Trump y la bendición protectora de los pastores metodistas.

Visto lo que estoy viendo, no me extraña que el presidente de Estados Unidos haya requerido una bendición como la que le dieron el otro día en el despacho oval pastores evangélicos llegados de toda la nación.

Porque me da la impresión de que un personaje que cada vez me recuerda más a un genio de la lámpara metepatas y eternamente cabreado, se ha metido en un lio del que le costará mucho salir.

Y me refiero a los ataques masivos a Irán junto al verdadero instigador del asunto, Netanyahu.

El otro día comentaba lo que me parece un error a medio y largo plazo de nuestro presidente con su apropiación del <<no a la guerra>>, eslogan que realmente es propiedad de los comunistas, no lo digo como desprecio a su ideología, pero es historia, que va a favorecer a los partidos de extrema izquierda con sus diferentes siglas.

Y, como prueba de lo que digo, Sumar ya ha registrado las marcas <<Frente Popular>> y <<Nuevo Frente Popular>>. Ese frente popular que seguía las consignas de la Rusia de Stalin y que tantas tropelías cometió en el tercer bienio de la Segunda República. Tantas, que el que recuperen el nombre demuestra lo poco que conocen las nuevas generaciones lo sucedido en los años previos al golpe de estado del 36.

Pero ahora y conforme pasan los días, me da la impresión de que Trump ha atacado Irán sin haber preparado previamente ningún pacto interno, como hizo en Venezuela con Delcy Rodríguez, su hermano y Diosdao Cabello para que montaran un pseudo gobierno con Delcy como presidenta, su hermano como presidente del parlamento y Cabello como ministro del interior.

Porque, de ser así, y así parece y habiendo anunciado que no enviará tropas a Irán, esto se va a convertir en un bombardeo continuado de instalaciones que mata a iraníes buenos y malos, y que, inevitablemente, radicalizará más a los radicales, radicalizará a muchos indecisos y desmotivará a los iraníes que esperan el fin del régimen de los ayatolás.

Un nuevo Irak del que todas las tropas implicadas en la invasión, especialmente las norteamericanas, tuvieron que salir por piernas después de haber desmantelado al ejército de Saddam Hussein, ahorcar al propio Hussein, e intentar controlar el país con un gobierno subordinado a Estados Unidos, sin prestigio interno ni autoridad.

Como también les ocurrió en Afganistán años antes, cuando los comunistas del país, apoyados por Rusia, dieron un golpe de estado, derrocaron a Mohammed Daoud y fundaron una <<República Democrática de Afganistán>>

Y es que los norteamericanos no entendieron que un afgano con un Kalashnikov, casi todos lo tenían, es casi imposible de derrotar en su país, con terrenos abruptos e infinidad de cuevas en las que esconderse, por muchas medallas que tuvieran los flamantes generales de Estados Unidos y el buen armamento de sus soldados.

Y, por lo que veo, Trump se ha lanzado a una loca aventura confiando en su mesianismo, reforzado por la bendición masiva, y empujado por Netanyahu. Y, como ve que la cosa se prolonga sin que los iraníes puedan rebelarse contra el poder de los ayatolás, incluso ha dejado caer que, ampliando el error a niveles desconocidos, puede que sí que envíe tropas.

Evidentemente yo no soy un estratega militar, ni de lejos, ni tampoco sé si hay algo en marcha que desconozco, que los habrá, pero me tempo que el disparatado presidente Trump tampoco lo es y, por lo que se ve por su comportamiento con sus secretarios de estado, se ha rodeado de militares que, o le han dado la razón, o no han tenido más remedio que obedecer sus órdenes.

Total, que entre problemas de abastecimiento de combustibles y de decisiones impulsivas de Trump, vamos de mal en peor.

Valencia, 9 de marzo de 2026

José Luis Martínez Ángel

P.D. Esta mañana, cuando estaba a punto de publicar este texto, me he enterado de que han nombrado al ayatolá Mojtaba Jamenei como nuevo líder de Irán.

Hijo del recientemente abatido por las bombas que destruyeron su residencia, está muy vinculado a la Guardia Revolucionaria Islámica y, según se dice, es responsable directo de la durísima represión contra los manifestantes de los últimos meses

Pues eso, qué si no querías caldo, dos tazas.