La sabiduría popular decía que <<aunque la mona se vista de seda, mona se queda>> y eso ocurre con Yolanda Díaz, nuestra inteligente vicepresidenta. Y no me refiero, de ninguna manera, a su excelente aspecto habitual, ni tampoco a Yolanda Díaz persona, sino al personaje público, porque por mucho que trate de disimular, el comunismo es el comunismo y eso de aceptar reglas que no formen parte de su ideología, siempre les ha venido muy cuesta arriba.
Y me explico.
Desde la transición y hasta ahora, las negociaciones sobre temas salariales y de condiciones de trabajo en general, siempre han sido, exclusivamente, entre la patronal y los sindicatos. Y si en alguna ocasión llegaban a un punto muerto, que no ha sido tantas, el gobierno actuaba de mediador para ayudarles a llegar a un pacto definitivo.
Eran negociaciones largas, en ocasiones complicadas, pero, como digo, casi siempre se llegaba a un acuerdo que no disgustara demasiado a ninguna de las partes.
Pero eso se terminó cuando llegó al poder la muy democrática vicepresidenta, que decidió que eso de que la patronal tuviera mucho peso en la negociación era cosa del pasado y que lo importante es el derecho de los trabajadores, porque, es bien sabido, que lo de la estabilidad de empresas y paz social es cosa de fachas y de ricos.
Comenzando una etapa de <<invito yo, pagas tú>>, de acuerdo con los incombustibles secretarios de UGT y CCOO que, perfectamente actualizados en como debe ser las negociaciones sindicales modernas, tienen como objetivo fundamental durar más en el cargo que Jordi Hurtado en <<Saber y Ganar> o como Pedro Sánchez en el poder, si me apuran.
Y es que, claro, si comparamos a antiguos ministros de trabajo, como Joaquín Almunia o Manuel Pimentel y a sindicalistas como Cándido Méndez o José María Fidalgo con lo que tenemos hoy, está claro que pedir peras al olmo siempre ha sido una utopía de libro.
Y hoy me entero de que Sumar, su partido, <<propone sancionar de forma grave a jueces que asistan a concentraciones públicas como la protesta histórica del 28-J en el Supremo>>.
Con << una falta disciplinaria por alzar la voz contra los partidos políticos>>
Las cosas son como son y quizás tengamos que aceptar que algunos políticos no sepan leer ni escuchar, porque, por lo que sé, las manifestaciones no fueron contra ningún partido político, sino contra la propuesta de algunos partidos políticos para variar la forma de nombramiento de jueces y fiscales.
Que ni es lo mismo ni siquiera suena parecido.
Y es que lo que no puede ser no puede ser y nos ahorraremos lo del <<y además es imposible>>. Y pedir democracia a Yolanda Díaz o a Sumar es demasiado pedir.
Todo lo cual justifica que Yolanda haya saltado de partido en partido durante toda su carrera política, como en el juego de la Oca, triunfando en todos ellos.
Valencia, 16 de julio de 2025
José Luis Martínez Ángel