¡Por qué no te callas!

Frase con la que el entonces Rey, Juan Carlos I, cortó la verborrea incontenible de Hugo Chávez cuando interrumpía constantemente al presidente Zapatero en la Cumbre Iberoamericana.

No es el mismo contexto ni tampoco se trata de que se callen terceras personas, pero, si pudiera hablar con el Rey emérito, emplearía su famosa frase y le recomendaría mesura y discreción en sus manifestaciones verbales y escritas, que ni le benefician a él, ni a la corona española, y que dan pie a que personas interesadas en la desestabilización lancen más piedras sobre la monarquía.

¡Por qué no te callas!

Supongo que el muy errado emérito está tratando de reivindicar su papel en la transición y durante su reinado para contraponerlo a su disipada vida personal, pero no solo no podrá hacerlo, sino que enturbiará aún más su nefasto comportamiento y acabará deteriorando más, si es posible, las relaciones personales con su familia, especialmente con la que ahora es Reina de España.

Con el mismo cargo y la misma categoría que en su día ostentó nuestra querida Reina Sofía, respetada por todos menos por él mismo.

Porque ni él ni nadie puede dejar escrita su propia historia. Nadie lo ha conseguido, porque uno no es lo que dice ser, sino lo que los demás opinemos sobre él.

Solo el tiempo y el silencio permitirán separar las churras de las merinas y, seguro, dirá que Juan Carlos I fue un gran Jefe de Estado que contribuyó decisivamente al paso de la dictadura a la democracia, que paró un golpe de estado, que presionó a los políticos para que alcanzaran acuerdos en momentos difíciles, como los <<pactos de la Moncloa>> y que resultó ser el mejor embajador de España en todos los foros internacionales.

Y, como siempre ocurre, el futuro se irá olvidando de sus necedades personales, sus malas compañías y el pésimo ejemplo que ha dado a su familia y a España entera. Seguro que así será.

O que, si lo comenta, será muy de pasada y dándole el peso que realmente ha tenido: ninguno en cuanto al progreso de España, mucho en deteriorar una vida que podría haber sido realmente ejemplar para todos.

Así que, Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, mantén la boca cerrada y procura pasar lo más desapercibido posible.

Invisible, si pudiera ser, porque eso sería lo mejor para todos nosotros y para ti mismo

Valencia, 4 de diciembre de 2025

José Luis Martínez Ángel

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