Trump, el gran perdedor

Se van conociendo detalles de lo ocurrido en la reunión entre los dos grandes dictadores y las conclusiones son clarísimas:

Parece evidente que Trump, el de la cesta de la compra, va a permitir lo que decía que nunca permitiría y es que Putin se quede con los territorios ocupados, sin más contrapartida que algunas garantías rusas en papel mojado sobre lo bien que se va a portar en los próximos años.

Por lo que en esta lamentable situación va a haber dos víctimas, Ucrania y Europa, un triunfador indiscutible, el hábil neo zar de todas las Rusias y un gran derrotado, ese extraño presidente de los Estados Unidos que ha perdido todo influencia política en el mundo, porque cada vez tiene menos que decir a China, Rusia le toma el pelo y también lo hace Netanyahu, un canalla que ha aprovechado la brutalidad de Hamás para ser aún más brutal con la desgraciada población palestina.

Solo le queda ese poder económico que le proporcionan los aranceles y que utiliza para amedrantar a quien le apetece, sin ningún criterio económico solvente, a modo de abusador de instituto.

Un botarate que está empeñado en que le den el Nobel de la Paz, en un intento evidente de desprestigiar el galardón, sometiéndolo al escarnio público. Hasta dicen, y me lo creo, que ha llamado personalmente al jurado para postularse, lo que resultaría zafio y muy propio del personaje.

Espero que el ayuntamiento de Oslo no vea nunca desfilar por sus pasillos a alguien tan poco recomendable como ejemplo y como amigo.

Valencia, 17 de agosto de 2025

José Luis Martínez Ángel.

España en llamas: las personas, los procesos, los procedimientos y los protocolos.

Aunque no sea lo más importante, quiero aclarar que los que hemos trabajado en una multinacional utilizamos erróneamente la palabra proceso, cuando deberíamos decir procedimiento.

Y es porque en terminología internacional de negocios, <<process is a series of actións that you take in order to archieve a results>> (proceso es una serie de acciones que tomas para conseguir un resultado), que es lo que en español se llamaría procedimiento, porque proceso, según la RAE, es la <<acción de ir hacia delante>> o lo relaciona con temas judiciales.

Dicho lo cual, entenderán que son muchos los que utilizan mal esta palabra, proceso, como yo seguiré haciendo.

Una vez aclarado algo que parece de tono menor, cualquiera que me haya seguido sabe que soy un convencido de que organizarse en calidad y con procesos es la mejor manera de planificar cualquier actividad asegurando su éxito. Y lo soy porque lo he comprobado en mis tiempos de ejecutivo, hasta el punto de que, una vez jubilado, me animé a publicar un libro sobre el tema: <<el golf y la calidad total>>, en el que el golf es el pretexto y la calidad el tema fundamental.

Y viene a cuento de que, en España, salvo honrosas excepciones, somos una nación de <<personas importantes>> en cada situación cuando, sin obviar que siempre deben intervenir personas, estas deberían estar sujetas a lo que determinan los procesos, procesos que hay que actualizar cada vez que cambian los recursos y las circunstancias.

Me explico y pongo como ejemplo la Dana de Valencia, en la que, sin disculpar en absoluto al presidente Mazón, porque según la normativa del momento no estaba donde debió estar, el que se necesite al presidente de una comunidad, que no tiene ni pajolera idea de cómo protegernos ante una riada para que <<se haga algo>>, es absurdo y casi criminal.

Porque en una época de tecnología super avanzada, en la que un simple automóvil de gama media-alta puede reaccionar ante situaciones sin permiso del conductor, como frenar automáticamente si se acerca demasiado al que le precede, o le rectifica la dirección si pisa una línea continua, me gustaría saber que impide que los sensores de determinados cauces de agua, por ejemplo, emitan automáticamente mensajes de alarma a los habitantes de las poblaciones siguientes en el cauce.

O, que razón hay para que se necesite la firma de no-se-quién para que se tomen decisiones en el equipo que debe coordinar las acciones preventivas o correctivas, el de los expertos en cada rama y materia, sin esperar al <<que ha de venir>> para hacerlo y para comenzar a tomar decisiones.

El presidente deberá autorizar según qué cosas, porque para eso es la máxima autoridad, pero lo hará, como es lógico, porque se lo dice un experto y no al contrario. Y lo puede autorizar él, o su suplente, o el suplente de su suplente, según especifique el proceso.

Resumo lo que decía el 21 de noviembre de 2024:

<<Y también es un hecho evidente las grandes contradicciones y descoordinaciones existentes en este momento entre estamentos para abordar situaciones excepcionales, como la sufrida recientemente en nuestra zona sur de Valencia. Contradicciones comunes a las que se producirían en cualquier otra comunidad>>.

Y decía que <<la Confederación Hidrográfica del del Júcar debe comunicar a la consejería correspondiente que las aguas han alcanzado un caudal peligroso>>

<<Y que esta comunicación, por lo que parece y estando a finales de 2024, se ha realizado mediante ¡un e-mail!, sistema que necesita la lectura obligatoria de una tercera persona, que puede estar ausente de su puesto en ese momento, o que el propio mensaje se “pierda” entre los cientos, sino miles, que se intercambiarán en momentos de semejante caos informativo. Sin considerar que también puede interrumpirse la comunicación por saturación de las redes o por interrupción de la corriente eléctrica.

Parece ser que también puede usarse la llamada telefónica, no sé si por protocolo o como recurso, pero la garantía de la comunicación real está tan en el aire como en el caso anterior, porque puede que el receptor de la llamada esté ausente, esté bloqueado por exceso de llamadas, caiga la red telefónica, etc.

En cualquiera de los casos, el receptor del email o de la llamada, tendrá que ponerse en contacto, supongo, con el que tiene la facultad para lanzar el aviso de emergencia a los teléfonos de los habitantes de las zonas afectadas. Sistema que tampoco asegura la recepción a todos los afectados, porque puede a haber teléfonos desconectados o ser propiedad de personas que, por edad u otras circunstancias, no acaben de entender lo que se les dice>>

¿No es de locos?

¡Procesos y no protocolos!, por favor.

Para esto y para todo, porque la calamidad de los incendios que asolan a toda nuestra geografía pone en evidencia que pocas localidades con gran riesgo potencial por estar rodeadas de masa forestal sabían que hacer porque nunca se habían realizado simulacros.

No quiero extenderme en este tema como me pide el cuerpo porque lo fundamental es lanzar el mensaje de nuestra triste situación real: que hacemos lo que no debemos porque alguien, en algún momento y sin tener muy claro lo que era más conveniente, así lo decidió.

Y nadie lo rectificó.

Valencia, 14 de agosto de 2025

José Luis Martínez Ángel

P.D.

En su día mandé el texto completo de mis sugerencias del 21 de noviembre del 2024 a la Jueza de Catarroja con el ruego de que lo tuviera en cuenta en su auto, si es que, al margen de las imputaciones, cabe sugerir medidas preventivas y también al segundo de Francisco José Gan para que se lo hiciera llegar.

Para que lo analizaran y trataran de mejorar los sistemas de alarma y de coordinación entre entidades, tan atrasados en eses momento.

Ninguno me ha contestado, pero supongo que, como el email que la Confederación tenía que mandar a la Generalitat, habrán llegado a su destino.

El disparate de Jumilla y la España que queremos destruir.

Estamos viendo que muchos países de Europa tienen problemas para integrar a descendientes de inmigrantes nacidos en los países en los que residen, algunos de ellos tercera generación de los primeros que llegaron a ellos, y al PP de Jumilla solo se le ocurre la necedad, el casi delito de xenofobia, de prohibir que los musulmanes celebren su fiesta del cordero en lugares públicos de la ciudad.

Cuando nosotros, los católicos, celebramos nuestras procesiones, nuestras romerías o cualquier celebración relacionada con la religión o con nuestras tradiciones sin ningún problema, los chinos su cambio de año, en los que se integran como espectadores activos multitud de españoles sin ser chinos, o se acepta como absolutamente normal, manifestaciones tan recientes en la cultura occidental como es el del orgullo gay, que no defiende ninguna religión, sino una condición o una forma de ser.

Ciudadanos de Jumilla, no duden en votar al PSOE o a cualquier otro partido, porque el PP se merece desaparecer de la faz de la tierra en esa ciudad si, de verdad, ceden a lo que parece una exigencia de VOX para mantenerse en el poder local.

En cuanto a VOX, ¿Qué voy a decir? Otra muestra de que es un partido peligroso en lo social y al que no debería votar nadie que tenga el mínimo sentido de lo que es normal y deseable, o que entienda que la globalización es irreversible y que en España hay millones de inmigrantes perfectamente integrados, que colaboran a que tengamos cubiertos muchos servicios mínimos y que, en definitiva, son tan personas como cualquiera de nosotros, por mucha sangre española que tengamos y con todo el derecho del mundo a defender su religión y sus tradiciones, siempre que respeten nuestras leyes y nuestra convivencia, como hacen la mayoría de ellos, casi todos con nuestra nacionalidad.

Y, reforzando el título de este comentario, en este siglo XXI, no integrar equivale a destruir, algo impensable en una cultura como la nuestra que aceptó con normalidad el mestizaje en nuestros antiguos virreinatos de ultramar, hasta el punto de que eran mestizos una gran parte de los virreyes.

Y no me vengan con el mantra de que cometen delitos varios y violan mujeres, porque no tengo la más mínima duda de que hay que cambiar la ley para permitir la deportación inmediata de los delincuentes extranjeros sin papeles que delincan y, por supuesto, castigar severamente a los que cometan delitos teniendo DNI, que en este caso pueden ser de cualquier raza o religión porque todos ello, todos nosotros, estamos obligados por las mismas leyes.

Valencia, 7 de agosto de 2025

José Luis Martínez Ángel.

La perla del día. Nacidos para odiar

Me gustaría saber que piensan de sí mimos algunos de los ministros cuando se ven en la tele, porque, por poca cultura que tengan y creo que tienen mucha, se verán ridículos haciendo lo que hacen y diciendo lo que dicen sobre las cosas de la nación o en defensa de lo indefendible.

Por que tendrán hijos o nietos a los que educar y sería terrible que lo hicieran transmitiéndoles esos perfiles públicos, sean reales o impostados.

A no ser y no lo creo, que hayan nacido para odiar.

Y así nos encontramos con un ministro de Justicia que se manifiesta en contra de actuaciones judiciales, o una ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, casi nada, defendiendo a muerte a José María Ángel, falsificador de un título, funcionario del máximo nivel, casado con otra funcionaria del mismo nivel que falseó su currículum y que, por tanto, han estado desempeñando cargos y cobrando sueldos que nunca les han correspondido.

Y le defiende argumentando que es un gran político y que para serlo lo importante no es tener títulos, sino hojas de servicio.

De locos. Porque el resumen del resumen es que, para demasiados políticos y de todos los partidos, unos más, otros menos, todo es perdonable si el infractor <<es de los míos>>.

Asombroso, porque, aunque todos sabemos que el ministerio de Diana Morant es uno de los <<María>> del gobierno, absolutamente prescindible pese a la longitud del título, la ministra no debería ser, como Yolanda Díaz, una <<buscatitulares>>, no creo que lo sea, porque tiene un buen historial, primero en la empresa privada y luego en el PSPV-PSOE, partido en el que escaló puestos y ganó prestigio hasta llegar a ser durante varios años  alcaldesa de Gandía, desbancado al PP y con una gestión destacada en una ciudad que no es cualquier cosa, ni por, el número de habitantes, ni por su importancia como centro turístico.

Pero ha llegado a la Moncloa y, como tantos otros, ha sufrido los efectos de ese virus que debe estar alojado en ese lugar desde el Covid-19, porque se ha convertido en una mujer mediocre y bastante arrabalera cuando actúa como aspirante a presidenta de la Generalitat.

Virus que, o les proporciona unas dotes excelentes para fingir que son groseros, verdaderos impresentables, o les produce una mutación genética que les impide reconocer a <<los otros>>, a la oposición, como de su misma especie, alterando gravemente las leyes de Mendel y convirtiéndoles en verdaderos odiadores sin gracia ni sentido.

Visto lo visto, yo recomendaría una revisión de los genotipos de los políticos que pasan, han pasado o pasarán por la Moncloa.

Valencia, 2 de agosto de 2025

José Luis Martínez Ángel

La perla del día. El caudillo vencedor.

Pedro Sánchez, en su versión triunfante, nos ha explicado otra vez que España va muy bien y que las leyes que ha aprobado su gobierno nos ponen a la cabeza del mundo civilizado.

Dejémoslo así.

Pero hay un contenido recurrente, repetido en cada intervención, que es cargar mucho la suerte en dos hechos incuestionables: que la economía va muy bien y que tenemos un empleo récord en muchos años.

Lo que no dice, porque no ha tenido tiempo, ya que solo ha estado hablando una hora, que cuando habla de economía se refiere a la <<Ibex economía>> porque los jóvenes que no pueden acceder a una vivienda, pongo por caso, o ese 26 % de la población en umbral de pobreza, debe estar esperando que alguien del gobierno les explique como beneficiarse de semejante rio de dinero.

El otro tema es la mejora en la tasa de empleo, en la que el gobierno no ha tenido más intervención que aumentar sus ingresos por impuestos, porque es bien sabido que el mayor porcentaje de empleados se corresponden al sector de la hostelería, gracias al gran número de turistas que nos visitan y que esos empleos, los de hostelería, son de tan bajo valor añadido que muchos de los que trabajan como camareros, por ejemplo, tienen que alojarse en lugares totalmente inadecuados porque sus salarios no les permite hacerlo en sitios dignos.

Tampoco ha dicho, seguramente porque se le ha olvidado, que, aunque haya subido el empleo, seguimos siendo la nación con el mayor índice de desempleo de la Comunidad Europea, un 10,9 % contra el 6,4 de Europa.

Y si eso es así y la deuda ha aumentado, ¿en que se está empleando ese enorme chorro de ingresos que dice que tenemos?

También ha asegurado que en 2026 tendremos Presupuestos Generales del Estado. Pero eso ya lo ha prometido cada uno de los últimos años refiriéndose al siguiente y nunca parieron los montes.

Aunque, por otra parte, casi prefiero que continúe incumpliendo el compromiso porque no me imagino a cuanto estaría el voto favorable de su banda de apoyadores desinteresado.

Sin embargo, estoy de acuerdo con las medidas que apoyen la natalidad, porque ese es un problema gravísimo de nuestro país, ni siquiera solucionado por las mujeres inmigrantes, porque, cuando llegan a España y ven su precaria situación y el comportamiento de las mujeres españolas, cambian sus costumbres y reducen sensiblemente el número de sus hijos.

También estoy de acuerdo en su valoración del pacto sobre aranceles entre la Comunidad Europea y Trump, que continúa promocionando sus propiedades en Gran Bretaña. Un mal necesario porque lo suicida sería emprender una guerra comercial con los Estados Unidos.

En fin, como sigue insistiendo en llegar al 27, o más, esperaremos a julio de 2026 para que nos vuelva a explicar lo bien que van las cosas en España, aunque solo lo noten los funcionarios y los jubilados, únicos en este país que llegamos a final de més con cierta seguridad, especialmente los primeros, porque de los segundos, entre los no contributivos y los que han cotizado poco tiempo, también hay una bolsa de los incluidos en ese 26% que citaba anteriormente.

Valencia, 28 d julio de 2024

José Luis Martínez Ángel.

P.D.

De la corrupción ha hablado poco. Poco y muy selectivo. Pero eso, como todo lo anterior, era de esperar.

La mentira de aprender de la historia, el <yoismo> y la tribu

En otro día asentía – disentía con un amigo sobre la conveniencia de conocer la historia, pero no por los motivos que él defendía: aprender de los errores cometidos para no repetirlos.

Porque, nunca, jamás, ningún poderoso de los que manejan el rumbo de la humanidad aprendió de sus antepasados poderosos para no repetir errores, si no era para ver en que se equivocaron los antiguos poderosos para decaer y dejar de ser poderosos, o para no ser más poderosos de lo que fueron.

Jamás.

Comenzando porque la historia real y la escrita o relatada tiene muy poco parecido con lo que sucedió realmente. Yo defiendo que la única verdad es la de tu propia existencia. La que tú has vivido, que podemos llamarla así, o mejor <<experiencia vivida>>.

Y podrás comprobar que tu propia experiencia no coincide en la mayoría de los casos con lo que narran los que dicen que ha pasado mientras tú has vivido. Porque no cuentan lo que pasó, sino lo que querrían que hubiera pasado.

¿Aprender del pasado? A los judíos los masacraron los nazis de Alemania y ahora, el presidente de Israel, Benjamín Netanyahu, está masacrando de forma inmisericorde a los Palestinos, hasta el punto de que pretende un exterminio por fuego o por hambre.

¿Aprender del pasado? La gran mayoría de los comunistas de hoy siguen diciendo que lo que hizo Mao, o Stalin, o Lenin, incluidos los millones de muertos que provocaron, fue bueno para el pueblo y quisieran que se repitiera. No las muertes, claro está, pero si los hechos que las provocaron y que, lamentablemente siguen siendo las mismas, aunque no lo vean: <<políticas represivas, hambrunas causadas por la mala gestión económica y conflictos civiles, todo exacerbado por la falta de libertades individuales y la concentración del poder>>

¿Aprender del pasado? No veo que la gente asociada ideológicamente a los que mataron en el País Vasco en Francia o en el resto de España hayan aprendido nada, excepto a ser más cínicos. No matan, sí, pero siguen protegiendo a los que mataron.

¿Aprender del pasado? ¿Lo ha hecho la extrema derecha, o la extrema izquierda europea? ¿O los republicanos españoles después del gran desastre de la Primera República, o de los errores de la segunda?

Sin ser pesimista, que no lo soy en absoluto, la única historia en la que creo es en mi propia experiencia, lo que conocí en la Dictadura, en la transición y en la democracia española.

Las venturas y desventuras de las naciones europeas, con primeros ministros asesinados incluido, o la estupidez de una Comunidad Europea que, llegado a cierto nivel de bienestar, nos creímos el ombligo del mundo y ejemplo para la humanidad, comprando productos en lugar de fabricarlos o importando alimentos y materias primas en lugar de cultivarlos o buscarlas en nuestras naciones.

Y que parece que está reaccionando gracias a la amenaza real provocado por dos personajes que, junto a Xi Jinping, pretenden ser los más poderosos del mundo, Putin y Trump, cada uno a su manera.

Y así todo. Lo digo desde mi afición a la historia de España, tan interesante y tan falseadas. Porque gran parte de lo escrito ha sido de mano de los escribanos empleados de los poderosos de todos los tiempos y no son más que guiones escritos a honra y gloria de sus señores.

Y es por eso por lo que yo solo creo en mi experiencia y en mi mundo real, en el que puedo confiar, que es en el de mi entorno conocido, el de mi familia, mis amigos, los que fueron compañeros de trabajo o comparten conmigo tareas y actividades de ayuda y solidaridad a terceros. Porque mis historias las suyas, convergen, o han convergido, en muchas ocasiones.

Lo que yo llamo <<mi tribu>>, mi gente conocida, de la que no soy cabeza ni cola, solo miembro.

También conozco a personas que no son de mi tribu que sí que han aprendido de sus errores y han procurado no repetirlos, algunos en el mundo de la empresa y, más frecuentemente, en las relaciones de pareja, incluidos los separados y vueltos a emparejar buscando una segunda oportunidad.

Sigan los demás, románticos o mentirosos, diciendo que hay que conocer la historia para no repetirla. Yo seguiré con mis realidades. Esas que pretendo transmitir con muy pocas esperanzas de que alguien las valore.

Porque la mayoría de mis lectores pensarán que lo que cuento es falso o amañado, como me ocurre a mí con los supuestos historiadores.

Algunos quedan de mucha confianza, los que se queman las pestañas buscando fuentes y contrastan hechos y opiniones, pero es una especie a extinguir, porque lo cómodo es buscar en Google o escuchar al primer tertuliano sabelotodo que se cruce en su camino.

Leer libros gordos de historia con olor a tinta puede que sea tóxico y produzca dolor de cabeza, pero es ahí donde comprobarán lo que digo en el encabezamiento: que tratar de convencer a cada generación de que algún poderoso aprendió para no repetir errores es pura ficción. A no ser corregir errores que les impidan ser poderosos hoy, el 27 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel

P.D:

Repito: no se fíen ni de mí porque, aunque diga que trato de ser sincero, es posible que esté confundido o intente darles gato por liebre.

Gonzalo Miró. Los tertulianos que han surgido como setas y los misterios de la ciencia infusa

Uno de los fenómenos de los últimos tiempos es la proliferación de tertulianos sabelotodo que lo mismo dogmatizan sobre ciencia que sobre religión. Y con la misma contundencia y presunción de sabiduría.

Y uno de ellos es Gonzalo Miró, me refiero al personaje y no a la persona, de cortos estudios y mucha seguridad en sí mismo, que no ha heredado la discreción de su madre, Pilar Miró, personaje importante en el mundo cultural de su época.

Yo soy de seguir a pocos y entre ellos no está Gonzalo, pero cada día, todos los días, me aparece algún titular con sus intervenciones y el de hoy es especialmente curioso, porque parece que ha dicho, refiriéndose a Alberto Núñez Feijóo, <<¿qué sabrá él para estar al frente de correos?>>

Hombre, seguro que no sabe nada de canales de distribución de correspondencia ni tampoco sería un buen cartero, pero quizás, digo quizás, su experiencia en la administración del Estado y su capacidad de gestión evidente cuando le nombraron para ese puesto le serviría para algo.

Y es que los que nunca ha trabajo en empresas privadas, creen que para dirigirlas deben ser expertos en el producto que venden o fabrican, por lo que un ingeniero industrial no es el indicado para dirigir una azulejera, pongo por caso, cuando lo que realmente se necesita es estar capacitado en gestión y tener un perfil alto para coordinar la empresa y delegar funciones en un buen equipo, entre los que suelen estar los expertos en el producto.

Yo he trabajado en una empresa de marketing muy importante que disponía de excelentes equipos y que, al margen de la administración y otras funciones necesarias, basaba su negocio en dos colectivos concretos y fundamentales: los comerciales, que los vendían y el servicio de postventa que los mantenía y reparaba.

Y recuerdo que, en una comida cordial a dos con el primer el director general de la empresa, inglés de nacimiento y siendo yo uno de los responsables del servicio técnico, me preguntó si le contrataría como técnico. Y, naturalmente, le dije que no.

Fingió estar decepcionado y me comentó su frustración de que, siendo el que tenía más poder en la empresa, no podría ser técnico, ni comercial porque nunca había vendido nada.

Fue un director genial que, para venir a España, pidió la excedencia en la marina de guerra británica porque ser marino era su profesión y comandante de buques su experiencia.

Y por eso, los directores de la corporación, ingleses, le contrataron como director general de una empresa sin tener ninguna experiencia en el producto ni en el mercado español.

Porque sabían que un comandante de barco debe tener dotes de mando, capacidad de organización y de reacción, con mucha serenidad, en situaciones complicadas, coordinar a los oficiales especialistas de barco y tener motivada a la tripulación.

Seguro que también habría servido para dirigir Correos.

Valencia, 25 de julio de 205

José Luis Martínez Ángel

La perla del día y comentarios varios. Cuando los diputados se caen del Congreso.

Lo primero que tengo que manifestar es que el gobierno ha propuesto algo valiente y arriesgado y que, de salir aprobado, España será mucho más feminista que era y que, a partir de ahora y sin ninguna duda, las mujeres estarán mucho más valoradas de lo que estaban y los maltratadores se librarán muy mucho de maltratar a sus parejas.

Porque eso es lo que ocurrirá automáticamente si se elimina la coletilla de <<de los diputados>> a lo que siempre debió llamarse Congreso, porque así se define mejor para que gaitas sirve ese edificio histórico de la Carrera de San Jerónimo de Madrid.

Y es que estamos absolutamente desnortados aceptando una y otra vez las necedades de un gobierno que, no pudiendo gobernar, se dedica a majaderías como esta que, en lugar de aclarar las cosas, las confunde.

Porque decir Congreso a solas, sin especificar de que o para qué, no deja de ser un algo que no sabemos para que sirve. Puede ser << junta de varias personas para deliberar sobre algún negocio>> o quizás <<una convención, conferencia, simposio, seminario, conclave, reunión>>, que son dos de las acepciones que aplica la RAE a la voz <<congreso>>.

Hay una tercera, la buena, <<Congreso de los Diputados>> que dice que es el <<edificio donde los diputados a Cortes celebran sus sesiones>>

Pero, resulta, que estos incultos que se sientan en los bancos del Congreso no conocen el término <<genérico>>, aceptado y defendido por la RAE, que engloba <<al conjunto de los miembros de una clase o especie>>

Y que, en esta y otras ocasiones, pretenden ser ellos, ¡ellos! los que decidan como debemos hablar o cuales deben ser las reglas de nuestra Academia.

Ignorando, como ha ocurrido en Cataluña, que nuestro idioma español pertenece al pueblo, que los políticos no deben poner sus zarpas para utilizarlo o manipularlo y que los únicos autorizados a introducir nuevas voces o puntualizar las ya creadas, son los académicos de la RAE, técnicos en la materia de reconocido prestigio y seleccionados con mucho cuidado para formar parte de la Academia. La que <<limpia, fija y da esplendor>> al idioma castellano.

Así que, señores parlamentarios, nuestros representantes, dedíquense a lo que deben, que es proteger nuestros intereses de personas o entidades que intenten hacerlo suyos, cosa que está ocurriendo.

Actuando como el mal administrador bíblico que, para asegurar su futuro, perdona parte de las deudas a los deudores de su patrón, para ganarse su favor. Exactamente lo que está ocurriendo: que 350 de nuestros representantes, o una mayoría de ellos, está consintiendo que alguien, el presidente del gobierno malvenda lo que no es suyo para asegurarse la presidencia.

Por lo que, en lugar de nuestros representantes, son cómplices del gran ladrón.

Valencia, 22 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel

La perla del día. Montoro y la terrible mancha de aceite de la corrupción.

Decía a un amigo que lo de Montoro era esperado, pero de no creer. Y digo de no creer porque el daño causado por este sinvergüenza a unos, a otros y a cada uno de nosotros, los españoles, tanto como ciudadanos como contribuyentes de la Hacienda pública, ha sido mucho mayor de lo esperado.

Y, analizando lo sucedido y enlazándolo con todo lo que se ha descubierto de este y otros gobiernos, he llegado a la triste conclusión de que no tenemos un problema de corrupción de un determinado partido, o un determinado gobierno, porque es una lacra que se ha extendido tanto y ha afectado a tantos, que, en este momento afecta a toda la Administración Pública y a una parte muy importante del mundo empresarial.

Sin contar que lo que aquí suena, lo que más se entiende, es la podredumbre relacionada con el dinero, pero que hay otras tan importantes como esta, como el desmantelamiento socavado y paulatino de nuestra Constitución y de sus valores.

Porque las empresas <<corruptoras>>, al pagar, entraron en el mundo de la corrupción, lo hicieran porque les obligaron a hacerlo para conseguir contratos o, simplemente, para conseguirlos buscando atajos. Porque en este caso, fueran tentadores u obligados, el orden de los factores no altera el producto.

Pero es sabido que las mesas de contratación, los que dicen la última palabra en las adjudicaciones, la componen funcionarios y no políticos, por lo que estos funcionarios, los que adjudicaron a dedo, <<obligados>> o comprados, y/o los que accedieron a que las bases de los concursos incluyeran condiciones que solo podía cumplir determinadas empresas o marcas, son tan corruptos como los políticos corruptos.

En el país de los poderes y las facilidades, ¿quién puede decir <<no>> a un ministro o rechazar una buena mordida?

Pero estamos viendo que no hay ministerio que se libre de corrupción, en la que los funcionarios han sido el vehículo necesario. Como ha ocurrido en el caso de la Hacienda de Montoro, con tanta corrupción que no se si me quedará vida para conocerla toda.

Y vemos, condenándolo unos, justificándolo otros, a abogados del Estado defendiendo al gobierno en lugar de al Estado, a un fiscal general plegado a las exigencias del gobierno o a ¡un Constitucional!, consiguiendo votos de independentistas para mantener al presidente.

No digo, claro que no, que todos los miembros de la Administración sean corruptos o corruptibles, pero insisto en que la corrupción es un cáncer con metástasis por todos los estamentos del Estado. Una mancha de aceite que se extiende por cada rincón de la nación.

Y no podemos permitir más, de ninguna manera, que los responsables de protegernos y de cuidar por nuestros intereses se pasen el día apaleando basura de unos y otros.

De ninguna manera.

Ni esperar a que la Justicia, que está defendiendo con mucho tesón y muchísimas presiones la legalidad en España, o la Comunidad Europea solucione lo que nosotros, los españoles, hemos permitido.

Porque solo una catarsis real, profunda, puede salvarnos de la maldición bíblica que nos ha tocado vivir.

Catarsis que pasaría por una auténtica rebelión popular de gentes de todos los partidos, porque, al final, el incendio provocado por los pirómanos que nos gobiernan o pueden gobernarnos nos quemarán a todos.

Urnas llenas de votos en blanco en las elecciones generales para demostrar que creemos en la democracia, que queremos votar, pero que no encontramos a nadie digno de representarnos.

Para provocar un gran pacto de Estado que le de la vuelta a este estado de cosas como se hace con un calcetín, empezando por la maldita ley electoral de listas cerradas, causa raíz de todos nuestros males.

Es lo que recomendaría a todos los españoles, voten a quien voten, si pudiera hacerles llegar esta desesperación mía, fechada en Valencia, el 20 de julio de 2025

Haré llegar este comentario a todas las redacciones de periódicos que me sea posible y a los partidos no independentista con representación parlamentaria. No servirá de nada, pero, por mí, que no quede.

José Luis Martínez Ángel.

La perla del día. La imputación de Cristóbal Montoro

Ayer saltó la noticia de que la justicia había imputado al antiguo ministro por varios delitos asociados a que los clientes de su antiguo bufete de abogados tenían trato de favor en sus gestiones con Hacienda, su ministerio.

Como siempre hago, no entro en valorar su posible culpabilidad porque eso es cosa del juez que lleve la causa, pero, es cierto que este asunto y algunos otros relacionados con un ministro tan controvertido, ya se comentó cuando estaba en ejercicio sin que estos rumores merecieran ninguna actuación de Mariano Rajoy, entonces presidente.

Otro caso de posible fallo <<in vigilando>> tan común en los gobiernos o los partidos políticos españoles, tan faltos de severidad para investigar y aclarar denuncias internas o de la prensa, muchas veces cerradas con un simple desmentido del afectado.

Cada vez es más evidente que la corrupción y no solo la relacionada con temas económicos, es una lacra en el mundo de la política, como también lo es en el mundo de algunas empresas u otros colectivos, y también que el <<es falso>> ha sido suficiente para abortar asuntos que luego han resultado ser ciertos y demostrados.

Y que, en una nación como la nuestra, que fue capaz de elevar la picaresca a género literario, necesita urgentemente, ya mismo, que funcionen los mecanismos existentes para prevenirla y corregirla, y que se creen otros nuevos, más eficaces, si fuere necesario.

Y un revulsivo social a todos los niveles, incluida la prensa. En España, como en todo el mundo, cada medio de comunicación tiene su propia línea editorial y es sabido, por ejemplo, que El País es más socialista y que ABC nació como periódico monárquico.

Y que cada uno ha defendido con más o menos intensidad sus planteamientos de izquierda o de derecha.

Pero nunca, quizás en la República, se ha llegado al grado de fanatismo, no ya en la política ni en la ciudadanía, también en los supuestos periodistas, bastantes, que tienen su carné y su información tan orientadas hacia un partido, que realmente pierden cualquier objetividad, llegando al extremo de no publicar información de interés púbico, o publicarla sesgada, si perjudica a <<su causa>>

Y todo esto tiene una mala solución a corto plazo. Muy mala.

Será necesaria un cambio importante en la educación, incluyendo una asignatura de <<forma de Estado y análisis de la Constitución>> en algún ciclo, que los periódicos dejen de ser arietes de sus enemigos (¿quién es el enemigo de un periódico?), sin abandonar su línea editorial y, lo más difícil, por no decir imposible, la pedagogía de los gobiernos y los partidos políticos, que deberían llamar canallas, sin ambages, a los canallas, aunque sean sus canallas.

Y asumir responsabilidades políticas y personales, mucho más allá de darles de baja en sus partidos

Incluso, llegando a la utopía, crear la figura del <<defensor del votante>>, ajeno a cualquier partido político, al que recurrir en caso de que nuestros representantes se comporten inadecuadamente, ya que, aquí, mientras no se cambie la maldita ley electoral y se eliminen las listas cerradas,  y a diferencia de Gran Bretaña, los grandes incumplidores que se sientan en los escaños del Parlamento, no tienen obligación de tener una oficina abierta para que podamos manifestarles directamente nuestra opinión sobre determinados temas, recriminarles sus errores o, ¡que ensoñación!, felicitarles por lo bien que lo hacen.

Que la justicia actúe con Montero como suele hacer con todos los encausados, como así será y a seguir soñando en que, algún día, esta nación volverá a ser lo que fue en los años 80, en los que, por cierto, también tuvimos corruptos juzgados y condenados, porque tampoco se ejercía suficiente control sobre políticos, funcionarios o empresas.

A diferencia de los ciudadanos de a pie, los mortales, que siempre estuvimos controlados.

Valencia, 18 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel