Los europeos, el falso ombligo del mundo.

Esta mañana he escuchado en la tertulia de la SER una severa crítica al PP por no denunciar abiertamente al presidente Trump ni las decisiones que está tomando y no he podido por menos que pensar en el nivel de inoperancia y de estupidez que estamos alcanzando los europeos.

Vaya por delante, cualquiera que me lea lo sabe, que nunca votaría a un candidato como Trump y que estoy en desacuerdo total con sus ideas de lo que es correcto en lo político y en lo social, pero yo soy un particular que tampoco estoy de acuerdo con las ideas y las decisiones de la extrema izquierda española, ni con las de VOX, aunque estos últimos, por su evidente falta de poder, son muy pocas las que pueden tomar, a diferencia de los del otro extremo, que forman parte del gobierno.

Aunque el gran cabecilla, Abascal, crea que fundando una agrupación a nivel europeo va a llegar a la cima en España.

Porque lo lógico es que el gobierno y los dos partidos de Estado, el PSOE y el PP, ni pueden ni deben juzgar lo que deciden hacen países terceros, por muy extraño que le parezca, siempre que no atenten contra los derechos humanos, cosa que si están haciendo naciones con las que mantenemos relaciones diplomáticas fluidas, como es el caso de algunas de centro y Sudamérica, países árabes o China, pongo por caso.

Ni tampoco la super burocratizada Comunidad Europea, la que se cree mejor que nadie y dedica gran parte de su tiempo a rizar rizos de buenismo, ética y buenas maneras, mientas China invierte en las mejores empresas del mundo y compra puertos o lugares estratégicos, como las dos entradas al canal de Panamá, por poner un caso de actualidad y razón por la que Trump quiere recuperar su control, inunda los mercados occidentales con artículos baratos y, en muchos casos, carentes de garantías y los países eternamente emergentes no hacen nada para acelerar esa salida de la emergencia, como India, nación en la que se explota y contamina el ambiente y a sus ciudadanos fabricando prendas de vestir que compramos en la muy sofisticada Europa.

Una Europa acomodada, repito, donde, en lugar de avanzar retrocedemos, creando tantas normas y poniendo tantos frenos a la agricultura, a la energía nuclear, sabiendo que es la menos contaminante de todas ellas y legislando tantos absurdos, que está consiguiendo aburrir a las naciones hasta el punto que algunas ya se manifiestan claramente discrepantes en temas fundamentales, como es avanzar hacia una auténtica confederación de intereses comunes en lugar de vivir a la sombra de otros y explotar recursos propios en lugar de comprar petróleo barato a Rusia o alta tecnología ya manufacturada basada en tierras raras, en lugar de obtenerlas o manufacturarlas nosotros mismos.

O potenciar una defensa propia y no tan dependiente de los tan denostados Estados Unidos y una política exterior potente y clara, sin fisuras, fuera de las conveniencias particulares de cada uno de sus miembros.

Y que no cometan la estupidez de condenar a un Trump que, lamentablemente, gobierna los Estados Unidos, que es su nación. Y lo hace por haber sido votado mayoritariamente en unas elecciones limpias. Y que está cumpliendo a rajatabla lo que, nos guste o no, prometió en su campaña electoral. Cumplimiento que, por cierto, están celebrando sus votantes y las bolsas internacionales.

Y no es porque los estadounidenses son unos tarados mentales. Es que parten de una historia y unos planteamientos que no son los nuestros y que hay que respetar.

Le decía a un amigo el otro día que puede que Trump nos venga bien, porque puede ser el revulsivo que necesita la Comunidad para desperezarse de una vez, buscar líderes consistentes y no únicamente “refugiados” políticos elegidos por las naciones, y recuperar el camino de eficacia que tenía como objetivo, abandonando la idea de ser únicamente  “económica” y avanzando hacia una unidad política y social consistente y no un monstruo de 27 cabezas imposible de coordinar decisiones de calado por los muchos intereses nacionales y los continuos debates internos que lo impiden.

Acabando de una vez con protagonismos interesados, como el de nuestro presidente de gobierno, que se está postulando como paladín de la superioridad ética del mundo, en lugar de potenciar políticas tipo “Europa lo primero”, del estilo de la de Trump, tomando decisiones en lugar de perder el tiempo dando lecciones.

Y, de esa forma, evitarán que el proyecto fundacional fracase porque los ciudadanos no entendemos las políticas comunitarias y, muchos de ellos, creyendo que vivimos en un paraíso terrenal   sin valores definidos, como es la propia Comunidad, piensen más en defender sus derechos, entre los que no son menos importantes sus vacaciones o sus salidas a tardear los fines de semana pagando los menos impuestos posibles, mientras otros apenas pueden sobrevivir en una sociedad consumista y canallesca como la que nos hemos fabricado.

Situación que facilita el alarmante avance de los “abascales” europeos, los que lanzan mensajes muy directos y esperanzadores, aunque sean utopías y falsas promesas, alimentándose con el caldo de cultivo de la frustración.

Helmut Kohl, el que fue gran líder europeo, aunque acabara de forma forzada por problemas de terceros, dijo en 1992:

«Sólo si Europa habla con una sola voz y pone en común sus fuerzas podrá hacerse valer como actor internacional»

Con esto me quedo.

Valencia, 10 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

El Constitucional, nuevo oráculo de Delfos

Bolaños, una especie de termómetro indicador de lo que pretende hacer el gobierno contra el Poder Judicial, siendo como es el ministro de justicia, ha cambiado su discurso de los últimos tiempos, pasando del muy repetitivo y coreado mensaje de que en la causa contra el todavía fiscal general <<no hay nada>> a <<estamos en un país en el que hay recursos>>. No lo transcribo literalmente, pero es lo que quiso decir.

Y eso me alarma mucho, porque esta afirmación del ministro, junto con la actitud de la fiscal del Supremo que debería acusar a su jefe si aprecia causa o, al menos, buscar la verdad como es la obligación de los fiscales, me hace temer que se interponga un recurso en el Constitucional antes de que se emita sentencia, para evitar que el juez Hurtado siga adelante con su investigación de los hechos.

Lo que resultaría un escándalo de enorme magnitud porque desautorizaría por conveniencias políticas al único tribunal que, según la Constitución, tiene la última palabra en materia de leyes, incluida la posibilidad de juzgar al presidente y los demás miembros del gobierno si incurren en alguna responsabilidad criminar.

Artículo 102 de la Constitución.

1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

Por lo que, de hecho, si se acepta la posibilidad de que el tribunal Constitución, que no forma parte del Poder Judicial, es un tribunal de casación, que no lo es, y este lo preside y controla, como es el caso, un apéndice declarado del presidente que le nombró, nos encontraríamos en una situación imprevista por los redactores de la Constitución, que nunca supusieron que llegara al cargo de jefe de gobierno un sátrapa autoritario empeñado en mantenerse el poder cueste lo que cueste al Estado y a la ciudadanía.

Porque el resultado sería:

  • Que el presidente del gobierno consiga una impunidad total, de hecho, porque sería “su” Tribunal Constitucional el que tiene la última palabra.
  • Que, tal como se plantea, se podría desmantelar el Tribunal Superior de Justicia por ser incapaz de administrarla, teniendo, como afirma el sanchismo dominante, un organismo superior con capacidad de aceptar o revocar sus sentencias.

De locos o de neo dictadores.

Ya han desprestigiado totalmente a la fiscalía y ahora pretenden apalancar la superioridad jerárquica del Constitucional sobre el Supremo, según la cual, cada vez que exista una causa que debería llegar al Supremo, lo práctico sería llevarlo directamente al Constitucional que, a modo de oráculo, determinaría la validez o no de las acusaciones.

Lamentablemente, siguiendo instrucciones de este gobierno o de cualquier otro que se encontrara en las mismas circunstancias, en lugar de consultar a los astros o, como el de Delfos, descender a una celda del sótano para respirar los vapores sagrados.

¿De verdad hay algún demócrata con vocación de serlo que pueda aceptar situaciones como estas?

Valencia, 1 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

Anexo:

Competencias del Tribunal Constitucional (actualizada el 9 de enero de 2025)

<<El Tribunal Constitucional, como intérprete supremo de la Constitución, es independiente de los demás órganos constitucionales del Estado y está sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica. Es único en su orden y extiende su jurisdicción a todo el territorio nacional.

El Tribunal Constitucional conoce, entre otros asuntos:

  • a) Del recurso y de la cuestión de inconstitucionalidad contra leyes, disposiciones normativas o actos con fuerza de ley del Estado y de las Comunidades Autónomas;
  • b) Del recurso previo de inconstitucionalidad contra proyectos y propuestas de reforma de Estatutos de Autonomía;
  • c) Del recurso y de la cuestión contra las normas forales fiscales de los Territorios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya;
  • d) Del recurso de amparo por violación de los derechos fundamentales relacionados en los artículos 14 a 30 de la Constitución;
  • e) De los conflictos constitucionales de competencia entre el Estado y las Comunidades Autónomas o de los de éstas entre sí;
  • f) De los conflictos entre órganos constitucionales del Estado;
  • g) De los conflictos en defensa de la autonomía local;
  • h) De los conflictos en defensa de la autonomía foral;
  • i) De la declaración sobre la constitucionalidad de los Tratados Internacionales;
  • j) De las impugnaciones de las disposiciones y resoluciones de los órganos de las Comunidades Autónomas previstas en el artículo 161.2 de la Constitución;
  • k) De la verificación de los nombramientos de los Magistrados del Tribunal Constitucional, para juzgar si los mismos reúnen los requisitos requeridos por la Constitución y su Ley Orgánica;
  • l) De las demás materias que le atribuyen la Constitución y las leyes orgánicas.

El Tribunal Constitucional puede dictar reglamentos sobre su propio funcionamiento y organización, así como sobre el régimen de su personal y servicios, que han de ser publicados en el Boletín Oficial del Estado.>>

Para nada se dice que puede cuestionar sentencias del Tribunal Supremo o cambiar alguna ley. La frase “contra leyes” se refiere a aquellas que se presentan o se aprueban en el parlamento nacional o los autonómicos que, en ese momento, se recurren y, si es el caso, se declaran anticonstitucionales.

Puede decidir que se aprueben o no se aprueben, pero las leyes, no las sentencias y nunca sustituirlas por una interpretación del propio tribunal, puesto que es el proponente, el gobierno o quien fuere, el único que puede cambiar la parte de la ley que no es constitucional para que, finalmente, pase el filtro del Constitucional.

El gobierno juega afirmando que sí puede ir <<contra leyes>> también puede ir contra la interpretación que haga el Supremo de estas leyes, pero es una gran falacia y una simple especulación, porque las leyes, tal como están redactadas, son constitucionales por no haber sido recurridas y revocadas por el Constitucional en el momento que se promulgaron.

El gran problema es que, dicte lo que dicte, el Supremo puede pedir explicaciones al Constitucional, pero no ir contra sus sentencias. Eso crea un conflicto institucional muy grave, nunca resuelto hasta ahora,

Pedro Sánchez, el gran zurcidor. Ni una puntada sin hilo

Decía en mi comentario titulado << El “ómnibus dos” y los secretos de Pedro Sánchez>> que <<locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes, pero aquí hay algo que no me cuadra, porque nuestro presidente es de todo y casi nada bueno, pero no suele dar puntada sin hilo>>

Y, claro, tratándose de quien se trata, lo lógico es que tuviera un as en la manga en forma de acuerdo seguro con Junts para sacar adelante ese proyecto, antes ómnibus, ahora microbús.

Acuerdo que podría habernos salido absolutamente gratis si hubiera pactado mínimamente con el PP y que costará no sabemos cuánto, en forma de cesión de fronteras, cosa que prohíbe la Constitución, condonación de deuda de Cataluña u otras cosas que iremos conociendo en los próximos días.

Porque sobre el bulo de la famosa cuestión de confianza, Junts sabe tan bien como yo que no lo conseguirá de ninguna manera y que, de momento, las leyes incluidas en el decreto entrarán en vigor y lo que parecía exigencia mayor, no verá la luz del día.

Lo dicho: tenemos un presidente del gobierno listo, muy listo, aunque emplee la astucia para su interés personal, que juega al ajedrez político como ningún otro presidente ha jugado. Arriesgando mucho. Con muchos riesgos, pero con buenas defensas.

Aunque, otra vez, nosotros, absolutamente todos los ciudadanos de España, salimos perdiendo porque su jugada nos cuesta dinero y cesión de derechos en forma de desigualdad entre españoles. Y, otra vez, Pedro Sánchez gana, porque todo apunta que hay una posibilidad de que apruebe los famosos Presupuestos del Estado, cosa que en el fondo le importa un bledo en lo práctico, porque para eso tiene el consejo de ministros y el BOE y ya dijo que podría gobernar sin el Parlamento, pero no en su imagen internacional, porque sería, supongo, el presidente menos apoyado por el Parlamento de toda la Comunidad Europea y del mundo verdaderamente democrático.

La otra razón, que parece muy rebuscada pero que es muy simple, es que, si hubiera aceptado la mano tendida por el PP, es muy probable que Junts se hubiera cabreado tanto que le hubiera dejado de apoyar, por lo que no habría tenido más opción que convocar elecciones.

De esta forma, seguimos como estábamos, como estamos y como estaremos hasta el final de la legislatura: Junts encabronando todo lo que pueda al gobierno para demostrar quién es el que manda, pero salvando la legislatura porques lo único que tienen en común, lo único que les interesa, aun siendo absolutamente diferentes en lo político, en lo social y en su concepto de la nación, porque ninguno de los dos tiene otra opción de sobrevivir políticamente sino es apoyándose mutuamente.

Y nosotros seguimos soportando un gobierno baldón que, siendo responsable de coordinar los recursos del Estado y hacerlos más cómodos y amigables para los ciudadanos, está enfrentado con casi todos ellos, algunos fundamentales, como es el Poder Judicial, la prácticamente totalidad de la fiscalía, las fuerzas de orden público, cada vez más limitadas en su capacidad de reprimir legalmente los desórdenes y la delincuencia que les confieren la leyes y, si faltaba algo, los miembros de la carrera diplomática, los menos dados a manifestar emociones por la propia esencia de sus funciones, muy disconformes con los nombramientos de personas claramente impresentables para algunos cargos y por las disparatadas medidas disciplinarias que ha impuesto a algunos diplomáticos en ejercicio el ministro titular de la cartera.

Sin mencionar la opinión de la inmensa mayoría de los que han formado parte del Tribunal Constitucional en el pasado, que no entienden que ahora se haya convertido en la última defensa de las tropelías del gobierno y a su servicio, sin mantener la imparcialidad que le corresponde y corrigiendo sentencias del Tribunal Supremo del Poder Judicial, como las de los ERES o la que ahora mismo se está gestando por parte de la fiscal del alto tribunal, dependiente jerárquico del encausado, para anular una posible condena al Fiscal General.

Un gobierno, el de sus fieles, que necesitará mucho apoyo psiquiátrico para evitar la esquizofrenia que supone defender cada día las consignas que lanza la Moncloa, muchas veces totalmente contradictorias, como el hecho de que ayer mismo, minutos antes de comenzar el consejo de ministros, algunos de ellos aseguraban que <<no se movería ni una coma del proyecto original>> y poco después tuvieron que afirmar con toda rotundidad que se ha había aprobado tal como estaba, cosa que, evidentemente, es absolutamente falso

Lo cierto y para nuestro bien es que el gobierno tiene limitados sus avances porque ni ha podido con el Poder Judicial ni nunca tendrá a su lado a las Fuerzas Armadas como ocurre en otros lugares que me conozco, pero si tiene un arma que se ha declarado poderosísima en estos tiempos, como lo fue en tiempos del nazismo de Hitler, que es la de la propaganda.

La que provocó la salida de Gran Bretaña de la Comunidad Europea gracias a una serie de falsedades en la información de hechos y datos que luego se han demostrado totalmente falsos.

Y lo de VOX, lo que escuché ayer por boca de Santiago Abascal, sin comentarios. Solo apuntar que la amistad con Trump los ha hecho más peligrosos porque todo se contagia.

Mientras, España va como un tren o como un cohete gracias al gobierno y no a los empresarios de hostelería que se están dejando la piel pese a las trabas administrativas y las subidas de impuestos, o a la coyuntura que tanto favorece a que estemos invadidos por el turismo internacional.

Que el volumen de los negocios y las exportaciones han crecido gracias al gobierno y no a los empresarios españoles, tan denostados por nuestra muy negociadora vicepresidenta Yolanda Díaz y casi declarados como especie a extinguir por algún otro sector del gobierno, hasta el punto de que alguno de los grandes se ha ido de España y otros tienen serias dudas sobre si quedarse o no.

Que la economía, en general, ha subido de forma espectacular, pese a lo cual cualquiera de nosotros tiene menos ingresos que hace años o que la deuda pública crece cada día. O que el paro ha bajado de forma espectacular, gracias al gobierno y no al boom de turismo y a que la fórmula de cálculo ha variado para incluir como activos a todos los que hacen cursos o están en situaciones especiales y contando cada uno de los trabajos de los pluriempleados. Y también considerando <<activos permanentes>> a los famosos fijos discontinuos que son como el clásico << tío de Graná, que ni es tío ni es ná>>

Porque si el Gobierno me presenta un solo dato que demuestre que favorece el empleo real, o el desarrollo real de las empresas, o que demuestre la fiabilidad de los datos que está ofreciendo, me comeré con patatas este último comentario.

Pero seamos prácticos. Yo estoy jubilado, tengo asegurada mi pensión y debería hacer como el gobierno: que me quiten lo bailado y el que venga detrás, que arree.

Valencia, 31 de enero de 2024.

José Luis Martínez

El “ómnibus dos” y las armas secretas de Pedro Sánchez.

Parece que Pedro Sánchez está dispuesto a volver a presentar el mismo proyecto ómnibus que fue rechazado días pasados y, para ello, ha afirmado que buscará votos debajo de las piedras. Como suelo decir de tanto en tanto, locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes, pero aquí hay algo que no me cuadra porque nuestro presidente es de todo y casi nada bueno, pero no suele dar puntada sin hilo.

Y el pedregal español ya lo tiene bastante removido.

Puede que haya algo negociándose con Junts, pero tiene que ser muy gordo, porque si no separa los proyectos de regularización de pensiones, bonificación de billetes de transportes y las ayudas a las víctimas de la Dana, Puigdemont quedaría desautorizado y como el tal personaje tiene tanto orgullo y tanto los pies en el aire como el propio Pedro Sánchez, no creo que lo acepte a cambio de poco.

Y si cree que el relato y la potentísima máquina de propaganda del gobierno ha asustado tanto a Junts como al PP que en esta ocasión aprobarán el proyecto para no tener el odio eterno de los jubilados, tampoco me parece razonable.

Porque la mayoría de la población jubilada tenemos dos dedos de frente y sabemos distinguir hechos de cuentos chinos y porque estamos seguros de que, tarde lo que tarde, cuando se apruebe será con carácter retroactivo.

Luego la incógnita es saber lo que ocurrirá con este tema en días sucesivos, porque al presidente, bastante agobiado por las causas legales abiertas a su entorno, se le ha aparecido otro fantasma, esta vez muy potente, como es Trump en forma de presupuesto de gasto para la OTAN.

Y de este no se podrá escapar sin ceder, porque el presidente de los Estados Unidos es un perro de presa y no aceptará regates dialécticos ni esas bombas de humo tan habituales del sanchismo.

Sin contar con que nuestro presidente es alguien al que Trump, personaje capaz de cualquier cosa, tiene en su punto de mira por algunas de sus declaraciones en los últimos tiempos.

Por lo que, para desgracia de los españoles, los problemas aumentarán en lugar de disminuir.

Como parece seguro que también aumentará la ya muy agobiante presión fiscal.

Valencia, 27 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel

La visita a Valencia de un jefe de gobierno sin Estado. Un neo Rey Melchor

Ayer recibimos una visita relámpago de Pedro Sánchez acompañado por varios ministros, que parece que tienen muy poco que hacer, porque forman parte de su séquito permanente en las ocasiones en las que se necesita bombo y platillo, una especie de batucada oficial, cada vez más presente en los telediarios.

Y digo que fue la de un jefe de gobierno sin Estado, porque realmente brilló por su ausencia. Un presidente que se precie hubiera anunciado su visita y, por supuesto, habría invitado a todos sus actos a la máxima autoridad de la comunidad que, de momento y si nadie demuestra lo contrario, es Carlos Mazón.

Por lo que, entre todos la mataron y ella sola se murió, me duele socialmente afirmar, frase usada muy inadecuadamente por el actual presidente, que Valencia le importa muy poco a demasiada gente, hasta el punto de que la están convirtiendo en uno más de los campos de batalla de la maldita guerra política en la que nos han involucrado.

No hubo Estado, no. Todo este tinglado de la antigua y moderna farsa se asemeja a unos Reyes Magos de enero, tres como dice la tradición, que traen regalos a las víctimas de la Dana, muchos de ellos de muy poco contenido, pero dentro de grandes cajas envuelta en brillante papel de celofán y con un lacito verde de falsa esperanza.

Está el pobre Baltasar, el negrito pobre que viene de África, representado por las administraciones locales afectadas, que apenas tienen recursos para tanta desgracia y va mendigando a los otros dos que le cedan parte de su carga.

Luego Gaspar, el de en medio, papel que yo le asigno a Mazón, el presidente de la comunidad, huidizo y disfrazado para que no le reconozcan y que regala lo que puede de lo que posee. Es un rey que, sentimientos aparte, que los tendrá y muchos, tampoco anda demasiado holgado de presentes, entregados en este caso en cajas de cartón envueltas en papel de regalo y con algo de barro en los cantos.

Y, por fin, tenemos al gran Melchor, el del séquito deslumbrante, magníficamente engalanado y con un gran séquito de pajes y guardia armada. El sí, el sí que es poderoso de verdad, porque tiene esa nueva piedra filosofal que es el Boletín Oficial del Estado, que transforma papel en oro, y la nueva vara de Moisés que convierte el gasto en deuda del Estado.

Y que, como el propio Melchor, no siempre nos trae lo que afirma que traerá.

Cada uno de ellos por su lado, porque Melchor, el mayor, el que en la realidad evangélica sí que da ejemplo de generosidad y cordura, en la ficción de enero es el primero en apresurar a sus camellos, seleccionados de entre los de mayor alzada, para que quede claro que nadie como él. El que es <<más que el que más>>

Siento utilizar la imagen de los pobres Reyes Magos que cada año se esfuerzan en traernos ilusiones y presentes, no como sus imitadores, pero insisto en que una visita de un jefe de gobierno que no respeta normas y protocolos no es una visita de Estado.

Es otra más de <<pompa y circunstancia>> por mucho que, como dice, nos traerá muchos regalos, demostrando una gran impostura porque nos regala algo que no aporta él. Es algo que, en mayor o menor medida, pagamos nosotros mismos con nuestros impuestos, los favorecidos por los regalos.

Este es un comentario de reír por no llorar, uno más de los que me apetece escribir a la vista de la falta de ética y de democracia real de este gobierno.

Comentarios que haré mañana, o cuando esté menos indignado, porque lo que no quiero es hacer como el gobierno. Montar un comentario <<ómnibus>> en el que se traten varios temas sin relación entre ellos para confundir al personal, como lo están intentando hoy mismo.

Valencia, 24 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel.

Pedro Sánchez no es España, aunque, por obligación del cargo, la represente.

Aunque él no lo recuerde, el presidente del gobierno tiene como misión fundamental administrar los presupuestos generales, santo y seña de las políticas de cada legislatura, promulgar leyes que actualicen a la nación al ritmo de los tiempos y cumplir y hacer cumplir la Constitución, que es la que marca los límites de su poder real.

También es responsable de la política exterior, pero el sentido común y la tradición democrática supone que esta se debe ver siempre a largo plazo y, en temas importantes, sin comprometer a la nación y con decisiones consensuadas con la oposición.

Así se ha hecho hasta que el PSOE recuperó el poder, muy especialmente en las legislaturas de Pedro Sánchez, en las que ha actuado como caudillo de España, por la gracia de los antiespañoles, comprometiendo a la nación en asuntos especialmente complicados, por acción u omisión, como es bien sabido por los que realmente se enteran de los entresijos de la política nacional.

Y todo esto viene a cuento porque Donald Trump ha sido nombrado presidente de los Estados Unidos, el antiguo <<primo de Zumosol>> que protegía a Europa de los males que le venían por oriente y que ahora, siendo un presidente con ganas de revancha, coincide con Rusia en la obsesión de desmantelar o debilitar a la Comunidad Europea.

Por razones diferentes, porque las del nuevo presidente, como ya evidenció en su anterior legislatura, la ve como un enemigo potencial, un competidor en su afán de controlar el mercado de occidente.

Por lo que, guste o no guste, los intereses de España aconsejan mantener con el nuevo Trump una relación de respeto institucional demostrable, con independencia de las ideas políticas del presidente de nuestra nación.

Otro punto de interés es el apoyo que pueda prestar el nuevo presidente americano a la OTAN, de la que no es especialmente partidario porque cree que Estados Unidos tiene capacidad suficiente para auto defenderse y que, de hecho, solo sirve para proteger a Europa de las amenazas de la Rusia de Putin, con el que Trump mantiene unas excelentes relaciones.

Sabiendo, porque así lo ha manifestado en varias ocasiones, que es partidario de sacar de la OTAN a las naciones que no dediquen un mínimo del 3 % de su presupuesto a mantener esta organización y que ha acusado a España repetidamente de ser la que menos aporta.

Y, sabiendo todo esto, el presidente español ha decidido manifestarse como el líder mundial anti-Trump, aunque no haya mencionado directamente su nombre, porque es la cabeza visible de esa ultraderecha que él combate políticamente, obviando que el presidente, del que tengo una muy mala opinión, malísima, ha sido elegido democráticamente por sus nacionales, ellos sabrán porque, y que ambos tenemos muchos intereses comunes. Muchos más que con esos países u organizaciones que ha decidido apoyar en los últimos tiempos.

Y lo que Pedro Sanchez debería cuidar y ahora compromete, son las relaciones nacionales, nunca las personales, cuando antepone ideologías al interés de su nación.

Veremos en que queda todo esto porque falta mucho por saber. Como, por ejemplo, como utilizará los Estados Unidos su nuevo poder para interferir en las elecciones nacionales de terceros países, por mano de sus asociados, dueños de las grandes tecnológicas, y otros temas de capital importancia, como los posibles aranceles a nuestras exportaciones a los Estados Unidos.

Así que seria muy recomendable, mejor exigible, que nuestro presidente deje su papel de líder mundial del <<anti trumpismo>> y dedique sus esfuerzos a buscar nuestros puntos comunes con los Estados Unidos, que son muchos.

Y también que revise sus recientes amistades y enemistades con terceros países que también son desaconsejables para España.

Si ha ido a China, que es una amenaza para Europa, ¿no puede morderse la lengua para no enfurecer inútilmente a un líder desbocado que se ha metido de hoz y coz en la política internacional y que va a condicionar, sin duda, el futuro inmediato de la humanidad?

Porque las consecuencias de sus deslices no las va a sufrir él, que ya tiene su porvenir personal asegurado continúe o no en la política, sino el pueblo al que representa.

Valencia, 21 de enero de 2024

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

Recuerdo otra vez que la ultraderecha no surge por generación espontánea, sino por el fracaso de la izquierda en satisfacer las necesidades actuales de la mayoría de los ciudadanos. Aquí, en Europa y en el resto del mundo

Parece que son obsesivos, pero no. La potencia del relato y la maldad de los relatores “sanchistas”.

Yo mismo he comentado algunas veces, como hacen otros, lo inmoral y antidemocrático que es ver a ministros del gobierno o a su portavoz, cuestionando, casi atacando directamente, actuaciones de jueces, a los que tildan de tendenciosos y cargados de ideología.

Pero, como yo siempre me pongo en lo peor, pienso que el objetivo de lo que parece una torpeza no puede ser parar ningún proceso porque saben perfectamente que no lo pueden conseguir, como tampoco podrán influir, ni para asustar ni para cabrear, a los jueces afectados por las críticas.

El objetivo real, me temo, es machacarnos con los relatos de cada día para convencernos de que los jueces, al menos muchos de ellos, son como los políticos y, desgraciadamente, como cada vez más periodistas que se mueven a impulsos de ideologías o de intereses.

Y, como el sanchismo tiene el mejor marketing político de los que he conocido en democracia, aunque sea para mal, tan focalizado en meter en la cabeza de los españoles lo que ellos necesitan que creamos, como hacía la dictadura de Franco, lo están consiguiendo en una parte de la sociedad española, especialmente entre los que no siguen los detalles de la actualidad política y se alimentan de titulares de prensa, comentarios de terceros, en redes sociales o en tertulianos sabelotodo.

Ciudadanos que ignoran que los jueces son otra cosa. Hombres y mujeres que han dedicado muchas horas de su vida a prepararse para ganar una oposición durísima, que dedican su vida profesional a estudiar denuncias y dictar sentencias ajustadas a la legislación vigente, con muy poca horquilla para las interpretaciones

Sentencias que pueden ser recurridas, excepto las del Supremo y jueces que están sujetos a una vigilancia extrema por su propio organismo, que castiga de forma ejemplar la prevaricación o las desviaciones de cualquier tipo que no se ajusten a derecho.

Y que, además, en general, son impermeables a la opinión pública y a los juicios paralelos como se ha demostrado en muchas ocasiones desde que tenemos democracia.

Y si todo esto es cierto, los jueces del Supremo son el sumun de la experiencia, la profesionalidad y el magisterio legal.

Y como el sanchismo lo sabe, está empleando todo tipo de subterfugios para torcer en su favor la vara de la justicia, desde dejar caer propuestas de que a los jueces se les nombre sin necesidad de oposición o barbaridades similares, o cambios en las leyes, como ocurrió con la amnistía y pretenden hacer con la que ya llaman “ley Begoña” que podría dejar impunes al presidente y a todo su entorno de cualquier delito que hayan podido cometer.

O hacernos creer que el Constitucional, trufado de adictos a la causa, es un tribunal de casación cuando no lo es porque no pertenece al Poder Judicial. Su función se limita a comprobar si en las causas recurridas se ha dictado sentencia de acuerdo con la Constitución, sin interpretaciones folclóricas, como la que facilitó la amnistía de los ERES de Andalucía, la que según los sanchistas <<han puesto las cosas en su punto>> y se han respetado los derechos de los encausados.

Si las sentencias se han ajustado a derecho, lo dictamina el Tribunal Supremo de Justicia que es el máximo organismo capacitado para hacerlo.                 

Y lo mismo, exactamente lo mismo, digo de los fiscales, que sufren los rigores de las mismas oposiciones y que tienen como misión defender la verdad, no acusar a los investigados como opinan muchos españoles.

Fiscales que, para su mal, tienen una dependencia orgánica del fiscal general, que a su vez es elegido por el gobierno, aunque tengo la seguridad de que la inmensa mayoría de ellos son independientes en sus actuaciones.

Con el daño añadido de la contaminación sufrida por la actuación del propio fiscal general, el que debería ser paladín de la defensa de la verdad, como he comentado, y se ha dejado involucrar en tramas políticas inconfesables por ilegales.

Como pedir que Dios nos proteja, cosa que espero, puede ser considerado como fuera de lugar por algunos, repetiré la frase con la que el adivino Espurina advirtió a Cesar de los males que le iban a sobrevenir: “¡Guárdate de los idus de marzo!”, le dijo.

También, visto lo visto, marzo de 2025 puede ser un mes de muy mal augurio para todos nosotros.

Valencia, 16 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel

La propuesta de reformar las leyes en su favor y la calaña de quienes nos gobiernan

El 4 de marzo de 2023 decía en mi blog:

<<Se ha descubierto el caso de la sinvergüencería de la trama canaria y hay partidos, el PP es uno de ellos, pidiendo ser acusación particular.

Desconozco hasta qué punto esta potestad corresponde al propio juez, jueza en este caso, o hay una norma estatal, pero es urgente prohibir este tipo de personaciones porque lo único que hacen es politizar lo que debería ser una causa objetiva basaba en pruebas o en hechos incuestionables>>.

Realmente defendía que nadie pueda ejercer la acusación particular si no está directamente afectado en la causa y mucho menos los partidos políticos, porque en la inmensa mayoría de los casos, actúan con malicia y las utilizan para obtener información que no deberían tener y que luego filtran a los medios de comunicación para perjudicar a sus adversarios.

Por lo que me parecería bien que se mantengan las acusaciones particulares de personas físicas o entidades que hayan resultado claramente perjudicadas en sus bienes, haciendas o cualquier otra, pero nunca por ideología o por interés político.

Otra cosa muy diferente, sorprendente si tuviéramos todavía capacidad de sorprendernos, es el intento de impedir por ley que se puedan abrir causas por informaciones periodísticas.

¿Se hubiera descubierto un solo caso de corrupción en España si esta ley hubiera estado vigente desde la transición?

Porque los titulares de prensa nunca son una invención del periodista y si lo fuera, es claramente denunciable y condenable, como se ha demostrado en muchas ocasiones a lo largo de todos estos años.

La información periodística suele comenzar con la filtración de un rival político o social y en casi todos los casos tiene fundamento. Luego, el periodista, busca por aquí o por allá y desarrolla lo filtrado hasta corroborar lo sabido y dar cuerpo a la información que muchas vece saca a la luz casos realmente condenables.

Aunque se dé la circunstancia de que el periodista que conoce el delito no puede denunciar ante un juzgado, por lo que, si no lo hace un tercero, todo lo descubierto quedaría impune.

Y es por eso por lo que en algún momento se les llamó el <<cuarto poder>>, ahora menos fiable desde que la ideología también infectó a parte del periodismo y algunos profesionales históricos, los de raza, se han transformado en simples correveidiles a favor de determinada ideología o determinados intereses económicos.

Es cierto que el periodista está condicionado por la línea editorial del medio en el que trabaja, pero eso nunca les ha sujetado porque, llegado el momento, si tenían que elegir entre su libertad o el medio, cambiaban de medio o se convertían en periodistas libres que ofrecían sus informaciones a quien quisiera publicarlas.

Por lo que la propuesta del gobierno es mucho más que una insensatez más. Es una verdadera sinvergüencería, una inmoralidad más del clan de la Moncloa que solo tiene como objeto librar al entorno del presidente, puede qué al propio presidente, de posibles causas criminales. Un auto indulto preventivo.

Porque, llegados a este punto, esta medida hace suponer que puede aparecer algo más que los deslices, no sé si delitos, de Begoña Gómez y de David Sánchez Pérez Castejón, que, tal como están ahora, pueden quedar en nada.

Y la posibilidad de hacerlo retroactivo, como ocurrió cuando anularon los delitos de sedición para favorecer a los independentistas como pago para favorecerse a si mismo, supone que todo lo que haya podido suceder nunca habrá sucedido

Cuando en este país se aceptan sin hacer ascos las denuncias anónimas a Hacienda por sospechas sobre otro ciudadano, sobre delitos conocidos casualmente o sobre posibles malos tratos, en este caso totalmente justificadas para favorecer a las víctimas.

Exactamente lo mismo que ocurre y debe seguir siendo con las denuncias, entren en un juzgado como entren. Porque lo importante no es quien denuncia, sino el hecho denunciado. Y ya se encargarán el juez con ayuda de la policía judicial que tenga asignada, se supone que también de la fiscalía, pero tal y como estamos no estoy tan seguro, de averiguar la verdad de los hechos y encausar o sobreseer según proceda.

Pero no. En este caso y con esta decisión, estamos dando un paso de gigante hacia el “madurismo” venezolano absolutamente indigno, perpetrado por un líder nacional que cada vez se manifiesta más absolutista y convencido de que es la máxima autoridad del Estado, por encima de la Constitución y de las leyes, a las que está buscando siempre posibles debilidades, que las tienen, porque sus redactores nunca supusieron que llegarían al poder personajes como los que nos gobiernan.

Todo ello envuelto en un mensaje cínico de falsa moralina, que pretende hacerles aparecer como los regeneradores de la honradez y la limpieza en una España que ya se deshizo de personajes de esta calaña, tóxicos y manipuladores, con la Ley de Reforma Política que permitió las primeras elecciones en 1977 y una Constitución redactada para los hombres de buena voluntad en 1978.

Y del otro supuesto, la posible recusación de jueces que hayan manifestado algún tipo de ideología, ya hablaré en otro momento.

Valencia, 14 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel

Honores y protocolos propios de la Armada española.

La despedida del Juan Sebastián de Elcano, esta vez más mediática porque entre los guardiamarinas embarcados figura la princesa Leonor, nos ha servido para recordar, en muchos casos descubrir, una serie de protocolos de la España de siempre, la que convive con las tormentas políticas, tormentas de tierra, mucho más dañinas que las de mar,

Protocolos que yo, como antiguo marino de guerra, recuerdo perfectamente.

No estoy muy seguro, pero por lo que he encontrado en las redes, parece que la primera unidad militar española fue la Compañía de Mar de Melilla, que, como su nombre indica, era una unidad naval que en 1497 salió de Sanlúcar de Barrameda para conquistar la ciudad de Melilla, siglos antes de que se reconociera el Reino de Marruecos, hecho que aconteció el 7 de abril de 1956.

En aquellos tiempos eran tierras sin fronteras, con ciudades aisladas y sin zonas singularmente reconocidas hasta que algunas potencias europeas, especialmente Francia y España, comenzaron un proceso de colonización de algunos territorios del norte de África.

Pero esta expedición, muy anterior, tenía como objetivo proteger las costas del poder de los piratas que pululaban alrededor del Estrecho de Gibraltar.

Por lo que, por historia, la Marina de Guerra es la más antigua de las tres Fuerzas Armadas de la actualidad y doy fe, porque lo he vivido personalmente, de que es muy celosa de sus tradiciones.

Como lo demuestra en parte lo que hemos visto en los noticiarios de estos días:

Los buques de guerra, considerados como unidad militar independiente de una flota y representantes de España cuando navegan, tiene dos mástiles para banderas: el de proa, llamado torrotito o de tajamar, que solo luce una bandera antigua, de ceremonial, en circunstancias especiales, concretamente cuando está atracado o fondeado en países extranjeros y, si están en España, los domingos y fiestas señaladas, o cuando atraca a su costado un buque de bandera extranjera.

Esta bandera tiene cuatro cuarteles, con la representación de los antiguos reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra, los que configuraron la nación española.

Y siempre que los buques de guerra están atracados o fondeados, estén donde estén, también mientras están zarpando o atracando, tienen izado en el mástil de popa, el de mesana, la bandera de España, que se sustituye por otra, también de España, que se iza en los palos de los barcos cuando navegan.

La bandera de popa, la del palo de mesana, se iza a las ocho de la mañana y se arría cuando llega el ocaso. Esta bandera también es obligatoria en todos los buques de bandera española, aunque el reglamento de uso puede variar algo según el tipo de buque y las circunstancias.

Y, naturalmente, los izados y arriados de esta bandera de los buques de la Armada se realizan con honores, como ocurre en todos los cuarteles de España.

Habrán observado que todo el que accede a un buque de guerra, antes de pisar la cubierta se gira hacia popa e inclina la cabeza, si es un civil, o saluda militarmente si es un uniformado. La razón es que cada uno de los buques de guerra simboliza a la propia nación y los que suben a ellos le muestran su respeto.

Después se giran al interior y piden permiso para subir a bordo a la autoridad que mande la guardia en el portalón, que es la <<Abertura a manera de puerta, hecha en el costado del buque y que sirve para la entrada y salida de personas y cosas.>>.

La petición reglamentaria es precisamente esa, <<permiso para subir a bordo>>, a la que se corresponde con un escueto <<permiso concedido>>.

Lógicamente, cuando se trata de un subir y bajar continuado de la marinería por algún tipo de trabajo, o como se ha visto en el embarque de los guardiamarinas que entraban en formación, se les exime de pedir permiso para subir al barco, pero no el de saludar a la bandera, que ejecutarán cincuenta veces seguidas si son las veces que tienen que subir y bajar del barco al muelle.

Y, como estas, muchas otras tradiciones, como la que obliga al jefe de la guardia anunciar en voz alta la llegada al portalón de alguien con autoridad en el propio barco o en la flota. En esos casos, el jefe de la guardia lo anunciará con un escueto y potente, << comandante a bordo>> o, en este caso <<Su Majestad el Rey a bordo>>. Y cuando se trata de alguien de respeto con visita anunciada, al pisar cubierta, la guardia militar le presenta armas y un contramaestre hace sonar su chifle entonando las notas que se correspondan a la categoría del recibido.

Y concretamente, en lo que compete al Juan Sebastián de Elcano, en cada uno de los puertos en los que atraque, actuará como una embajada de nuestro país y será recibido con los honores y protocolos que son de rigor, con visitas de cortesía de las máximas autoridades de cada ciudad, correspondidas con visitas del comandante del buque a estas mismas autoridades.

En fin, hermosas tradiciones que nos recuerdan que somos miembros de una nación antigua, que no vieja, de muchos valores y también de formalidades que nos reconocen como hombres y mujeres de bien, orgullosos de lo que somos y de lo que hemos sido, por muchos errores que hayamos cometido como nación, porque la evolución siempre nos ha hecho mejores de lo que habíamos sido. Al menos hasta ahora.

Nación que en este momento alterna las leyes y la Constitución más moderna de Europa, seguramente del mundo, con respetos y tradiciones seculares, como la que hemos podido disfrutar con la salida de nuestro gran embajador en la América hermana. Un buque de guerra que cambió armas por respeto y agresividad por convivencia.

Honor a la Marina de Guerra española y a todos los que la han servido a lo largo de su historia.

Y a los guardiamarinas, la dotación y la oficialidad del Juan Sebastián de Elcano, mi deseo tradicional entre los hombres de la mar: que los vientos y los mares os sean propicios.

Tradiciones seculares, perfectamente compatibles con las clásicas batucadas en alguna manifestación o una maratón oficial.

Valencia, 12 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel

Preguntas y reflexiones para comenzar el año – 2: <<decíamos ayer>>

Por lo visto en los resúmenes del primer acto para conmemorar el aniversario de la muerte de Franco, nadie se ha salido de lo esperado. Pedro Sánchez no se atribuyó el mérito de la tromboflebitis que acabó con el dictador, tampoco le tengo por un asesino, pero, en un acto al que asistió lo más florido del sanchismo, dijo lo que dice siempre y en todos los mítines: que él es el más demócrata del mundo y el único valladar contra esa ultraderecha que está consiguiendo notables avances en el panorama político mundial.

Pero, como siempre, se olvidó de comentar que la única razón que puede haber para que se produzca este fenómeno, es que la izquierda, con sus propuestas antiguas disfrazadas de progresismo, no ha conseguido ilusionar a la ciudadanía mundial y sus expectativas.

Y, más concretamente en España, todas esas leyes de mucho titular que solo han emocionado a minorías, las muy, muy progresistas, no han impactado en una sociedad que, en su mayoría, está demandando empleo, reducir la brecha salarial, pisos a su alcance, estabilidad en nuestra sanidad pública y cosas similares, y no que un hombre pueda ser mujer solo con quererlo, leyes confusas como la del <<sí es sí>> o la eterna discusión sobre que es el feminismo, o si para ser feminista hay que ser de tal o cual partido.

Que no digo que no se promulguen leyes para minorías, pero sin olvidar las necesidades de las mayorías.

Por cierto, de Venezuela no dijo nada, seguramente porque no es un gobierno de ultraderecha.

En resumen, más de lo mismo y francamente, curiosa la palabra que empleo para comentar estos acontecimientos sobre la muerte de Franco, no sé cómo van a conseguir mantener la atención del personal, incluido el suyo, durante los noventa y nueve actos anunciados con el mismo pretexto.

Me lo temía y se ha cumplido. El Barça ha podido completar la tropelía de saltarse a la torera normas y reglamentos y ha inscrito a sus dos jugadores.

Y lo ha conseguido gracias al gobierno, en la figura del Consejo General de Deportes, que ha motivado su decisión con argumentos tan pobres que mejor dejarlo estar. Porque en el fondo subyace la voluntad política de no molestar a Cataluña, siendo como es el Barça una de sus plataformas habituales. La del <<sentiment de ser més que un club>>

Club muy asociado en el pasado a Convergencia Democrática de Cataluña, el partido de la alta burguesía catalana, hoy Junts per Catalunya.

Una muestra más de la degradación ética y moral de nuestra sociedad y del gobierno que nos hemos regalado a nosotros mismos.

Y, sin que resulte una sorpresa para mí, su muy circunspecto y educado presidente lo ha celebrado a lo gorila, dando saltos y gritos e insultando gravemente a algunos ocupantes del palco en el campo de futbol. No se ha dado golpes en el pecho haciendo el tambor mientras aullaba porque, siendo buen catalán, ha optado por la clásica “butifarra” de codo doblado.

Todo muy edificante.

Lo que no tengo claro es si esto ha terminado, porque puede que haya recursos a la decisión del Consejo General de Deportes, no lo sé, pero de lo que estoy seguro es de que el Barça no va a ser muy bien recibido en otros campos y también de que a muchos de sus socios no les ha gustado ni un pelo, ni la mala gestión económica de la junta directiva, ni el ridículo en el que se ha puesto el club.

Por lo que supongo que, como en los capítulos de las series, continuará.

Continuarán las consecuencias de la decisión “gubernamental” y la zafiedad del tal Laporta, presidente de un gran club, el Barcelona, que en este momento le viene grande. Muy grande

Y alguna cosa de hoy;

Ayer se presentó como testigo Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso y, en contra de lo que predecía la parte contratante de la segunda parte, como testigo salió.

Y como aventuraba el pasado día 30 de diciembre en mi blog, en un artículo titulado:  <<Titular de El País sobre Miguel Ángel Rodríguez y la presidenta Ayuso:>>

Y más concretamente en los siguientes párrafos:

<<Pero no hay ningún delito si un amigo le cuenta a otro su momento judicial y este segundo lo hace público con consentimiento del incoado.

Que es lo que ha hecho Miguel Angel Rodríguez, que no es santo de mi devoción precisamente porque es un deslenguado habitual, tirando a chulo de bar, pero que de tonto tiene poco.>>

Y que conste que no soy adivino ni experto en leyes. Solo aplico el sentido común que, de momento, sigue siendo bastante coincidente con el fundamento de las leyes españolas.

Valencia, 9 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel