La profunda renovación de Compromís: Oltra y Baldoví:

Anteayer escuché las intervenciones de algunos líderes del llamado Compromís, amalgama de partidos de menor entidad de la Comunidad Valenciana y, ni ha cambiado un ápice sus manifestaciones, ni tampoco la contundencia con que las exponen.

A Joan Baldoví i Roda, maestro venido a más gracias a la política, le escuché hablar enfáticamente de amor y honestidad en el parlamento valenciano, cuando, no me olvido, fue declarado el alcalde más opaco de España cuando lo fue de Sueca, siempre perseguido y nunca hallado por el Tribunal de Cuentas, que jamás consiguió que entregara las de su ayuntamiento.

O, mostrando una prepotencia indigna de alguien que debería respetar a terceros, creando un incidente en el que tuvo que intervenir la Policía Local, cuando en el concurso de paellas que celebró esa localidad en 2022 quiso ocupar un asiento que no le correspondía.

Dos ejemplos de los muchos que podríamos encontrar en la trayectoria política del personaje, que no pintó nada cuando fue parlamentario en el Parlamento español, aunque ahuecara sus plumas cada día aparentando ser uno de los ejes fundamentales de la defensa de Valencia y de lo valenciano.

Paja en el ojo ajeno, prepotencia manifiesta y una doble moral inquietante son blasones que deberían adornar su escudo de armas como político, si es que los <<chusqueros de la política>> lo tuvieran.

Y a Mónica Oltra, postulándose para la alcaldía de Valencia, manifestando que <<democracia no es condenar a inocentes>>, refiriéndose, naturalmente, a sus cuitas con la justicia. Lo que no es democrático, señora Oltra, es cuestionar a la Justicia como hacen los suyos cuando las sentencias no le son favorables.

Porque la Constitución Española define como única verdad judicial la de los tribunales cuando dictan sentencias después de haberse cubierto todos los trámites de recursos y apelaciones a las que tiene derecho los sentenciados.

Justicia que ha reabierto su caso, sobre el que me libraré muy mucho de opinar porque, repito, es la justicia la que debe decir la última palabra, que yo respetaré sea la que fuere.

No estoy diciendo que en España no puedan convivir ideologías extremas, porque lo ampara la Constitución, pero que sean personajes como los que he citado quienes las lideran, es lo que justifica que los partidos de extrema izquierda estén desapareciendo por falta de soporte popular.

Cosa que nunca le ocurrió a Julio Anguita, pongo por caso, maestro como Baldoví, que perdió elecciones porque el comunismo lo tiene muy difícil en los tiempos actuales, pero que mantuvo la honestidad y la dignidad hasta su muerte.

Que conste que lo escrito es una crítica a su perfil político, porque puede que en lo personal sean excelente parejas de sus parejas, o abuelos ejemplares de sus nietos, si es que los tienen.

Que lo cortés, no quita lo valiente.

Valencia, 31 de marzo de 2026

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