Ninguna duda de que el Rey Juan Carlos I fue un jefe de Estado ejemplar, casi providencial, uno de los artífices de la transición, el que fue piedra angular porque, si bien fue un equipo coordinado por Torcuato Fernández Miranda el que diseñó la estrategia para salir de una dictadura sin daños colaterales, fue el entonces príncipe, el que tenía que ser Rey, quien la apoyó y defendió desde el primer momento, sabiendo que iba a ser un empeño complicado en lo político y exigente en lo personal.
Y que la revalidó el 23F, para mí el día en que se consolidó la transición porque se descalabró y disolvió lo que quedaba de la ultraderecha española, la civil y la militar, que era mucha en cantidad y con el suficiente poder como para organizar un golpe de estado.
Personaje, el Rey, que coexistía en una doble personalidad, con Juan Carlos de Borbón, <<Juanito>>, hombre jovial y próximo en los espacios cortos, lo he podido comprobar en tres ocasiones, pero de bragueta fácil y casi siempre rodeado de compañías poco recomendables.
Y por otra parte está Miguel Ángel Revilla Roiz, cántabro de Torrelavega, ¡qué gran tierra, que gran ciudad! que llegó a la presidencia de la comunidad gracias a que los pocos votos que sacó su partido, poco más que un grupo de amigos de la ciudad, eran determinantes y que, desde el primer momento, pareció que era el que iba a solucionar todos los problemas de España y a aconsejar hasta al Papa de Roma si se ponía a tiro.
No hay hombre en España que se haya vendido más, con un ropaje de falsa modestia, de ser <<hombre del pueblo>> ni haya salido más en las televisiones públicas y privadas, supongo que cobrando.
Y, que casualidad, una vez alejado de la política, no va a una quesería o a ver una partida de bolos en cualquier pueblo de nuestra montaña (soy cántabro de nacimiento) sin que coincida con una cámara de televisión que, posiblemente, pasaba por allí para cubrir otra noticia.
Pues bien. Como en realidad habla mucho, pero dice poco porque casi siempre repite lo mismo en cuanto a lo fundamental, lo realmente importante para la nación, hace años que encontró un filón representando un papel de hombre íntegro y espantado por la <<ignominia Juan Carlos>>, incluso escribiendo un libro en el que, según me dicen, le pone a caer de un burro.
Suponiendo que, como ha sido su costumbre cuando ejercía de monarca y tenía las manos atadas, no le contestaría. Que sería una especie de muñeco del <<pim-pam-pum>> que le aportaría muchos ingresos y pocos problemas.
Quiero adelantar que a mí no me parece bien que Juan Carlos haya demandado a Revilla porque, posiblemente, le va a dar más munición para hacer caja y porque no es bueno para la corona, me refiero concretamente para nuestro Rey actual, que su padre ande a palos con nadie por mucho que se lo merezca.
Que conste que, a mí, en lo personal, Revilla me ha caído muy bien durante mucho tiempo, hasta que se auto convirtió en la referencia político-ética- moral de la nación y ha descubierto que el rey era un golfo, que son dos cosas diferentes, pero convergen en un mismo punto.
Porque Revilla, como yo y como toda España, ya sabía de muchos chanchullos políticos cuando estaba en ejercicio, algunos no demasiado lejanos de sus aposentos, y que <<Juanito>> era como era cuando era su ídolo y le llevaba los buenísimos sobaos pasiegos o esas valiosísimas latas de anchoas del Cantábrico. Lote que, por cierto, ha presentado a modo de oro, incienso y mirra a presidentes de gobierno de todos los colores.
Porque simpático lo es y locuaz como el que más, pero pelotas, lo que se dice pelotas en el argot popular, un auténtico campeón.
Confieso que soy lector habitual de todo lo que se publica en libros o columnas relacionado con nuestra historia reciente, la <<seria>>, lo escriba quien lo escriba, pero no he tenido la más mínima intención de comprar el publicado por Revilla porque me temo que sea puro cotilleo y amarillismo disfrazado de solemnidad.
He buscado la reseña de su editor, y dice:
<< Las reflexiones más personales de un hombre que con su sinceridad y personalidad única se ha ganado el cariño de los españoles>>
De todos no. La mía la tenía, pero la perdió cuando se dedicó decididamente al famoseo.
Repito que simpático es y mucho, pero también era simpático y campechano Gil y Gil y ya sabemos quién era en realidad el personaje.
No digo que sean iguales porque Gil y Gil acabó juzgado y condenado por la justicia española y Revilla nunca será un delincuente, pero los dos tienen en común esa peculiaridad de <<caer bien>> por su fachada pública, aunque luego no todo sea lo que parece.
Así pues, una vez que le han denunciado, espero que pierda el pleito, no sin antes visitar todos los estudios de televisión habidos y por haber, obteniendo buenos ingresos. Porque de ser condenado, los 50.000 euros de la querella serán para Cáritas, una excelente causa. Después de impuestos, naturalmente.
No digo que todo lo de Revilla sea malo poque seguramente yo desconozco muchas de sus bondades, las secretas, las de su mano izquierda, aunque hay una que le reconozco positiva y sin tapujos: ser montañés y haber nacido en Torrelavega.
Lo demás, alguno me entenderá, son <<cosas del candelario>>
Valencia, 4 de abril de 2025
José Luis Martínez Ángel