Nada por aquí, todo para allá. La magia de la ministra Montoro.

A ver si soy capaz de explicar para ignorantes, que somos todos los españoles menos el gobierno, en que consiste la ingeniosa maniobra de la vicepresidenta lenguaraz que siempre está cabreada.

Su última oferta, muy tentadora, es condonar la deuda de las autonomías, de las que se haría cargo el gobierno central. ¿Cómo negarse a semejante chollo?

Pero como el gobierno no da un solo paso si no es en favor de la supervivencia política de nuestro presidente y para ello es absolutamente imprescindible mantener bien cebados a los independentistas catalanes, esta es, como tantas otras, una moneda falsa, por mucho que esté acuñada en un metal brillante.

Lo que intentaré explicar utilizando la situación real de dos comunidades entre las más extremas en cuanto al nivel de endeudamiento, mayor o menor, en 2024

Me explico:

Los ciudadanos de cada una de las autonomías somos “deudores” solidarios de la deuda de cada una de ellas, aunque una parte sea deuda pública, en la que el acreedor es el Estado y otra la contraída con entidades financieras de cualquier tipo o en bonos.

Según la información del Diario Expansión, en el tercer trimestre de 2024, la Comunidad de Cataluña tenía una deuda pública de 77.053 millones de euros y un total que ascendía a 88.917 millones si se añade la parte obtenida de entidades financieras privadas o, como decía, emitiendo bonos.

Este total hace que la deuda per cápita de los catalanes sea de 11.035 euros, por lo que una familia con tres miembros debe un total de 33.105 euros al Estado o a terceros.

Familia que, naturalmente, está afrontando con sus impuestos los intereses de esta deuda, que no son moco de pavo.

En la misma fecha, la Comunidad de Madrid tenía una deuda de 36.915 millones de euros, todos ellos con entidades privadas, porque se la ha considerado solvente y no ha necesitado utilizar los recursos del Estado. En este caso la deuda per cápita supone un promedio de 5.228 euros, o 15.684 en esa supuesta familia de tres miembros.

De los que también tendrán que pagar intereses, aunque en este caso su importe será menor porque también es menor la deuda.

Es decir, una familia madrileña debía un total de 15.684 euros, mientras que la deuda de la familia catalana era de 33.105, más del doble.

Si aceptáramos <<la gran oferta>> de la vicepresidenta y suponiendo que en España solo existieran dos autonomías, la catalana y la madrileña, el Estado absorbería la deuda pública de las dos, 77.053 euros de la primera y <<0>> de la segunda y la resultante es que las autonomías dejarían de tener deuda con el Estado, que pasaría a ser deuda de cada uno de los españoles.

En este ejercicio con datos reales, sabiendo que Cataluña tiene unos 8.000.000 de habitantes y Madrid unos 7.000.000, el total de los ciudadanos afectados sería unos 15.000.000, que son los que pasarían a ser <<deudores reales>> de los 77.053 millones. Con la resultante de que la deuda pública promedio de cada uno de ellos pasaría a ser de 5.136 euros.

Gran negocio para los españoles residentes en Cataluña, que dejarían de deber 5.899 euros (11.035 – 5136) y uno muy malo para los residentes en la Comunidad de Madrid, que pasarían de su “0” actual a los 5.136 de la nueva carga.

Con el agravante de que EU y Juntos están exigiendo que se les condone toda la deuda, pública y privada, liberándolos de cualquier carga financiera y de sus intereses.

Es un ejercicio simple utilizando, insisto, datos reales de dos autonomías muy diferenciadas, pero eso es lo que ocurriría conceptualmente si hacemos el ejercicio con todas ellas.

Ya he dicho que en algunos casos las grandes deudoras pueden serlo por manirrotas, pero también por tener una mala financiación, por lo que esto, la financiación, es el gran problema a resolver antes de entrar a condonar deudas, porque, en cualquier caso, está claro que es una medida que perjudica muy seriamente a los que han hecho bien sus deberes.

Dejando aparte la villanía de que todo esto se haya pactado con dos partidos que no tienen ninguna autoridad legal en la administración de los bienes del Estado, más allá de su mínima representación parlamentaria, uno de ellos presidido por un prófugo, la moraleja es ¿qué aliciente futuro van a tener las autonomías para cumplir con sus obligaciones si, como en este caso, los beneficiados son los que han suspendido en la gestión de sus cuentas?

Seguiré atento a los mensajes del gobierno porque, posiblemente, hay algo que se me ha escapado en esta argumentación mía, tan simple como, posiblemente, equivocada.

Porque, por lo que veo, las autonomías salen beneficiadas, pero los españoles van a tener que seguir soportando una cuota parte de la deuda, aunque sea por <<arte de birlibirloque>> y sin haber intervenido en la operación.

Adelanto que yo saldría beneficiado porque la Comunidad Valenciana es una de las más endeudadas, pero no se trata de eso.

Valencia, 27 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel.

P.D.
En este caso y porque necesito llamar la atención sobre los puntos importante de la exposición, soy consciente de que he abusado de las negritas, pero creo que es la mejor forma de enfatizar los puntos clave de esta nueva farsa, urdida y defendida por una ministra de hacienda tramposa y muy poco de fiar, y defendida por todos los <<siseñores>> del gobierno y sus alrededores.

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