La maldita voracidad de los voraces y la RAE

Estos días hemos sabido que el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha cuestionado que Santiago Muñoz Machado sea director de la RAE, con el pretexto de que no es filólogo, sino un experto en derecho. Y la RAE en bloque ha salido en defensa de su director que, con independencia de su profesión, <<ha publicado más de cincuenta libros, entre los que se incluyen ensayos históricos como «El problema de la vertebración del Estado en España» (2006) y «Sepúlveda, cronista del Emperador» (2012), y relatos como «Riofrío«>>. 

Olvidando quizás que el interpelado alcanzó la presidencia por votación de los miembros de la RAE, mientras que Luis García Montero lo es por nombramiento del Consejo de Ministros de Pedro Sánchez, por lo que, con independencia de sus méritos, que los tiene, no deja de ser un cargo político y, tal como están las cosas en España, es imposible que siendo quien fue el que lo nombró, no tenga alguna afinidad con su ideología, o, al menos, que no fuera de su cuerda.

Porque la historia de la RAE está llena de académicos que no fueron filólogos, pero que accedieron al sillón de su letra por sus méritos como grandes escritores, ensayistas y defensores probados de nuestro idioma.

Como también hay muchos santos que no fueron sacerdotes o miembros de órdenes religiosas.

Quiero recordar que la RAE aguantó incluso la presión de la dictadura, que pretendió que se retirara el título de académicos de la lengua a alguno de los de la época y no lo consiguió. No digo que no tuviera algún tipo de influencia con los nuevos nombramientos, cosa que dudo porque Franco tenía bastante respeto y mucho temor a los intelectuales, pero tocar no se tocó a ninguno.

Sin embargo y como contraste, Luis García Montero no puso ninguna objeción al regalo que nuestro gobierno hizo del palacete de París al PNV, sede del Instituto Cervantes, cuando fue un regalo por pacto y no por derecho, ya que ese palacete era propiedad del Gobierno Vasco en el exilio y no del Partido Nacionalista Vasco.

Por lo que el comentario de Luis García Montero, tan fuera de tono, parece el principio de una intención. La de ocupar una entidad más, otra de las que defiende y mantiene su personalidad y su independencia, evitando los <<inventos>> políticos de voces que se acomoden a sus relatos y sus frivolidades académicas.

Las de los <<los, las, les>> y aberraciones semejantes.

Ocupación que no conseguirán, porque la RAE no solo protege a los españoles de saqueadores de su historia, también lo hace con los ciudadanos de muchas naciones hermanas que tienen sus propias delegaciones de la Academia en sus países.

No descarto que el próximo intento de estos desaprensivos sea ocupar, en sentido figurado, naturalmente, o al menos regular nuestros cementerios para decir que deben esculpir en las lápidas los familiares de los difuntos.

Porque hay demasiados textos machistas, sexistas o poco progresistas en las redacciones.

<<Mi querida esposa>>, por ejemplo, es inapropiado porque sobra el <<mi>>, ya que las esposas no son propiedad de nadie. En cambio, falta mucho << defensora>> de los derechos de las mujeres.

Valencia, 16 de octubre de 2025

José Luis Martínez Ángel