Con el corazón encogido:

Terrible lo que los hombres pueden hacer a otros hombres. Iba a escribir un alegato sobre la bestialidad humana provocada por esa gente poderosa, mucho más bestia que el asesino despiadado de la imagen, los que están en el origen de toda canallada pasada, presente y futura, pero ya está todo escrito y nada aprendido.

Es una imagen descarnada, un terrible primer plano, pero creo que debía publicarla para que no olvidemos quienes son los verdugos y quién el peligroso enemigo a punto de ser asesinado.

Lo siento por nosotros, los que nos decimos humanos

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/identifican-pistolero-nazi-terrible-fotografia-holocausto_25065

El sexo femenino y la sensibilidad.

Me dice una amiga que me conoce bien que yo tengo muy desarrollado mi lado femenino y que por eso tengo tanta sensibilidad.

Y yo le digo que sí, pero no.

Nunca he sabido bien que se esconde detrás de los cromosomas o del ADN de nosotros, los humanos, pero siempre he estado seguro de que, si analizamos nuestras energías psicológicas utilizando como representación gráfica la Campana de Gauss, la gran mayoría de las mujeres son diferentes a los varones, por suerte para ellas y para nosotros, y que esa diferencia se asocia más a la intuición, la creatividad, la receptividad o la generosidad.

Y que, por tanto, suertudas ellas, la sensibilidad les viene de fábrica, mientras que nosotros tenemos que trabajarla para llegar a los mínimos deseables para conseguir disfrutar de lo que nos rodea y convivir con los demás en un mundo, la sociedad en general y los acontecimientos en particular, que no siempre nos facilita las cosas.

No tengo nada claro en que momento el varón de los primeros tiempos, el destinado, casi condenado, a luchar para defender territorios, cazar o recolectar para proporcionar alimentos y utilizar su sexo compulsivamente para perpetuar la especie, se dio cuenta de que el animal que cazaba o la fruta que recolectaba, además de apetecible para comer, también era admirable de contemplar.

Cuando, casi con toda seguridad, fueron las mujeres, desde la primera, las que protegieron a los débiles o reconfortaron a los abatidos. Desde la primera.

Puede que fuera el pintor de Santillana el que descubrió que esos bisontes o ciervos que cazaba tenían formas hermosas y, al representarlos, no solo se vanagloriaba de sus éxitos como cazador, sino que también alababa la hermosura de las presas. Puede que sí, porque los bisontes, majestuosos si los ves en la hermosa bóveda como yo he tenido el privilegio de verlos, están estáticos, mostrando la potencia de sus músculos, los unos, o la gracia de sus movimientos, los otros.

Porque es evidente que, a partir del momento en el que un cazador se detuvo un instante para contemplar esa flor que ofrecía sus colores a su paso, esas aves que surcaban sus cielos, o la belleza y la música de los arroyos en los que bebía, todo cambió. Y es ahí, justo ahí, cuando fue ampliando sus conocimientos contemplando más flores o más aves en el cielo, y cuando empezó esa carrera, dificultosa, para incluir la sensibilidad entre sus energías psicológicas.

Esas que solo la consiguen los varones, leyendo, viendo y observando a escritores sensibles, paisajes grandes o pequeños, que todos valen, o disfrutando del cambio de las estaciones, las de los hayedos ocres de otoño y flores primaverales en los frutales.

Y, llegado a cierto nivel, puede que una mujer, que reconoce la música porque nació con ella, aunque no acabe de recordar la letra, te diga que tienes muy desarrollado tu lado femenino.

Esa energía psicológica, ampliada y reconducida desde que naciste, que no tiene nada que ver con reconocerte como varón, como hembra, o como homosexual, que todos somos humanos en esas viñas del Señor

Y cuando te lo dicen, lo agradeces. Porque es un reconocimiento inconsciente de que has empleado parte de tu vida en leer a quien debías, escuchar a los que saben y disfrutar de lo mucho que se nos ha dado.

Puede que este sea un texto <<raro>> para muchos que no me conocen bien, pero es lo que soy y como pienso. No soy un hombre con un lado femenino. Soy un varón curioso que siempre ha agradecido a la vida lo que me ha dado, incluidos los malos momentos, porque me han servido para aprender y para reconocer el amor y la amistad en donde estaban.

Algunas veces un poco escondidos.

Valencia, 20 de noviembre de 2025

José Luis Martínez.

P.D. Este es un ejercicio romántico de deseos y de ilusiones. Desear que algún día podamos hablar y escribir de cosas como esta, mezcla de sensaciones y de sentimientos, las que nos unen como humanos, en lugar de sobre la basura política de cada día que nos distancia como ciudadanos.

Mi salud mental necesita algo de sosiego.

La situación actual en Valencia y como me está afectando en lo personal, ha provocado que me replantee algunas cosas, entre ellas el retirar el estatus de “amigos” y bloquear las cuentas de algunos de mis disidentes tradicionales en Facebook.

Por supuesto seguiré dando mi opinión cuando lo estime oportuno, pero no creo que deba intervenir en foros ajenos, ni voy a permitir que mi web sirva de soporte para algunas intervenciones machaconas e intransigentes que cada vez se muestran más agresivas en quererme convencer de las bondades de sus revoluciones particulares con las que no tengo absolutamente nada que ver.

Naturalmente estos bloqueos no afectarán, o eso espero, a mi amistad con algunos de ellos, con los que mantengo zonas comunes en lo personal, aunque muy alejadas en los planteamientos sociales y políticos.

Cuando nos veamos podremos compartir recuerdos, pero, repito, como nuestros planteamientos políticos están tan alejados, cada uno con sus ideas y tan amigos.

Creo que nunca he faltado el respeto a nadie, o eso he intentado y sería muy triste para mí hacerlo después de tantos años de tratar de coexistir pacíficamente con todos y con todas las ideas. Con las ideas seguiré conviviendo sin ningún problema, con los extremismos excluyentes ya no soy capaz.

Valencia, 3 de noviembre de 2024

José Luis Martínez Ángel.