían previstos los inventores de aquel bodrio legal.

Y podríamos encontrarnos en la situación de que, repuestas las antiguas leyes, todos los que las infrinjan serían acusados y, posiblemente, condenados, mientras que los ya amnistiados no perderían su libertad y continuarían libres como pájaros.

Situación que siempre he contemplado como calculada porque soy muy malicioso y me he movido en un mundo en el que muchas veces las cosas no eran lo que parecían. De ahí que, impulsado por el gobierno, los implicados tengan mucha prisa en acogerse a la ley, porque, en el fondo, es la única garantía que tienen de beneficiarse de ella.

Y puede que todo esto haya sido orquestado así para que sean los independentistas catalanes los únicos que podrán gozar de libertad tras haber cometido estos delitos.

En este momento el gobierno tiene una situación muy confusa por los casos de corrupción, por la situación personal del entorno del presidente y por la rebelión de las federaciones socialistas, antaño tan poderosas y ahora reducidas a casi nada por las reformas de Pedro Sanchez para tener poder absoluto sobre el partido, por el pacto con ERC, pero, como he pensado siempre, el presidente resistirá y seguirá sacando conejos de la chistera, como afirmar que estaba “muy feliz” cuando presentó el preacuerdo.

Como he dicho algunas veces en plan sarcástico, seguirá en el cargo, aferrándose al famoso colchón que Begoña y él compraron el primer día de estancia en la Moncloa.

Y empiezo a pensar que, como ha ocurrido en otros casos, el más reciente el del presidente Joe Biden, es “la mujer del presidente” la que está más aferrada al cargo de los dos.

Valencia, 3 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Pedro Sánchez, los 8.700 de ERC y los valencianos que roban a los valencianos a favor de los independentistas catalanes.

Ya he comentado en otras ocasiones que Esquerra siempre ha sido un partido casi testimonial, con muy pocos votos en Cataluña y con una estructura asamblearia, por lo que las decisiones de sus dirigentes deben ser aprobadas por sus militantes, exactamente 8.700 en la actualidad.

Partido que nunca tuvo peso hasta que los descalabros electorales del PSOE obligaron a Pedro Sánchez a buscar apoyos en lugares en los que el socialismo formal, el histórico, nunca habría buscado.

Y ahora nos encontramos que, otra vez, necesitan su apoyo para que Salvador Illa pueda gobernar en Cataluña y asegurarse así el granero de votos que le salvó la cabeza el 23 de julio de 2023.

Con el gravísimo problema de que Esquerra exige, entre otras cosas, la capacidad de que sea la Generalitat la que recaude todos los impuestos que se generan en Cataluña y que, posteriormente, “colaborarán” aportando la cuota parte que les corresponda por los servicios comunes del Estado, como son las Fuerzas Armadas, por poner un ejemplo que todo el mundo entienda.

8.700 catalanes, exactamente el 0,023 % del censo electoral español en julio de 2023, decidiendo la posibilidad de romper la caja única española por el maldito interés de quien nos desgobierna en España.

La Ley de Amnistía fue una absoluta inmoralidad a beneficio de un grupo de delincuentes, pero el pacto de Salvador Illa, el de Pedro Sánchez con Esquerra, es un auténtico atraco a los españoles no residentes en Cataluña. Y probablemente, sabiendo lo que sabemos de los independentistas catalanes, también para los que allí residen.

Porque los ciudadanos catalanes van a pagar lo mismo en impuestos que pagaban antes del acuerdo, si se aprueba, con la diferencia de que lo recaudado queda al libre albedrío de los independentistas, muy acostumbrados a emplear fondos públicos en embajadas o proyectos de cualquier tipo no relacionados con el bienestar de los catalanes. Y recordemos que, en este momento, se ha despenalizado la malversación en la que incurrieron los que siguen siendo dirigentes de los partidos catalanes.

Cesión de competencias que, a diferencia de otros disparates, será imposible de retrotraer porque es bien sabido que, hablando de dinero, “lo que se da no se quita”. No se quita nunca.

Aunque, siendo como es el pacto del PSC con ERC, tendrá que aprobarse en el Congreso porque no está previsto en la Constitución ni se conoce que tipo de encaje legal pueda soportarlo, por lo que quiero recordar a los parlamentarios valencianos del PSPV-PSOE y de Compromís Sumar, los que consiguieron sus escaños en listas cerradas, qué si votan “sí” a esa posible propuesta, están robando dinero valenciano, la autonomía peor financiada de España, en favor de Cataluña.

Esta vez y para siempre.

Y para que recuerden quienes son, hago públicos sus nombres para que los feliciten o los desprecien, según su decisión, si los conocen o los ven por la calle, si son sus vecinos o son amigos de sus amigos.

Búsquenlos y recuérdenles en que responsabilidad están incurriendo

Porque no hay lista cerrada ni disciplina de voto que justifique que un valenciano o valenciana robe dinero de su comunidad para dárselo a los independentistas catalanes, directamente o por intermediación de un posible gobierno de Salvador Illa.

Y lo mismo vale, si esta nota la lee alguien “de fuera”, para los congresistas de otras comunidades.

Los nombres de los valencianos que tienen escaños en el Parlamento Español en este momento son:

Por el PSPV-PSOE

Diana Morant Ripoll

José Luis Ábalos Meco

Carmen Martínez Ramírez.

Vicent Sarrià Morell.

Marta Trenzano Rubio.

Alejandro Soler Mur.

Patricia Blanquer Alcaraz.

Lázaro Azorín Salar.

Araceli Poblador Pacheco.

Susana Ros Martínez.

Artemi Rallo Lombarte.

Por Compromís y Sumar

Àgueda Micó Micó.

Alberto Ibáñez Mezquita.

Nahuel González López.

Txema Guijarro García.

Valencia, 30 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel.