Mi tío Pruden, de Minglanilla, un campeón con síndrome de Down.

Era yo muy niño, en esa edad de la que solo se tienen recuerdos muy puntuales de las cosas que te impresionaban por espectaculares o especiales y uno de ellos fue pasear por las calles de Minglanilla, donde vivía mi abuela Valentina, que se casó en su día con un Guardia Civil llamado Prudencio, al que yo no conocí, pero del que todos me han dado excelentes referencias.

Pues bien. Uno de mis primeros recuerdos, no sé si porque lo vi diferente a los demás que había conocido, está relacionado con un hermano de mi padre, el tío Prudencio, Pruden para la familia y los habitantes del lugar, con síndrome de Down, al que encargaron de mi custodia el tiempo que nos quedamos en casa de mi abuela.

La casa era grande, de varios pisos y con un patio trasero, a otro nivel, que acababa en un gran corral con entrada por la calle trasera a la de la fachada de <<la casa de Valentina>>

Como curiosidad diré que desde la casa al patio se accedía por una escalera de madera, cubierta, en medio de la cual había un retrete de los de antes porque en aquellos tiempos no tenían alcantarillas: fosa séptica, con una tabla que servía de asiento, con su agujero redondo, normalmente cubierto con una tapa, en el que se hacían las necesidades.

Y en aquel entorno fue donde mi tío Pruden no me perdía de vista ni un solo segundo, ni cuando estaba en la casa, ni cuando me sacaba a dar una vuelta por el pueblo despertando la curiosidad de vecinos y vecinas que le preguntaban quién era yo y porqué me acompañaba.

Y él, orgulloso y con su lengua algo trabada y como a borbotones les decía que era <<del chache Julián>>, expresión de la Cuenca profunda de aquellos tiempos, en los años 40, para referirse a un hermano mayor.

Naturalmente, el chache Julián, su hermano mayor, era mi padre.

Y también recuerdo, como no, el gran cariño que me demostraba. Nunca más ni en ningún otro lugar me sentí tan protegido como en aquellos días en Minglanilla y bajo la custodia de mi tío Pruden, al que no volví a ver porque murió joven, pero del que guardo un grato recuerdo.

Por eso digo con orgullo que yo tuve un tío con síndrome de Down. Mi tío Pruden, que vivía en Minglanilla, en casa de mi abuela Valentina.

Dicen que <<el cuerpo humano está compuesto principalmente por agua, proteínas, grasas y minerales>>, pero eso no es verdad en el caso de los que tienen este síndrome.

Su cuerpo está compuesto por un 80 % de amor hacia los que les rodean y otro 80 % de responsabilidad cuando les encargan una tarea.

Se que me sale un 160 imposible, pero es que en ese mundo especial de los Pruden o las Marias de sonrisa permanente, nada es lo que parece.

Un beso para todos ellos.

Valencia, 21 de marzo de 2026

José Luis Martínez Ángel.

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