<<Decíamos ayer…>>. <<Los mismos perros con diferentes collares>>

O, para ser más precisos, con los mismos. Naturalmente el término <<perro>> no lo utilizo como peyorativo, sino dentro de una frase-refrán que se ajusta mucho a la realidad de los hechos.

Porque leo en el diario Última Hora que la nueva Fiscal General, Teresa Peramato, ha nombrado a Julio Cano como jefe de su Secretaría Técnica y que en su toma de posesión aludió a << la necesidad de que la Fiscalía comprenda la realidad social en toda su diversidad y que comparta con la ciudadanía sus deseos de justicia e igualdad>>.

Y añadió textualmente: <<aspiro a una Fiscalía que mire hacia adelante, que no se limite a aplicar la ley, sino que la interprete desde la comprensión profunda de la sociedad a la que sirve. Una Fiscalía que reconozca sus cambios y que entienda y comparta sus retos>>

Y de ahí lo de los mismos collares. Porque la Fiscalía, señora Peramato, no está para comprender profundamente a la ciudadanía a la que, eso sí, sirve.

La Fiscalía, los fiscales, están para descubrir la verdad en los procesos judiciales según las pruebas o los indicios motivados descubiertos y, en su caso, recomendar sanciones o penas a los presuntos culpables, aplicando los atenuantes o agravantes que concurran en cada caso, de acuerdo con las leyes vigentes en cada momento.

Y su frase es, con otro texto, el famoso <<manchar las togas con el polvo del camino>> de otro Fiscal General, Conde-Pumpido, entonces a las órdenes de Zapatero, como lo ha estado a las de Pedro Sánchez el recién condenado, García Ortiz y al que parece que también será fiel la nueva Fiscal General.

Porque es el Legislativo el único, ese sí, el que puede y debe <<comprender a la sociedad a la que sirve>>, promulgando nuevas leyes o modificando las existentes según cambie la situación social del país.

Solo ellos son los que tienen ese poder y no los jueces ni los fiscales que, repito, solo pueden y deben aplicar las leyes de cada momento, con una pequeña horquilla de interpretación personal, también limitada por las leyes.

Y, a partir de ahí, la judicatura actuará según los hechos y no las opiniones, con una justicia que puede ser cruel, porque es sancionadora, atendiendo a su imagen tradicional de ser ciega y con una balanza para sopesar las pruebas.

Naturalmente, cuando hablo del Legislativo, me refiero a un Congreso plural y libre de secuestros por parte del Ejecutivo, con una presidencia imparcial y sin chantajes de ningún tipo. Algo totalmente diferente a lo que tenemos en este momento, en el que las votaciones se ganan o se pierden en términos de comprar y vender votos a cambio de cesiones y chalaneos, no cediendo parte de los programas políticos de cada partido, que es o es lo normal, sino vendiendo pedazos de Estado a cambio de acuerdos espurios y contrarios al bien común.

Así que, Teresa Paramato, cuídese muy bien de obrar como lo hizo su antecesor, o terminará de hundir el prestigio de la Fiscalía y acabará tan mal como el mimo ha acabado.

Valencia, 13 de diciembre de 2025

José Luis Martínez Ángel