La sabiduría del esfuerzo y la experiencia, versus la ciencia infusa adquirida

Ayer, tras el demoledor informe de los letrados de la comisión de justicia del Congreso, el super ministro y gran muñidor de las consignas y ocurrencias del gobierno, Bolaños, dijo, más o menos y resumiendo, que “era una opinión más”. Y lo dijo por la fuerza de su propia palabra, porque los argumentos que utilizó haciendo mención a un “caso de”, no dejaba de ser tan peregrino e inconsistente como tantos otros que ha presentado este gobierno para justificar sus decisiones políticas.

El informe no es vinculante y podría haberlo ignorado sin más, pero no. No se trata de ignorar, sino de desautorizar.

Porque este gobierno valora de igual forma la palabra del presidente o de cualquier ministro que la de personas con carrera y/o experiencia. ¡Que digo! Insiste en que la palabra de cualquiera de ellos vale más que la del experto más experto de todos los expertos.

Lo que me hace sugerir, por reducción al absurdo, que no deberíamos perder el tiempo en opositar a las universidades, sufrir el coste físico y emocional de concluir una carrera y perder el tiempo en adquirir experiencia jurídica, científica, en economía o en cualquier otra especialidad.

Bastaría con nombrarnos ministros del gobierno o altos cargos de esa maravillosa casta, la política, para adquirir por obra y gracia del “porque lo digo yo” una ciencia infusa que, incluso sin tener acabado el bachillerato, les permite saber más que el más ilustrado de los ilustrados.

Y dar lecciones de economía a los economistas, de leyes a los jueces y fiscales y de cómo administrar empresas sin haberse arriesgado nunca a crear una.

Y, en el caso que nos ocupa, la opinión de los letrados de las Cortes coincide con el 95 % de los profesionales de la carrera judicial, jueces y fiscales, incluidos los “para la democracia”, de los ex miembros del Constitucional y de los constitucionalistas de todas las universidades españolas.

Queda un 5 % que dicen que sí, que la amnistía es posible, incluso lo que se debe hacer, entre los que está Galindo, sacado de la Moncloa para ser nombrado letrado mayor de las Cortes, Gómez-Pumpido, al que ya se le adjetiva como “el Negreira” del Constitucional, con su permanente “siete a cuatro” en favor de lo que le gusta al gobierno o en contra de lo que denuncia la oposición y los muy próximos a Pedro Sánchez, entre ellos, los que más me han defraudado, jueces que en otro tiempo han merecido mi respeto, como Margarita Robles o el propio Marlasca, influidos no sé porqué hechizo secreto y personal de nuestro presidente, que sin duda lo tiene, porque si no fuera así no estaría donde está ni habría conseguido lo que ha conseguido.

¡País este!