Continuando con el relato: El año 2025, el de Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la gracia de Dios.

Como hay muchos españoles que no sabrán quien era el personaje, hay que recordarles que era general del ejército, uno de los que se sublevaron contra la Segunda República alegando como pretexto que en la nación reinaba un caos incontrolado e insufrible.

Parece que no fue el principal promotor, pero siendo el más joven de los conjurados y con un buen prestigio internacional, decidieron que fuera él quien se hiciera cargo de la jefatura del Estado.

Y a partir de ese momento, España “disfrutó” de una dictadura, llamada “Franquismo”, que duró 36 años, hasta que el dictador murió en la cama víctima de <<un infarto, que agravó su deterioro físico>>, durante la que se establecieron tribunales especiales, se suspendieron todos los derechos y libertades de los ciudadanos y, como consecuencia, se cometieron muchos abusos y tropelías.

Pues bien, la realidad histórica es que, durante esos 36 años, la única oposición a la dictadura fue la del Partido Comunista y algunos otros de su entorno, generalmente más radicales, con pocos afiliados, pero mucha actividad. Todos ellos clandestinos, como es de suponer, pero con una militancia comprometida que les costó mucha persecución, muchas torturas, penas de cárcel y algunas ejecuciones.

Porque durante todo este tiempo el PSOE estuvo en paradero desconocido, con excepción de poquísimos movimientos testimoniales en algunas universidades y algunos movimientos sindicales en los últimos tiempos del franquismo, hasta el Congreso de Suresnes, en 1974, en el que se aprobó que Felipe Gonzalez fuera su secretario general, ante la renuncia de Nicolás Redondo, el que parecía más adecuado para el cargo, que se decantó por la vía sindical en su UGT de toda la vida.

Pues bien, cincuenta años después de la muerte del dictador, Pedro Sánchez ha decidido declarar 2025 como el año de Franco, celebrar el aniversario.

Ya antes ha utilizado la figura del dictador para demostrar al mundo entero, que realmente se limita a sus más leales, que él, el líder indiscutible, el gran paladín, ha sido el único que se ha atrevido a enfrentarse a Franco desenterrándolo del Valle de los Caídos, en la abadía de Cuelgamuros. A Franco y a unas supuestas hordas hostiles, inventadas por él, que se levantarían en manifestaciones contra la heroica medida.

<<A moro muerto, gran lanzada”>> dice el diccionario de María Moliner. Expresión con la que se satiriza a los que se muestran valientes contra algo o alguien, cuando ya no hay riesgo en ello. Es un refrán que se utiliza para referirse a los poco valientes que aparentan una gran valentía atacando a quien ya no supone ningún peligro. Una definición de cobardía que tiene que ver con el refrán, es la siguiente: <<la cobardía consiste en aparentar gallardía, mérito y valor por atacar a quien ya está vencido>>

Supuestas, porque Pedro Sánchez sabe perfectamente, como yo, que en España no existe ninguna “ultraderecha” franquista que pueda amenazarle con las armas o con violencia. Porque la aparatosa protección personal que le acompaña en sus movimientos, bastante mayor que la del propio Rey, no es para protegerle de los malvados fascistas, sino de las iras y los abucheos de esa parte de la ciudadanía que se cree perjudicada por su gestión como presidente del gobierno. Algunos de ellos votantes del PSOE.

Amenaza absolutamente real, como se demostró hace dos meses en Paiporta, cuando se supo que los exaltados que le tiraron barro y algunos objetos, no eran de “ultraderecha” como se trató de vender, sino vecinos muy perjudicados por la Dana, que se pasaron tres pueblos manifestando su cabreo haciendo lo que nunca se debe hacer: emplear la violencia para manifestar opiniones.

En España existe una ultraderecha, sí, pero es la extrema derecha de los países democráticos europeos y no la franquista con quién la quieren asimilar. Porque esa extrema derecha, la de la dictadura, la del diario Arriba, la de Girón de Velasco, resultó herida de muerte en la transición y murió definitivamente en el golpe de estado fallido del 23F.

Pero claro, a falta de pan buenas son tortas y no teniendo ni proyectos ni iniciativas políticas que puedan aprobar, dado el estado de debilidad en que se encuentra, no hay que desechar el relato, siempre el relato, de que la extrema derecha, la del “León de Fuengirola” y de otros muchos, sigue estando ahí, latente y amenazadora como esos incendios forestales que, supuestamente apagados, siguen vivos en el subsuelo, en las raíces incandescentes de algunos árboles, dispuestos a renacer en cualquier momento.

Francamente hubiera sido mejor que Pedro Sánchez declarara el año 2025 como el “del buen gobierno”, el de recuperar los valores tradicionales del PSOE, entre los cuales está el diálogo con la oposición aunque mantuvieran posturas políticas y sociales muy enfrentadas y el de buscar consensos para resolver los complicadísimos problemas que tiene planteados España, como el de inmigración, el de la vivienda, el de la sanidad, amenazada en sus presupuestos, el del mantenimiento futuro de las pensiones, el del umbral de pobreza de muchos ciudadanos, cada vez es más elevado, el de una urgente ley de educación y, en definitiva, amenazas reales y no entelequias como las que plantea este mago de la supervivencia llamado Pedro Sánchez Castejón, aspirante a caudillo de España, pero por sus propias gracias.

Seguro que todas estas intenciones las reserva para incluirlas en su campaña electoral de 2027, siempre a merced de posibles “cambios de opinión”, por supuesto.

Valencia, 3 de enero del muy incierto año 2025

José Luis Martínez Ángel

P.D.:

Es seguro que Moncloa tratará de involucrar al Rey en esta movida. Espero que él mismo o su casa, tenga la habilidad necesaria para impedirlo, la disfracen de lo que la disfracen. Porque, a diferencia del Sancho del Quijote, este Sánchez, hijo de Sancho según la antroponimia de su apellido, tiene la clara intención de invertir los términos y ser más importante que el buen caballero.

Y si se ve obligado, que pudiera ser, que intervenga con su discurso de siempre: Defensa de la transición, de la Constitución, de la unidad de España y de la igualdad de los españoles.

En definitiva, que siga defendiendo los fundamentos de la democracia española frente a las cacicadas habituales del muy inteligente presidente del gobierno. Inteligencia empleada siempre en su propio beneficio.

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