La política de conveniencia de Trump y los modales de su enviado a Europa.

Estos días hemos recibido en la Comunidad Europea, también en la OTAN, la grata visita del vicario en la tierra del Gran Kan, el tal Vance, que ha dedicado su tiempo a ponernos a parir, amenazándonos con todos los males políticos y económico imaginables y, curioso, a descubrirnos que la amenaza de Europa no es Rusia, sino nosotros mismos, que nos hemos alejado de la verdad revelada de los Estados Unidos.

Cito algún párrafo de medios de comunicación:

<<El vicepresidente ha lamentado una pérdida de los valores que Europa comparte con su país, en especial una defensa de la libertad de expresión que ahora mismo está “en retroceso” en el continente europeo, al criticar que sus países están suprimiendo visiones políticas “alternativas” y persiguiendo mensajes discrepantes.>>

Supongo que la libertad de expresión a la que alude es la que nos permitiría afirmar que los inmigrantes son delincuentes por definición y se comen los perros de los nacionales, o que el Golfo de Méjico es el golfo de américa, pongo por caso, para no extenderme con otros ejemplos de mucho más calado que afectan a los derechos y las libertades de los ciudadanos.

Y, dando ejemplo de valores y libertades, el gran consumidor de rotuladores de trazo grueso ha decidido que las condiciones de paz en Ucrania las fijarán únicamente los poderosos, Putin y él, sin la molesta presencia de <<gente menor>> que resultaría molesta en las negociaciones, como el presidente de la nación o la propia Comunidad Europea. O exigir a Taiwán que deje de producir chips en favor de que los fabriquen en los Estados Unidos, so pena de dejar que los engulla China.

Un demócrata que llama gobernador de Canadá a su actual presidente, porque ya ha decidido que esa nación sea una estrella más en la bandera de los Estados Unidos, piensen lo que piensen los canadienses, que, seguramente, también << están suprimiendo visiones políticas “alternativas” y persiguiendo mensajes discrepantes.>>

Todo muy respetuoso y democrático.

En cuanto a España, es posible que decida quién debe ser el ganador de la liga de futbol masculina en esta temporada, aunque no se si se atreverá con los fans de los equipos punteros en España, pero mucho me temo y no es una argumentación aventurada, que pronto anunciará que Ceuta y Melilla pertenecen al Reino de Marruecos.

Y digo que no es aventurada porque el caldo de cultivo para que lo haga es evidente y abundante.

Porque Estados Unidos cambió en su día la titularidad de aliado preferente, que tenía España, en favor de Marruecos, nación que le interesa mucho más que la nuestra por razones estratégicas y porque es una de las que defiende que se establezcan relaciones normales entre Israel y los Países Árabes, según lo previsto en el famoso plan Abraham, diseñado por Trump en 2020, durante su primera legislatura.

Con el agravante de que España no es del agrado de Trump, tampoco era excesivamente querida por Biden, porque considera que nos preside un gobierno lenguaraz, controlado por comunistas y poco de fiar. Comunistas, pero no como el zar de Rusia, que ese sí que es comunista disfrazado de demócrata, pero que, como él, es un caudillo poderoso.

Y, otro síntoma alarmante, es que Marruecos nunca ha querido abrir las aduanas de Ceuta y Melilla, porque sería tanto como reconocer que son otra nación, pese a habérselo prometido a Pedro Sanchez después de ese sorprendente y nunca aclarado cambio de opinión sobre el Sahara, en una decisión personal del propio presidente, sin el visto bueno del Parlamento ni del consejo de ministros.

Así que nos vienen tiempos difíciles. Muy difíciles. En lo político por los desajustes que está provocando Trump en Europa y provocará en España por el aumento de aranceles y de los gastos en defensa exigidos por la OTAN, con la oposición frontal de los socios del gobierno y de la mayoría de los partidos que le apoyan.

Solo nos salvaremos si los dirigentes de Sumar y Podemos, que están en contra de que invirtamos en defensa y aseguran que la solución es el diálogo, se desplacen rápidamente a Estados Unidos, para dialogar con Trump y a Rusia para dialogar con Putin.

Los animo a hacerlo, porque cualquier aportación a la concordia será bien recibida.

O, quizás, que Abascal haga una llamadita a Trump para pedirle que perdone a los españoles, pese a que hayamos abandonado la senda de <<sus>> libertades.

Valencia, 15 de febrero de 2025

José Luis Martínez Ángel