Nada por aquí, todo para allá. La magia de la ministra Montoro.

A ver si soy capaz de explicar para ignorantes, que somos todos los españoles menos el gobierno, en que consiste la ingeniosa maniobra de la vicepresidenta lenguaraz que siempre está cabreada.

Su última oferta, muy tentadora, es condonar la deuda de las autonomías, de las que se haría cargo el gobierno central. ¿Cómo negarse a semejante chollo?

Pero como el gobierno no da un solo paso si no es en favor de la supervivencia política de nuestro presidente y para ello es absolutamente imprescindible mantener bien cebados a los independentistas catalanes, esta es, como tantas otras, una moneda falsa, por mucho que esté acuñada en un metal brillante.

Lo que intentaré explicar utilizando la situación real de dos comunidades entre las más extremas en cuanto al nivel de endeudamiento, mayor o menor, en 2024

Me explico:

Los ciudadanos de cada una de las autonomías somos “deudores” solidarios de la deuda de cada una de ellas, aunque una parte sea deuda pública, en la que el acreedor es el Estado y otra la contraída con entidades financieras de cualquier tipo o en bonos.

Según la información del Diario Expansión, en el tercer trimestre de 2024, la Comunidad de Cataluña tenía una deuda pública de 77.053 millones de euros y un total que ascendía a 88.917 millones si se añade la parte obtenida de entidades financieras privadas o, como decía, emitiendo bonos.

Este total hace que la deuda per cápita de los catalanes sea de 11.035 euros, por lo que una familia con tres miembros debe un total de 33.105 euros al Estado o a terceros.

Familia que, naturalmente, está afrontando con sus impuestos los intereses de esta deuda, que no son moco de pavo.

En la misma fecha, la Comunidad de Madrid tenía una deuda de 36.915 millones de euros, todos ellos con entidades privadas, porque se la ha considerado solvente y no ha necesitado utilizar los recursos del Estado. En este caso la deuda per cápita supone un promedio de 5.228 euros, o 15.684 en esa supuesta familia de tres miembros.

De los que también tendrán que pagar intereses, aunque en este caso su importe será menor porque también es menor la deuda.

Es decir, una familia madrileña debía un total de 15.684 euros, mientras que la deuda de la familia catalana era de 33.105, más del doble.

Si aceptáramos <<la gran oferta>> de la vicepresidenta y suponiendo que en España solo existieran dos autonomías, la catalana y la madrileña, el Estado absorbería la deuda pública de las dos, 77.053 euros de la primera y <<0>> de la segunda y la resultante es que las autonomías dejarían de tener deuda con el Estado, que pasaría a ser deuda de cada uno de los españoles.

En este ejercicio con datos reales, sabiendo que Cataluña tiene unos 8.000.000 de habitantes y Madrid unos 7.000.000, el total de los ciudadanos afectados sería unos 15.000.000, que son los que pasarían a ser <<deudores reales>> de los 77.053 millones. Con la resultante de que la deuda pública promedio de cada uno de ellos pasaría a ser de 5.136 euros.

Gran negocio para los españoles residentes en Cataluña, que dejarían de deber 5.899 euros (11.035 – 5136) y uno muy malo para los residentes en la Comunidad de Madrid, que pasarían de su “0” actual a los 5.136 de la nueva carga.

Con el agravante de que EU y Juntos están exigiendo que se les condone toda la deuda, pública y privada, liberándolos de cualquier carga financiera y de sus intereses.

Es un ejercicio simple utilizando, insisto, datos reales de dos autonomías muy diferenciadas, pero eso es lo que ocurriría conceptualmente si hacemos el ejercicio con todas ellas.

Ya he dicho que en algunos casos las grandes deudoras pueden serlo por manirrotas, pero también por tener una mala financiación, por lo que esto, la financiación, es el gran problema a resolver antes de entrar a condonar deudas, porque, en cualquier caso, está claro que es una medida que perjudica muy seriamente a los que han hecho bien sus deberes.

Dejando aparte la villanía de que todo esto se haya pactado con dos partidos que no tienen ninguna autoridad legal en la administración de los bienes del Estado, más allá de su mínima representación parlamentaria, uno de ellos presidido por un prófugo, la moraleja es ¿qué aliciente futuro van a tener las autonomías para cumplir con sus obligaciones si, como en este caso, los beneficiados son los que han suspendido en la gestión de sus cuentas?

Seguiré atento a los mensajes del gobierno porque, posiblemente, hay algo que se me ha escapado en esta argumentación mía, tan simple como, posiblemente, equivocada.

Porque, por lo que veo, las autonomías salen beneficiadas, pero los españoles van a tener que seguir soportando una cuota parte de la deuda, aunque sea por <<arte de birlibirloque>> y sin haber intervenido en la operación.

Adelanto que yo saldría beneficiado porque la Comunidad Valenciana es una de las más endeudadas, pero no se trata de eso.

Valencia, 27 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel.

P.D.
En este caso y porque necesito llamar la atención sobre los puntos importante de la exposición, soy consciente de que he abusado de las negritas, pero creo que es la mejor forma de enfatizar los puntos clave de esta nueva farsa, urdida y defendida por una ministra de hacienda tramposa y muy poco de fiar, y defendida por todos los <<siseñores>> del gobierno y sus alrededores.

Los relatores de la Moncloa, unos auténticos genios.

Se ha celebrado elecciones en Alemania y el socialismo de Scholz ha pasado de ganar por la mínima en las elecciones anteriores a desplomarse al tercer puesto, por detrás del CDU/CSU, equivalente al PP español, liderado por Friedrich Merz y de la extrema derecha de Alice Weidel, que ha duplicado los votos conseguidos en 2021.

Pues bien, el análisis realizado por el PSOE español, también por la extrema izquierda, repetido hasta la saciedad en el día de ayer, es que el PP debe aprender la lección y romper todos los vínculos con VOX, la extrema derecha española.

Nada de lamentarse por la caída progresiva del socialismo europeo, en minoría electoral en todas las naciones, incluida España, ni de tratar de asumir que cuando un partido cae es porque no ilusiona o, como mínimo, porque ha perdido la confianza de los electores, con el agravante de que parte de sus votos se van claramente a la extrema derecha.

Ni tampoco han comentado que la tradición alemana es que el ganador de las elecciones no tiene reparos en negociar con todos y formar grandes alianzas de gobierno con los más afines o, al menos, con los menos distantes.

O que a Merz no se le ocurrirá comprar votos por dádivas económicas a los representantes de cualquiera de los Estados. Ni a él se le ocurrirá, ni la sociedad alemana se lo permitiría.

Y así seguimos, con un gobierno que no pasa ni un día sin dar consejos de integridad al PP mientras compra votos para conseguir que Pedro Sánchez se mantenga en el poder, a un precio cada vez más elevado.

Y con unos relatores de altísimo nivel en la Moncloa. Lástima que utilicen sus denarios construyendo mensajes panfletarios, relatos y posverdades.

<<Dios, que buenos vasallos si hubiera buen señor>> No es la frase exacta porque la pongo en plural, pero viene muy a cuento.

Aclarando que los buenos vasallos, que en eso nos hemos convertido, no son los relatores de la Moncloa. Somos el muy resignado y adormecido pueblo español.

Valencia, 25 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel.

La democracia y sus debilidades. Neo dictadores y tiburones hambrientos.

Quien se haya interesado algo por la historia de Grecia sabe que fue en Atenas, ciudad-Estado, donde se estableció la primera piedra de lo que llamamos democracia, que, si bien no era universal como ahora, porque solo afectaba a parte de la población, la mayoría, se basaba en un perfecto equilibrio entre deberes y obligaciones, y se protegía con toda una serie de normas que se cumplían a rajatabla, porque también eran muy severas las sanciones a los que se las saltaban.

A diferencia de Esparta, donde se construyó una sociedad piramidal en la que una casta dominante, los <<aristoi>>, <<los mejores>> en términos de nacimiento, rango y nobleza, eran los que dictaban leyes y controlaban la ciudad.

Pero como la raza humana nunca aprende de sus errores, cuando se restauró la democracia como forma de gobierno en muchos lugares del mundo, sus padres refundadores, hombres y mujeres de buena voluntad, no tuvieron la precaución de cerrar cuidadosamente las posibles grietas por las que se colarían, se han colado, todo tipo de indeseables poderosos que, con el pretexto de trabajar para el pueblo, se han aferrado a sus sillones, enriquecido en lo personal y sojuzgado a los pobres inocentes que los votaron.

Y no doy nombres porque son legión

Pero hay una élite especialmente peligrosa, muy dañina, que es la de los malditos tiburones que no necesitan enriquecerse porque ya son los más ricos e influentes de cada nación, que han ocupado puestos de poder en elecciones democráticas o que manejan desde la sombra a los que gobiernan, porque es a ellos a los que deben poder gobernar.

Y, aceptando como axioma lo que parecía evidente por sus efectos, la llegada de Trump al poder ha evidenciado sin ningún género de dudas, que todo lo que suponíamos es una realidad incuestionable.

Tiburones que nadan en manadas de iguales intereses, como son la corte de honor de Trump, dueños y señores de las mayores fortunas del mundo y de un poder real que les confiere el ser los dueños de las mayores empresas de tecnología digital, pero que no tienen inconveniente en aliarse temporalmente con tiburones de otras manadas, el caso de Trump con Putin, porque saben que cuantas más presas acorralen, mayor será el festín general y que siempre tendrán tiempo de morderse entre ellos si llegara el caso.

Porque los tiburones, todos, se disfracen de lo que se disfracen no tienen más ideología que el poder o el ser más ricos que lo eran el día anterior.

Y ahora, sin ninguna duda, las presas son Europa y Ucrania para los dos, Canadá, Franja de Gaza, Panamá y Groenlandia para Trump y no sabemos cuántas más para cada uno del resto de la manada.

¿Qué con ello se resquebrajan fronteras? De eso se trata precisamente. ¿Qué van a debilitar al mundo? No a su mundo de egoísmo y maldades. ¿Qué van a tener que escarbar entre cadáveres y generar muchos más? Casi mejor. Serán cadáveres de intocables, de los que molestan y siempre podrán hacer negocio creando grandes funerarias o cámaras de gas para quemarlos.

Todo lo cual crea una serie de dudas y temores a los muy timoratos, a los absurdos miembros de la Comunidad Europea, que hemos consentido que este ente y cada una de las 27 naciones que la componen se hayan dedicado a la mollicie y al bienestar, sin esfuerzo, mientras Rusia, China, puede que La India y, por supuesto Estados Unidos, se han hecho fuertes y pueden mandarnos al cubo de la basura de la influencia internacional.

Porque, ahora mismo, somo poco más que nada.

Y así hay que agachar las orejas cuando un impresentable, el tal Vance, nos dice lo que tenemos que hacer y nos acusa de no tener libertad de expresión porque, a diferencia de lo que admiten los dueños de las grandes redes de comunicación, nos parece un delito decir que hay que quemar a todos los homosexuales, por ejemplo.

Así que, amigos, ni conocemos el destino final de la OTAN ni tampoco quienes son nuestros amigos y nuestros enemigos.

Lo que es seguro es que llegan tiempos de un empobrecimiento generalizado porque habrá que ampliar los gastos militares y pagar aranceles.

Y que habrá que rezar para que el Gran Dictador, ¡Charles Chaplin fue un visionario! no decida que Ceuta y Melilla son marroquíes, pongo por caso.

Escrito de corrido en Valencia, el 22 de febrero del muy amenazador año 2025

José Luis Martínez Ángel

La política de conveniencia de Trump y los modales de su enviado a Europa.

Estos días hemos recibido en la Comunidad Europea, también en la OTAN, la grata visita del vicario en la tierra del Gran Kan, el tal Vance, que ha dedicado su tiempo a ponernos a parir, amenazándonos con todos los males políticos y económico imaginables y, curioso, a descubrirnos que la amenaza de Europa no es Rusia, sino nosotros mismos, que nos hemos alejado de la verdad revelada de los Estados Unidos.

Cito algún párrafo de medios de comunicación:

<<El vicepresidente ha lamentado una pérdida de los valores que Europa comparte con su país, en especial una defensa de la libertad de expresión que ahora mismo está “en retroceso” en el continente europeo, al criticar que sus países están suprimiendo visiones políticas “alternativas” y persiguiendo mensajes discrepantes.>>

Supongo que la libertad de expresión a la que alude es la que nos permitiría afirmar que los inmigrantes son delincuentes por definición y se comen los perros de los nacionales, o que el Golfo de Méjico es el golfo de américa, pongo por caso, para no extenderme con otros ejemplos de mucho más calado que afectan a los derechos y las libertades de los ciudadanos.

Y, dando ejemplo de valores y libertades, el gran consumidor de rotuladores de trazo grueso ha decidido que las condiciones de paz en Ucrania las fijarán únicamente los poderosos, Putin y él, sin la molesta presencia de <<gente menor>> que resultaría molesta en las negociaciones, como el presidente de la nación o la propia Comunidad Europea. O exigir a Taiwán que deje de producir chips en favor de que los fabriquen en los Estados Unidos, so pena de dejar que los engulla China.

Un demócrata que llama gobernador de Canadá a su actual presidente, porque ya ha decidido que esa nación sea una estrella más en la bandera de los Estados Unidos, piensen lo que piensen los canadienses, que, seguramente, también << están suprimiendo visiones políticas “alternativas” y persiguiendo mensajes discrepantes.>>

Todo muy respetuoso y democrático.

En cuanto a España, es posible que decida quién debe ser el ganador de la liga de futbol masculina en esta temporada, aunque no se si se atreverá con los fans de los equipos punteros en España, pero mucho me temo y no es una argumentación aventurada, que pronto anunciará que Ceuta y Melilla pertenecen al Reino de Marruecos.

Y digo que no es aventurada porque el caldo de cultivo para que lo haga es evidente y abundante.

Porque Estados Unidos cambió en su día la titularidad de aliado preferente, que tenía España, en favor de Marruecos, nación que le interesa mucho más que la nuestra por razones estratégicas y porque es una de las que defiende que se establezcan relaciones normales entre Israel y los Países Árabes, según lo previsto en el famoso plan Abraham, diseñado por Trump en 2020, durante su primera legislatura.

Con el agravante de que España no es del agrado de Trump, tampoco era excesivamente querida por Biden, porque considera que nos preside un gobierno lenguaraz, controlado por comunistas y poco de fiar. Comunistas, pero no como el zar de Rusia, que ese sí que es comunista disfrazado de demócrata, pero que, como él, es un caudillo poderoso.

Y, otro síntoma alarmante, es que Marruecos nunca ha querido abrir las aduanas de Ceuta y Melilla, porque sería tanto como reconocer que son otra nación, pese a habérselo prometido a Pedro Sanchez después de ese sorprendente y nunca aclarado cambio de opinión sobre el Sahara, en una decisión personal del propio presidente, sin el visto bueno del Parlamento ni del consejo de ministros.

Así que nos vienen tiempos difíciles. Muy difíciles. En lo político por los desajustes que está provocando Trump en Europa y provocará en España por el aumento de aranceles y de los gastos en defensa exigidos por la OTAN, con la oposición frontal de los socios del gobierno y de la mayoría de los partidos que le apoyan.

Solo nos salvaremos si los dirigentes de Sumar y Podemos, que están en contra de que invirtamos en defensa y aseguran que la solución es el diálogo, se desplacen rápidamente a Estados Unidos, para dialogar con Trump y a Rusia para dialogar con Putin.

Los animo a hacerlo, porque cualquier aportación a la concordia será bien recibida.

O, quizás, que Abascal haga una llamadita a Trump para pedirle que perdone a los españoles, pese a que hayamos abandonado la senda de <<sus>> libertades.

Valencia, 15 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

VOX, los enanitos de Trump.

Curioso. Ha aparecido el nuevo Trump sobre la faz de la tierra, el que está haciendo y deshaciendo a su antojo, eliminando competidores que le hagan sombra y jugando con naciones y fronteras como si el mundo le perteneciera o, como mínimo, como si se tratara de una partida de Monopoli.

Y así, ha decidido con ese bolígrafo fanfarrón, el mejor símbolo de su ordinariez personal y política, quienes deben vivir, socialmente se entiende y quienes deben dejar de molestar a los blancos americanos. Con los negros no se ha metido todavía porque, muy a su pesar, los necesita para que le voten.

De momento ha decidido quedarse con la Franja de Gaza para convertirla un parque temático una vez que haya echado a patadas a los palestinos, comprar Groenlandia para evitar que los chinos se apropien de sus tierras raras y de sus otras riquezas naturales, también para evitar que ellos y los rusos instalen bases militares allí o en sus proximidades.

Y su nueva aventura ha sido ponerse en contacto con su colega del alma, Putin, para acabar de un plumazo con la guerra de Croacia, lo que no me parece mal, a cambio, eso sí, de que le devuelvan lo invertido en ayudas en armamento, también con tierras raras, aunque me temo que de geografía no anda muy sobrado porque, según parece, las famosas zonas ricas en estos materiales tan deseados están, mayoritariamente, en las zonas de Ucrania que va a regalar a Rusia. Y bueno es Putin para dar algo que le pertenece, sabiendo como se sabe que ocupa por las armas lo que no le pertenece.

Y, de facto, se ha erigido en capitán general de la OTAN, de la que expulsará o no protegerá a las naciones que no paguen lo que él quiera y con la advertencia de que, cuando acabe la guerra y sus empresas se instalen en Ucrania, serán las naciones europeas las que deben mantener la seguridad de sus instalaciones.

¿Y de Europa qué? Pues se la está guardando como postre del festín, suponiendo que todas estas medidas debilitarán su ya mermada unidad y dejarás de ser un peligro para la economía norteamericana.

Lo absolutamente sorprendente es que, sabiendo todo esto, las fuerzas de la ultraderecha de la Comunidad, encabezadas en parte por nuestro profeta en la tierra, Abascal, están aplaudiendo las decisiones de Trump, dice que subirá aranceles a España porque Pedro Sánchez le cae mal, e insisten en esos nacionalismos trasnochados que cuestionan la validez de la propia Comunidad Europea y amenazan con salirnos de ella si alguna vez tienen poder para conseguirlo.

Perfecto y muy digno de mentes pensantes tan lúcidas como la del patrón de VOX: Para que España sea más fuerte, es mejor que volvamos a ser los de la peseta, los de las máquinas de fabricar dinero y la de los grandes jerarcas que nos digan a todos lo que debemos hacer en cada caso.

Un gran hermano bondadoso, eso sí, que respetará las diferencias raciales o sociales, que reconocerá que los que vienen en patera a ganarse la vida son tan personas como él mismo y que, por supuesto, conseguirá que todos vayamos al balcón del Palacio de Oriente para escucharle cuando imparta mensajes de orden, amor y sabiduría.

Aunque antes se vea en la dolorosa obligación de ilegalizar a los partidos que no defiendan esta España Una Grande y Libre que tanto añoran.

¿Es `posible que este partido tenga votantes defendiendo lo que defiende en este momento tan delicado para el mundo en general y para España en particular?

Valencia, 13 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

P.D.  Por cierto. ¿Qué le pasa al Gran Kan? Porque cuando se le ve en televisión, el color de su cara es de un amarillo escandaloso, tipo ictericia, como si le aplicaran el maquillaje con brocha de artista fallero.

Los europeos, el falso ombligo del mundo.

Esta mañana he escuchado en la tertulia de la SER una severa crítica al PP por no denunciar abiertamente al presidente Trump ni las decisiones que está tomando y no he podido por menos que pensar en el nivel de inoperancia y de estupidez que estamos alcanzando los europeos.

Vaya por delante, cualquiera que me lea lo sabe, que nunca votaría a un candidato como Trump y que estoy en desacuerdo total con sus ideas de lo que es correcto en lo político y en lo social, pero yo soy un particular que tampoco estoy de acuerdo con las ideas y las decisiones de la extrema izquierda española, ni con las de VOX, aunque estos últimos, por su evidente falta de poder, son muy pocas las que pueden tomar, a diferencia de los del otro extremo, que forman parte del gobierno.

Aunque el gran cabecilla, Abascal, crea que fundando una agrupación a nivel europeo va a llegar a la cima en España.

Porque lo lógico es que el gobierno y los dos partidos de Estado, el PSOE y el PP, ni pueden ni deben juzgar lo que deciden hacen países terceros, por muy extraño que le parezca, siempre que no atenten contra los derechos humanos, cosa que si están haciendo naciones con las que mantenemos relaciones diplomáticas fluidas, como es el caso de algunas de centro y Sudamérica, países árabes o China, pongo por caso.

Ni tampoco la super burocratizada Comunidad Europea, la que se cree mejor que nadie y dedica gran parte de su tiempo a rizar rizos de buenismo, ética y buenas maneras, mientas China invierte en las mejores empresas del mundo y compra puertos o lugares estratégicos, como las dos entradas al canal de Panamá, por poner un caso de actualidad y razón por la que Trump quiere recuperar su control, inunda los mercados occidentales con artículos baratos y, en muchos casos, carentes de garantías y los países eternamente emergentes no hacen nada para acelerar esa salida de la emergencia, como India, nación en la que se explota y contamina el ambiente y a sus ciudadanos fabricando prendas de vestir que compramos en la muy sofisticada Europa.

Una Europa acomodada, repito, donde, en lugar de avanzar retrocedemos, creando tantas normas y poniendo tantos frenos a la agricultura, a la energía nuclear, sabiendo que es la menos contaminante de todas ellas y legislando tantos absurdos, que está consiguiendo aburrir a las naciones hasta el punto que algunas ya se manifiestan claramente discrepantes en temas fundamentales, como es avanzar hacia una auténtica confederación de intereses comunes en lugar de vivir a la sombra de otros y explotar recursos propios en lugar de comprar petróleo barato a Rusia o alta tecnología ya manufacturada basada en tierras raras, en lugar de obtenerlas o manufacturarlas nosotros mismos.

O potenciar una defensa propia y no tan dependiente de los tan denostados Estados Unidos y una política exterior potente y clara, sin fisuras, fuera de las conveniencias particulares de cada uno de sus miembros.

Y que no cometan la estupidez de condenar a un Trump que, lamentablemente, gobierna los Estados Unidos, que es su nación. Y lo hace por haber sido votado mayoritariamente en unas elecciones limpias. Y que está cumpliendo a rajatabla lo que, nos guste o no, prometió en su campaña electoral. Cumplimiento que, por cierto, están celebrando sus votantes y las bolsas internacionales.

Y no es porque los estadounidenses son unos tarados mentales. Es que parten de una historia y unos planteamientos que no son los nuestros y que hay que respetar.

Le decía a un amigo el otro día que puede que Trump nos venga bien, porque puede ser el revulsivo que necesita la Comunidad para desperezarse de una vez, buscar líderes consistentes y no únicamente “refugiados” políticos elegidos por las naciones, y recuperar el camino de eficacia que tenía como objetivo, abandonando la idea de ser únicamente  “económica” y avanzando hacia una unidad política y social consistente y no un monstruo de 27 cabezas imposible de coordinar decisiones de calado por los muchos intereses nacionales y los continuos debates internos que lo impiden.

Acabando de una vez con protagonismos interesados, como el de nuestro presidente de gobierno, que se está postulando como paladín de la superioridad ética del mundo, en lugar de potenciar políticas tipo “Europa lo primero”, del estilo de la de Trump, tomando decisiones en lugar de perder el tiempo dando lecciones.

Y, de esa forma, evitarán que el proyecto fundacional fracase porque los ciudadanos no entendemos las políticas comunitarias y, muchos de ellos, creyendo que vivimos en un paraíso terrenal   sin valores definidos, como es la propia Comunidad, piensen más en defender sus derechos, entre los que no son menos importantes sus vacaciones o sus salidas a tardear los fines de semana pagando los menos impuestos posibles, mientras otros apenas pueden sobrevivir en una sociedad consumista y canallesca como la que nos hemos fabricado.

Situación que facilita el alarmante avance de los “abascales” europeos, los que lanzan mensajes muy directos y esperanzadores, aunque sean utopías y falsas promesas, alimentándose con el caldo de cultivo de la frustración.

Helmut Kohl, el que fue gran líder europeo, aunque acabara de forma forzada por problemas de terceros, dijo en 1992:

«Sólo si Europa habla con una sola voz y pone en común sus fuerzas podrá hacerse valer como actor internacional»

Con esto me quedo.

Valencia, 10 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

El Constitucional, nuevo oráculo de Delfos

Bolaños, una especie de termómetro indicador de lo que pretende hacer el gobierno contra el Poder Judicial, siendo como es el ministro de justicia, ha cambiado su discurso de los últimos tiempos, pasando del muy repetitivo y coreado mensaje de que en la causa contra el todavía fiscal general <<no hay nada>> a <<estamos en un país en el que hay recursos>>. No lo transcribo literalmente, pero es lo que quiso decir.

Y eso me alarma mucho, porque esta afirmación del ministro, junto con la actitud de la fiscal del Supremo que debería acusar a su jefe si aprecia causa o, al menos, buscar la verdad como es la obligación de los fiscales, me hace temer que se interponga un recurso en el Constitucional antes de que se emita sentencia, para evitar que el juez Hurtado siga adelante con su investigación de los hechos.

Lo que resultaría un escándalo de enorme magnitud porque desautorizaría por conveniencias políticas al único tribunal que, según la Constitución, tiene la última palabra en materia de leyes, incluida la posibilidad de juzgar al presidente y los demás miembros del gobierno si incurren en alguna responsabilidad criminar.

Artículo 102 de la Constitución.

1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

Por lo que, de hecho, si se acepta la posibilidad de que el tribunal Constitución, que no forma parte del Poder Judicial, es un tribunal de casación, que no lo es, y este lo preside y controla, como es el caso, un apéndice declarado del presidente que le nombró, nos encontraríamos en una situación imprevista por los redactores de la Constitución, que nunca supusieron que llegara al cargo de jefe de gobierno un sátrapa autoritario empeñado en mantenerse el poder cueste lo que cueste al Estado y a la ciudadanía.

Porque el resultado sería:

  • Que el presidente del gobierno consiga una impunidad total, de hecho, porque sería “su” Tribunal Constitucional el que tiene la última palabra.
  • Que, tal como se plantea, se podría desmantelar el Tribunal Superior de Justicia por ser incapaz de administrarla, teniendo, como afirma el sanchismo dominante, un organismo superior con capacidad de aceptar o revocar sus sentencias.

De locos o de neo dictadores.

Ya han desprestigiado totalmente a la fiscalía y ahora pretenden apalancar la superioridad jerárquica del Constitucional sobre el Supremo, según la cual, cada vez que exista una causa que debería llegar al Supremo, lo práctico sería llevarlo directamente al Constitucional que, a modo de oráculo, determinaría la validez o no de las acusaciones.

Lamentablemente, siguiendo instrucciones de este gobierno o de cualquier otro que se encontrara en las mismas circunstancias, en lugar de consultar a los astros o, como el de Delfos, descender a una celda del sótano para respirar los vapores sagrados.

¿De verdad hay algún demócrata con vocación de serlo que pueda aceptar situaciones como estas?

Valencia, 1 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

Anexo:

Competencias del Tribunal Constitucional (actualizada el 9 de enero de 2025)

<<El Tribunal Constitucional, como intérprete supremo de la Constitución, es independiente de los demás órganos constitucionales del Estado y está sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica. Es único en su orden y extiende su jurisdicción a todo el territorio nacional.

El Tribunal Constitucional conoce, entre otros asuntos:

  • a) Del recurso y de la cuestión de inconstitucionalidad contra leyes, disposiciones normativas o actos con fuerza de ley del Estado y de las Comunidades Autónomas;
  • b) Del recurso previo de inconstitucionalidad contra proyectos y propuestas de reforma de Estatutos de Autonomía;
  • c) Del recurso y de la cuestión contra las normas forales fiscales de los Territorios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya;
  • d) Del recurso de amparo por violación de los derechos fundamentales relacionados en los artículos 14 a 30 de la Constitución;
  • e) De los conflictos constitucionales de competencia entre el Estado y las Comunidades Autónomas o de los de éstas entre sí;
  • f) De los conflictos entre órganos constitucionales del Estado;
  • g) De los conflictos en defensa de la autonomía local;
  • h) De los conflictos en defensa de la autonomía foral;
  • i) De la declaración sobre la constitucionalidad de los Tratados Internacionales;
  • j) De las impugnaciones de las disposiciones y resoluciones de los órganos de las Comunidades Autónomas previstas en el artículo 161.2 de la Constitución;
  • k) De la verificación de los nombramientos de los Magistrados del Tribunal Constitucional, para juzgar si los mismos reúnen los requisitos requeridos por la Constitución y su Ley Orgánica;
  • l) De las demás materias que le atribuyen la Constitución y las leyes orgánicas.

El Tribunal Constitucional puede dictar reglamentos sobre su propio funcionamiento y organización, así como sobre el régimen de su personal y servicios, que han de ser publicados en el Boletín Oficial del Estado.>>

Para nada se dice que puede cuestionar sentencias del Tribunal Supremo o cambiar alguna ley. La frase “contra leyes” se refiere a aquellas que se presentan o se aprueban en el parlamento nacional o los autonómicos que, en ese momento, se recurren y, si es el caso, se declaran anticonstitucionales.

Puede decidir que se aprueben o no se aprueben, pero las leyes, no las sentencias y nunca sustituirlas por una interpretación del propio tribunal, puesto que es el proponente, el gobierno o quien fuere, el único que puede cambiar la parte de la ley que no es constitucional para que, finalmente, pase el filtro del Constitucional.

El gobierno juega afirmando que sí puede ir <<contra leyes>> también puede ir contra la interpretación que haga el Supremo de estas leyes, pero es una gran falacia y una simple especulación, porque las leyes, tal como están redactadas, son constitucionales por no haber sido recurridas y revocadas por el Constitucional en el momento que se promulgaron.

El gran problema es que, dicte lo que dicte, el Supremo puede pedir explicaciones al Constitucional, pero no ir contra sus sentencias. Eso crea un conflicto institucional muy grave, nunca resuelto hasta ahora,