El gran apagón: nada por aquí, nada por allá.

Suponer que el gobierno no conoce las causas del apagón del pasado lunes es mucho suponer. Es mentir, como suelen hacer, porque todos los técnicos consultados, los técnicos, no los políticos, coinciden en que la razón fue un gran desequilibrio entre la oferta y la demanda de electricidad, hasta el punto de que el sistema provocó la desconexión para evitar daños en la estructura física de la red, lo que hubiera convertido en catástrofe lo que acabó siendo un desastre.

Y también han explicado que este desequilibrio se produjo por un exceso de entrada de corriente procedente de energías renovables, las que ellos llaman <<variables>>, porque no se pueden controlar, sobre las <<fijas>>, que son las controlables y que actúan como reguladoras si hay amenaza de sobrecarga en la red.

Es un tema complejo, pero se puede simplificar la explicación diciendo que las variables, la eólica o la solar, entre otras, entran en la red en mayor o menor intensidad según haya más o menos sol o viento, mientras que las fijas, las hidráulicas, el gas o la nuclear, son estables a voluntad del operador, permitiendo mayor o menor flujo de agua a las turbinas de los pantanos o abriendo o cerrando las válvulas de paso de los conductos del gas.

Lo que se dio, según parece, es que entró un alto porcentaje de corriente variable y uno muy bajo en fijas, coincidiendo con que nosotros los usuarios, vía nuestros intermediarios, que son las compañías eléctricas, demandamos mucha menos luz, por lo que las redes <<se llenaron>> de electricidad, a la que no podían dar salida.

En estos casos, la red eléctrica lo soluciona reduciendo la energía fija, pero, como su porcentaje era tan bajo, aunque la redujeron, no consiguieron frenar el superávit y los elementos de seguridad de la propia red provocaron la desconexión para evitar, como decía, daños en sus componentes físicos o en su software.

Y ¿porque hay este desequilibrio en los porcentajes de energía fija y variable? Por una decisión puramente política y no técnica o científica: acelerar el proceso de las energías renovables, que son las variables, antes de que la red eléctrica estuviera preparada para controlar estas situaciones.

Incluso insisten en el programa de cierre de centrales nucleares sabiendo como saben que nuestra capacidad de energía fija no puede soportar la avalancha de la variable.

 Pura política <<progresista>> alocada y populista.

Poniendo un ejemplo que no tiene mucho que ver, en parte, pero es ilustrativo, es lo que está sucediendo con los coches eléctricos. Que en España se está acelerando su implantación cuando, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no tenemos los suficientes puntos de carga en la red de carreteras, por lo que, en muchas ocasiones, llegar al destino, si es una larga distancia, se puede convertir casi en una aventura.

Otro ejemplo de populismo progresista. No por el fin en sí, sino por el proceso de implantación.

Conclusión: ¡claro que el gobierno sabe lo que ha pasado! Lo que ocurre es que está ganando tiempo para ver si consigue un relato basado en que los malos son otros, para evitar el descrédito que supondría aceptar el error.

Porque, de no saberlo ya, estarían casi rozando lo criminal, ya que supondría que mañana mismo se podrían repetir los desgraciados sucesos del pasado día 28, cuando, espero que hayan aprendido del error y estén buscando soluciones para hoy y, sobre todo, para el futuro.

Valencia, 3 de mayo de 2025

José Luis Martínez Ángel