Es conocido por todos que el gobierno no va a presentar en tiempo y forma al Parlamento los Presupuestos Generales y que el relato oficial de cada día es que, si no hay presupuestos, se renuevan los anteriores y aquí no ha pasado nada.
Lo cual es rigurosamente falso.
No que se pueden prorrogar, porque es algo previsto en el artículo 134 de la Constitución, sino el que no pasa nada.
Porque, por mucho que se le quiera quitar peso a este hecho, la aprobación de los Presupuestos Generales es el acto más importante del gobierno de turno, porque define sus políticas generales y sociales cuando detallan a que partidas se a dedicar el dinero de nuestros impuestos.
Y así, las Cortes Generales, los aprobarán o presentarán enmiendas si aprecian desviaciones o desequilibrios injustos en favor de alguno de sus destinos.
Y luego viene la segunda parte y es que si un gobierno no puede aprobar unos presupuestos es porque le falta apoyo parlamentario. Y si le falta apoyo parlamentario, difícilmente podrá gobernar, y es por eso por lo que lo normal en gobiernos democráticos, es, o presupuestos, o convocar elecciones.
Todo esto, trasladado a España, ¿de que sirve un gobierno que no puede aprobar leyes ni se apoya en el Parlamento, la sede en la que se representa la soberanía de los españoles?
Gobernar por Decretos Ley, los que se deben reservar, según el artículo 86 de la Constitución, para situaciones excepcionales <<En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-leyes>>, que muchas veces no se pueden convalidar en las Cortes después de haberse ejecutado, es un fraude legal evidente, una situación de corrupción ideológica y democrática, no penada por las leyes, pero mucho más grave que el más grave de los casos de corrupción que hemos conocido asociados al apropiación indebida de fondos públicos para uso particular
Porque esas son las reglas de juego que debe seguir el gobierno de la nación, el obligado a reconocer que la soberanía reside en la ciudadanía y que la representación de esa soberanía está en las Cortes Generales, a las que debe someterse para saber si cuenta o no con su conformidad.
En resumen y a riesgo de ser pesado:
- La soberanía reside en el pueblo español, en todos nosotros.
- Las Cortes Generales son la representación del pueblo y una de sus misiones fundamentales es controlar al gobierno de turno.
- Si el gobierno no da cuenta de sus acciones y decisiones ante las Cortes Generales, se está negando al control de los legítimos representantes de la soberanía en España.
- Luego, y sin ninguna duda, es un gobierno inmoral y autocrático, no sometido a la Constitución.
Pero, no se preocupen, porque si este escrito llegara a manos de la portavoz del gobierno, Pilar Amador, que no llegará, la que hace encaje de bolillos en cada interpretación de lo que ocurre en España, encontrará la forma de intentar tomarnos el pelo diciendo que no, que esto que digo son cosas de la <<fachosfera>>, porque nadie como nuestro presidente, competidor del Premio Nobel de la Paz con Trump, es el mejor presidente que ha conocido la democracia.
El que, siendo muy benevolentes, sin pensar que lo suyo son intereses personales, actúa según las reglas del Despotismo Ilustrado, las del <<todo para el pueblo, pero sin el pueblo>>.
Solo que nuestra forma de Estado está muy lejos del Despotismo Ilustrado. Somos una Democracia.
Valencia, 1 de octubre de 2025
José Luis Martínez Ángel.