Los ministros repudiados

Ha estallado el enésimo escándalo en el entorno del gobierno y, según mi costumbre, no opinaré sobre ello porque ya está en manos de la justicia, la que sancionará como se merece a quién ha cometido las tropelías que ha cometido si se demuestra, como parece, que las ha cometido.

Solo un comentario sobre lo ocurrido ayer en el Congreso:

En primer lugar y de nuevo, la posición cobarde del ministro Marlaska, el que nombró al presunto delincuente, dejando en manos de la víctima otra nueva carga, la de la responsabilidad personal, al afirmar, más o menos y con otras palabras, que si ella se lo pedía dimitiría.

Dimisión que debió producirse desde el primer momento porque, en este caso y en otros muchos, es responsable político de lo sucedido, por ignorancia o por conocimiento de los hechos, algo injustificable teniendo el cargo que tiene, con toda una red de información y habiéndose presentado una denuncia en un tribunal ordinario hace tiempo.

La segunda y especialmente lamentable, es ver resucitar a un ministro gravemente cuestionado por su gestión, el tal Óscar Puente, puesto en pie, gesticulando y vociferante en defensa del ministro cuestionado, en una muestra de cinismo realmente digna de entrar en el Guiness.

 Porque este señor es el que lo ha hecho todo bien, pero ha sido causante indirecto de 46 muertes, ha afirmado que la red ferroviaria estaba controlada y monitorizada y se ha necesitado un mes para reabrir la ruta andaluza, cuando retirar los trenes y reparar los tramos afectados no hubiera costado más de una semana.

Y que, la muerte de estas personas ha dado origen a que, ¡por fin! se haya atendido las denuncias de maquinistas y expertos, reduciendo la velocidad en muchos tramos de la red española en espera de corregir sus muchas deficiencias.

Y que, investigando su gestión, aunque algunos problemas se arrastren de tiempos anteriores, ha salido a la luz el deterioro de nuestras carreteras y el peligro que supone la falta de mantenimiento de los pantanos

Un ministro cínico y maleducado, fruto de los tiempos que nos ha tocado vivir y del jefe de gobierno que le nombró.

Valencia, 19 de febrero de 2026

José Luis Martínez Ángel

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