Sí. En algunas ocasiones vale la pena ver series de televisión.

Estoy siguiendo con interés la serie <<Anatomía de un instante>>, de Movistar, basada en la novela de Javier Cercas, con el mismo título y que pienso comprar hoy mismo, que relata parte de los durísimos acontecimientos relacionados con la transición, a partir de la muerte de Franco.

Digo parte, porque, como es natural, es imposible relacionar todo lo sucedido antes y después de la muerte del dictador, los años en los que se gestó la estrategia para la transición, y, supongo porque solo voy por el cuarto capítulo, que también faltarán hechos y personajes de los primeros años de la democracia.

Mi opinión es que refleja lo que realmente sucedió, aunque, tratándose de una serie y no un documental, se permita algunas licencias, como exagerar los perfiles humanos del Rey o de Suarez, demasiado <<Borbón>> uno, demasiado <<trepa>> el segundo, por ejemplo, o pasar de puntillas por algunos pasajes históricos, como los asesinatos de Paracuellos y Alcalá de Henares, que sí que se mencionan, pero permitiendo blanquear en parte la figura de Carrillo, cuando dice que él no fue el que dio la orden y Suarez no le contradice porque no era el momento de hacerlo.

Y, como digo, echo de menos la presencia de Torcuato Fernández-Miranda y el grupo de programadores de la transición y, especialmente porque es una figura dramática en lo personal e importante en lo político, la de Carmen Díez de Ribera, mujer de gran influencia, << de ideas progresistas, feminista, europeísta militante y ecologista >>, que empezó con Suarez y terminó siendo socialista con Tierno Galván.

Pero claro, reconozco que en la <<pequeña pantalla>>, no caben todos.

Es una serie que debería ver todos los que no hayan conocido de primera mano, porque no lo vivieron en directo, para comprobar cuanto costó una migración hacia la democracia con la que casi ninguno de los poderosos, ejército, la cúpula de la policía, la falange franquista, que no fue exactamente la misma que la fundada por José Antonio, el gran capital, parte de la Iglesia, la prensa <<del Movimiento>> y los miles de funcionarios de alto rango que ocupaban puestos de responsabilidad en todos los organismos del Estado, estaban de acuerdo con desatar lo que, según ellos, estaba <<atado y bien atado>>.

Y los asesinos de ETA y algún otro grupo terrorista, en su cada día de chantajes, muerte y destrucción, como acelerante de todo lo anterior.

La serie tiene, eso sí, el grave inconveniente de su densidad narrativa, imposible de evitar, y que la práctica totalidad de los personajes, obligatorios de presentar por reales y con papeles muy importantes en el momento, sean desconocidos y difíciles de entender para las dos generaciones que no han vivido lo que nosotros vivimos.

Los que nos desesperamos cada día viendo como gente interesada y sin escrúpulos trata de reescribir la historia, narrando lo que no fue y empeñándose en resucitar figuras que murieron hace tantos años, para ensalzarlas y conseguir la afinidad de los jóvenes, los unos, o utilizarlas políticamente, los otros.

Cuando lo cierto es que en la valoración de lo que supuso para los españoles la transición, coincidimos gente que militan o militaron en partidos de todos los colores que la vivieron y los que, como yo, nunca militamos en ninguno, pero tenemos en común que cantamos juntos el <<libertad sin ira>> de Jarcha, y la votamos masivamente.

Por lo que nunca he entendido el error histórico de no enseñar el fenómeno que supuso la transición en las escuelas e institutos, ni se ha fomentado debates en las universidades, como sí ocurrió en algunas del resto del mundo, en las que se mostró a España como ejemplo de cómo pasar de una dictadura a una democracia sin apenas sangre ni violencia.

Seguramente haré algún otro comentario conforme avance la serie, pero mientras, les invito a que sigan el documental titulado <<Transición Española (1/6): Adiós Dictadura, Adiós>> editado por el Canal HISTORIA. Tiene el inconveniente de que se intercalan algunos anuncios, pero vale la pena verlo completo, aunque sea a ratitos, porque muestra una imagen formal y objetiva de parte de los acontecimientos que vivimos en aquellos días.

Valencia, 29 de noviembre de 2025

José Luis Martínez Ángel