La democracia y sus debilidades. Neo dictadores y tiburones hambrientos.

Quien se haya interesado algo por la historia de Grecia sabe que fue en Atenas, ciudad-Estado, donde se estableció la primera piedra de lo que llamamos democracia, que, si bien no era universal como ahora, porque solo afectaba a parte de la población, la mayoría, se basaba en un perfecto equilibrio entre deberes y obligaciones, y se protegía con toda una serie de normas que se cumplían a rajatabla, porque también eran muy severas las sanciones a los que se las saltaban.

A diferencia de Esparta, donde se construyó una sociedad piramidal en la que una casta dominante, los <<aristoi>>, <<los mejores>> en términos de nacimiento, rango y nobleza, eran los que dictaban leyes y controlaban la ciudad.

Pero como la raza humana nunca aprende de sus errores, cuando se restauró la democracia como forma de gobierno en muchos lugares del mundo, sus padres refundadores, hombres y mujeres de buena voluntad, no tuvieron la precaución de cerrar cuidadosamente las posibles grietas por las que se colarían, se han colado, todo tipo de indeseables poderosos que, con el pretexto de trabajar para el pueblo, se han aferrado a sus sillones, enriquecido en lo personal y sojuzgado a los pobres inocentes que los votaron.

Y no doy nombres porque son legión

Pero hay una élite especialmente peligrosa, muy dañina, que es la de los malditos tiburones que no necesitan enriquecerse porque ya son los más ricos e influentes de cada nación, que han ocupado puestos de poder en elecciones democráticas o que manejan desde la sombra a los que gobiernan, porque es a ellos a los que deben poder gobernar.

Y, aceptando como axioma lo que parecía evidente por sus efectos, la llegada de Trump al poder ha evidenciado sin ningún género de dudas, que todo lo que suponíamos es una realidad incuestionable.

Tiburones que nadan en manadas de iguales intereses, como son la corte de honor de Trump, dueños y señores de las mayores fortunas del mundo y de un poder real que les confiere el ser los dueños de las mayores empresas de tecnología digital, pero que no tienen inconveniente en aliarse temporalmente con tiburones de otras manadas, el caso de Trump con Putin, porque saben que cuantas más presas acorralen, mayor será el festín general y que siempre tendrán tiempo de morderse entre ellos si llegara el caso.

Porque los tiburones, todos, se disfracen de lo que se disfracen no tienen más ideología que el poder o el ser más ricos que lo eran el día anterior.

Y ahora, sin ninguna duda, las presas son Europa y Ucrania para los dos, Canadá, Franja de Gaza, Panamá y Groenlandia para Trump y no sabemos cuántas más para cada uno del resto de la manada.

¿Qué con ello se resquebrajan fronteras? De eso se trata precisamente. ¿Qué van a debilitar al mundo? No a su mundo de egoísmo y maldades. ¿Qué van a tener que escarbar entre cadáveres y generar muchos más? Casi mejor. Serán cadáveres de intocables, de los que molestan y siempre podrán hacer negocio creando grandes funerarias o cámaras de gas para quemarlos.

Todo lo cual crea una serie de dudas y temores a los muy timoratos, a los absurdos miembros de la Comunidad Europea, que hemos consentido que este ente y cada una de las 27 naciones que la componen se hayan dedicado a la mollicie y al bienestar, sin esfuerzo, mientras Rusia, China, puede que La India y, por supuesto Estados Unidos, se han hecho fuertes y pueden mandarnos al cubo de la basura de la influencia internacional.

Porque, ahora mismo, somo poco más que nada.

Y así hay que agachar las orejas cuando un impresentable, el tal Vance, nos dice lo que tenemos que hacer y nos acusa de no tener libertad de expresión porque, a diferencia de lo que admiten los dueños de las grandes redes de comunicación, nos parece un delito decir que hay que quemar a todos los homosexuales, por ejemplo.

Así que, amigos, ni conocemos el destino final de la OTAN ni tampoco quienes son nuestros amigos y nuestros enemigos.

Lo que es seguro es que llegan tiempos de un empobrecimiento generalizado porque habrá que ampliar los gastos militares y pagar aranceles.

Y que habrá que rezar para que el Gran Dictador, ¡Charles Chaplin fue un visionario! no decida que Ceuta y Melilla son marroquíes, pongo por caso.

Escrito de corrido en Valencia, el 22 de febrero del muy amenazador año 2025

José Luis Martínez Ángel

La política de conveniencia de Trump y los modales de su enviado a Europa.

Estos días hemos recibido en la Comunidad Europea, también en la OTAN, la grata visita del vicario en la tierra del Gran Kan, el tal Vance, que ha dedicado su tiempo a ponernos a parir, amenazándonos con todos los males políticos y económico imaginables y, curioso, a descubrirnos que la amenaza de Europa no es Rusia, sino nosotros mismos, que nos hemos alejado de la verdad revelada de los Estados Unidos.

Cito algún párrafo de medios de comunicación:

<<El vicepresidente ha lamentado una pérdida de los valores que Europa comparte con su país, en especial una defensa de la libertad de expresión que ahora mismo está “en retroceso” en el continente europeo, al criticar que sus países están suprimiendo visiones políticas “alternativas” y persiguiendo mensajes discrepantes.>>

Supongo que la libertad de expresión a la que alude es la que nos permitiría afirmar que los inmigrantes son delincuentes por definición y se comen los perros de los nacionales, o que el Golfo de Méjico es el golfo de américa, pongo por caso, para no extenderme con otros ejemplos de mucho más calado que afectan a los derechos y las libertades de los ciudadanos.

Y, dando ejemplo de valores y libertades, el gran consumidor de rotuladores de trazo grueso ha decidido que las condiciones de paz en Ucrania las fijarán únicamente los poderosos, Putin y él, sin la molesta presencia de <<gente menor>> que resultaría molesta en las negociaciones, como el presidente de la nación o la propia Comunidad Europea. O exigir a Taiwán que deje de producir chips en favor de que los fabriquen en los Estados Unidos, so pena de dejar que los engulla China.

Un demócrata que llama gobernador de Canadá a su actual presidente, porque ya ha decidido que esa nación sea una estrella más en la bandera de los Estados Unidos, piensen lo que piensen los canadienses, que, seguramente, también << están suprimiendo visiones políticas “alternativas” y persiguiendo mensajes discrepantes.>>

Todo muy respetuoso y democrático.

En cuanto a España, es posible que decida quién debe ser el ganador de la liga de futbol masculina en esta temporada, aunque no se si se atreverá con los fans de los equipos punteros en España, pero mucho me temo y no es una argumentación aventurada, que pronto anunciará que Ceuta y Melilla pertenecen al Reino de Marruecos.

Y digo que no es aventurada porque el caldo de cultivo para que lo haga es evidente y abundante.

Porque Estados Unidos cambió en su día la titularidad de aliado preferente, que tenía España, en favor de Marruecos, nación que le interesa mucho más que la nuestra por razones estratégicas y porque es una de las que defiende que se establezcan relaciones normales entre Israel y los Países Árabes, según lo previsto en el famoso plan Abraham, diseñado por Trump en 2020, durante su primera legislatura.

Con el agravante de que España no es del agrado de Trump, tampoco era excesivamente querida por Biden, porque considera que nos preside un gobierno lenguaraz, controlado por comunistas y poco de fiar. Comunistas, pero no como el zar de Rusia, que ese sí que es comunista disfrazado de demócrata, pero que, como él, es un caudillo poderoso.

Y, otro síntoma alarmante, es que Marruecos nunca ha querido abrir las aduanas de Ceuta y Melilla, porque sería tanto como reconocer que son otra nación, pese a habérselo prometido a Pedro Sanchez después de ese sorprendente y nunca aclarado cambio de opinión sobre el Sahara, en una decisión personal del propio presidente, sin el visto bueno del Parlamento ni del consejo de ministros.

Así que nos vienen tiempos difíciles. Muy difíciles. En lo político por los desajustes que está provocando Trump en Europa y provocará en España por el aumento de aranceles y de los gastos en defensa exigidos por la OTAN, con la oposición frontal de los socios del gobierno y de la mayoría de los partidos que le apoyan.

Solo nos salvaremos si los dirigentes de Sumar y Podemos, que están en contra de que invirtamos en defensa y aseguran que la solución es el diálogo, se desplacen rápidamente a Estados Unidos, para dialogar con Trump y a Rusia para dialogar con Putin.

Los animo a hacerlo, porque cualquier aportación a la concordia será bien recibida.

O, quizás, que Abascal haga una llamadita a Trump para pedirle que perdone a los españoles, pese a que hayamos abandonado la senda de <<sus>> libertades.

Valencia, 15 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

VOX, los enanitos de Trump.

Curioso. Ha aparecido el nuevo Trump sobre la faz de la tierra, el que está haciendo y deshaciendo a su antojo, eliminando competidores que le hagan sombra y jugando con naciones y fronteras como si el mundo le perteneciera o, como mínimo, como si se tratara de una partida de Monopoli.

Y así, ha decidido con ese bolígrafo fanfarrón, el mejor símbolo de su ordinariez personal y política, quienes deben vivir, socialmente se entiende y quienes deben dejar de molestar a los blancos americanos. Con los negros no se ha metido todavía porque, muy a su pesar, los necesita para que le voten.

De momento ha decidido quedarse con la Franja de Gaza para convertirla un parque temático una vez que haya echado a patadas a los palestinos, comprar Groenlandia para evitar que los chinos se apropien de sus tierras raras y de sus otras riquezas naturales, también para evitar que ellos y los rusos instalen bases militares allí o en sus proximidades.

Y su nueva aventura ha sido ponerse en contacto con su colega del alma, Putin, para acabar de un plumazo con la guerra de Croacia, lo que no me parece mal, a cambio, eso sí, de que le devuelvan lo invertido en ayudas en armamento, también con tierras raras, aunque me temo que de geografía no anda muy sobrado porque, según parece, las famosas zonas ricas en estos materiales tan deseados están, mayoritariamente, en las zonas de Ucrania que va a regalar a Rusia. Y bueno es Putin para dar algo que le pertenece, sabiendo como se sabe que ocupa por las armas lo que no le pertenece.

Y, de facto, se ha erigido en capitán general de la OTAN, de la que expulsará o no protegerá a las naciones que no paguen lo que él quiera y con la advertencia de que, cuando acabe la guerra y sus empresas se instalen en Ucrania, serán las naciones europeas las que deben mantener la seguridad de sus instalaciones.

¿Y de Europa qué? Pues se la está guardando como postre del festín, suponiendo que todas estas medidas debilitarán su ya mermada unidad y dejarás de ser un peligro para la economía norteamericana.

Lo absolutamente sorprendente es que, sabiendo todo esto, las fuerzas de la ultraderecha de la Comunidad, encabezadas en parte por nuestro profeta en la tierra, Abascal, están aplaudiendo las decisiones de Trump, dice que subirá aranceles a España porque Pedro Sánchez le cae mal, e insisten en esos nacionalismos trasnochados que cuestionan la validez de la propia Comunidad Europea y amenazan con salirnos de ella si alguna vez tienen poder para conseguirlo.

Perfecto y muy digno de mentes pensantes tan lúcidas como la del patrón de VOX: Para que España sea más fuerte, es mejor que volvamos a ser los de la peseta, los de las máquinas de fabricar dinero y la de los grandes jerarcas que nos digan a todos lo que debemos hacer en cada caso.

Un gran hermano bondadoso, eso sí, que respetará las diferencias raciales o sociales, que reconocerá que los que vienen en patera a ganarse la vida son tan personas como él mismo y que, por supuesto, conseguirá que todos vayamos al balcón del Palacio de Oriente para escucharle cuando imparta mensajes de orden, amor y sabiduría.

Aunque antes se vea en la dolorosa obligación de ilegalizar a los partidos que no defiendan esta España Una Grande y Libre que tanto añoran.

¿Es `posible que este partido tenga votantes defendiendo lo que defiende en este momento tan delicado para el mundo en general y para España en particular?

Valencia, 13 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

P.D.  Por cierto. ¿Qué le pasa al Gran Kan? Porque cuando se le ve en televisión, el color de su cara es de un amarillo escandaloso, tipo ictericia, como si le aplicaran el maquillaje con brocha de artista fallero.

Los europeos, el falso ombligo del mundo.

Esta mañana he escuchado en la tertulia de la SER una severa crítica al PP por no denunciar abiertamente al presidente Trump ni las decisiones que está tomando y no he podido por menos que pensar en el nivel de inoperancia y de estupidez que estamos alcanzando los europeos.

Vaya por delante, cualquiera que me lea lo sabe, que nunca votaría a un candidato como Trump y que estoy en desacuerdo total con sus ideas de lo que es correcto en lo político y en lo social, pero yo soy un particular que tampoco estoy de acuerdo con las ideas y las decisiones de la extrema izquierda española, ni con las de VOX, aunque estos últimos, por su evidente falta de poder, son muy pocas las que pueden tomar, a diferencia de los del otro extremo, que forman parte del gobierno.

Aunque el gran cabecilla, Abascal, crea que fundando una agrupación a nivel europeo va a llegar a la cima en España.

Porque lo lógico es que el gobierno y los dos partidos de Estado, el PSOE y el PP, ni pueden ni deben juzgar lo que deciden hacen países terceros, por muy extraño que le parezca, siempre que no atenten contra los derechos humanos, cosa que si están haciendo naciones con las que mantenemos relaciones diplomáticas fluidas, como es el caso de algunas de centro y Sudamérica, países árabes o China, pongo por caso.

Ni tampoco la super burocratizada Comunidad Europea, la que se cree mejor que nadie y dedica gran parte de su tiempo a rizar rizos de buenismo, ética y buenas maneras, mientas China invierte en las mejores empresas del mundo y compra puertos o lugares estratégicos, como las dos entradas al canal de Panamá, por poner un caso de actualidad y razón por la que Trump quiere recuperar su control, inunda los mercados occidentales con artículos baratos y, en muchos casos, carentes de garantías y los países eternamente emergentes no hacen nada para acelerar esa salida de la emergencia, como India, nación en la que se explota y contamina el ambiente y a sus ciudadanos fabricando prendas de vestir que compramos en la muy sofisticada Europa.

Una Europa acomodada, repito, donde, en lugar de avanzar retrocedemos, creando tantas normas y poniendo tantos frenos a la agricultura, a la energía nuclear, sabiendo que es la menos contaminante de todas ellas y legislando tantos absurdos, que está consiguiendo aburrir a las naciones hasta el punto que algunas ya se manifiestan claramente discrepantes en temas fundamentales, como es avanzar hacia una auténtica confederación de intereses comunes en lugar de vivir a la sombra de otros y explotar recursos propios en lugar de comprar petróleo barato a Rusia o alta tecnología ya manufacturada basada en tierras raras, en lugar de obtenerlas o manufacturarlas nosotros mismos.

O potenciar una defensa propia y no tan dependiente de los tan denostados Estados Unidos y una política exterior potente y clara, sin fisuras, fuera de las conveniencias particulares de cada uno de sus miembros.

Y que no cometan la estupidez de condenar a un Trump que, lamentablemente, gobierna los Estados Unidos, que es su nación. Y lo hace por haber sido votado mayoritariamente en unas elecciones limpias. Y que está cumpliendo a rajatabla lo que, nos guste o no, prometió en su campaña electoral. Cumplimiento que, por cierto, están celebrando sus votantes y las bolsas internacionales.

Y no es porque los estadounidenses son unos tarados mentales. Es que parten de una historia y unos planteamientos que no son los nuestros y que hay que respetar.

Le decía a un amigo el otro día que puede que Trump nos venga bien, porque puede ser el revulsivo que necesita la Comunidad para desperezarse de una vez, buscar líderes consistentes y no únicamente “refugiados” políticos elegidos por las naciones, y recuperar el camino de eficacia que tenía como objetivo, abandonando la idea de ser únicamente  “económica” y avanzando hacia una unidad política y social consistente y no un monstruo de 27 cabezas imposible de coordinar decisiones de calado por los muchos intereses nacionales y los continuos debates internos que lo impiden.

Acabando de una vez con protagonismos interesados, como el de nuestro presidente de gobierno, que se está postulando como paladín de la superioridad ética del mundo, en lugar de potenciar políticas tipo “Europa lo primero”, del estilo de la de Trump, tomando decisiones en lugar de perder el tiempo dando lecciones.

Y, de esa forma, evitarán que el proyecto fundacional fracase porque los ciudadanos no entendemos las políticas comunitarias y, muchos de ellos, creyendo que vivimos en un paraíso terrenal   sin valores definidos, como es la propia Comunidad, piensen más en defender sus derechos, entre los que no son menos importantes sus vacaciones o sus salidas a tardear los fines de semana pagando los menos impuestos posibles, mientras otros apenas pueden sobrevivir en una sociedad consumista y canallesca como la que nos hemos fabricado.

Situación que facilita el alarmante avance de los “abascales” europeos, los que lanzan mensajes muy directos y esperanzadores, aunque sean utopías y falsas promesas, alimentándose con el caldo de cultivo de la frustración.

Helmut Kohl, el que fue gran líder europeo, aunque acabara de forma forzada por problemas de terceros, dijo en 1992:

«Sólo si Europa habla con una sola voz y pone en común sus fuerzas podrá hacerse valer como actor internacional»

Con esto me quedo.

Valencia, 10 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

El Constitucional, nuevo oráculo de Delfos

Bolaños, una especie de termómetro indicador de lo que pretende hacer el gobierno contra el Poder Judicial, siendo como es el ministro de justicia, ha cambiado su discurso de los últimos tiempos, pasando del muy repetitivo y coreado mensaje de que en la causa contra el todavía fiscal general <<no hay nada>> a <<estamos en un país en el que hay recursos>>. No lo transcribo literalmente, pero es lo que quiso decir.

Y eso me alarma mucho, porque esta afirmación del ministro, junto con la actitud de la fiscal del Supremo que debería acusar a su jefe si aprecia causa o, al menos, buscar la verdad como es la obligación de los fiscales, me hace temer que se interponga un recurso en el Constitucional antes de que se emita sentencia, para evitar que el juez Hurtado siga adelante con su investigación de los hechos.

Lo que resultaría un escándalo de enorme magnitud porque desautorizaría por conveniencias políticas al único tribunal que, según la Constitución, tiene la última palabra en materia de leyes, incluida la posibilidad de juzgar al presidente y los demás miembros del gobierno si incurren en alguna responsabilidad criminar.

Artículo 102 de la Constitución.

1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

Por lo que, de hecho, si se acepta la posibilidad de que el tribunal Constitución, que no forma parte del Poder Judicial, es un tribunal de casación, que no lo es, y este lo preside y controla, como es el caso, un apéndice declarado del presidente que le nombró, nos encontraríamos en una situación imprevista por los redactores de la Constitución, que nunca supusieron que llegara al cargo de jefe de gobierno un sátrapa autoritario empeñado en mantenerse el poder cueste lo que cueste al Estado y a la ciudadanía.

Porque el resultado sería:

  • Que el presidente del gobierno consiga una impunidad total, de hecho, porque sería “su” Tribunal Constitucional el que tiene la última palabra.
  • Que, tal como se plantea, se podría desmantelar el Tribunal Superior de Justicia por ser incapaz de administrarla, teniendo, como afirma el sanchismo dominante, un organismo superior con capacidad de aceptar o revocar sus sentencias.

De locos o de neo dictadores.

Ya han desprestigiado totalmente a la fiscalía y ahora pretenden apalancar la superioridad jerárquica del Constitucional sobre el Supremo, según la cual, cada vez que exista una causa que debería llegar al Supremo, lo práctico sería llevarlo directamente al Constitucional que, a modo de oráculo, determinaría la validez o no de las acusaciones.

Lamentablemente, siguiendo instrucciones de este gobierno o de cualquier otro que se encontrara en las mismas circunstancias, en lugar de consultar a los astros o, como el de Delfos, descender a una celda del sótano para respirar los vapores sagrados.

¿De verdad hay algún demócrata con vocación de serlo que pueda aceptar situaciones como estas?

Valencia, 1 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel

Anexo:

Competencias del Tribunal Constitucional (actualizada el 9 de enero de 2025)

<<El Tribunal Constitucional, como intérprete supremo de la Constitución, es independiente de los demás órganos constitucionales del Estado y está sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica. Es único en su orden y extiende su jurisdicción a todo el territorio nacional.

El Tribunal Constitucional conoce, entre otros asuntos:

  • a) Del recurso y de la cuestión de inconstitucionalidad contra leyes, disposiciones normativas o actos con fuerza de ley del Estado y de las Comunidades Autónomas;
  • b) Del recurso previo de inconstitucionalidad contra proyectos y propuestas de reforma de Estatutos de Autonomía;
  • c) Del recurso y de la cuestión contra las normas forales fiscales de los Territorios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya;
  • d) Del recurso de amparo por violación de los derechos fundamentales relacionados en los artículos 14 a 30 de la Constitución;
  • e) De los conflictos constitucionales de competencia entre el Estado y las Comunidades Autónomas o de los de éstas entre sí;
  • f) De los conflictos entre órganos constitucionales del Estado;
  • g) De los conflictos en defensa de la autonomía local;
  • h) De los conflictos en defensa de la autonomía foral;
  • i) De la declaración sobre la constitucionalidad de los Tratados Internacionales;
  • j) De las impugnaciones de las disposiciones y resoluciones de los órganos de las Comunidades Autónomas previstas en el artículo 161.2 de la Constitución;
  • k) De la verificación de los nombramientos de los Magistrados del Tribunal Constitucional, para juzgar si los mismos reúnen los requisitos requeridos por la Constitución y su Ley Orgánica;
  • l) De las demás materias que le atribuyen la Constitución y las leyes orgánicas.

El Tribunal Constitucional puede dictar reglamentos sobre su propio funcionamiento y organización, así como sobre el régimen de su personal y servicios, que han de ser publicados en el Boletín Oficial del Estado.>>

Para nada se dice que puede cuestionar sentencias del Tribunal Supremo o cambiar alguna ley. La frase “contra leyes” se refiere a aquellas que se presentan o se aprueban en el parlamento nacional o los autonómicos que, en ese momento, se recurren y, si es el caso, se declaran anticonstitucionales.

Puede decidir que se aprueben o no se aprueben, pero las leyes, no las sentencias y nunca sustituirlas por una interpretación del propio tribunal, puesto que es el proponente, el gobierno o quien fuere, el único que puede cambiar la parte de la ley que no es constitucional para que, finalmente, pase el filtro del Constitucional.

El gobierno juega afirmando que sí puede ir <<contra leyes>> también puede ir contra la interpretación que haga el Supremo de estas leyes, pero es una gran falacia y una simple especulación, porque las leyes, tal como están redactadas, son constitucionales por no haber sido recurridas y revocadas por el Constitucional en el momento que se promulgaron.

El gran problema es que, dicte lo que dicte, el Supremo puede pedir explicaciones al Constitucional, pero no ir contra sus sentencias. Eso crea un conflicto institucional muy grave, nunca resuelto hasta ahora,

Pedro Sánchez, el gran zurcidor. Ni una puntada sin hilo

Decía en mi comentario titulado << El “ómnibus dos” y los secretos de Pedro Sánchez>> que <<locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes, pero aquí hay algo que no me cuadra, porque nuestro presidente es de todo y casi nada bueno, pero no suele dar puntada sin hilo>>

Y, claro, tratándose de quien se trata, lo lógico es que tuviera un as en la manga en forma de acuerdo seguro con Junts para sacar adelante ese proyecto, antes ómnibus, ahora microbús.

Acuerdo que podría habernos salido absolutamente gratis si hubiera pactado mínimamente con el PP y que costará no sabemos cuánto, en forma de cesión de fronteras, cosa que prohíbe la Constitución, condonación de deuda de Cataluña u otras cosas que iremos conociendo en los próximos días.

Porque sobre el bulo de la famosa cuestión de confianza, Junts sabe tan bien como yo que no lo conseguirá de ninguna manera y que, de momento, las leyes incluidas en el decreto entrarán en vigor y lo que parecía exigencia mayor, no verá la luz del día.

Lo dicho: tenemos un presidente del gobierno listo, muy listo, aunque emplee la astucia para su interés personal, que juega al ajedrez político como ningún otro presidente ha jugado. Arriesgando mucho. Con muchos riesgos, pero con buenas defensas.

Aunque, otra vez, nosotros, absolutamente todos los ciudadanos de España, salimos perdiendo porque su jugada nos cuesta dinero y cesión de derechos en forma de desigualdad entre españoles. Y, otra vez, Pedro Sánchez gana, porque todo apunta que hay una posibilidad de que apruebe los famosos Presupuestos del Estado, cosa que en el fondo le importa un bledo en lo práctico, porque para eso tiene el consejo de ministros y el BOE y ya dijo que podría gobernar sin el Parlamento, pero no en su imagen internacional, porque sería, supongo, el presidente menos apoyado por el Parlamento de toda la Comunidad Europea y del mundo verdaderamente democrático.

La otra razón, que parece muy rebuscada pero que es muy simple, es que, si hubiera aceptado la mano tendida por el PP, es muy probable que Junts se hubiera cabreado tanto que le hubiera dejado de apoyar, por lo que no habría tenido más opción que convocar elecciones.

De esta forma, seguimos como estábamos, como estamos y como estaremos hasta el final de la legislatura: Junts encabronando todo lo que pueda al gobierno para demostrar quién es el que manda, pero salvando la legislatura porques lo único que tienen en común, lo único que les interesa, aun siendo absolutamente diferentes en lo político, en lo social y en su concepto de la nación, porque ninguno de los dos tiene otra opción de sobrevivir políticamente sino es apoyándose mutuamente.

Y nosotros seguimos soportando un gobierno baldón que, siendo responsable de coordinar los recursos del Estado y hacerlos más cómodos y amigables para los ciudadanos, está enfrentado con casi todos ellos, algunos fundamentales, como es el Poder Judicial, la prácticamente totalidad de la fiscalía, las fuerzas de orden público, cada vez más limitadas en su capacidad de reprimir legalmente los desórdenes y la delincuencia que les confieren la leyes y, si faltaba algo, los miembros de la carrera diplomática, los menos dados a manifestar emociones por la propia esencia de sus funciones, muy disconformes con los nombramientos de personas claramente impresentables para algunos cargos y por las disparatadas medidas disciplinarias que ha impuesto a algunos diplomáticos en ejercicio el ministro titular de la cartera.

Sin mencionar la opinión de la inmensa mayoría de los que han formado parte del Tribunal Constitucional en el pasado, que no entienden que ahora se haya convertido en la última defensa de las tropelías del gobierno y a su servicio, sin mantener la imparcialidad que le corresponde y corrigiendo sentencias del Tribunal Supremo del Poder Judicial, como las de los ERES o la que ahora mismo se está gestando por parte de la fiscal del alto tribunal, dependiente jerárquico del encausado, para anular una posible condena al Fiscal General.

Un gobierno, el de sus fieles, que necesitará mucho apoyo psiquiátrico para evitar la esquizofrenia que supone defender cada día las consignas que lanza la Moncloa, muchas veces totalmente contradictorias, como el hecho de que ayer mismo, minutos antes de comenzar el consejo de ministros, algunos de ellos aseguraban que <<no se movería ni una coma del proyecto original>> y poco después tuvieron que afirmar con toda rotundidad que se ha había aprobado tal como estaba, cosa que, evidentemente, es absolutamente falso

Lo cierto y para nuestro bien es que el gobierno tiene limitados sus avances porque ni ha podido con el Poder Judicial ni nunca tendrá a su lado a las Fuerzas Armadas como ocurre en otros lugares que me conozco, pero si tiene un arma que se ha declarado poderosísima en estos tiempos, como lo fue en tiempos del nazismo de Hitler, que es la de la propaganda.

La que provocó la salida de Gran Bretaña de la Comunidad Europea gracias a una serie de falsedades en la información de hechos y datos que luego se han demostrado totalmente falsos.

Y lo de VOX, lo que escuché ayer por boca de Santiago Abascal, sin comentarios. Solo apuntar que la amistad con Trump los ha hecho más peligrosos porque todo se contagia.

Mientras, España va como un tren o como un cohete gracias al gobierno y no a los empresarios de hostelería que se están dejando la piel pese a las trabas administrativas y las subidas de impuestos, o a la coyuntura que tanto favorece a que estemos invadidos por el turismo internacional.

Que el volumen de los negocios y las exportaciones han crecido gracias al gobierno y no a los empresarios españoles, tan denostados por nuestra muy negociadora vicepresidenta Yolanda Díaz y casi declarados como especie a extinguir por algún otro sector del gobierno, hasta el punto de que alguno de los grandes se ha ido de España y otros tienen serias dudas sobre si quedarse o no.

Que la economía, en general, ha subido de forma espectacular, pese a lo cual cualquiera de nosotros tiene menos ingresos que hace años o que la deuda pública crece cada día. O que el paro ha bajado de forma espectacular, gracias al gobierno y no al boom de turismo y a que la fórmula de cálculo ha variado para incluir como activos a todos los que hacen cursos o están en situaciones especiales y contando cada uno de los trabajos de los pluriempleados. Y también considerando <<activos permanentes>> a los famosos fijos discontinuos que son como el clásico << tío de Graná, que ni es tío ni es ná>>

Porque si el Gobierno me presenta un solo dato que demuestre que favorece el empleo real, o el desarrollo real de las empresas, o que demuestre la fiabilidad de los datos que está ofreciendo, me comeré con patatas este último comentario.

Pero seamos prácticos. Yo estoy jubilado, tengo asegurada mi pensión y debería hacer como el gobierno: que me quiten lo bailado y el que venga detrás, que arree.

Valencia, 31 de enero de 2024.

José Luis Martínez

El “ómnibus dos” y las armas secretas de Pedro Sánchez.

Parece que Pedro Sánchez está dispuesto a volver a presentar el mismo proyecto ómnibus que fue rechazado días pasados y, para ello, ha afirmado que buscará votos debajo de las piedras. Como suelo decir de tanto en tanto, locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes, pero aquí hay algo que no me cuadra porque nuestro presidente es de todo y casi nada bueno, pero no suele dar puntada sin hilo.

Y el pedregal español ya lo tiene bastante removido.

Puede que haya algo negociándose con Junts, pero tiene que ser muy gordo, porque si no separa los proyectos de regularización de pensiones, bonificación de billetes de transportes y las ayudas a las víctimas de la Dana, Puigdemont quedaría desautorizado y como el tal personaje tiene tanto orgullo y tanto los pies en el aire como el propio Pedro Sánchez, no creo que lo acepte a cambio de poco.

Y si cree que el relato y la potentísima máquina de propaganda del gobierno ha asustado tanto a Junts como al PP que en esta ocasión aprobarán el proyecto para no tener el odio eterno de los jubilados, tampoco me parece razonable.

Porque la mayoría de la población jubilada tenemos dos dedos de frente y sabemos distinguir hechos de cuentos chinos y porque estamos seguros de que, tarde lo que tarde, cuando se apruebe será con carácter retroactivo.

Luego la incógnita es saber lo que ocurrirá con este tema en días sucesivos, porque al presidente, bastante agobiado por las causas legales abiertas a su entorno, se le ha aparecido otro fantasma, esta vez muy potente, como es Trump en forma de presupuesto de gasto para la OTAN.

Y de este no se podrá escapar sin ceder, porque el presidente de los Estados Unidos es un perro de presa y no aceptará regates dialécticos ni esas bombas de humo tan habituales del sanchismo.

Sin contar con que nuestro presidente es alguien al que Trump, personaje capaz de cualquier cosa, tiene en su punto de mira por algunas de sus declaraciones en los últimos tiempos.

Por lo que, para desgracia de los españoles, los problemas aumentarán en lugar de disminuir.

Como parece seguro que también aumentará la ya muy agobiante presión fiscal.

Valencia, 27 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel

La visita a Valencia de un jefe de gobierno sin Estado. Un neo Rey Melchor

Ayer recibimos una visita relámpago de Pedro Sánchez acompañado por varios ministros, que parece que tienen muy poco que hacer, porque forman parte de su séquito permanente en las ocasiones en las que se necesita bombo y platillo, una especie de batucada oficial, cada vez más presente en los telediarios.

Y digo que fue la de un jefe de gobierno sin Estado, porque realmente brilló por su ausencia. Un presidente que se precie hubiera anunciado su visita y, por supuesto, habría invitado a todos sus actos a la máxima autoridad de la comunidad que, de momento y si nadie demuestra lo contrario, es Carlos Mazón.

Por lo que, entre todos la mataron y ella sola se murió, me duele socialmente afirmar, frase usada muy inadecuadamente por el actual presidente, que Valencia le importa muy poco a demasiada gente, hasta el punto de que la están convirtiendo en uno más de los campos de batalla de la maldita guerra política en la que nos han involucrado.

No hubo Estado, no. Todo este tinglado de la antigua y moderna farsa se asemeja a unos Reyes Magos de enero, tres como dice la tradición, que traen regalos a las víctimas de la Dana, muchos de ellos de muy poco contenido, pero dentro de grandes cajas envuelta en brillante papel de celofán y con un lacito verde de falsa esperanza.

Está el pobre Baltasar, el negrito pobre que viene de África, representado por las administraciones locales afectadas, que apenas tienen recursos para tanta desgracia y va mendigando a los otros dos que le cedan parte de su carga.

Luego Gaspar, el de en medio, papel que yo le asigno a Mazón, el presidente de la comunidad, huidizo y disfrazado para que no le reconozcan y que regala lo que puede de lo que posee. Es un rey que, sentimientos aparte, que los tendrá y muchos, tampoco anda demasiado holgado de presentes, entregados en este caso en cajas de cartón envueltas en papel de regalo y con algo de barro en los cantos.

Y, por fin, tenemos al gran Melchor, el del séquito deslumbrante, magníficamente engalanado y con un gran séquito de pajes y guardia armada. El sí, el sí que es poderoso de verdad, porque tiene esa nueva piedra filosofal que es el Boletín Oficial del Estado, que transforma papel en oro, y la nueva vara de Moisés que convierte el gasto en deuda del Estado.

Y que, como el propio Melchor, no siempre nos trae lo que afirma que traerá.

Cada uno de ellos por su lado, porque Melchor, el mayor, el que en la realidad evangélica sí que da ejemplo de generosidad y cordura, en la ficción de enero es el primero en apresurar a sus camellos, seleccionados de entre los de mayor alzada, para que quede claro que nadie como él. El que es <<más que el que más>>

Siento utilizar la imagen de los pobres Reyes Magos que cada año se esfuerzan en traernos ilusiones y presentes, no como sus imitadores, pero insisto en que una visita de un jefe de gobierno que no respeta normas y protocolos no es una visita de Estado.

Es otra más de <<pompa y circunstancia>> por mucho que, como dice, nos traerá muchos regalos, demostrando una gran impostura porque nos regala algo que no aporta él. Es algo que, en mayor o menor medida, pagamos nosotros mismos con nuestros impuestos, los favorecidos por los regalos.

Este es un comentario de reír por no llorar, uno más de los que me apetece escribir a la vista de la falta de ética y de democracia real de este gobierno.

Comentarios que haré mañana, o cuando esté menos indignado, porque lo que no quiero es hacer como el gobierno. Montar un comentario <<ómnibus>> en el que se traten varios temas sin relación entre ellos para confundir al personal, como lo están intentando hoy mismo.

Valencia, 24 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel.

Pedro Sánchez no es España, aunque, por obligación del cargo, la represente.

Aunque él no lo recuerde, el presidente del gobierno tiene como misión fundamental administrar los presupuestos generales, santo y seña de las políticas de cada legislatura, promulgar leyes que actualicen a la nación al ritmo de los tiempos y cumplir y hacer cumplir la Constitución, que es la que marca los límites de su poder real.

También es responsable de la política exterior, pero el sentido común y la tradición democrática supone que esta se debe ver siempre a largo plazo y, en temas importantes, sin comprometer a la nación y con decisiones consensuadas con la oposición.

Así se ha hecho hasta que el PSOE recuperó el poder, muy especialmente en las legislaturas de Pedro Sánchez, en las que ha actuado como caudillo de España, por la gracia de los antiespañoles, comprometiendo a la nación en asuntos especialmente complicados, por acción u omisión, como es bien sabido por los que realmente se enteran de los entresijos de la política nacional.

Y todo esto viene a cuento porque Donald Trump ha sido nombrado presidente de los Estados Unidos, el antiguo <<primo de Zumosol>> que protegía a Europa de los males que le venían por oriente y que ahora, siendo un presidente con ganas de revancha, coincide con Rusia en la obsesión de desmantelar o debilitar a la Comunidad Europea.

Por razones diferentes, porque las del nuevo presidente, como ya evidenció en su anterior legislatura, la ve como un enemigo potencial, un competidor en su afán de controlar el mercado de occidente.

Por lo que, guste o no guste, los intereses de España aconsejan mantener con el nuevo Trump una relación de respeto institucional demostrable, con independencia de las ideas políticas del presidente de nuestra nación.

Otro punto de interés es el apoyo que pueda prestar el nuevo presidente americano a la OTAN, de la que no es especialmente partidario porque cree que Estados Unidos tiene capacidad suficiente para auto defenderse y que, de hecho, solo sirve para proteger a Europa de las amenazas de la Rusia de Putin, con el que Trump mantiene unas excelentes relaciones.

Sabiendo, porque así lo ha manifestado en varias ocasiones, que es partidario de sacar de la OTAN a las naciones que no dediquen un mínimo del 3 % de su presupuesto a mantener esta organización y que ha acusado a España repetidamente de ser la que menos aporta.

Y, sabiendo todo esto, el presidente español ha decidido manifestarse como el líder mundial anti-Trump, aunque no haya mencionado directamente su nombre, porque es la cabeza visible de esa ultraderecha que él combate políticamente, obviando que el presidente, del que tengo una muy mala opinión, malísima, ha sido elegido democráticamente por sus nacionales, ellos sabrán porque, y que ambos tenemos muchos intereses comunes. Muchos más que con esos países u organizaciones que ha decidido apoyar en los últimos tiempos.

Y lo que Pedro Sanchez debería cuidar y ahora compromete, son las relaciones nacionales, nunca las personales, cuando antepone ideologías al interés de su nación.

Veremos en que queda todo esto porque falta mucho por saber. Como, por ejemplo, como utilizará los Estados Unidos su nuevo poder para interferir en las elecciones nacionales de terceros países, por mano de sus asociados, dueños de las grandes tecnológicas, y otros temas de capital importancia, como los posibles aranceles a nuestras exportaciones a los Estados Unidos.

Así que seria muy recomendable, mejor exigible, que nuestro presidente deje su papel de líder mundial del <<anti trumpismo>> y dedique sus esfuerzos a buscar nuestros puntos comunes con los Estados Unidos, que son muchos.

Y también que revise sus recientes amistades y enemistades con terceros países que también son desaconsejables para España.

Si ha ido a China, que es una amenaza para Europa, ¿no puede morderse la lengua para no enfurecer inútilmente a un líder desbocado que se ha metido de hoz y coz en la política internacional y que va a condicionar, sin duda, el futuro inmediato de la humanidad?

Porque las consecuencias de sus deslices no las va a sufrir él, que ya tiene su porvenir personal asegurado continúe o no en la política, sino el pueblo al que representa.

Valencia, 21 de enero de 2024

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

Recuerdo otra vez que la ultraderecha no surge por generación espontánea, sino por el fracaso de la izquierda en satisfacer las necesidades actuales de la mayoría de los ciudadanos. Aquí, en Europa y en el resto del mundo

Parece que son obsesivos, pero no. La potencia del relato y la maldad de los relatores “sanchistas”.

Yo mismo he comentado algunas veces, como hacen otros, lo inmoral y antidemocrático que es ver a ministros del gobierno o a su portavoz, cuestionando, casi atacando directamente, actuaciones de jueces, a los que tildan de tendenciosos y cargados de ideología.

Pero, como yo siempre me pongo en lo peor, pienso que el objetivo de lo que parece una torpeza no puede ser parar ningún proceso porque saben perfectamente que no lo pueden conseguir, como tampoco podrán influir, ni para asustar ni para cabrear, a los jueces afectados por las críticas.

El objetivo real, me temo, es machacarnos con los relatos de cada día para convencernos de que los jueces, al menos muchos de ellos, son como los políticos y, desgraciadamente, como cada vez más periodistas que se mueven a impulsos de ideologías o de intereses.

Y, como el sanchismo tiene el mejor marketing político de los que he conocido en democracia, aunque sea para mal, tan focalizado en meter en la cabeza de los españoles lo que ellos necesitan que creamos, como hacía la dictadura de Franco, lo están consiguiendo en una parte de la sociedad española, especialmente entre los que no siguen los detalles de la actualidad política y se alimentan de titulares de prensa, comentarios de terceros, en redes sociales o en tertulianos sabelotodo.

Ciudadanos que ignoran que los jueces son otra cosa. Hombres y mujeres que han dedicado muchas horas de su vida a prepararse para ganar una oposición durísima, que dedican su vida profesional a estudiar denuncias y dictar sentencias ajustadas a la legislación vigente, con muy poca horquilla para las interpretaciones

Sentencias que pueden ser recurridas, excepto las del Supremo y jueces que están sujetos a una vigilancia extrema por su propio organismo, que castiga de forma ejemplar la prevaricación o las desviaciones de cualquier tipo que no se ajusten a derecho.

Y que, además, en general, son impermeables a la opinión pública y a los juicios paralelos como se ha demostrado en muchas ocasiones desde que tenemos democracia.

Y si todo esto es cierto, los jueces del Supremo son el sumun de la experiencia, la profesionalidad y el magisterio legal.

Y como el sanchismo lo sabe, está empleando todo tipo de subterfugios para torcer en su favor la vara de la justicia, desde dejar caer propuestas de que a los jueces se les nombre sin necesidad de oposición o barbaridades similares, o cambios en las leyes, como ocurrió con la amnistía y pretenden hacer con la que ya llaman “ley Begoña” que podría dejar impunes al presidente y a todo su entorno de cualquier delito que hayan podido cometer.

O hacernos creer que el Constitucional, trufado de adictos a la causa, es un tribunal de casación cuando no lo es porque no pertenece al Poder Judicial. Su función se limita a comprobar si en las causas recurridas se ha dictado sentencia de acuerdo con la Constitución, sin interpretaciones folclóricas, como la que facilitó la amnistía de los ERES de Andalucía, la que según los sanchistas <<han puesto las cosas en su punto>> y se han respetado los derechos de los encausados.

Si las sentencias se han ajustado a derecho, lo dictamina el Tribunal Supremo de Justicia que es el máximo organismo capacitado para hacerlo.                 

Y lo mismo, exactamente lo mismo, digo de los fiscales, que sufren los rigores de las mismas oposiciones y que tienen como misión defender la verdad, no acusar a los investigados como opinan muchos españoles.

Fiscales que, para su mal, tienen una dependencia orgánica del fiscal general, que a su vez es elegido por el gobierno, aunque tengo la seguridad de que la inmensa mayoría de ellos son independientes en sus actuaciones.

Con el daño añadido de la contaminación sufrida por la actuación del propio fiscal general, el que debería ser paladín de la defensa de la verdad, como he comentado, y se ha dejado involucrar en tramas políticas inconfesables por ilegales.

Como pedir que Dios nos proteja, cosa que espero, puede ser considerado como fuera de lugar por algunos, repetiré la frase con la que el adivino Espurina advirtió a Cesar de los males que le iban a sobrevenir: “¡Guárdate de los idus de marzo!”, le dijo.

También, visto lo visto, marzo de 2025 puede ser un mes de muy mal augurio para todos nosotros.

Valencia, 16 de enero de 2025

José Luis Martínez Ángel