La perla del día. El caudillo vencedor.

Pedro Sánchez, en su versión triunfante, nos ha explicado otra vez que España va muy bien y que las leyes que ha aprobado su gobierno nos ponen a la cabeza del mundo civilizado.

Dejémoslo así.

Pero hay un contenido recurrente, repetido en cada intervención, que es cargar mucho la suerte en dos hechos incuestionables: que la economía va muy bien y que tenemos un empleo récord en muchos años.

Lo que no dice, porque no ha tenido tiempo, ya que solo ha estado hablando una hora, que cuando habla de economía se refiere a la <<Ibex economía>> porque los jóvenes que no pueden acceder a una vivienda, pongo por caso, o ese 26 % de la población en umbral de pobreza, debe estar esperando que alguien del gobierno les explique como beneficiarse de semejante rio de dinero.

El otro tema es la mejora en la tasa de empleo, en la que el gobierno no ha tenido más intervención que aumentar sus ingresos por impuestos, porque es bien sabido que el mayor porcentaje de empleados se corresponden al sector de la hostelería, gracias al gran número de turistas que nos visitan y que esos empleos, los de hostelería, son de tan bajo valor añadido que muchos de los que trabajan como camareros, por ejemplo, tienen que alojarse en lugares totalmente inadecuados porque sus salarios no les permite hacerlo en sitios dignos.

Tampoco ha dicho, seguramente porque se le ha olvidado, que, aunque haya subido el empleo, seguimos siendo la nación con el mayor índice de desempleo de la Comunidad Europea, un 10,9 % contra el 6,4 de Europa.

Y si eso es así y la deuda ha aumentado, ¿en que se está empleando ese enorme chorro de ingresos que dice que tenemos?

También ha asegurado que en 2026 tendremos Presupuestos Generales del Estado. Pero eso ya lo ha prometido cada uno de los últimos años refiriéndose al siguiente y nunca parieron los montes.

Aunque, por otra parte, casi prefiero que continúe incumpliendo el compromiso porque no me imagino a cuanto estaría el voto favorable de su banda de apoyadores desinteresado.

Sin embargo, estoy de acuerdo con las medidas que apoyen la natalidad, porque ese es un problema gravísimo de nuestro país, ni siquiera solucionado por las mujeres inmigrantes, porque, cuando llegan a España y ven su precaria situación y el comportamiento de las mujeres españolas, cambian sus costumbres y reducen sensiblemente el número de sus hijos.

También estoy de acuerdo en su valoración del pacto sobre aranceles entre la Comunidad Europea y Trump, que continúa promocionando sus propiedades en Gran Bretaña. Un mal necesario porque lo suicida sería emprender una guerra comercial con los Estados Unidos.

En fin, como sigue insistiendo en llegar al 27, o más, esperaremos a julio de 2026 para que nos vuelva a explicar lo bien que van las cosas en España, aunque solo lo noten los funcionarios y los jubilados, únicos en este país que llegamos a final de més con cierta seguridad, especialmente los primeros, porque de los segundos, entre los no contributivos y los que han cotizado poco tiempo, también hay una bolsa de los incluidos en ese 26% que citaba anteriormente.

Valencia, 28 d julio de 2024

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

De la corrupción ha hablado poco. Poco y muy selectivo. Pero eso, como todo lo anterior, era de esperar.

La mentira de aprender de la historia, el <yoismo> y la tribu

En otro día asentía – disentía con un amigo sobre la conveniencia de conocer la historia, pero no por los motivos que él defendía: aprender de los errores cometidos para no repetirlos.

Porque, nunca, jamás, ningún poderoso de los que manejan el rumbo de la humanidad aprendió de sus antepasados poderosos para no repetir errores, si no era para ver en que se equivocaron los antiguos poderosos para decaer y dejar de ser poderosos, o para no ser más poderosos de lo que fueron.

Jamás.

Comenzando porque la historia real y la escrita o relatada tiene muy poco parecido con lo que sucedió realmente. Yo defiendo que la única verdad es la de tu propia existencia. La que tú has vivido, que podemos llamarla así, o mejor <<experiencia vivida>>.

Y podrás comprobar que tu propia experiencia no coincide en la mayoría de los casos con lo que narran los que dicen que ha pasado mientras tú has vivido. Porque no cuentan lo que pasó, sino lo que querrían que hubiera pasado.

¿Aprender del pasado? A los judíos los masacraron los nazis de Alemania y ahora, el presidente de Israel, Benjamín Netanyahu, está masacrando de forma inmisericorde a los Palestinos, hasta el punto de que pretende un exterminio por fuego o por hambre.

¿Aprender del pasado? La gran mayoría de los comunistas de hoy siguen diciendo que lo que hizo Mao, o Stalin, o Lenin, incluidos los millones de muertos que provocaron, fue bueno para el pueblo y quisieran que se repitiera. No las muertes, claro está, pero si los hechos que las provocaron y que, lamentablemente siguen siendo las mismas, aunque no lo vean: <<políticas represivas, hambrunas causadas por la mala gestión económica y conflictos civiles, todo exacerbado por la falta de libertades individuales y la concentración del poder>>

¿Aprender del pasado? No veo que la gente asociada ideológicamente a los que mataron en el País Vasco en Francia o en el resto de España hayan aprendido nada, excepto a ser más cínicos. No matan, sí, pero siguen protegiendo a los que mataron.

¿Aprender del pasado? ¿Lo ha hecho la extrema derecha, o la extrema izquierda europea? ¿O los republicanos españoles después del gran desastre de la Primera República, o de los errores de la segunda?

Sin ser pesimista, que no lo soy en absoluto, la única historia en la que creo es en mi propia experiencia, lo que conocí en la Dictadura, en la transición y en la democracia española.

Las venturas y desventuras de las naciones europeas, con primeros ministros asesinados incluido, o la estupidez de una Comunidad Europea que, llegado a cierto nivel de bienestar, nos creímos el ombligo del mundo y ejemplo para la humanidad, comprando productos en lugar de fabricarlos o importando alimentos y materias primas en lugar de cultivarlos o buscarlas en nuestras naciones.

Y que parece que está reaccionando gracias a la amenaza real provocado por dos personajes que, junto a Xi Jinping, pretenden ser los más poderosos del mundo, Putin y Trump, cada uno a su manera.

Y así todo. Lo digo desde mi afición a la historia de España, tan interesante y tan falseadas. Porque gran parte de lo escrito ha sido de mano de los escribanos empleados de los poderosos de todos los tiempos y no son más que guiones escritos a honra y gloria de sus señores.

Y es por eso por lo que yo solo creo en mi experiencia y en mi mundo real, en el que puedo confiar, que es en el de mi entorno conocido, el de mi familia, mis amigos, los que fueron compañeros de trabajo o comparten conmigo tareas y actividades de ayuda y solidaridad a terceros. Porque mis historias las suyas, convergen, o han convergido, en muchas ocasiones.

Lo que yo llamo <<mi tribu>>, mi gente conocida, de la que no soy cabeza ni cola, solo miembro.

También conozco a personas que no son de mi tribu que sí que han aprendido de sus errores y han procurado no repetirlos, algunos en el mundo de la empresa y, más frecuentemente, en las relaciones de pareja, incluidos los separados y vueltos a emparejar buscando una segunda oportunidad.

Sigan los demás, románticos o mentirosos, diciendo que hay que conocer la historia para no repetirla. Yo seguiré con mis realidades. Esas que pretendo transmitir con muy pocas esperanzas de que alguien las valore.

Porque la mayoría de mis lectores pensarán que lo que cuento es falso o amañado, como me ocurre a mí con los supuestos historiadores.

Algunos quedan de mucha confianza, los que se queman las pestañas buscando fuentes y contrastan hechos y opiniones, pero es una especie a extinguir, porque lo cómodo es buscar en Google o escuchar al primer tertuliano sabelotodo que se cruce en su camino.

Leer libros gordos de historia con olor a tinta puede que sea tóxico y produzca dolor de cabeza, pero es ahí donde comprobarán lo que digo en el encabezamiento: que tratar de convencer a cada generación de que algún poderoso aprendió para no repetir errores es pura ficción. A no ser corregir errores que les impidan ser poderosos hoy, el 27 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel

P.D:

Repito: no se fíen ni de mí porque, aunque diga que trato de ser sincero, es posible que esté confundido o intente darles gato por liebre.

Gonzalo Miró. Los tertulianos que han surgido como setas y los misterios de la ciencia infusa

Uno de los fenómenos de los últimos tiempos es la proliferación de tertulianos sabelotodo que lo mismo dogmatizan sobre ciencia que sobre religión. Y con la misma contundencia y presunción de sabiduría.

Y uno de ellos es Gonzalo Miró, me refiero al personaje y no a la persona, de cortos estudios y mucha seguridad en sí mismo, que no ha heredado la discreción de su madre, Pilar Miró, personaje importante en el mundo cultural de su época.

Yo soy de seguir a pocos y entre ellos no está Gonzalo, pero cada día, todos los días, me aparece algún titular con sus intervenciones y el de hoy es especialmente curioso, porque parece que ha dicho, refiriéndose a Alberto Núñez Feijóo, <<¿qué sabrá él para estar al frente de correos?>>

Hombre, seguro que no sabe nada de canales de distribución de correspondencia ni tampoco sería un buen cartero, pero quizás, digo quizás, su experiencia en la administración del Estado y su capacidad de gestión evidente cuando le nombraron para ese puesto le serviría para algo.

Y es que los que nunca ha trabajo en empresas privadas, creen que para dirigirlas deben ser expertos en el producto que venden o fabrican, por lo que un ingeniero industrial no es el indicado para dirigir una azulejera, pongo por caso, cuando lo que realmente se necesita es estar capacitado en gestión y tener un perfil alto para coordinar la empresa y delegar funciones en un buen equipo, entre los que suelen estar los expertos en el producto.

Yo he trabajado en una empresa de marketing muy importante que disponía de excelentes equipos y que, al margen de la administración y otras funciones necesarias, basaba su negocio en dos colectivos concretos y fundamentales: los comerciales, que los vendían y el servicio de postventa que los mantenía y reparaba.

Y recuerdo que, en una comida cordial a dos con el primer el director general de la empresa, inglés de nacimiento y siendo yo uno de los responsables del servicio técnico, me preguntó si le contrataría como técnico. Y, naturalmente, le dije que no.

Fingió estar decepcionado y me comentó su frustración de que, siendo el que tenía más poder en la empresa, no podría ser técnico, ni comercial porque nunca había vendido nada.

Fue un director genial que, para venir a España, pidió la excedencia en la marina de guerra británica porque ser marino era su profesión y comandante de buques su experiencia.

Y por eso, los directores de la corporación, ingleses, le contrataron como director general de una empresa sin tener ninguna experiencia en el producto ni en el mercado español.

Porque sabían que un comandante de barco debe tener dotes de mando, capacidad de organización y de reacción, con mucha serenidad, en situaciones complicadas, coordinar a los oficiales especialistas de barco y tener motivada a la tripulación.

Seguro que también habría servido para dirigir Correos.

Valencia, 25 de julio de 205

José Luis Martínez Ángel

La perla del día y comentarios varios. Cuando los diputados se caen del Congreso.

Lo primero que tengo que manifestar es que el gobierno ha propuesto algo valiente y arriesgado y que, de salir aprobado, España será mucho más feminista que era y que, a partir de ahora y sin ninguna duda, las mujeres estarán mucho más valoradas de lo que estaban y los maltratadores se librarán muy mucho de maltratar a sus parejas.

Porque eso es lo que ocurrirá automáticamente si se elimina la coletilla de <<de los diputados>> a lo que siempre debió llamarse Congreso, porque así se define mejor para que gaitas sirve ese edificio histórico de la Carrera de San Jerónimo de Madrid.

Y es que estamos absolutamente desnortados aceptando una y otra vez las necedades de un gobierno que, no pudiendo gobernar, se dedica a majaderías como esta que, en lugar de aclarar las cosas, las confunde.

Porque decir Congreso a solas, sin especificar de que o para qué, no deja de ser un algo que no sabemos para que sirve. Puede ser << junta de varias personas para deliberar sobre algún negocio>> o quizás <<una convención, conferencia, simposio, seminario, conclave, reunión>>, que son dos de las acepciones que aplica la RAE a la voz <<congreso>>.

Hay una tercera, la buena, <<Congreso de los Diputados>> que dice que es el <<edificio donde los diputados a Cortes celebran sus sesiones>>

Pero, resulta, que estos incultos que se sientan en los bancos del Congreso no conocen el término <<genérico>>, aceptado y defendido por la RAE, que engloba <<al conjunto de los miembros de una clase o especie>>

Y que, en esta y otras ocasiones, pretenden ser ellos, ¡ellos! los que decidan como debemos hablar o cuales deben ser las reglas de nuestra Academia.

Ignorando, como ha ocurrido en Cataluña, que nuestro idioma español pertenece al pueblo, que los políticos no deben poner sus zarpas para utilizarlo o manipularlo y que los únicos autorizados a introducir nuevas voces o puntualizar las ya creadas, son los académicos de la RAE, técnicos en la materia de reconocido prestigio y seleccionados con mucho cuidado para formar parte de la Academia. La que <<limpia, fija y da esplendor>> al idioma castellano.

Así que, señores parlamentarios, nuestros representantes, dedíquense a lo que deben, que es proteger nuestros intereses de personas o entidades que intenten hacerlo suyos, cosa que está ocurriendo.

Actuando como el mal administrador bíblico que, para asegurar su futuro, perdona parte de las deudas a los deudores de su patrón, para ganarse su favor. Exactamente lo que está ocurriendo: que 350 de nuestros representantes, o una mayoría de ellos, está consintiendo que alguien, el presidente del gobierno malvenda lo que no es suyo para asegurarse la presidencia.

Por lo que, en lugar de nuestros representantes, son cómplices del gran ladrón.

Valencia, 22 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel

La perla del día. Montoro y la terrible mancha de aceite de la corrupción.

Decía a un amigo que lo de Montoro era esperado, pero de no creer. Y digo de no creer porque el daño causado por este sinvergüenza a unos, a otros y a cada uno de nosotros, los españoles, tanto como ciudadanos como contribuyentes de la Hacienda pública, ha sido mucho mayor de lo esperado.

Y, analizando lo sucedido y enlazándolo con todo lo que se ha descubierto de este y otros gobiernos, he llegado a la triste conclusión de que no tenemos un problema de corrupción de un determinado partido, o un determinado gobierno, porque es una lacra que se ha extendido tanto y ha afectado a tantos, que, en este momento afecta a toda la Administración Pública y a una parte muy importante del mundo empresarial.

Sin contar que lo que aquí suena, lo que más se entiende, es la podredumbre relacionada con el dinero, pero que hay otras tan importantes como esta, como el desmantelamiento socavado y paulatino de nuestra Constitución y de sus valores.

Porque las empresas <<corruptoras>>, al pagar, entraron en el mundo de la corrupción, lo hicieran porque les obligaron a hacerlo para conseguir contratos o, simplemente, para conseguirlos buscando atajos. Porque en este caso, fueran tentadores u obligados, el orden de los factores no altera el producto.

Pero es sabido que las mesas de contratación, los que dicen la última palabra en las adjudicaciones, la componen funcionarios y no políticos, por lo que estos funcionarios, los que adjudicaron a dedo, <<obligados>> o comprados, y/o los que accedieron a que las bases de los concursos incluyeran condiciones que solo podía cumplir determinadas empresas o marcas, son tan corruptos como los políticos corruptos.

En el país de los poderes y las facilidades, ¿quién puede decir <<no>> a un ministro o rechazar una buena mordida?

Pero estamos viendo que no hay ministerio que se libre de corrupción, en la que los funcionarios han sido el vehículo necesario. Como ha ocurrido en el caso de la Hacienda de Montoro, con tanta corrupción que no se si me quedará vida para conocerla toda.

Y vemos, condenándolo unos, justificándolo otros, a abogados del Estado defendiendo al gobierno en lugar de al Estado, a un fiscal general plegado a las exigencias del gobierno o a ¡un Constitucional!, consiguiendo votos de independentistas para mantener al presidente.

No digo, claro que no, que todos los miembros de la Administración sean corruptos o corruptibles, pero insisto en que la corrupción es un cáncer con metástasis por todos los estamentos del Estado. Una mancha de aceite que se extiende por cada rincón de la nación.

Y no podemos permitir más, de ninguna manera, que los responsables de protegernos y de cuidar por nuestros intereses se pasen el día apaleando basura de unos y otros.

De ninguna manera.

Ni esperar a que la Justicia, que está defendiendo con mucho tesón y muchísimas presiones la legalidad en España, o la Comunidad Europea solucione lo que nosotros, los españoles, hemos permitido.

Porque solo una catarsis real, profunda, puede salvarnos de la maldición bíblica que nos ha tocado vivir.

Catarsis que pasaría por una auténtica rebelión popular de gentes de todos los partidos, porque, al final, el incendio provocado por los pirómanos que nos gobiernan o pueden gobernarnos nos quemarán a todos.

Urnas llenas de votos en blanco en las elecciones generales para demostrar que creemos en la democracia, que queremos votar, pero que no encontramos a nadie digno de representarnos.

Para provocar un gran pacto de Estado que le de la vuelta a este estado de cosas como se hace con un calcetín, empezando por la maldita ley electoral de listas cerradas, causa raíz de todos nuestros males.

Es lo que recomendaría a todos los españoles, voten a quien voten, si pudiera hacerles llegar esta desesperación mía, fechada en Valencia, el 20 de julio de 2025

Haré llegar este comentario a todas las redacciones de periódicos que me sea posible y a los partidos no independentista con representación parlamentaria. No servirá de nada, pero, por mí, que no quede.

José Luis Martínez Ángel.

La perla del día. La imputación de Cristóbal Montoro

Ayer saltó la noticia de que la justicia había imputado al antiguo ministro por varios delitos asociados a que los clientes de su antiguo bufete de abogados tenían trato de favor en sus gestiones con Hacienda, su ministerio.

Como siempre hago, no entro en valorar su posible culpabilidad porque eso es cosa del juez que lleve la causa, pero, es cierto que este asunto y algunos otros relacionados con un ministro tan controvertido, ya se comentó cuando estaba en ejercicio sin que estos rumores merecieran ninguna actuación de Mariano Rajoy, entonces presidente.

Otro caso de posible fallo <<in vigilando>> tan común en los gobiernos o los partidos políticos españoles, tan faltos de severidad para investigar y aclarar denuncias internas o de la prensa, muchas veces cerradas con un simple desmentido del afectado.

Cada vez es más evidente que la corrupción y no solo la relacionada con temas económicos, es una lacra en el mundo de la política, como también lo es en el mundo de algunas empresas u otros colectivos, y también que el <<es falso>> ha sido suficiente para abortar asuntos que luego han resultado ser ciertos y demostrados.

Y que, en una nación como la nuestra, que fue capaz de elevar la picaresca a género literario, necesita urgentemente, ya mismo, que funcionen los mecanismos existentes para prevenirla y corregirla, y que se creen otros nuevos, más eficaces, si fuere necesario.

Y un revulsivo social a todos los niveles, incluida la prensa. En España, como en todo el mundo, cada medio de comunicación tiene su propia línea editorial y es sabido, por ejemplo, que El País es más socialista y que ABC nació como periódico monárquico.

Y que cada uno ha defendido con más o menos intensidad sus planteamientos de izquierda o de derecha.

Pero nunca, quizás en la República, se ha llegado al grado de fanatismo, no ya en la política ni en la ciudadanía, también en los supuestos periodistas, bastantes, que tienen su carné y su información tan orientadas hacia un partido, que realmente pierden cualquier objetividad, llegando al extremo de no publicar información de interés púbico, o publicarla sesgada, si perjudica a <<su causa>>

Y todo esto tiene una mala solución a corto plazo. Muy mala.

Será necesaria un cambio importante en la educación, incluyendo una asignatura de <<forma de Estado y análisis de la Constitución>> en algún ciclo, que los periódicos dejen de ser arietes de sus enemigos (¿quién es el enemigo de un periódico?), sin abandonar su línea editorial y, lo más difícil, por no decir imposible, la pedagogía de los gobiernos y los partidos políticos, que deberían llamar canallas, sin ambages, a los canallas, aunque sean sus canallas.

Y asumir responsabilidades políticas y personales, mucho más allá de darles de baja en sus partidos

Incluso, llegando a la utopía, crear la figura del <<defensor del votante>>, ajeno a cualquier partido político, al que recurrir en caso de que nuestros representantes se comporten inadecuadamente, ya que, aquí, mientras no se cambie la maldita ley electoral y se eliminen las listas cerradas,  y a diferencia de Gran Bretaña, los grandes incumplidores que se sientan en los escaños del Parlamento, no tienen obligación de tener una oficina abierta para que podamos manifestarles directamente nuestra opinión sobre determinados temas, recriminarles sus errores o, ¡que ensoñación!, felicitarles por lo bien que lo hacen.

Que la justicia actúe con Montero como suele hacer con todos los encausados, como así será y a seguir soñando en que, algún día, esta nación volverá a ser lo que fue en los años 80, en los que, por cierto, también tuvimos corruptos juzgados y condenados, porque tampoco se ejercía suficiente control sobre políticos, funcionarios o empresas.

A diferencia de los ciudadanos de a pie, los mortales, que siempre estuvimos controlados.

Valencia, 18 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel

La perla del día. Yolanda Díaz, <la demócrata> y su partido, Sumar.

La sabiduría popular decía que <<aunque la mona se vista de seda, mona se queda>> y eso ocurre con Yolanda Díaz, nuestra inteligente vicepresidenta. Y no me refiero, de ninguna manera, a su excelente aspecto habitual, ni tampoco a Yolanda Díaz persona, sino al personaje público, porque por mucho que trate de disimular, el comunismo es el comunismo y eso de aceptar reglas que no formen parte de su ideología, siempre les ha venido muy cuesta arriba.

Y me explico.

Desde la transición y hasta ahora, las negociaciones sobre temas salariales y de condiciones de trabajo en general, siempre han sido, exclusivamente, entre la patronal y los sindicatos. Y si en alguna ocasión llegaban a un punto muerto, que no ha sido tantas, el gobierno actuaba de mediador para ayudarles a llegar a un pacto definitivo.

Eran negociaciones largas, en ocasiones complicadas, pero, como digo, casi siempre se llegaba a un acuerdo que no disgustara demasiado a ninguna de las partes.

Pero eso se terminó cuando llegó al poder la muy democrática vicepresidenta, que decidió que eso de que la patronal tuviera mucho peso en la negociación era cosa del pasado y que lo importante es el derecho de los trabajadores, porque, es bien sabido, que lo de la estabilidad de empresas y paz social es cosa de fachas y de ricos.

Comenzando una etapa de <<invito yo, pagas tú>>, de acuerdo con los incombustibles secretarios de UGT y CCOO que, perfectamente actualizados en como debe ser las negociaciones sindicales modernas, tienen como objetivo fundamental durar más en el cargo que Jordi Hurtado en <<Saber y Ganar> o como Pedro Sánchez en el poder, si me apuran.

Y es que, claro, si comparamos a antiguos ministros de trabajo, como Joaquín Almunia o Manuel Pimentel y a sindicalistas como Cándido Méndez o José María Fidalgo con lo que tenemos hoy, está claro que pedir peras al olmo siempre ha sido una utopía de libro.

Y hoy me entero de que Sumar, su partido, <<propone sancionar de forma grave a jueces que asistan a concentraciones públicas como la protesta histórica del 28-J en el Supremo>>.

Con << una falta disciplinaria por alzar la voz contra los partidos políticos>>

Las cosas son como son y quizás tengamos que aceptar que algunos políticos no sepan leer ni escuchar, porque, por lo que sé, las manifestaciones no fueron contra ningún partido político, sino contra la propuesta de algunos partidos políticos para variar la forma de nombramiento de jueces y fiscales.

Que ni es lo mismo ni siquiera suena parecido.

Y es que lo que no puede ser no puede ser y nos ahorraremos lo del <<y además es imposible>>. Y pedir democracia a Yolanda Díaz o a Sumar es demasiado pedir.

Todo lo cual justifica que Yolanda haya saltado de partido en partido durante toda su carrera política, como en el juego de la Oca, triunfando en todos ellos.

Valencia, 16 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel

La perla del día. En defensa de Emiliano García-Page.

Últimamente me están llegando bastantes vídeos y mensajes de opinantes no socialistas en los que se acusa a Emiliano García-Page de decir mucho, pero no hacer nada para impedir que Pedro Sánchez siga haciendo de las suyas con el apoyo del parlamento.

Y tengo que manifestar que, en mi opinión, los que lanzan estos mensajes, o quieren perjudicar a García-Page, o al PSOE, o, lo más probable, es que no saben en que país viven y como es su organización institucional y política.

Porque los que se empeñan en insistir en que el presidente castellanomanchego debería ordenar a los parlamentarios de su comunidad que voten en contra de algunas propuestas del PSOE en las Cortes, saben, o deberían saber, que los congresistas no están sujetos a su disciplina porque fueron elegidos en listas cerradas sugeridas desde Ferraz y sin su intervención.

Es decir, que solo deben obediencia a sus lideres en el parlamento y a nadie más. Otra cosa es que García-Page sugiera, incluso recomiende, que lo hagan, pero no creo que sea muy necesario porque ellos y ellas leerán el periódico cada día y sabrán de sobra lo que piensa el presidente de su comunidad, que puede nombrar o cesar a un consejero, pero, insisto, no puede tocar un pelo de los parlamentarios nacionales.

Así que, insisto, o se lo piden por ignorancia o de mala fe, para dejarle en mal lugar.

Por otra parte, y esto es una opinión de alguien que no pertenece a ningún partido, está haciendo algo que a mí me parece acertado y positivo: posicionarse para formar parte del grupo que en algún momento tendrá la responsabilidad de refundar ese PSOE tan necesario para ser la alternativa al PP, ya refundado.

No creo que, llegado el caso, deba dejar su comunidad porque allí está fuerte y muy considerado, pero sí mantenerse muy en primera línea por sí, una vez reconstruido el partido, le requieren como candidato a unas futuras elecciones.

Incluso si no se presentara como candidato a las nacionales, puede pasar a la historia con un papel similar al que tuvo en el pasado Nicolás Redondo Urbieta, que renunció a su candidatura natural a ser secretario general del PSOE de Suresnes en favor de Felipe González, lo que le permitió ayudar al partido desde el sindicalismo y dormir tranquilo hasta que algunos espabilados, corruptos de entonces, le involucraron sin él saberlo en la trama de construcciones de UGT y tuvo que dimitir.

Así que, manipuladores de la información, abstenerse. Y si, como digo al principio, dicen lo que dicen porque no conocen la estructura política de España, sería bueno que, en lugar de salir a dar consejos y criticar a García Page porque no hace lo que no puede hacer, lean un poco sobre como somos y como estamos organizados, o se busquen otros <<consejeros>>, porque los que tienen en la actualidad, no les valen.

Valencia, 15 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel

La perla de hoy. Los familiares y amigos de los políticos.

Iba a contestar brevemente a un amigo que se lamentaba de que no se ponga fin <<al fango en la política de este país buscando antecedentes en la familia política de los políticos>>, pero he pensado que el tema tiene la suficiente trascendencia para merecer un comentario más amplio.

Es cierto que, durante años, todavía dura en parte, existía un pacto no escrito entre los políticos en ejercicio de no sacar a la luz asuntos de cintura para abajo, pero, comentarios sobre familia o parejas, siempre los ha habido.

De escándalos sexuales no. Incluso, hace muchos años, se hablaba de un burdel en Madrid, concretamente en Princesa, muy reservado y exclusivo, donde podían encontrarse con buena compañía algunos que esa misma mañana se habían tirado de los pelos, políticamente, en el Parlamento.

En cuanto a destape de asuntos de familiares o amigos, recordemos el de Alfonso Guerra, cuando se quedó bloqueado con su novia, la otra, en Portugal por un atasco en la carretera e hizo que mandaran un Mystère, los Falcon de entonces, para llegar a tiempo a una corrida de toros en la Maestranza. O el de los <<cafelitos>> de su hermano Juan, el gran conseguidor andaluz,

Son dos casos significativos, ejemplo de muchos otros que se han denunciado en el Parlamento o maldecido en sus pasillos, en la acepción << hablar con mordacidad en perjuicio de alguien, denigrándolo>>.

Y, como ejemplos recientes, el sacar una y otra vez la famosa foto de Feijòo con un amigo que, más tarde, fue juzgado por narcotraficante, cuando parece que las muchísimas fotos de políticos/as con Leire Díez, con Koldo, con Ábalos o con Santos Cerdán, eran pura casualidad, porque, conocerlos, no los conocían de nada. O cuando, recientemente, el gobierno acusó a la pareja de Feijòo de algo que resultó ser una noticia falsa, sin que se hayan disculpado, o los años, ¡años! que llevan atacando a Ayuso porque su pareja actual cometió delitos fiscales cuando ni siquiera se conocían.

Y ¿por qué han tomado tanta fuerza estos asuntos y hasta se ha descubierto que alguien del entorno del PSOE, no se si del gobierno, ofrecía con desesperación vídeos de contenido sexual de algún juez?

En i opinión porque, tiempo ha, estos asuntos se mezclaban con otros propios de cada gobierno, como los debate sobre los Presupuestos Generales, la aprobación de leyes o enmiendas, los debates sobre el estado de la nación, o cosas similares, por lo que no había demasiado tiempo para tratar temas personales que, por otra parte, no llevaban a ninguna parte.

Pero esto cambió radicalmente desde que Pedro Sánchez declaró haber levantado un muro contra la derecha y la nación española se convirtió en un mercadeo continuado con separatistas y partidos que han ido a lo suyo, cobrando con cada apoyo prestado al presidente una libra de carne del Estado, como ocurría en el Mercader de Venecia. Libra de carne que ha ido entregando en mano el propio Pedro Sanchez y su consejo de ministros en cada una de las ocasiones.

Y con este panorama, la democracia española se ha quedado sin libertad ni representación real de los españoles en el Parlamento.

Los debates políticos han ido languideciendo hasta desaparecer, sustituidos con los <<y tú más>> que han crecido conformes se agotaban los temas recurrentes, como Franco y similares.

Y el gobierno de España sobrevive sin contar con el Parlamento para las grandes decisiones. Y España está perdiendo peso a pasos agigantados en el Parlamento Europeo, en la OTAN y en otros foros internacionales. Y tenemos una situación confusa, muy confusa, con Venezuela o con Marruecos, que, pese a la famosa cesión sobre el Sahara, no ha abierto las fronteras de Ceuta y Melilla, como nos dijeron que harían, porque el hacerlo sería reconocer que ambas ciudades son otra nación.

Y se acaba de llegar a un acuedo con Gibraltar del que desconozco el texto, pero en el que no se reconoce nuestra soberanía.

Y cuando se llega a estos niveles, como ocurre en las sociedades más atrasadas, se pierde la nobleza de lo colectivo y se divide deliberadamente a los ciudadanos en dos bandos: <<los míos>>, o basura.

El otro día, en una conversación tranquila y racional con otra persona racional de otra ideología, le recordaba que ninguno de los gobiernos del PP ha deshecho leyes de gobiernos socialistas, como la del aborto, tan en contra de su ideología, la de los matrimonios homosexuales u otras parecidas. Y se celebran sin ningún problema cabalgatas <<del orgullo>> en ayuntamientos <<de derechas>> en la que se exhiben pancartas de odio contra los que permiten que se celebren. ¡Que contradicción! ¡Cuánto cinismo político!

Y sin embargo los relatos insisten y muchos se lo creen, que si gobierna el PP se acabaron las libertades.

En fin y para terminar porque este texto podría ser muy largo, hemos llegado a un punto en el que no se siquiera como somos capaces de reconocernos, siendo muchos los que vivimos la transición y el enorme salto cualitativo que ello supuso, ahora convertidos en malditos inquisidores de los que no piensan como nosotros, por obra y gracia de una generación de políticos inmorales y de media capa, que encima y por si faltaba algo, han permitido que la corrupción y las malas maneras campen por sus respetos en las alturas del gobierno y del partido que le sostiene.

Valencia, 12 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel

La perla del día. ¿Alguien esperaba otra cosa?

Ayer apareció Pedro Sánchez e hizo lo que mejor sabe hacer, lo que borda: resistir

Y lo hizo con la complicidad de muchos, interesados en mantenerle en el gobierno, aunque sea un Ejecutivo parcheado, apuntalado y con muchas grietas, como ocurre con los edificios viejos, porque, para la gran mayoría de ellos, esta situación tiene muy poco que ver con la política, definida por la RAE como <<arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados>> y mucho más con las conveniencias.

Partidos que se comportan como esos ciudadanos que van corriendo a las playas cuando se hunde un barco en la costa para ver cuanto pueden llevarse de su carga cuando el mar la acerca a la orilla.

En cuanto al formato de la sesión, unos comentarios:

La originalísima intervención de la siempre tronante Yolanda Díaz, esta vez para declarar con su vehemencia habitual, (¡qué buena actriz se ha perdido la comedia!) que Pedro Sánchez es la única luz en la oscuridad, asignándole un rocambolesco pluriempleo metafórico de capitán de barco, por una parte y faro salvador ante las tormentas, por la otra.

Salvo la originalidad de la exposición, ninguna sorpresa porque todos sabemos que Sumar es un partido en cuarto menguante y que Yolanda acabará en el PSOE de Sánchez, el <<nosecuantos>> por el que pasará, tras haber traicionado o hundido a cada uno de ellos.

El segundo es la histérica intervención del siempre previsible Patxi López, otro superviviente que hará lo que sea necesario para mantenerse a flote, que acusó a Feijóo de ser el responsable de que miles de jóvenes murieran a causa de la droga por haberse fotografiado con un amigo que, en aquellos tiempos, hace treinta años, no era sospechoso de nada.

El que, al estrenar la portavocía en el Congreso dijo apostar <<por profundizar en el diálogo, «la mejor herramienta de la política«>> El que ha mejorado al propio Pedro Sánchez en afirmar una cosa y su contraria, porque él lo ha hecho en el mismo día. Y más de una vez.

Me temo que en este momento es él el que no sabe cuánto cuesta un café en un bar.

Con el temor añadido de que, según escuché directamente, la actual portavoz del PSOE, la muy impetuosa Montserrat Mínguez, la que se estrenó poniendo a caer de un burro al PP por hechos reales y otros inventados, depende de este hombre preclaro, maestro en política y brillante como parlamentario.

El otro punto preocupante es que las sesiones parlamentarias de estos tiempos, cada vez se parecen más a las que figuran en las actas de la Segunda República, la primera nunca existió, en cuanto a ataques personales en lo verbal y en lo gestual, en una espiral de violencia que parece imposible de frenar.

Claro que todo esto no es más que un <<continuará>>, porque Pedro Sánchez está amenazado por las investigaciones de su entorno, en España y por los estamentos de la Comunidad Europea, que ya le ha tomado la medida y empieza a saber de qué pie cojea el guapo y encantador presidente español.

El de los buenos andares en lo físico y nada recomendables en lo moral.

Valencia, 10 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel