Preguntas y reflexiones para comenzar el año – 2: <<decíamos ayer>>

Por lo visto en los resúmenes del primer acto para conmemorar el aniversario de la muerte de Franco, nadie se ha salido de lo esperado. Pedro Sánchez no se atribuyó el mérito de la tromboflebitis que acabó con el dictador, tampoco le tengo por un asesino, pero, en un acto al que asistió lo más florido del sanchismo, dijo lo que dice siempre y en todos los mítines: que él es el más demócrata del mundo y el único valladar contra esa ultraderecha que está consiguiendo notables avances en el panorama político mundial.

Pero, como siempre, se olvidó de comentar que la única razón que puede haber para que se produzca este fenómeno, es que la izquierda, con sus propuestas antiguas disfrazadas de progresismo, no ha conseguido ilusionar a la ciudadanía mundial y sus expectativas.

Y, más concretamente en España, todas esas leyes de mucho titular que solo han emocionado a minorías, las muy, muy progresistas, no han impactado en una sociedad que, en su mayoría, está demandando empleo, reducir la brecha salarial, pisos a su alcance, estabilidad en nuestra sanidad pública y cosas similares, y no que un hombre pueda ser mujer solo con quererlo, leyes confusas como la del <<sí es sí>> o la eterna discusión sobre que es el feminismo, o si para ser feminista hay que ser de tal o cual partido.

Que no digo que no se promulguen leyes para minorías, pero sin olvidar las necesidades de las mayorías.

Por cierto, de Venezuela no dijo nada, seguramente porque no es un gobierno de ultraderecha.

En resumen, más de lo mismo y francamente, curiosa la palabra que empleo para comentar estos acontecimientos sobre la muerte de Franco, no sé cómo van a conseguir mantener la atención del personal, incluido el suyo, durante los noventa y nueve actos anunciados con el mismo pretexto.

Me lo temía y se ha cumplido. El Barça ha podido completar la tropelía de saltarse a la torera normas y reglamentos y ha inscrito a sus dos jugadores.

Y lo ha conseguido gracias al gobierno, en la figura del Consejo General de Deportes, que ha motivado su decisión con argumentos tan pobres que mejor dejarlo estar. Porque en el fondo subyace la voluntad política de no molestar a Cataluña, siendo como es el Barça una de sus plataformas habituales. La del <<sentiment de ser més que un club>>

Club muy asociado en el pasado a Convergencia Democrática de Cataluña, el partido de la alta burguesía catalana, hoy Junts per Catalunya.

Una muestra más de la degradación ética y moral de nuestra sociedad y del gobierno que nos hemos regalado a nosotros mismos.

Y, sin que resulte una sorpresa para mí, su muy circunspecto y educado presidente lo ha celebrado a lo gorila, dando saltos y gritos e insultando gravemente a algunos ocupantes del palco en el campo de futbol. No se ha dado golpes en el pecho haciendo el tambor mientras aullaba porque, siendo buen catalán, ha optado por la clásica “butifarra” de codo doblado.

Todo muy edificante.

Lo que no tengo claro es si esto ha terminado, porque puede que haya recursos a la decisión del Consejo General de Deportes, no lo sé, pero de lo que estoy seguro es de que el Barça no va a ser muy bien recibido en otros campos y también de que a muchos de sus socios no les ha gustado ni un pelo, ni la mala gestión económica de la junta directiva, ni el ridículo en el que se ha puesto el club.

Por lo que supongo que, como en los capítulos de las series, continuará.

Continuarán las consecuencias de la decisión “gubernamental” y la zafiedad del tal Laporta, presidente de un gran club, el Barcelona, que en este momento le viene grande. Muy grande

Y alguna cosa de hoy;

Ayer se presentó como testigo Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso y, en contra de lo que predecía la parte contratante de la segunda parte, como testigo salió.

Y como aventuraba el pasado día 30 de diciembre en mi blog, en un artículo titulado:  <<Titular de El País sobre Miguel Ángel Rodríguez y la presidenta Ayuso:>>

Y más concretamente en los siguientes párrafos:

<<Pero no hay ningún delito si un amigo le cuenta a otro su momento judicial y este segundo lo hace público con consentimiento del incoado.

Que es lo que ha hecho Miguel Angel Rodríguez, que no es santo de mi devoción precisamente porque es un deslenguado habitual, tirando a chulo de bar, pero que de tonto tiene poco.>>

Y que conste que no soy adivino ni experto en leyes. Solo aplico el sentido común que, de momento, sigue siendo bastante coincidente con el fundamento de las leyes españolas.

Valencia, 9 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel

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