La perla del día y comentarios varios. Cuando los diputados se caen del Congreso.

Lo primero que tengo que manifestar es que el gobierno ha propuesto algo valiente y arriesgado y que, de salir aprobado, España será mucho más feminista que era y que, a partir de ahora y sin ninguna duda, las mujeres estarán mucho más valoradas de lo que estaban y los maltratadores se librarán muy mucho de maltratar a sus parejas.

Porque eso es lo que ocurrirá automáticamente si se elimina la coletilla de <<de los diputados>> a lo que siempre debió llamarse Congreso, porque así se define mejor para que gaitas sirve ese edificio histórico de la Carrera de San Jerónimo de Madrid.

Y es que estamos absolutamente desnortados aceptando una y otra vez las necedades de un gobierno que, no pudiendo gobernar, se dedica a majaderías como esta que, en lugar de aclarar las cosas, las confunde.

Porque decir Congreso a solas, sin especificar de que o para qué, no deja de ser un algo que no sabemos para que sirve. Puede ser << junta de varias personas para deliberar sobre algún negocio>> o quizás <<una convención, conferencia, simposio, seminario, conclave, reunión>>, que son dos de las acepciones que aplica la RAE a la voz <<congreso>>.

Hay una tercera, la buena, <<Congreso de los Diputados>> que dice que es el <<edificio donde los diputados a Cortes celebran sus sesiones>>

Pero, resulta, que estos incultos que se sientan en los bancos del Congreso no conocen el término <<genérico>>, aceptado y defendido por la RAE, que engloba <<al conjunto de los miembros de una clase o especie>>

Y que, en esta y otras ocasiones, pretenden ser ellos, ¡ellos! los que decidan como debemos hablar o cuales deben ser las reglas de nuestra Academia.

Ignorando, como ha ocurrido en Cataluña, que nuestro idioma español pertenece al pueblo, que los políticos no deben poner sus zarpas para utilizarlo o manipularlo y que los únicos autorizados a introducir nuevas voces o puntualizar las ya creadas, son los académicos de la RAE, técnicos en la materia de reconocido prestigio y seleccionados con mucho cuidado para formar parte de la Academia. La que <<limpia, fija y da esplendor>> al idioma castellano.

Así que, señores parlamentarios, nuestros representantes, dedíquense a lo que deben, que es proteger nuestros intereses de personas o entidades que intenten hacerlo suyos, cosa que está ocurriendo.

Actuando como el mal administrador bíblico que, para asegurar su futuro, perdona parte de las deudas a los deudores de su patrón, para ganarse su favor. Exactamente lo que está ocurriendo: que 350 de nuestros representantes, o una mayoría de ellos, está consintiendo que alguien, el presidente del gobierno malvenda lo que no es suyo para asegurarse la presidencia.

Por lo que, en lugar de nuestros representantes, son cómplices del gran ladrón.

Valencia, 22 de julio de 2025

José Luis Martínez Ángel