El gobierno va a arrancar los 100 actos programados para celebrar la muerte de Franco. En un comentario anterior ya manifesté mi opinión sobre el tema, alabando la gran valentía de un presidente del gobierno que da <<grandes lanzadas a moro muerto>>, pero no es eso lo que quería comentar.
La gran pregunta es, si no hay dinero para hacer llegar a los enfermos de ELA lo que se aprobó en el Parlamento hasta que se aprueben los presupuestos, según algunos relatos de vida corta, (PP malo que quiere perjudicar a los enfermos por no apoyarlos) o, si hay tanta lentitud para que lleguen las ayudas a los afectados por la Dana, ¿de dónde sale el dinero para toda esta parafernalia que nos va a costar un ojo de la cara?
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Existe un Alberto González Amador, que es la pareja de Ayuso, una Begoña Gómez Fernández, que es esposa del presidente del gobierno y un hermano del presidente que se llama David Sánchez Pérez Castejón. Si son esos sus nombres ¿Por qué se les llama de forma reiterativa <<pareja de Ayuso>>, <<mujer del presidente>> o <<hermano del presidente>>?
No son ectoplasmas, ni seres astrales, ni un apéndice de nadie, y cada uno merece que se le cite por su propio nombre para lo bueno y para lo malo.
Lo que ocurre es que este país se ha convertido en un circo romano en su parte más condenable y el decir <<de Ayuso>> o <<del presidente>> conlleva una carga de maldad porque, de alguna forma, asocia al citado como coautor de lo que haya hecho el único protagonista de los actos deshonestos o de las indiscreciones por las que se les está investigando.
Y todos, sin excepción, periodistas, tertulianos y gente de la comunicación, han seguido la estela de los políticos malvados, los inventores del truco y se refieren a los referidos, valga la redundancia, anteponiendo “la” o “el”.
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La ministra portavoz del gobierno sigue <<erre que erre>> y se refirió a <<la pareja de Ayuso>> como delincuente confeso. ¡Que no, señora ministra, que no! El calificativo de delincuente en un estado de derecho como lo es España, solo se puede aplicar cuando un juez ha dictado sentencia.
Hasta entonces, y depende de lo que haya hecho o de su momento procesal, puede ser investigado en una causa, o, en el caso de Alberto González Amador, que sí que hizo declaración, pero la hizo intencionadamente mal, es un investigado por hacienda, por lo que, para llegar a la <<categoría>> de delincuente, se necesita:
- Que no haya acuerdo de pago con Hacienda, en cuyo caso no sería “nada”, uno más de los miles que están en su mismo caso, aunque lo presuntamente defraudado sea de mayor o menor cuantía.
- Que no lo haya y Hacienda decida presentar denuncia a la fiscalía.
- Que la fiscalía aprecie indicios razonables de delito y presente los cargos ante un juez
- Que el juez esté de acuerdo con el fiscal, juzgue y dicte sentencia en su contra.
- Que no exista ningún tipo de acuerdo en cualquiera de los pasos previos a la sentencia porque, de nuevo, puede ser un “nada”, alguien investigado que “ha llegado a un acuerdo”, como muchos más de los que llegan a acuerdos con Hacienda sin llegar a los tribunales.
Entiendo que la señora Alegría está muy ocupada en preparar su candidatura a secretaria del PSOE de Aragón sin renunciar a seguir siendo ministra del gobierno español, así que tendrá que ver como compagina ambas cosas sin perjudicar al socialismo aragonés ni a la totalidad de los españoles.
Me temo que lo va a tener difícil porque hasta ahora y sin tantos agobios, tampoco decía la verdad, fuera por error o por voluntad política de hacerlo.
O quizás, de hacerlo bien, se demuestre que en el gobierno no hace falta ministros a pleno empleo, porque con media jornada es suficiente.
Por cierto; supongo que el cargo de secretario de partidos regionales conlleva alguna remuneración ¿va a percibir ambas o se descontará del sueldo de ministra lo ingresado por el cargo aragonés?
Me apuesto algo a que no. Ni ella ni ninguno de los que están en situaciones parecidas en otros partidos.
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Lo del Barça es de juzgado de guardia, pero no me extraña que lo intente, incluso que lo consiga, porque estamos donde estamos y parece que cumplir reglamentos, como cumplir leyes, es más un hobby que una obligación ineludible.
Porque pedir que se pueda inscribir a Olmos y a Pau Víctor pasado el plazo estipulado para hacerlo, es tan de aurora boreal como si, terminado el último partido de la liga y habiéndola perdido por un solo gol, consiguiera que días después se prolongue el partido media hora más, alegando que cuando perdió tenía muchos lesionados y ahora ya los ha recuperado.
¡Vivir para ver!
Valencia, 8 de enero de 2025
José Luis Martínez Ángel