En mi larga experiencia como aficionado al futbol, una parte practicándolo, he conocido entrenadores de toda clase y condición en relación con su carácter, sus resultados, con el trato con sus jugadores, o con la prensa: afables, intratables, severos, con suerte, con “flor” (nivel superior de “los con suerte”), gafados, etc.
Y muchos de ellos se han quejado de las circunstancias que afectaron a sus derrotas: el césped, el tiempo, las bajas, etc. Siendo la más recurrente el tema de los malos arbitrajes.
Pero ninguno como Xavi Hernández, un llorón patológico que une las quejas habituales del gremio, que en la mayoría de los casos solo son excusas de mal pagador, con el victimismo característico de los que “son algo” en Cataluña cuando las cosas no les salen como esperaban.
Es cierto que, como a todos los demás, en algunos casos les ha perjudicado el arbitraje, pero en el futbol unas veces te dan y otras te quitan, por lo que nunca ha sido real ni ético achacar a los árbitros una mala clasificación. Nunca.
Pero, es que, además y refiriéndome únicamente a la parte de director de personal que tiene un entrenador con sus jugadores, justificar derrotas alegando causas ajenas a sus propias decisiones o al mal juego de su equipo, es una práctica muy desafortunada.
Porque rebaja de hecho la exigencia debida de que sus hombres den de si todo lo que pueden, a que trabajen como equipo, etc.
En todas las tareas de la vida debemos intentar salir adelante sabiendo que siempre habrá factores negativos que nos lo dificulte. Pero justificar la inutilidad echando la culpa a factores externos, nunca.
Yo siempre digo que el fracaso no existe porque todo lo que sale mal es una oportunidad más de aprender, de adquirir experiencia, pero si dices en público que la culpa de perder un partido la tiene el árbitro ¿Qué les vas a decir a tus jugadores en el vestuario si ellos “no son los culpables”?
Todo esto viene a cuento de que ayer, después del partido que perdió contra el Madrid, salió diciendo que ellos habían jugado mucho mejor y que habían perdido por malas decisiones arbitrales, haciéndolas extensivas a lo que les sucede habitualmente. De “suprema injusticia” definió lo ocurrido.
Yo vi el partido y opino que el arbitraje fue correcto, como fue correcta la expulsión de su jugador en el partido contra el PSG, también super cuestionada, excepto la duda del famoso balón que no se sabe seguro si entró o no. Pero el árbitro, por pura lógica, no puede dar por bueno un gol si no está seguro de que el balón ha pasado por completo la línea de la portería.
También acusó a la liga profesional de tener una tecnología inadecuada, pero eso, lo del famoso balón, fue un hecho puntual, nada comparable a la gran fragilidad de la defensa de su equipo, a la que desbordó en demasiadas ocasiones los delanteros del Madrid.
Y de eso, como de los tiros a puerta fallados por sus delanteros, no dijo nada.
Los árbitros son humanos y se equivocan, claro que sí, y la tecnología puede fallar, también, pero supongo que eso ya se lo diría a los dirigentes de su club el tal Negreira durante los diecisiete años que le tuvieron como asesor.
Lo cierto es que, con esta actitud, o sigue en el Barça, o va a tener muy difícil que le contrate un equipo puntero de la liga europea. Claro que siempre le quedará el recurso de volver a las ligas de los países árabes.
O de aprender de sus propios errores, que sería lo apropiado, como aprendía en sus años de gran jugador, cuando nos admiraba cada semana
Por cierto, hoy he visto en la tele al muy indignado Laporta, su presidente, exigiendo que se investigue hasta confirmar que el balón sí que entró y de ser así, él lo da por sentado, que se repita el partido.
Sería mejor que lo trate con Puigdemont para que incluyan en la Ley de Amnistía la anulación de todos los partidos que ha perdido el Barça o, mejor aún, que les den por ganadores de la liga 2024. ¡Ver para creer!
Valencia, 22 de abril de 2024
José Luis Martínez Ángel