Las relaciones con Marruecos.

Que Marruecos no abre las fronteras de Ceuta y Melilla como, según la diplomacia española, había prometido, es un hecho. Y, en mi opinión, publicada desde hace mucho tiempo, no lo hace porque sería tanto como reconocer que ambas comunidades africanas forman parte de una nación ajena al reino de Marruecos

Y que España mantiene desde hace muchos años, ahora más, una posición de temor reverente a lo que pueda hacer Marruecos, es otro hecho evidente. Temor asociado a posibles amenazas sobre estas comunidades, sobre las aguas próximas a Canarias, sobre las zonas de pesca, o sobre permitir o no el paso a los que huyen de su propio país, o de naciones subsaharianas, en dirección a Europa.

Y no hay duda de que todo esto es cierto, pero no lo es menos que España tiene un poder muy importante sobre Marruecos: el de ser paso obligatorio de personas y mercancías de África a Europa.

Incluso se está hablado de un túnel submarino entre ambos continentes por el trayecto más corto, que es el Estrecho de Gibraltar.

Es cierto que es un paso recíproco y que España también se perjudicaría, pero el transporte de personas y mercancías es mucho más importante en dirección norte, porque es por el que introducen en Europa sus productos agrícolas e industriales.

Digo obligatorio y no digo verdad porque podrían derivar sus ferris a Italia, pongo por caso, pero eso sería un coste muy importante, con el riesgo añadido de que, si Marruecos se enemistara con España, que es una nación de la Comunidad Europea, dudo mucho de que otra nación de la misma comunidad le favoreciera las cosas.

 Por supuesto que quiero unas buenas relaciones, unas relaciones excelentes, con nuestra nación vecina, que tiene muchos encantos y que vale la pena visitar, pero también quiero un gobierno español que defienda acertadamente nuestros intereses utilizando la diplomacia para negociar lo que es justo, sin abusos, pero sin aceptar chantajes ni presiones por parte de Marruecos.

Cosa que no sucederá con este gobierno por razones que desconozco, quizás relacionadas con <<las cosas>> que el gobierno marroquí ha averiguada sobre el presidente y algunos ministros con malas artes, utilizando el famoso programa Pegasus que, por cierto, es israelí.

Valencia, 31 de diciembre de 2025, el último día de un año muy poco afortunado.

José Luis Martínez Ángel

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