Supongo que, a estas alturas, hasta los socialistas más románticos tendrán que reconocer que cualquier parecido de lo que comanda Pedro Sánchez y lo que fue el PSOE tradicional, el de los compromisos y las convicciones, es pura coincidencia.
Desapego cada vez más evidente porque de aquello que existió solo quedan las siglas, embarradas por los muchos casos de corrupción y, sobre todo, por los muchos casos de confusión. Porque ya no se trata solo de enterrar políticamente al PSOE, también lo hace ignorando los más elementales principios democráticos, camino a una autarquía impensable en nuestra nación y en estos tiempos.
Anteayer contestó a un periodista que le preguntaba sobre la obligación de presentar los presupuestos cada año y le respondió que <<La Constitución puede tener algunos matices>>.
En España nos acercamos a los cincuenta millones de habitantes y una gran parte sabe leer. ¿Hay alguno que me diga que interpretación puede admitir un texto tan cerrado y rotundo como este? Artículo 134 de la Constitución, punto 3:
El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior
Incluso, el punto siguiente del mismo artículo, evita cualquier posibilidad de maniobra política torticera porque impone que:
Si la Ley de Presupuestos no se aprobara antes del primer día del ejercicio económico correspondiente, se considerarán automáticamente prorrogados los Presupuestos del ejercicio anterior hasta la aprobación de los nuevos.
Lo que deja diáfano que por mucho que insista en afirmar que la presentación de presupuestos es opcional y que está facultado para prolongar los actuales si decide no presentarlos, es absolutamente falso. Y no solo lo dice él, también su núcleo duro, incluido Marlaska, el que en su día fue juez respetable y respetado.
Pues bien. El presidente acaba de presentar a bombo y platillo un extraño plan para cubrir su compromiso sobre el rearme, le llame como le quiera llamar, que no es más que otro de sus trucos de trilero, sacando del cubilete unas supuestas partidas económicas sobrantes de aquí y allá, que, o no existen, aunque él afirme que sí, o, de existir, plantea la pregunta de por qué no se utilizaron para los fines previstos en los últimos Presupuestos Generales del Estado, ilegalmente prorrogados desde la pandemia.
Y esta presentación, dinero para la guerra según ellos, ha provocado otra movida de atriles de sus socios de gobierno y de los partidos de extrema izquierda, amenazando con romper el gobierno.
Amenaza que, como siempre, no pasará de ser otro de los muchos amagos a los que nos tienen acostumbrados, porque de ninguna manera dejarán el gobierno.
Solo IU parece hablar más en serio qué todos los demás, incluida la muy indignada vicepresidenta Yolanda Díaz, la de las grandes convicciones y numerosos principios, pero que se agarra como una lapa al poder por mucho que gesticule y nos muestre esas grandes arrugas de la frente que reserva para las grandes ocasiones.
Muchos principios, sí, como Groucho March. Uno para cada ocasión.
Pero, tal como están las cosas, con un presidente que prescinde del Parlamento porque sabe que no cuenta con los votos suficientes para aprobar casi nada y que elude cualquier tipo de control, como el del Consejo de Estado, incluso sabiendo que sus conclusiones no son vinculantes, podría no importarle que todos digan que le abandonan, incluso que la parte no socialista de gobierno dimitiera de sus cargos.
Voy a plantear un supuesto absurdo, pero posible y legal, para ilustrar hasta qué punto de degeneración democrática hemos llegado: Pedro Sánchez, con cinco ministros y sin ningún apoyo, teniendo el BOE en su poder, gobernando por Decreto Ley y sin acudir al Parlamento, podría mantenerse legalmente en el poder hasta el fin de la legislatura.
Y eso es lo que hay, a no ser que su <<tendón de Aquiles>>, la justicia, le pare los pies si se le descubre algún acto criminal, cosa improbable. Hechos políticamente reprobables, sí, casi seguro, pero delitos, no.
Un presidente felón que, como decía, se saca más de diez mil millones de euros de la manga y dice no poder disponer de los sesenta que aprobó el Parlamento para los enfermos de ELA hasta que no se apruebe los Presupuestos Generales, bloqueados, según él, por el PP.
¿Por quién sino?
Valencia, 24 de abril de 2025
José Luis Martínez Ángel