Mazón, ¿dimisión?

Todos los titulares de la nación, incluso los más conservadores, están pidiendo la dimisión de Mazón en base al auto de la jueza de Catarroja que está siguiendo la causa de la responsabilidad sobre la activación de la alarma el día de la Dana.

Y yo soy uno de los que estoy de acuerdo, totalmente de acuerdo, con el auto y, siguiendo mi costumbre, no comentaré las virtudes o los defectos que le han encontrado algunos, sean expertos con carné o aficionados listillos y resabiados.

O la utilización política de la oposición, como es habitual, que en este momento es el PSOE y Compromís.

Solo dos consideraciones.

No hay ninguna duda de que Mazón fue el último responsable de dar la alarma porque así lo establecían las normas y los protocolos y eso es lo que afirma la jueza. Eso no quita para que, en algún momento, abra otras causas por omisión en la ayuda o por negligencia que afecte a otros estamentos, pero de momento, insisto en que a la juez no le queda otra instancia que decir lo que dice.

Dicho lo cual, ¿Sería conveniente la dimisión de Mazón? Eso no lo tengo nada claro, porque, lamentándolo mucho, ningún auto ni ninguna sentencia resucitará a alguno de los fallecidos, pero sí que puede afectar al ritmo de la reconstrucción de los daños y la recuperación de las zonas afectadas.

Que podría frenarse o resentirse gravemente si entráramos en un periodo electoral o de incertidumbre política conociendo el <<espíritu constructivo>> de nuestros partidos, en este caso los que son oposición, pero todos ellos en general.

¿Cuál podría ser la solución alternativa? Yo soy muy de aplicar soluciones sencillas a problemas complejos sin perder tiempo buscando la mejor de todas las soluciones y estimo que lo más adecuado sería que Mazón asuma su responsabilidad, alegando lo que quiera alegar en su defensa y que se comprometa a no presentarse a las próximas elecciones, incluso a dimitir el 29 de octubre de este año 2025, por poner una fecha muy simbólica, el año de la maldita Dana.

Con independencia, naturalmente, de lo que pueda decidirse en la causa judicial abierta, las que se puedan abrir y los recursos pertinentes que, sin duda, se presentarán, como ocurrió con el famoso caso de la presa de Tous, que tenía algún parecido, aunque sea remoto, con el actual.

Sería una forma de satisfacer a los familiares, no interrumpiría el proceso de recuperación y no añadiría más tensión ciudadana en un asunto tan sensible como este.

Y, los políticos, que entierren el hacha de guerra del oportunismo y dediquen sus energías a construir, mejor a reconstruir, y no a emponzoñar más las cosas.

Valencia, 12 de marzo de 2025

José Luis Martínez Ángel.