Pedro Sánchez, el gran zurcidor. Ni una puntada sin hilo

Decía en mi comentario titulado << El “ómnibus dos” y los secretos de Pedro Sánchez>> que <<locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes, pero aquí hay algo que no me cuadra, porque nuestro presidente es de todo y casi nada bueno, pero no suele dar puntada sin hilo>>

Y, claro, tratándose de quien se trata, lo lógico es que tuviera un as en la manga en forma de acuerdo seguro con Junts para sacar adelante ese proyecto, antes ómnibus, ahora microbús.

Acuerdo que podría habernos salido absolutamente gratis si hubiera pactado mínimamente con el PP y que costará no sabemos cuánto, en forma de cesión de fronteras, cosa que prohíbe la Constitución, condonación de deuda de Cataluña u otras cosas que iremos conociendo en los próximos días.

Porque sobre el bulo de la famosa cuestión de confianza, Junts sabe tan bien como yo que no lo conseguirá de ninguna manera y que, de momento, las leyes incluidas en el decreto entrarán en vigor y lo que parecía exigencia mayor, no verá la luz del día.

Lo dicho: tenemos un presidente del gobierno listo, muy listo, aunque emplee la astucia para su interés personal, que juega al ajedrez político como ningún otro presidente ha jugado. Arriesgando mucho. Con muchos riesgos, pero con buenas defensas.

Aunque, otra vez, nosotros, absolutamente todos los ciudadanos de España, salimos perdiendo porque su jugada nos cuesta dinero y cesión de derechos en forma de desigualdad entre españoles. Y, otra vez, Pedro Sánchez gana, porque todo apunta que hay una posibilidad de que apruebe los famosos Presupuestos del Estado, cosa que en el fondo le importa un bledo en lo práctico, porque para eso tiene el consejo de ministros y el BOE y ya dijo que podría gobernar sin el Parlamento, pero no en su imagen internacional, porque sería, supongo, el presidente menos apoyado por el Parlamento de toda la Comunidad Europea y del mundo verdaderamente democrático.

La otra razón, que parece muy rebuscada pero que es muy simple, es que, si hubiera aceptado la mano tendida por el PP, es muy probable que Junts se hubiera cabreado tanto que le hubiera dejado de apoyar, por lo que no habría tenido más opción que convocar elecciones.

De esta forma, seguimos como estábamos, como estamos y como estaremos hasta el final de la legislatura: Junts encabronando todo lo que pueda al gobierno para demostrar quién es el que manda, pero salvando la legislatura porques lo único que tienen en común, lo único que les interesa, aun siendo absolutamente diferentes en lo político, en lo social y en su concepto de la nación, porque ninguno de los dos tiene otra opción de sobrevivir políticamente sino es apoyándose mutuamente.

Y nosotros seguimos soportando un gobierno baldón que, siendo responsable de coordinar los recursos del Estado y hacerlos más cómodos y amigables para los ciudadanos, está enfrentado con casi todos ellos, algunos fundamentales, como es el Poder Judicial, la prácticamente totalidad de la fiscalía, las fuerzas de orden público, cada vez más limitadas en su capacidad de reprimir legalmente los desórdenes y la delincuencia que les confieren la leyes y, si faltaba algo, los miembros de la carrera diplomática, los menos dados a manifestar emociones por la propia esencia de sus funciones, muy disconformes con los nombramientos de personas claramente impresentables para algunos cargos y por las disparatadas medidas disciplinarias que ha impuesto a algunos diplomáticos en ejercicio el ministro titular de la cartera.

Sin mencionar la opinión de la inmensa mayoría de los que han formado parte del Tribunal Constitucional en el pasado, que no entienden que ahora se haya convertido en la última defensa de las tropelías del gobierno y a su servicio, sin mantener la imparcialidad que le corresponde y corrigiendo sentencias del Tribunal Supremo del Poder Judicial, como las de los ERES o la que ahora mismo se está gestando por parte de la fiscal del alto tribunal, dependiente jerárquico del encausado, para anular una posible condena al Fiscal General.

Un gobierno, el de sus fieles, que necesitará mucho apoyo psiquiátrico para evitar la esquizofrenia que supone defender cada día las consignas que lanza la Moncloa, muchas veces totalmente contradictorias, como el hecho de que ayer mismo, minutos antes de comenzar el consejo de ministros, algunos de ellos aseguraban que <<no se movería ni una coma del proyecto original>> y poco después tuvieron que afirmar con toda rotundidad que se ha había aprobado tal como estaba, cosa que, evidentemente, es absolutamente falso

Lo cierto y para nuestro bien es que el gobierno tiene limitados sus avances porque ni ha podido con el Poder Judicial ni nunca tendrá a su lado a las Fuerzas Armadas como ocurre en otros lugares que me conozco, pero si tiene un arma que se ha declarado poderosísima en estos tiempos, como lo fue en tiempos del nazismo de Hitler, que es la de la propaganda.

La que provocó la salida de Gran Bretaña de la Comunidad Europea gracias a una serie de falsedades en la información de hechos y datos que luego se han demostrado totalmente falsos.

Y lo de VOX, lo que escuché ayer por boca de Santiago Abascal, sin comentarios. Solo apuntar que la amistad con Trump los ha hecho más peligrosos porque todo se contagia.

Mientras, España va como un tren o como un cohete gracias al gobierno y no a los empresarios de hostelería que se están dejando la piel pese a las trabas administrativas y las subidas de impuestos, o a la coyuntura que tanto favorece a que estemos invadidos por el turismo internacional.

Que el volumen de los negocios y las exportaciones han crecido gracias al gobierno y no a los empresarios españoles, tan denostados por nuestra muy negociadora vicepresidenta Yolanda Díaz y casi declarados como especie a extinguir por algún otro sector del gobierno, hasta el punto de que alguno de los grandes se ha ido de España y otros tienen serias dudas sobre si quedarse o no.

Que la economía, en general, ha subido de forma espectacular, pese a lo cual cualquiera de nosotros tiene menos ingresos que hace años o que la deuda pública crece cada día. O que el paro ha bajado de forma espectacular, gracias al gobierno y no al boom de turismo y a que la fórmula de cálculo ha variado para incluir como activos a todos los que hacen cursos o están en situaciones especiales y contando cada uno de los trabajos de los pluriempleados. Y también considerando <<activos permanentes>> a los famosos fijos discontinuos que son como el clásico << tío de Graná, que ni es tío ni es ná>>

Porque si el Gobierno me presenta un solo dato que demuestre que favorece el empleo real, o el desarrollo real de las empresas, o que demuestre la fiabilidad de los datos que está ofreciendo, me comeré con patatas este último comentario.

Pero seamos prácticos. Yo estoy jubilado, tengo asegurada mi pensión y debería hacer como el gobierno: que me quiten lo bailado y el que venga detrás, que arree.

Valencia, 31 de enero de 2024.

José Luis Martínez

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