Publica el País que “El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha dicho este martes que resoluciones judiciales como la del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que ha anulado la condena a Dani Alves por violación, deben explicarse muy bien para evitar que las víctimas pierdan la confianza en las instituciones”
Seguramente, el que fue juez y ahora sanchista furibundo, planteamientos éticos completamente incompatibles, no recuerda que los jueces dictan autos claros y concisos para que los lean y los interpreten debidamente los encausados, sus representaciones legales, u otros jueces,
Y esos lo entienden perfectamente.
Supongo que no habrá querido decir que un juez, cuando dicta sentencia sobre un famoso o una mujer, los demás no son importantes, debe ir a emisoras públicas y privadas de radio y televisión, y aceptar entrevistas de periodistas, para explicar sus argumentos legales y el porqué de la sentencia.
Puede que el sanchismo le haya <<secado el seso>> como a don Quijote, es una hipótesis muy improbable y no recuerde que quien debe hacer pedagogía es el propio gobierno, recordando que, en España, todavía democrática y regulada en derechos y libertades por una Constitución y unas leyes, es muy improbable que un juez y menos, como en este caso, varios jueces, dicten sentencias injustas.
Y si lo hace y es de forma involuntaria, se recurre la sentencia, pero si lo hace de forma deliberada se le encausa porque sería prevaricación.
Y deben recordar a la ciudadanía que nuestras leyes, leyes garantistas, se rigen bajo el principio romano de <<ante la duda, el acusado>> (In dubio pro reo), lo que se llama presunción de inocencia, porque entiende que es mejor dejar libre a un culpable que encarcelar a un inocente.
Que es lo que ha ocurrido en este caso.
Porque, por lo que he entendido por lo publicado, la sentencia no dice que el acusado sea inocente, sino que no se han presentado pruebas suficientes para condenarlo, por lo que desestiman declararle culpable.
No hay duda de que este era un tema delicado y confuso, pero también que la confusión es fruto de un gobierno absurdo que, forzado por un feminismo más absurdo todavía, me refiero al de Podemos, ha promulgado leyes absurdas y disparatadas, como la del <<sí es sí>>, afirmando que encajaban en nuestro sistema legal y en el de la Comunidad Europea.
En la que se afirma que basta la denuncia de una mujer, sin más, para condenar a un hombre. No hombres como Monedero o Íñigo Rejón, por supuesto, como tampoco sería operativa si cualquier mujer de la Moncloa denunciara de acoso al presidente, cosa de la que no le creo capaz, pero si al resto de varones, todos nosotros, etiquetados como violadores potenciales.
Y esta es la única verdad objetiva: que el <<progresismo>> fatalmente interpretado por algunos, ha conseguido que las víctimas de acoso o agresiones sexuales tengan miedo a presentar denuncias porque en muchos casos, si no hay un buen planteamiento, son ellas las que quedarán señaladas públicamente como sospechosas de ser las golfas de la farsa.
Y así, no es que estemos como al principio, sino que estamos mucho peor, porque hay que deshacer lo que se ha hecho mal en defensa de la mujer agredida y permitir que juristas profesionales y no políticos desbocados en busca de protagonismo, sean los que aconsejen al gobierno los pasos y los asesoramientos legales convenientes o necesarios que deben conocer las víctimas antes de presentar una denuncia.
No para evitar que las presenten, sino para que las denuncias sean realmente eficaces y tengan como consecuencia el castigo de los depredadores sexuales sin agravar el sufrimiento de las víctimas.
Y un consejo para Marlaska. No sería malo que relea los autos que emitía cuando era ese juez brillante, valiente y comprometido que algunos recordamos.
Antes de la metamorfosis, por supuesto.
Valencia, 2 de abril de 2025
José Luis Martínez Ángel