De no ver no creer, o la rapidez con la que el gobierno y su entorno conocen la verdad en casos que son tan complicados de investigar.

Ayer saltó la noticia de que Borja Cabezón, del que nunca supe nada, pero que es un alto cargo en el PSOE, adjunto a la Secretaría de Organización, podría estar involucrado en alguna trama para evadir impuestos en España.

No tengo la más mínima idea de si la información periodista es cierta o no, y me libraré muy mucho de opinar al respecto, pero lo destacable del caso, como en tantos otros, es que siendo como son difíciles de demostrar y requiere que un juez ordene a la UCO o a la Policía Nacional que busquen pruebas de lo denunciado, si hay denuncia formal, el gobierno y su entorno han salido en tromba para asegurar que no, que lo dicho de Borja Cabezón es absolutamente falso.

No sé en qué se basan, puede que en la palabra del presunto implicado, pero lo cierto es que suelen equivocarse, porque ya lo hicieron, manos en el fuego incluidas, en los casos de Ábalos, Koldo, Santos y algún otro que se cruzó en su camino.

Nosotros, los que no tenemos ciencia infusa ni aceptamos como buena la palabra de sospechosos, esperaremos a que se aclaren las cosas, porque, de ser cierto y si unimos esta noticia a otras relacionadas con el entorno directo del presidente que también se publicaron ayer, me temo que podría llegar otra plaga de la langosta a los jardines de la Moncloa.

Puede que para combatirla vuelva a llamar al que fue gran estratega de la moción de censura y Director del Gabinete de la presidencia, Iván Redondo, alguien al que no tengo clasificado porque dudo si su fidelidad a Pedro Sánchez se debe a afinidad ideológica o a interés económico, pero que es mucho más listo que todos los metepatas que asesoran al presidente, la mayoría auténticos <<síseñores>> <<repite consignas>>, que no se atreven a decir a Pedro Sánchez que <<está desnudo>>.

Esto último no lo he leído en ningún sitio, pero es lo que yo haría si estuviera en la piel del presidente y fuera tan egocéntrico y estuviera tan apegado al colchón que se compró cuando fue nombrado presidente, como él lo está.

 Valencia 17 de febrero de 2026

José Luis Martínez Ángel.