Siguiendo con la estrategia de ocupar con afines todos los puestos clave del Estado, Pedro Sánchez invadió el Constitucional con nombres que nunca debieron estar ahí si el promotor o sus cómplices necesarios tuvieran el más mínimo sentido de la decencia y de respeto a la propia Constitución.
Por que las funciones del Tribunal son:
1. El Tribunal Constitucional tiene jurisdicción en todo el territorio español y es competente para conocer:
a) Del recurso de inconstitucionalidad contra leyes y disposiciones normativas con fuerza de ley. La declaración de inconstitucionalidad de una norma jurídica con rango de ley, interpretada por la jurisprudencia, afectará a ésta, si bien la sentencia o sentencias recaídas no perderán el valor de cosa juzgada.
b) Del recurso de amparo por violación de los derechos y libertades referidos en el artículo 53, 2, de esta Constitución, en los casos y formas que la ley establezca.
c) De los conflictos de competencia entre el Estado y las Comunidades Autónomas o de los de éstas entre sí.
d) De las demás materias que le atribuyan la Constitución o las leyes orgánicas.
Repito: estas y no otras son las que le confiere el artículo 161 de la Constitución.
Que, en esencia, se limitan a comprobar si las sentencias recurridas se ajustan a lo que permite la constitución, sin más valoraciones (si bien la sentencia o sentencias recaídas no perderán el valor de cosa juzgada), y a asegurarse de que durante un juicio se han respetado los derechos de los encausados.
Pero, claro, ellos no están para eso y, desde hace algún tiempo, se están comportando como un tribunal de casación, con un supuesto derecho a rectificar las sentencias del tribunal supremo, que es, según la Constitución, el único organismo autorizado para interpretar las leyes y dictar sentencias.
Y pongo un caso del que se está hablando, lo ha dicho el propio Pedro Sánchez en un mitin y seguro que tiene información privilegiada que, por cierto, no debería tener.
Aunque los más jóvenes no la recuerden, Magdalena Álvarez Arza, “mi Maleni” para los íntimos, fue la consejera de economía de la Junta de Andalucía que dictó las leyes que permitieron los líos de la comunidad, ERES y similares y posteriormente, fue ministra de Fomento del Gobierno de Zapatero.
Fueron hechos probados y juzgados que merecieron una sentencia del Tribunal Supremo.
Pues bien, parece ser que el Constitucional podría resolver que se anule o se le reduzca la pena porque, según dicen, no fue ella la que aprobó las leyes, sino el Parlamento Andaluz.
Es decir: que, tal como lo presentan, el Constitucional está por encima de las leyes españolas y del Poder Judicial, algo que no contempla en absoluto la Constitución.
Y, con independencia de lo novedoso del argumento, no sé en qué se están apoyando para semejante idea, porque sentaría un precedente por el que los políticos, presenten las leyes que presente y por muy antinatura que fueren, no tendrían responsabilidad personal ni política porque son los parlamentos quienes las aprueba.
Convirtiéndolos en una especie de Fuenteovejuna que enmascara cualquier responsabilidad personal de los promotores.
Sería como decir que Franco, sus tribunales especiales o quien diera la orden, no son responsables de los fusilamientos durante la dictadura porque no fueron ellos, sino los pelotones de fusilamiento los que dispararon las armas que asesinaron a los fusilados.
¿Hay alguna posibilidad de que alguien, no se quien ni como, pueda acabar con todos estos desatinos antidemocráticos, legales, pero tal lejos del espíritu de la Constitución para que podamos recobrar un mínimo de normalidad?
En la que los jueces juzguen en libertad y de acuerdo con las leyes, el Parlamento tenga presidentes de garantía y con autonomía para ejercer sus funciones, como la ha tenido siempre hasta la llegada de Pedro Sánchez, el sátrapa declarado que tanto daño está causando.
Soy consciente de que estas cosas son muy difíciles de entender, porque parecen muy lejanas, muy de “los políticos” y la mayoría de la ciudadanía está en otras cosas. En sus problemas cotidiano, siguiendo la Copa de Europa de futbol, o planificando las vacaciones.
O porque creen en lo que les dicen los “líderes” de sus partidos, en los que confían, creyendo que es lo mejor para la nación.
Valencia, 22 de junio de 2024
José Luis Martínez Ángel