Es un hecho irrefutable que siempre he pensado que Maduro era un usurpador deshonesto y que no había ninguna razón ética, estética ni moral para que el gobierno de España y la ultraizquierda, todos ellos encabezados por Zapatero, al que espero ver rindiendo cuentas cuanto antes, lo hayan apoyado más o menos veladamente.
Pero Maduro es Maduro y Venezuela es Venezuela.
Y Venezuela no se merece que un gran neo dictador, como el muy patán y encanallado Trump, la haya invadido y capturado a su presidente, por muy tramposo que sea, justificándolo con unas absurdas razones y anunciando unos planes inmediatos que me han puesto la carne de gallina.
Porque el gran Trump, el que ha dicho que <<se quedará>> hasta conseguir una transición a su gusto y que, mientras, las industrias petroleras norteamericanas entrarán en el país para sacar mucho más petróleo, el que necesitan los venezolanos para ser felices, no es más que un maldito amo del mundo, porque lo es, que no respeta la democracia ni el derecho internacional.
Que está fomentando un pacto de no agresión entre los tres poderosos para repartirse el mundo, de ahí que esté dejando caer a Ucrania en manos de Putin a cambio de que Rusia no le ponga pegas a su intervención en Venezuela, que será la ruina de Cuba, entre otras cosas, porque la isla caribeña vive en buen aparte de lo que le regala este país y no me extrañaría que cualquier día veamos a China invadiendo Taiwan sin que Trump no haga nada más allá que lamentarse de la invasión.
Un aliado traidor que quiere ver disuelta la Comunidad Europea y que, en caso de que Rusia invada Lituania para asegurar su base en Kaliningrado dirá, casi seguro, que eso no es cosa de la OTAN y que los defienda nuestra Comunidad si se atreve.
Y ha pasado a ponerse como ejemplo de como él, solo él, ha conseguido que los americanos residentes en los estados en los que ha desplegado la Guardia Nacional han podido salir a la calle sin temor a que le maten o les violen, aventurando que eso puede ocurrir en los que los gobernadores, demócratas todos ellos, no lo han permitido.
Trump es la figura resucitada de ese <<patriota>> tantas veces vista en las películas americanas, salvadores de los Estados Unidos de América, aunque sea encarcelando o matando a una parte de los propios americanos.
Y los que han salido a la calle en Madrid o en otras ciudades del mundo no saben lo que están celebrando, porque Trump, el nuevo libertador, no va a reconocer a Edmundo González Urrutia, el presidente electo y ha dicho que Codina, la que sacó de Venezuela, que casualidad, poco antes de la invasión, no le merece ninguna confianza.
No se que ocurrirá de ahora en adelante en el mundo, pero seguro que nada bueno.
Esperemos acontecimientos.
Valencia, 3 de diciembre de 2025, después de escuchar las declaraciones de Donald Trump, el que se considera merecedor del Premio Nobel de la Paz.
José Luis Martínez Angel