El modelo de financiación autonómica propuesto por el gobierno, la <ordinalidad> y el <truco del almendruco> para los destinatarios.

He estado unos días alejado del mundanal ruido y, a la vuelta, me encuentro con que la frase no puede ser más exacta, ya que el ruido ha aumentado considerablemente y que cada vez es más <<mundanal>> gracias a las iniciativas de Trump, autoproclamado emperador del mundo y con poderes para hacer y deshacer lo que le venga en gana.

Y uno de los temas que crea confusión en nuestra nación, gracias a las explicaciones de nuestra locuaz vicepresidenta, María Jesús Montero, es la extrañeza de que la mayoría de las comunidades autónomas hayan sacado las uñas cuando es absolutamente cierto que, con el reparto previsto, van a recibir más dinero del que recibían.

¿Cómo es posible?

Pues es muy sencillo de explicar si se hace en el castellano de los mortales y no en esos confusos términos empleados por los políticos cuando quieren que no entendamos nada de lo que quieren hacer. Como afirmar que el nuevo sistema <<garantiza la ordinalidad para Cataluña>>, término no recogido por la RAE y sumamente incomprensible para mí y para la mayoría de los españoles.

El hecho real y la razón del conflicto es que los ingresos del Estado han aumentado considerablemente, por lo que hay más dinero a repartir y, como consecuencia, todas las autonomías pueden recibir más financiación.

El problema es que el reparto de ese dinero extra puede estar injustamente repartido, porque favorece a Cataluña si se aplica lo concedido a Junqueras en su visita a la Moncloa, el líder de un partido, sin ningún cargo oficial, que parece ser el que determina la forma de reparto que debe aplicar el gobierno de la nación.

Como dice García Page, absolutamente intolerable.

Y es por eso por lo que la reunión del Consejo de Política Económica y Fiscal acabará de nuevo como el <<gallo de Morón>>, sin plumas y cacareando.

Montero manifiesta su indignación por el hecho de que comunidades que pueden recibir más fondos renuncien a esos ingresos extra, con lo que perjudican a sus autonomías, según ella, pero, insisto, detrás de ese lenguaje confuso, modelo Mariano Ozores, oculta que ese reparto es injusto y perjudicial para todos, excepto para Cataluña.

Las autonomías no renuncian a estos ingresos, señora Montoro. Quieren lo que les ofrecen, más la cuota parte que les quitan para dársela a Illa y apalancar los votos catalanes que tanta falta le harán a Pedro Sánchez para mantenerse hasta 2027 con un mínimo de apariencia de normalidad democrática, incluso más allá.

Y, en este caso, no puede justificar el descontento diciendo que son las autonomías <<del PP>>, porque algunas de las suyas, las gobernadas por el PSOE, están a la cabeza de la inconformidad. Palabra que, esta sí, aparece en el diccionario de la RAE, como <<Cualidad o condición de inconforme>>.

Valencia, 14 de enero de 2026

José Luis Martínez Ángel

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