El próximo ministerio de Prensa y Propaganda.

Como, visto lo visto, Pedro Sánchez va a durar en la Moncloa más tiempo del que emplearon para construir el Escorial, estaría bien que pensara en una remodelación del gobierno que podría beneficiarle a él y también a nosotros, porque nos evitaría escuchar las mismas cosas repetidas por bocas diferentes.

Y la sugerencia es que cree el ministerio de “Prensa y Propaganda”, uno más no importa, a semejanza de la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda que en su día establecieron la FET y las JONS, posteriormente asumido por la administración de la Dictadura de Franco, que tenía como misión controlar a los medios de comunicación y difundir su propia información institucional.

De esta forma, el resto de ministros, subsecretarios y responsables de algunas áreas de la administración del Estado, tendrían más tiempo para informarnos de lo que están consiguiendo en cada ministerio en lugar de decir sandeces o actuar como repetidores automáticos de lo que les mandan decir desde la Moncloa.

Y si, de paso, le dan ese ministerio a Oscar Puente, que lo bordaría, podría dirigir el ministerio de Fomento, el que más presupuesto tiene en el gasto público, alguien que emplee su tiempo en algo más que moverse por las redes, insultar a la oposición, o jugar al golf, mientras los viajeros de los trenes se quedan atascados en los túneles o en los descampados.

Seguro que ya lo han pensado, porque tanto estudiar y sobrevivir políticamente de la figura de Franco, están avanzando por la senda del autoritarismo, sin llegar al nivel de su referente político, porque Pedro Sánchez necesita pactar hasta con el diablo, si fuera necesario, para mantenerse en el poder o conseguir cosas, gracias a que estamos en una democracia entorpecedora, mientras que a “el  otro”, le bastaba con el clásico “porque lo digo yo” para que el gobierno y todas las instituciones dejaran de calentarse la cabeza pensando en lo que estaba bien o estaba mal para seguirle casi sin rechistar.

Creo sinceramente que es una buena sugerencia

Valencia, 13 de agosto, martes un día en el que no me he casado nunca, pero si embarcado muchas veces, de 2024.

José Luis Martínez Ángel

Puigdemont no está en el fondo del mar. Ahí están la llaves del cambio

Si alguien tenía dudas de que Pedro Sánchez permanecerá en el gobierno por los siglos de los siglos políticos, a no ser que le afecte alguno de los problemas legales relacionados con su entorno, solo tiene que comprobar lo que ocurrió ayer con la aparición de Puigdemont en el centro de Barcelona.

Aparición pactada, sin ninguna duda, entre Junts y el gobierno, con la colaboración necesaria del gobierno de la Generalitat, porque era imprescindible para salvar la ropa del presidente, gran especialista en poner una vela a Dios y otra al diablo, después de su acuerdo con ERC para hacer ministro a Illa.

Porque este acuerdo necesitaba un desagravio rotundo y visible a Junts en forma de humillación pública del Estado español, conseguido con estos minutos de gloria de Puigdemont y asegurar así el apoyo eterno de esta formación, por mucho que le saquen los colores un día sí y otro también en el Parlamento español.

Porque el que le pongan a parir no es algo que le quite el sueño a Pedro Sánchez, acostumbrado a escuchar de todo y de todos, sin más efecto real que algún que otro apretón de mandíbula.

Así que sería bueno para el PP que dejara de perder el tiempo pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez, porque cada vez que lo escucha le da la risa, y dedicarse a potenciar su oferta para las próximas elecciones generales, se produzcan cuando se produzcan. Porque, mientras VOX mantenga las ideas que tiene y haga las tonterías que hace, o consigue la mayoría en solitario, o está condenado a perpetuarse en la oposición.

Y todo ello para descrédito nacional e internacional de las Fuerzas de Seguridad del Estado, víctimas colaterales necesarias en el cambalache, y del Tribunal Supremo, que queda desautorizado para mantener ninguna euroorden para detener al protagonista de la historia, porque los gobiernos europeos nos preguntarán, con toda la razón, porque pedimos que hagan ellos lo que no hizo el gobierno de España, sabiendo como sabían donde y a que hora aparecía en cuerpo presente el ex “molt honorable”, muy venido a menos, pero todavía peso pesado en la política española.

Imagino el cabreo del CNI, al que prohibieron investigar nada relacionado con los independentistas, de los mandos de las Fuerzas de Orden, de todas, y de cualquier persona u organismo relacionado con la seguridad del Estado.

Pero estamos en una nación democrática y el que los componentes de estos cuerpos se vean obligados a tragarse el sapo que les ofrecieron ayer, es la prueba del algodón de que esto, que somos una democracia, es un hecho incuestionable.

En cuanto a los muy locuaces miembros del gobierno y sus acólitos más directos para denunciar cosas de la oposición, ciertas o inventadas, espero que les pase pronto la afonía repentina que están sufriendo, la misma que les impide condenar lo que está ocurriendo en Venezuela, cuando tanto han “largado” sobre Argentina, nación hermana donde no han asesinado a nadie ni metido en la cárcel a la oposición, por muy impresentable que sea su presidente.

Vivir para ver y para oír, o no oír, según convenga.

Valencia, 9 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel

El arte de cambiar deporte por dinero, quemando de paso a los protagonistas

Ayer vi el partido de la selección femenina de fútbol, los veo todos y no hay duda de que fue un auténtico desastre, no solo por el resultado, sino por la desorganización en el campo y el mal juego de la mayoría de sus titulares, muy especialmente las de la línea defensiva.

Y ahora, claro está, se pedirán cabezas.

La primera la de la seleccionadora, Montse Tomás, por haber alineado o no a determinadas jugadoras, o por no haber sabido inculcar contra Brasil ese espíritu de competición que las ha caracterizado.

Y luego a las jugadoras, algunas de las cuales estuvieron sorprendentemente ausentes. Las zagueras por su falta de coordinación y de intensidad en el juego y las delanteras porque cayeron en el fácil recurso de “tener el balón” cuando, en la mayoría de los casos, no garantiza la victoria.

Timoratas en el “uno a uno” y lentas en pasar el balón a una compañera, lo que provocó muchas pérdidas de balón no vistas en otros partidos.

Hechos y actitudes que, en mi opinión de aficionado que ha visto muchos partidos a lo largo de su vida, solo reflejaba un total agotamiento físico y mental.

Esa es la verdad, perdiendo como perdieron o, aunque hubieran ganado por cinco a cero.

¿La verdad? Tampoco toda. Porque la causa raíz de lo que está pasando es que todo este tinglado del futbol se ha convertido en una máquina corrupta de hacer dinero y quemar a profesionales, hombres y mujeres.

Montse Tomás ha llegado aquí después de recomponer una selección que estaba destrozada por la corrupción de la Federación y, porque no decirlo, por el exceso de protagonismo de algunas jugadoras que creyeron estar por encima de la propia selección nacional.

Y lo ha hecho con trabajo y paciencia. Mucho trabajo, mucha paciencia. Y haciendo oídos sordos a los que, desde fuera, se consideraron dueños y señores de la selección, o dueñas y señoras.

Y a las jugadoras ¿Qué se les puede reprochar? Jugaron el mundial recién salidas de ligas femeninas de mucha exigencia y, como resultaron ganadoras, disputaron todos los partidos, que fueron muchos.

Y, a poco de terminar el mundial, la mayoría fueron seleccionadas para las Olimpiadas de París. Y, si alguien las ha seguido como yo, vería que en los primeros partidos de la nueva convocatoria aparecían con un estado físico lamentable y claramente descoordinadas.

Pero Montse Tomás, otra vez con trabajo y paciencia, consiguió recomponer a duras penas un equipo que, falto del buen juego del mundial, gano partidos con remontadas de veinte minutos. Por pundonor.

Hasta que anteayer, se mostró que esto no puede continuar en manos de unos y otros, muy poco amante del deporte y grandes recaudadores de dinero. Y no hablo solo de la FIFA, también del organismo olímpico.

Así que, por mi parte, habiendo pasado lo que sucedió anteayer y pase lo que pase en el futuro, un gran aplauso para Montse Tomás y para la mayoría de las plantillas del mundial y de la olimpiada. Algún run, run queda por parte de poquísimas jugadoras, pero, al final, triunfará en el futbol femenino lo que sucede en el masculino: que los jugadores, todos, agradecen ser convocados y forman piña sintiéndose miembros de un colectivo con objetivos muy claros y libres de interferencias exteriores o caudillismos interiores.

Porque en la selección masculina actual, manda el seleccionador y los capitanes del equipo. Y punto en boca.

Espero un poco de comprensión para estas jugadoras que, tras los sucesivos esfuerzos tendrán que reincorporarse, casi de inmediato, a sus clubs ya sus ligas exigentes.

Y, por favor, repito que es urgente y necesario que alguien ponga fin a este despropósito que ha cambiado un deporte tan aceptado por la población de todos los países, en una máquina de hacer dinero y de quemar a los verdaderos protagonistas.

Suerte para el próximo partido y un “telebeso” sincero para la seleccionadora, para el equipo técnico y para todas las jugadoras. Se lo merecen

Valencia, 7 de agosto d 2024

José Luis Martínez Ángel

Me declaro culpable, pero con atenuantes.

Ayer, un amigo me “acusó” de que yo le había asegurado en algún momento que Pedro Sánchez se vería forzado a dejar la presidencia del gobierno. Si el lo dice verdad será porque las palabras, cuando salen de la boca, ya no pertenecen al que las dice, sino al que las escucha y, es muy posible que dijera lo que no quería decir, o lo dije de tal manera que pareció lo contrario de lo que era mi intención.

Porque siempre, en todos mis comentarios de Facebook y en mi Blog, he mantenido la seguridad de que el presidente no dejará su puesto, aunque le abandonen sus apoyadores habituales o deje el gobierno su parte “ex podemita”, ahora llamada Sumar, que tampoco lo hará, pase lo que pase en España o en Venezuela.

Y salió el tema de si un nuevo gobierno, en el caso de que alguna vez sea la oposición la que alcance el poder, aunque sea dentro de muchos años, podría deshacer lo hecho por el PSOE. Y mi posición es que, en lo referente al contenido de la llamada Ley de Amnistía, sí, porque no veo ninguna dificultad en que un gobierno en mayoría pueda devolver a donde deben estar los delitos de sedición, malversación y similares.

Como en su día y como era de justicia, se suprimió la Ley de Vagos y Maleantes, cambiándola por otras más ajustadas a la democracia y a la Constitución.

Lo que también he dicho que lo único que nunca se rectifica es lo relacionado con la cesión de competencias a las autonomías, especialmente las referidas a concesiones fiscales o económicas, como las que se anuncian en este momento en Cataluña.

Lo que ocurre, volviendo a la Ley de Amnistía, es que los ya amnistiados seguirían libres de polvo y paja, porque las leyes españolas permiten que los condenados se acojan a la que más les favorece, cómo ha ocurrido con los beneficiados por la malhadada ley del “sí es sí”, que ha beneficiado a muchos que no tenían previstos los inventores de aquel bodrio legal.

Y podríamos encontrarnos en la situación de que, repuestas las antiguas leyes, todos los que las infrinjan serían acusados y, posiblemente, condenados, mientras que los ya amnistiados no perderían su libertad y continuarían libres como pájaros.

Situación que siempre he contemplado como calculada porque soy muy malicioso y me he movido en un mundo en el que muchas veces las cosas no eran lo que parecían. De ahí que, impulsado por el gobierno, los implicados tengan mucha prisa en acogerse a la ley, porque, en el fondo, es la única garantía que tienen de beneficiarse de ella.

Y puede que todo esto haya sido orquestado así para que sean los independentistas catalanes los únicos que podrán gozar de libertad tras haber cometido estos delitos.

En este momento el gobierno tiene una situación muy confusa por los casos de corrupción, por la situación personal del entorno del presidente y por la rebelión de las federaciones socialistas, antaño tan poderosas y ahora reducidas a casi nada por las reformas de Pedro Sanchez para tener poder absoluto sobre el partido, por el pacto con ERC, pero, como he pensado siempre, el presidente resistirá y seguirá sacando conejos de la chistera, como afirmar que estaba “muy feliz” cuando presentó el preacuerdo.

Como he dicho algunas veces en plan sarcástico, seguirá en el cargo, aferrándose al famoso colchón que Begoña y él compraron el primer día de estancia en la Moncloa.

Y empiezo a pensar que, como ha ocurrido en otros casos, el más reciente el del presidente Joe Biden, es “la mujer del presidente” la que está más aferrada al cargo de los dos.

Valencia, 3 de agosto de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Pedro Sánchez, los 8.700 de ERC y los valencianos que roban a los valencianos a favor de los independentistas catalanes.

Ya he comentado en otras ocasiones que Esquerra siempre ha sido un partido casi testimonial, con muy pocos votos en Cataluña y con una estructura asamblearia, por lo que las decisiones de sus dirigentes deben ser aprobadas por sus militantes, exactamente 8.700 en la actualidad.

Partido que nunca tuvo peso hasta que los descalabros electorales del PSOE obligaron a Pedro Sánchez a buscar apoyos en lugares en los que el socialismo formal, el histórico, nunca habría buscado.

Y ahora nos encontramos que, otra vez, necesitan su apoyo para que Salvador Illa pueda gobernar en Cataluña y asegurarse así el granero de votos que le salvó la cabeza el 23 de julio de 2023.

Con el gravísimo problema de que Esquerra exige, entre otras cosas, la capacidad de que sea la Generalitat la que recaude todos los impuestos que se generan en Cataluña y que, posteriormente, “colaborarán” aportando la cuota parte que les corresponda por los servicios comunes del Estado, como son las Fuerzas Armadas, por poner un ejemplo que todo el mundo entienda.

8.700 catalanes, exactamente el 0,023 % del censo electoral español en julio de 2023, decidiendo la posibilidad de romper la caja única española por el maldito interés de quien nos desgobierna en España.

La Ley de Amnistía fue una absoluta inmoralidad a beneficio de un grupo de delincuentes, pero el pacto de Salvador Illa, el de Pedro Sánchez con Esquerra, es un auténtico atraco a los españoles no residentes en Cataluña. Y probablemente, sabiendo lo que sabemos de los independentistas catalanes, también para los que allí residen.

Porque los ciudadanos catalanes van a pagar lo mismo en impuestos que pagaban antes del acuerdo, si se aprueba, con la diferencia de que lo recaudado queda al libre albedrío de los independentistas, muy acostumbrados a emplear fondos públicos en embajadas o proyectos de cualquier tipo no relacionados con el bienestar de los catalanes. Y recordemos que, en este momento, se ha despenalizado la malversación en la que incurrieron los que siguen siendo dirigentes de los partidos catalanes.

Cesión de competencias que, a diferencia de otros disparates, será imposible de retrotraer porque es bien sabido que, hablando de dinero, “lo que se da no se quita”. No se quita nunca.

Aunque, siendo como es el pacto del PSC con ERC, tendrá que aprobarse en el Congreso porque no está previsto en la Constitución ni se conoce que tipo de encaje legal pueda soportarlo, por lo que quiero recordar a los parlamentarios valencianos del PSPV-PSOE y de Compromís Sumar, los que consiguieron sus escaños en listas cerradas, qué si votan “sí” a esa posible propuesta, están robando dinero valenciano, la autonomía peor financiada de España, en favor de Cataluña.

Esta vez y para siempre.

Y para que recuerden quienes son, hago públicos sus nombres para que los feliciten o los desprecien, según su decisión, si los conocen o los ven por la calle, si son sus vecinos o son amigos de sus amigos.

Búsquenlos y recuérdenles en que responsabilidad están incurriendo

Porque no hay lista cerrada ni disciplina de voto que justifique que un valenciano o valenciana robe dinero de su comunidad para dárselo a los independentistas catalanes, directamente o por intermediación de un posible gobierno de Salvador Illa.

Y lo mismo vale, si esta nota la lee alguien “de fuera”, para los congresistas de otras comunidades.

Los nombres de los valencianos que tienen escaños en el Parlamento Español en este momento son:

Por el PSPV-PSOE

Diana Morant Ripoll

José Luis Ábalos Meco

Carmen Martínez Ramírez.

Vicent Sarrià Morell.

Marta Trenzano Rubio.

Alejandro Soler Mur.

Patricia Blanquer Alcaraz.

Lázaro Azorín Salar.

Araceli Poblador Pacheco.

Susana Ros Martínez.

Artemi Rallo Lombarte.

Por Compromís y Sumar

Àgueda Micó Micó.

Alberto Ibáñez Mezquita.

Nahuel González López.

Txema Guijarro García.

Valencia, 30 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Las elecciones en Venezuela 2024.

Este domingo parece posible, yo no me lo acabo de creer, la caída de un régimen corrupto, criminal, que ha provocado una huida masiva de sus ciudadanos y que campa por sus respetos sobre vidas y haciendas del país, al que ha llevado casi a la miseria.

Encabezado, al menos en las formas, por Maduro, un espécimen político al que hablan los pajaritos, puesto a conveniencia de militares y narcotraficantes, comunista declarado que ha amenazado con un baño de sangre en su país si no gana las elecciones.

Unas elecciones en las que ha inhabilitado por quince años a la cabeza visible de la oposición, la valiente Maria Corina, que no puede figurar en las listas, pero que acompaña en la campaña a Edmundo González Urrutia, al que ha cedido la candidatura a la presidencia.

Unas elecciones en las que no podrán votar los muchos millones de venezolanos residentes en tantos países del mundo y en el que no se ha permitido la libre presencia de observadores de otras naciones.

Pero, cómo no, allí estará, protagonista como siempre, el gran demócrata español, el expresidente Zapatero, valedor de miserables, gran aconsejador en nuestras campañas electorales y supuesto inspirador de la política de Pedro Sánchez.

Digo “supuesto” porque siempre he pensado que nuestro presidente le utiliza, como hace con todos sus colaboradores, porque Zapatero mantiene “caliente” a esa parte del electorado que traga con todo lo que le echen, por mucho que lo que propugna se contradice con lo que está pasando en el mundo.

Representante español en el Grupo Puebla, un supuesto “espacio de reflexión e intercambio político, que trabaja por el desarrollo integral de los pueblos latinoamericanos” controlado por dirigentes de naciones a las que han llevado a la ruina y con integrantes de tanta solvencia y solidez política, como nuestras españolas Yolanda Díaz e Irene Montero.

Por mis actividades sociales yo tengo contacto con muchos venezolanos, como también con los de otras naciones de centro y Sudamérica. Nunca les he preguntado por su ideología política, pero todos ellos lamentan haberse visto obligados a dejar su tierra, la de sus raíces y en la que siguen residiendo muchos de sus familiares y amigos.

Y, prácticamente todos, sueñan con el día en el que podrán volver poque su nación ha recuperado un mínimo de normalidad social.

Que así sea.

Valencia, 26 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel

La Ley de Amnistía y las dudas del Tribunal Superior de Justicia

El Tribunal Supremo (TS) remite al Tribunal Constitucional (TC) la Ley de Amnistía al considerar que vulnera los principios de igualdad y seguridad jurídica que protege la Constitución Española

Como no podía ser menos, el alto tribunal expone sus dudas y lo hace, como es habitual, apoyándose en argumentos legales basados en las leyes españolas y en la Constitución, y no en suposiciones y entelequias, como ha hecho el Constitucional cuando anuló las sentencias de implicados en los ERES andaluces e intervenciones semejantes.

Sentencias “nuevas”, “originales”, que han librado a varios condenados por el TSJ, basadas, sobre todo, en que el Pisuerga pasa por Valladolid, como ha sido el decir que los responsables de los desafueros andaluces no fueron los consejeros de la Junta, sino el Parlamento Andaluz, que fue quién los aprobó.

Recuerdo que los miembros del Constitucional no forman parte del Poder Judicial y que los jueces y magistrados del Supremo son elegidos por los vocales del CSPJ, según un baremo de méritos: “durante su sesión constituyente, por mayoría cualificada de tres quintos que se calcula sobre la totalidad de los veintiún miembros del Pleno.”

Es decir que, por mucho que les pese, no son los políticos los que eligen a los miembros del Supremo. Y digo “por mucho que les pese” porque se han oido voces diciendo que “sería bueno”.

Los políticos sí que eligen a una parte de los vocales del CSPJ, pero siendo necesarias tres quintas partes del Pleno para elegirlos, es su trayectoria profesional y no el favor de nadie la que les faculta para ocupar las vacantes que se producen.

Y, que yo conozca, ningún juez cuestiona los nombramientos para ocupar plazas en el Supremo.

Conociendo el descaro de los colocados por el gobierno en los estamentos clave de las instituciones, no puedo aventurar que contestará el Constitucional, pero es seguro que tendrá que hilar muy fino si trata de mantener la Ley en los términos en los que está redactada, porque, en este momento, lo que ocurre en España ya no afecta solo a los españoles, como ha sido hasta ahora, porque la Comunidad Europea y la Comisión de Venecia están muy vigilantes de lo que ocurre en nuestro país con el gobierno y su actitud ante determinados jueces y ante el propio Poder Judicial.

Y no quiero mezclar aquí “las preñadas con las paridas” según el dicho popular, porque hablar de un fiscal general del Estado que desatiende reiteradamente las órdenes del Tribunal Superior de Justicia atendiendo los intereses del gobierno, como el que tenemos en España, merecería mucho que comentar.

El otro día me recordaba un amigo, abogado de profesión y de vocación, que los fiscales franceses acusan “en nombre de la República”, aquí sería en nombre del Estado y no siguiendo órdenes de un superior nombrado a dedo por “los que mandan”

Valencia, 25 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel

Las complicaciones de Begoña Gómez (2) y de su marido (1).

El otro día decía que la prepotencia y el endiosamiento de los afectados, hizo que lo que se podría haber evitado hace tiempo con una simple explicación y permanecer en la cabecera de los periódicos y en las tertulias de todo tipo durante unos pocos días se está convirtiendo, día tras día, en algo cada vez más enmarañado, que puede que acabe en nada, pero que está teniendo un coste político de mucho peso para Pedro Sánchez.

Y también decía que no conocen muy bien en que país viven, porque una cosa es mandar a amiguetes a emponzoñar instituciones y otra muy diferente es suponer que alguien, por mucho poder que tenga, puede amedrantar o pararle los pies a un juez mientras instruye. Como tampoco parece saber la oposición que a un fiscal general del Estado no se le puede cesar por muy confusa que sea su actuación

Y también era de esperar que si un imputado se niega a declarar, lo más lógico es que el juez tire de testigos y, entre los de Begoña Gómez, está su pareja, no el presidente del gobierno, citado como conocedor de sus visitas a la Moncloa por un empresario también investigado.

Seguramente no declarará porque la ley le permite no hacerlo en contra de su pareja, pero lo que no puede es evitar que el juez se persone en la Moncloa y dicte las normas de la entrevista. Porque en España, nación democrática y de derecho, la Constitución protege a sus jueces y magistrados por encima de todos los ciudadanos, sean quienes fueren, excepto el jefe del estado.

Y ahora, los que en su momento deberían haberle aconsejado lo contrario de lo que está haciendo, se revuelven contra el juez, contra la acusación y contra el CSPJ por no intervenir directamente en los hechos. Como si pudiera hacerlo.

Lo lógico es que el juez acabe la instrucción y decida si hay o no causa y, de haberla y dictar sentencia, se presente de inmediato un recurso, al que todo acusado tiene derecho, y un tribunal superior revisará la causa para apoyar al juez instructor o desestimar las acusaciones.

Supongo que algún insensato está pensado que esto puede llegar al Tribunal Superior de Justicia, de recurso en recurso y que si este sigue declarando juicio justo, se puede apelar al Constitucional que, eses sí y conociendo los precedentes inmediatos, declarará que se han vulnerado los derechos de Begoña Gómez y que es una víctima de la justicia española. Como los de los ERES de Andalucía.

Pero no hay “sobrado” que soporte tanto tiempo de juicio público, seguro que no, especialmente si tiene otras preocupaciones familiares que lo magnifique.

Y la otra estrategia, como no, es desprestigiar a las acusaciones, especialmente a Manos Limpias, una asociación a la que, por supuesto, yo no compraría  un coche usado, recordemos que tras el juicio contra Urdangarin y su socio, también a la infanta, acabaron varios en la cárcel y su acusadora estrella, la muy mediática Virginia López Negrete, acusada de apropiación indebida de más de unos fondos.

Pero estamos en España y, repito la ley es la ley. Y un asesino en serie puede denunciar una agresión sexual a una mujer si ha presenciado los hechos. Y, naturalmente, el juez tendría la obligación de investigar la denuncia. Porque aquí no se enjuicia al acusador, sino los hechos.

Así que hoy hemos visto otro capítulo absurdo de una serie esperpéntica, muy a la española, que pudo acabar regular hace tiempo, pero que cada vez tiene más visos de acabar mal para alguien. Al menos políticamente.

Porque siento verdadera curiosidad de ver como titula la prensa extranjera, la española me la imagino, el que un juez cite a declarar al presidente del gobierno español porque el abogado defenso de su mujer la aconsejó no declarar.

Y es que parece que nos los políticos de nivel  tienen un extra de tozudez, seguramente necesario, pero que, en ocasiones, les hace confundir la velocidad con el tocino.

Y no me refiero solo al presidente Biden.

Valencia, 22 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel.

Las pantallas en azul:

Ayer fue un día importante que debería hacernos reflexionar, porque nos hizo darnos cuenta de lo indefensos que estamos ante un cambio digital tan potente que es el que controla todas nuestras actividades en la actualidad.

Fue un accidente y se solucionó pronto, un error en una actualización que afecto a Microsoft, pero si hubiera sido intencionado y, además, hubiera afectado a la telefonía, nos hubiera retrotraído en un segundo a mis años de juventud, cuando todas las transacciones eran en persona y sobre papel y donde una llamada telefónica de Bocairent a Valencia, “una conferencia”, tardaba una hora en conseguir la conexión.

El problema es que nosotros estábamos acostumbrados, pero ahora sería imposible sobrevivir en estas condiciones.

Y si un hacker malicioso pudiera provocar lo que ayer sucedió, estaríamos absolutamente en sus manos porque, por mucho que ahuequemos las plumas como hacen los pavos reales, no podríamos hacer absolutamente nada y tendríamos que renunciar a casi todo lo que ahora tenemos.

Y, quien sabe, sería una catástrofe porque afectaría a nuestra sanidad y a otros de nuestros servicios vitales, pero quizás sirviera para reiniciarnos hacia los orígenes y valorar todo lo que hemos perdido, mucho de ello muy valioso, y recapacitar sobre lo que hemos “conseguido”, una buena parte inútil y que anula nuestra personalidad.

Yo no podría escribir esta nota, por ejemplo, pero tampoco podía hacerlo antes y el mundo era mucho más limpio y mejor de lo que es ahora.

Hablamos mucho del cambio climático y es bueno hacerlo, pero olvidamos prevenirnos del cambio digital, que ese sí que está presente, y del coste que supone en nuestra salud mental tenerlo todo tan al alcance de la mano.

Por supuesto no espero que suceda lo que podría suceder, pero es bueno que un accidente nos recuerde que, en el fondo, cada uno de nosotros, si no tenemos un enchufe cerca, nos hemos convertido en gotas de agua en el mar.  

Y una prueba de ello es que hoy, una vez superada la crisis, es que los únicos comentarios que he escuchado de los ciudadanos en los telediarios es el clásico “nadie nos informa” del que no puede coger un vuelo y cosas similares.

Una sociedad de poco reflexionar y muy mentalizada a pensar, como se expresa en la frase clásica “manducemus et bibamus; cras enim moriemur” (comamos y bebamos, que mañana moriremos)

Nada que ver con la de Mahatma Gandhi cuando dijo: “vive como si fueras a morir mañana, aprende como si fueras a vivir para siempre

Valencia, 21 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel

Las complicaciones de Begoña Gómez

No entiendo al presidente, porque si alguien, él mismo, sus ministros y toda su estructura mediática cree que van a intimidar al juez que está llevando el caso de su mujer, es que no tienen ni idea de lo que es la judicatura ni en el Estado en el que viven.

Podrán dar largas y machacar a la opinión pública con mensajes como el del mismísimo ministro de justicia poniendo a caer de un burro al juez, pero no conseguirán nada, quizás poner en contra a la misma opinión pública que quieren manipular, como tampoco lo consiguieron otros importantes que han pasado por situaciones parecidas.

Todos se declararon inocentes y, casi todos, víctimas de una persecución política, pero los que eran culpables acabaron condenados y los inocentes absueltos o con las causas sobreseídas.

No tengo la más mínima idea de si el juez lleva bien o mal la instrucción, el tiempo y los recursos lo dirán, pero de los que no me fío en absoluto es de los que defienden a ultranza a la mujer del presidente, porque son parte interesada y auténticos maestros en relatos y posverdades.

Pero, como mortal con sentido común, tengo claro que, en este caso concreto, cuanto más se alargue la investigación, más tiempo estará en boca de todos Begoña Gómez, incluida la prensa internacional que cada vez está más interesada en el caso.

Y, visto desde fuera, la estrategia de acogerse a no declarar, por mucho que trate de justificarla el abogado defensor, nunca ha favorecido a encausados inocentes, pero, ellos sabrán.

Lo lamentable de todo este asunto es que, en mi opinión, si la soberbia y el endiosamiento de los implicados no les hubiera nublado el juicio, este asunto se habría acabado hace meses, cuando se levantaron las primeras sospechas, con una declaración de la encausada pidiendo perdón porque “no era consciente” de que esto fuera incorrecto y que pudiera afectar a su marido y que renunciaba a todos sus negocios particulares que tuvieran algo que ver, aunque fuera tangencialmente, con la administración del Estado.

Les habrían dado la vara unos cuantos días en las redes y los medios de comunicación, una semana como máximo y, al ritmo en el que se suceden las noticias, asunto olvidado más allá de algún comentario en el Parlamento sin el menor efecto político porque la afectada “ya había pedido perdón”

No sé cómo acabará todo esto, aunque es evidente que en el punto al que se ha llegado por no haber abortado a su tiempo la causa raíz del problema, cada vez aparecen más asuntos en los que la investigada no debería haberse involucrado, sean o no delitos reales.

Por lo que Begoña Gómez puede salir inocente, pero el daño político que todo lo que está saliendo a la luz está creando a su pareja, el presidente, va a ser muy importante.

Y es que, creerse por encima del bien y del mal y ser “más que el que más”, no es una realidad en una nación como la nuestra, en la que todos somos iguales ante la ley, excepto el jefe del Estado y por razones muy justificadas, ni es un planteamiento que le haya funcionado a nadie.

Valencia, 20 de julio de 2024

José Luis Martínez Ángel