Titular de El País sobre Miguel Ángel Rodríguez y la presidenta Ayuso:

<<El PP madrileño difundió varios bulos para tergiversar el caso de la pareja de Ayuso utilizando correos confidenciales>>

Hasta ahora no había comentado el caso de Ayuso y su pareja porque está judicializado y sigo sin comentarlo, pero sí las informaciones del País, que quieren hacernos creer lo que no es: que es lo mismo hacer públicas informaciones reservadas y protegidas por la ley, que divulgar los comentarios de un amigo encausado por la justicia.

Que es lo que aquí ha ocurrido.

El fiscal general, o quien quiera que haya sido, ha hecho pública una información sobre un requerimiento de hacienda a un ciudadano particular, como los muchos miles de cada año, que en su casi totalidad se solucionan con una multa o, en su caso, con una sanción mayor, para lo que es requerimiento indispensable, en todos los casos, que el infractor se declare culpable de la incorreción.

Lo que no le convierte en un delincuente, como se está insistiendo en afirmar por parte del gobierno y sus fieles, porque delincuente, en España, esta nación con leyes, solo es delincuente quién ha sido declarado culpable de algún delito por un juez.

Y como ejemplo extremo de lo que digo, tampoco Aldama es un delincuente. Es un imputado, como otros muchos, aunque todo lo que se conoce de sus andanzas hace suponer que lo será en un futuro.

Por lo que ninguno de los infractores en sus declaraciones lo son, excepto la minoría que, por su cuantía o por alguna otra razón, acaban en un juzgado y con sentencia condenatoria.

Cosa que sabe perfectamente, sin ninguna duda, los redactores de este periódico, otrora referente para el mundo socialista y ahora panfleto al servicio de los intereses del gobierno actual.

Pero no hay ningún delito si un amigo le cuenta a otro su momento judicial y este tercero lo hace público con consentimiento del incoado.

Que es lo que ha hecho Miguel Angel Rodríguez, que no es santo de mi devoción precisamente porque es un deslenguado habitual, tirando a chulo de bar, pero que de tonto tiene poco.

Así que, amigos de El País, si quieren ayudar al gobierno o al entorno del presidente, lo mejor es que no digan lo que no es, porque, de insistir en este comportamiento, el mismísimo Pedro Sánchez se verá obligado a incluirlos en el catálogo de <<los buleros>> oficiales.

O no.

Valencia, 30 de 2024

José Luis Martínez Ángel.