Es sabido que los asesinos en serie son psicópatas que no tienen ni asomo de empatía, pero actúan en solitario porque no son capaces de integrarse en un colectivo.
Estoy convencido de que una buena parte de los responsables políticos tampoco tienen ni pizca de empatía. No son sicópatas y, en este caso, sí que se agrupan en colectivos para apoyarse unos a otros, hombro con hombro, fabricando escudos virtuales de relatos y posverdades que les protegen del enemigo, nosotros los mortales, los que les votamos, y los rivales de otros partidos, cerrándose en formación <<tortuga>> como hacían los legionarios romanos.
Y es casi un axioma que tienen una empatía escasísima, repito y, conforme pasa el tiempo en que son poderosos, solo dirigida a los del interior de la tortuga, o a cada uno de ellos mismos como individuos.
Y es por eso, supongo, por lo que un Carlos Mazón, elegido por una gran parte de la ciudadanía valenciana como su representante, se niega a dimitir sabiendo que los que no le votaron siguen sin quererlo como Presidente de la Generalitat y que la mayoría de los que le votaron, tampoco.
Una muestra de la falta de empatía hacia los ciudadanos que le votaron y de carencia de conciencia democrática al no respetar las reglas nuestro Estado, constituido como Democracia Representativa.
Porque, este mentiroso trapacero, dijo << sí>> con cara de <<me dejaré la piel para hacer lo que vosotros queréis cuando me votasteis>>, agradeciendo la confianza que habían depositado en su partido y en él mismo como cabeza de cartel, pero ahora dice <<no>> cuando le dicen que ya no se fían de él y le piden que vuelva a Alicante o a donde le apetezca.
Faltos de empatía hacia los representados está parte del gobierno y la mayoría de los representantes políticos que se sientan en los escaños de las Cámaras. Los que son capaces de votar, sin ningún pudor, en contra de los intereses de las comunidades que les votaron y de sus ciudadanos.
O la oposición, que no guarda las formas cuando debe y emplea gran parte de su tiempo insultando al gobierno y cuestionando a personas, en lugar de dedicarlo a construir y ofrecer a la nación una alternativa con soluciones reales a los muchos problemas que tenemos en estos momentos.
Con un 26% de población en riesgo de pobreza y una pobreza infantil del 29,2%, cuando la media europea es del 19,3%, porcentaje que sería mucho menor sin el tirón de España, mientras el gobierno proclama a los cuatro vientos que nuestra economía va viento en popa.
Y, en lo que se refiere a la opinión pública, con un rechazo progresivo a la política como profesión. Exigiendo que se recuperen los valores que proclama la Constitución en su Artículo 1:
<<1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.>>
Y no en los que hemos elegido como nuestros representantes y se han convertido en supuestos soberanos, con carta blanca para hacer lo que creen oportuno, incluso contraviniendo el espíritu de la Constitución.
Valencia 31 de octubre de 2025
José Luis Martínez Ángel.